El costo de dejar fortalecerse a los tiranos
Comencemos con un poco de historia de la II Guerra Mundial
Neville Chamberlain fue el primer ministro del Reino Unido entre 1937 y 1940.
Fue un defensor de la política de apaciguamiento, que era una política conciliadora, para evitar la confrontación con Alemania. Luego de la I guerra mundial muchos políticos deseaban mantener la paz con Alemania, por eso permitieron diversas violaciones de Hitler a los derechos humanos (de los judíos especialmente) y las usurpaciones territoriales a Checoslovaquia.
En Munich en 1938 se firmó un tratado entre Hitler (Alemania), Chamberlain (Reino Unido), Mussolini (Italia) y Daladier (Francia), en el cual se decidió anexar la zona checoslovaca de Sudetes a Alemania, en otras palabras, entre franceses, alemanes, italianos y britanicos sin consultarle a los checoslovacos cedieron territorio ajeno a los nazis alemanes con el fin de preservar la paz.
Hitler una ves obtenida estas ventajas, siguió invadiendo y avanzando, Chamberlain dejó el poder en Inglaterra y subió al poder Winston Churchill.
Los estadounidenses no se quedan atrás, Charlie Chaplin en 1940 estrenó "El Gran Dictador", película en la cual criticó al nazismo, al fascismo y a todo tipo de dictaduras, en USA fue muy criticado por buscar confrontación, incluso despues de la II guerra fue expulsado por comunista. En España esa película fue censurada, hasta 1977 cuando murió Franco.
Es malo atacar, confrontar, pero ¿que pasa si nos golpean una vez y no reaccionamos? Podemos presentar la otra mejilla, de acuerdo, ¿pero si nos abofetean las dos?
Entre dos males hay que elegir el menor, era preferible pararlo a Hitler en un principio, que dejarlo adquirir todo el conocimiento armamentístico de Checoslovaquia, que luego lo fortaleció para afrontar la II Guerra Mundial
Churchil luego de firmado el tratado de Munich de 1938 dijo:
"Os han dado a elegir entre la indignidad y la guerra; habéis elegido la indignidad, pero tendréis también la guerra".
http://andrespucci.blogspot.com/2007/08/el-costo-de-dejar-fortalecerse-los.html