Historia y los orígenes de Vudú en haiti
En el contexto de la tragedia humana inimaginable que embarga a Haití, es interesante saber algo sobre la religión mayoritaria practicada por más del 80% de la población y su influencia en su historia: EL VUDÚ. Algunos dicen que un 80% de la población es católica y el 15% protestante, pero que el 100% es seguidora del vudú.
Teología básica
El Vudú reconoce un solo Dios, Bondye o Gran Met. Sin embargo, hay una multitud de espíritus o deidades llamados loa que actúan como intermediarios entre los seres humanos y Dios. El loa, a diferencia de los ángeles cristianas o demonios, tienen poderes significativos relativamente independientes de Dios. Además del loa, Voodoo reconoce los espíritus de los antepasados, Les Mots y el Marasa, los gemelos. Cada persona tiene un cuerpo vivo y dos fuerzas interiores, el ti-bon-ange, tipo de alma universal en la persona y la ange gwo-bon, un alma personal. La persona es inmortal.
Los Zombies: De acuerdo con la creencia, un houngan, bokor o hechicero vudú sería capaz mediante un ritual de resucitar a un muerto, que quedaría sin embargo sometido en adelante a la voluntad de la persona que le devuelve a la vida. Estos muertos vivientes son llamados zombis. La palabra podría tener relación con el nombre de una serpiente divina que es objeto de culto en las regiones de lenguas niger-congo (también adorada en el vudú bajo el nombre de Damballa, y que está emparentada con el término kikongo nzambi, que significa dios.
Historia y los orígenes de Vudú.
Parte de la defensa colonial de esclavitud fue la obligación de los europeos para convertir a los "salvajes infieles" al cristianismo de acuerddo a la óptica católica. En consecuencia, se esperaba que los propietarios de esclavos impartieran formación religiosa cristiana a los esclavos. El origen de los negros trasladados a Haití vienen de tribus asentadas a lo largo del eío Niger, tal como los que llevaron a Cuba y a Brasil, donde se formó el culto de la santería y la macumba respectivamente.
De esta manera la mayoría de los esclavos fueron introducidos a los elementos básicos del cristianismo. Sin embargo, los propietarios de esclavos temían a sus esclavos, y temían porciones del mensaje cristiano que trata de la dignidad humana y el valor individual. Los propietarios vieron un peligro revolucionario en su propio cristianismo. En consecuencia, los sacerdotes generalmente tenían prohibidos enseñar a los esclavos más que los rudimentos de la religión cristiana.
Así, una vez más, la forma del cristianismo forzado en los esclavos fue una vaga y poco profunda. En este ambiente de cristianismo superficial y forzado y una amplia diversidad de dioses africanos, los esclavos gradualmente crearon su propia religión--el Vudú haitiano, un sincretismo, o mezcla de religiones ; elcatolicismo y el animismo africano.
Tras la independencia de Haití en 1804, el Vaticano rompió relaciones con Haití hasta 1860. Durante este período pocos sacerdotes católicos vivieron en Haití y se consolidó el capítulo final del sincretismo de las dos tradiciones religiosas.
Persecución del Vudú
Tras el regreso del catolicismo romano a Haití en 1860 la Iglesia comenzó una campaña contra el Vudú, culminando en unja guerra. Desde los años 50 , especialmente después de la segunda Consejo del Vaticano, la Iglesia Católica ha incorporado músicaVoodoo , tambores y danza en la liturgia católica para ganarse adeptos del Vudú.
Cada vez más, desde 1970, denominacionesprotestantes fundamentalistas, casi exclusivamente de los Estados Unidos, han asumido la fuerte batalla contra el Vudú, acusándolos de culto al diablo
DATO INTERESANTE
El 14 de agosto de 1791, un esclavo negro y brujo, llamado Boukman condujo a los esclavos en un ritual vudú. Sacrificaron un cerdo y tomaron su sangre, de manera de hacer un pacto con el diablo, mediante el cual ellos convinieron en adorar y servir a los espíritus de la isla por 200 años, a cambio de liberarse de Francia. La rebelión de los esclavos comenzó el 22 de agosto de 1791, y después de 13 años de conflicto, los esclavos ganaron su independencia. El primero de enero de 1804, ellos declararon a Haití la primera república negra independiente del mundo. En la capital Puerto Prícipe se erigió una estatua de un cochino/cerdo de hierro, para conmemorar el Contartao Boukman".
Después de su independencia Haití nunca logró asentarse como una nación próspera, sino todo lo contrario, se convirtió en el país más pobre de la región, gobernada por dictadores corruptos y malvados. ¿Valió la pena ese pacto?
LOS TRES RITOS PRINCIPALES DEL VUDÚ
Si en África no se puede distinguir o catalogar las diversas liturgias que se celebran en Haití, hay que hablar principalmente de tres ritos: RADA, PETRO y ZANDOR, aunque no de manera sustancial pues en su mayoría recuperan las que fueron las manifestaciones de culto más antiguas, más externas o típicas de los diversos grupos étnicos.
RADA
es un termino que recuerda al grupo de los aristócratas LOA africanos, los más cercanos a los orígenes y los más antiguos, efectivamente RADA deriva de ARADA, ciudad del poderoso DANHOME, donde los dioses eran considerados: Custodios y protectores de la estabilidad, no solo del clan familiar sino de todo el país, por lo tanto el rito RADA es sinónimo implícito de prestigio y autoridad, pero también de una especial tolerancia y benevolencia.
Los LOA del rito PETRO en cambio son mas inflexibles y duros, y pueden llegar incluso a la crueldad, el término PETRO deja perplejo a los estudiosos del VUDÚ, hay quien establece conexiones entre este rito y antiguas practicas de África central, otros se remontan al termino AUNTAL DOMPETE, personaje citado por DESCOURTILZ, autor de escritos e investigaciones a principios del siglo pasado, MOREAU de SAINT MEDI.
Este, hablando del VUDÚ de las antillas, menciona a don PEDRE y atribuye a este personaje que vivió en la 2ª mitad del siglo XVIII en Haití, el uso de la mezcla de la pólvora con la tafia o aguardiente de caña, la tafia bebida ritual para las ceremonias especiales mezcladas con la pólvora, generaban en los que la tomaban reacciones temerarias y alteraciones capaces de provocar incluso la muerte, tales efectos justificarían y caracterizarían la naturaleza particularmente violenta del LOA que es honrado con el rito PETRO, si en el rito RADA encontramos los conceptos del respeto de protección y de custodia por lo que se le atribuye una cierta tolerancia, incluso en el castigo de quien se sustrae a sus compromisos, en el rito PETRO en cambio la antigua rabia y la sed de venganza del esclavo, encuentran el elemento desencadenante en el cual se manifiesta toda la agresividad mal reprimida, típica de quien ha sufrido violentos abusos e injustas y humillante, frustraciones o desengaños.
Rito petro
el LOA asume la imagen de un justiciero colérico, cuyo sentido de la justicia puede dar paso a la dura crueldad intransigente y despiadada, puede dar mucho pero el precio que se deberá pagar será muy elevado, los chasquidos del látigo bien conocidos por los esclavos azotando el aire, saludan el inicio de la ceremonia PETRO, les hacen eco las explicaciones de las cargas de pólvora que sobresalen por encima del sombrío y ensordecedor redoble intemporal de los tambores, los cuales martillean con una cadencia arrítmica, creando una atmósfera pesada a la vez.
Una bebida de elevada graduación alcohólica como el ron, el clavin (ron no refinado), a las que se añaden siguiendo un proceso de maceración especias y sustancias picantes como el jengibre constituyen la ofrenda exigida y asociada al sacrificio de animales negros, la ceremonia de BOIS CAIMÁN, que tuvo lugar la vigilia de la revolución que llevó a Haití a la independencia, parece que se desarrolló bajo el rito PETRO, a la vista de la ofrenda del cerdo negro inmolado por el sacrificio de sangre, aunque a los dioses RADA también les gusta ser honrados con ofrendas y regalos de diversos tipos, no son inmunes a las voluptuosa sed de sangre, sin embargo su codicia es más contenida como demostraría el simbolismo de los colores de los animales sacrificados que normalmente son blancos o rojos.
El dios LEGBA, entendido según el rito RADA exige que el sacerdote degüelle un gallo blanco, en cambio LEGBA CARREFOUR o MAITRE CARREFOUR, el señor de las encrucijadas del rito PETRO exige que sean arrojados vivos al fuego dos gallos negros, la viciosa frívola y fascinante ERZULIE FREDA DAHOMEY dispensadora de amor es gratificada con perfumes, tejidos, y alhajas de diversos tipos.
La ERZULIE KALIKA, también venerada en el rito PETRO sensual e insaciablemente habida tiene otras exigencias como demuestra este himno criollo cantado en su honor:
EZILI KALIKAE ELU
ALA LOA KI RED
EZILI U MADÉ KOCHO
M´APE BA U LI
EZILI MADÉ KABRI DÉ PIÉ
KATÉ PUM PRA PU BA LI
ERZULIE KALIKA, OH, LOA severo, ERZULIE tu pides un cerdo y yo te lo daré, ERZULIE quieres un cabrito con dos pies, donde podré encontrarlo para ofrecértelo.
El cabrito con dos pies alude claramente a un sacrificio humano y confirma la fama de devoradores de hombres de que se da a menudo en los LOA PETRO para distinguirlos mejor de los que son venerados, el rito RADA, menos violento, se califica con atributos que se añaden a sus nombres de origen africano, por ejemplo MAPYAN que significa corazón negro, o YÉ ROUGE, es decir ojos rojos, estos calificativos añadidos tienden a reforzar también a nivel de apariencia física, el aspecto que si por una expresa su crueldad e inhumanidad, por otra expone muy bien la idea de la fuerza y de la potencia que bajo el impulso de la maldad puede ser mas eficaz, si los ritos.
PETRO y RADA pueden ser objeto de cierta investigación y pueden compararse por sus diversos aspectos, el rito ZANDOR, es la expresión más secreta del VUDÚ hasta el extremo de que a menudo los estudiosos de esta religión lo consideran una variante de los ritos citados, con la palabra ZANDOR se indica la tradición de LABROUSSE, del campo de las espesuras más aisladas y remotas donde los adeptos susurran las antiguas tradiciones, esta aureola de misterio deja mucho espacio a la fantasía, incluso a las más ardiente ..., se murmura.
Por ejemplo que los ZANDOR conceden facultad particular a los iniciados, los cuales estarían en disposición de volar y trasformarse en animales a su gusto, los fenómenos y prodigios serian innumerables y disparatados según una posición mágica se basarían en un conocimiento superior y particular de las plantas medicinales que los LOA revelaron a sus devotos fieles.
La Religión Bailada
El valor sagrado y mágico de la danza ha tenido siempre un papel de primera línea en la tradición religiosa con la consolidación de la magia, hasta los movimientos del cuerpo humano adquieren por simpatía la facultad de atraer y asumir los poderes y los atributos del animal, del fenómeno meteorológico o de la acción que se imita en el baile, en el ámbito del VUDÚ el baile es un componente esencial, hasta el punto de que se puede hablar de una autentica religión bailada en la que a través del ritmo y del movimiento el hombre intenta entrar en comunión con la naturaleza y expresarse con todo su ser para acoger el soplo del dios que se manifiesta a través de la atributo elegido.
No existe una distinción clara entre danza sagrada y danza profana, puesto que únicamente es una manifestación de los sentimientos, el dolor, el sufrimiento, la plegaria, el amor y la poesía, la belleza o el luto mismo se concentran en el canto y en el baile, como si el alma humana se liberase así de sus sensaciones más intensas.
En el VUDÚ la diferencia entre los diversos tipos de baile solo se debe al distinto temperamento de la divinidad o al tipo de rito, las danzas obscenas, alegres y enérgicas son reservadas a los LOA GUEDÉ, como si se pretendiera visitar la tristeza y el aspecto lúgubre de los señores de la muerte, que al ritmo de la banda, la danza ritual les recuerdan a los hombres el triunfo del erotismo, alegre y desenfrenado sobre la misma muerte.
En el YAMVALU se evocan los movimientos sinuosos de la serpiente como el DAHOMEY ZÉPAULEF, danzas lánguidas ejecutadas para los LOA RADA, en particular para DAMBALLAH, el dios serpiente, si el dios de los hombres y las cosas son exaltados a través del canto y del baile, el tambor permanece como señor absoluto marcando el tiempo y embriagando con su ritmo ya sea acompasado, triste, vivaz o lúgubre sin más.
En las ceremonias vudúes, los tambores se convierten en objetos sagrados, mejor dicho en espíritus independientes, casi LOA, a los cuales se hacen ofrendas y sacrificios.
En el rito RADA los tambores son 3, y están fabricados con troncos de árbol recubiertos con piel de buey, para los ritos PETRO se usan 2 tambores y la piel empleada para su realización es de cabra, tanto los primeros como los segundos se fabrican con mucho esmero, durante el proceso de fabricación se celebran ritos especiales los cuales dotaran de un alma a este instrumento.
http://click.infospace.com
[/size][/size]
Muertos vivientes en el VUDU
Muertos vivientes William B. Seabrook nació en 1886, en Maryland. Aunque se hizo periodista, la aventura era su verdadera vocación. En 1915 se enrola como camillero en la Primera Guerra Mundial y mas tarde, estando en nómina del New York Times, se embarca en una serie de viajes cuyas crónicas noveladas le reportan fama y grandes beneficios. Uno de sus relatos era La Isla mágica, donde cuenta sus vivencias en Haiti, y las revelaciones que le hizo una hechicera llamada Mamá Célie. De esa forma, el vudú y los muertos vivientes fueron dados a conocer en Estados Unidos y Europa.
El propio Seabrook describe su primer encuentro con un muerto viviente en estos términos:
"y lo que entonces vi, junto a lo que me habían contado (o quizás a pesar de ello), me produjo un tremendo shock. Lo peor eran los ojos. No eran imaginaciones mías. Eran verdaderamente como los ojos de un hombre muerto: no eran unos ojos ciegos, pero estaban fijos, desenfocados, sin visión. Toda la cara... parecía no sólo sin expresión alguna, sino incluso incapaz de adoptar expresión alguna."
El muerto viviente pertenecía a un granjero llamado Constant Polynice, el cual acababa de relatarle una de las muchas historias de muertos vivientes que salpican la isla. En concreto, el caso de Ti Joseph, el jefe de un poblado, que un buen día se presentó en las oficinas de empleo de la Compañía Haitiano – Americana del Azucar (HASCO), con un grupo de nueve hombres harapientos. No hablaban criollo ni francés, y no parecían tener muchas luces. Según su patrón, provenían de una región bárbara y remota, y por eso eran tímidos y rehuían el contacto. Hasta que se acostumbrasen, era conveniente mantenerlos apartados del resto de los trabajadores, pero por los demás, eran hombres fuertes y capaces. Las explicaciones de Ti Joseph convencieron al empleado de la HASCO, que los contrató a todos.
Pero Polynice le contó a Seabrook que el grupo, en realidad, estaba formado por muertos vivientes. Por eso Ti Joseph insistió en pedir que se mantuvieran lejos de otras personas. Temía que fueron reconocidos por parientes o amigos.
Dice la tradición vudú que si un zombie come carne o sal, se romperá el hechizo que lo mantiene con vida, y volverá inmediatamente al lugar que pertenece. A la tumba. Por ello, Ti Joseph alimentaba a su cuadrilla de muertos vivientes con un potaje de mijo sin sal, que les daba cada atardecer.
Pero una mañana, ciertos asuntos mantuvieron ocupado todo el día a Ti Joseph, y dejó que su mujer cuidara de los zombies. Esta tuvo la ocurrencia de llevarlos a una procesión religiosa, tal vez llevada por el remordimiento, pero ninguno de los muertos vivientes se dejó impresionar por el espectáculo. No hablaban, no eran capaces de mostrar ninguna emoción, sus ojos estaban perdidos. La mujer optó por consolarlos con unos pasteles que contenían cacahuetes. Pero no sabía que habían sido sazonados con sal. Al probarlos, los zombies despertaron de su letargo, y huyeron con grandes gritos de vuelta a su aldea. Fueron reconocidos por sus horrorizados vecinos, que los habían enterrado meses atrás, pero no se detuvieron a hablarles. Roto el hechizo, su carne empezó a degradarse y sólo tuvieron tiempo de alcanzar sus tumbas, antes de morir convertidos en una masa putrefacta.
Los habitantes de la aldea decidieron vengarse de Ti Joseph. Le tendieron una emboscada y le cortaron la cabeza.
A Seabrook no le impresionó demasiado la historia. Se refirió a los supuestos muertos vivientes en estos términos: “no eran más que pobres seres humanos dementes, idiotas, obligados a trabajar en los campos”.
Sin embargo, las creencias del vudú están tan enraizadas en Haití que es muy difícil abstraerse de la fascinación que produce.
El término zombie aparece con variante en muchos idiomas africanos. En congoleño significa “fetiche”. Según la tradición vudú, el zombie es una persona a quien un brujo denominado bokor le ha robado el alma menor o ti bon ange, justo en los momentos previos o sucesivos a la muerte. El zombie sigue vivo... hasta cierto punto. Come y respira, y su corazón sigue latiendo. Pero no recuerda nada de su vida anterior y toda su voluntad e inteligencia está sometida a su bokor. Por lo tanto, más que describirlos como “muertos vivientes”, sería más correcto hablar de autómatas humanos.
En Haiti, la creencia en el poder de los bokor es absoluta. Pocos haitianos desprecian el tomar medidas para evitar que sus familiares muertos puedan convertirse en zombies. No dudan en gastarse auténticas fortunas para cubrir las tumbas con pesadas losas, o en cavar las tumbas en espacios donde abunde el tránsito de personas, para impedir que el brujo disponga de la intimidad necesaria para completar sus oscuros rituales. También es habitual que se vele al muerto durante varias noches seguidas, para que la descomposición haga su trabajo y convierta al cuerpo en una herramienta inútil para un bokor .Los más radicales llegan al extremo de mutilar o destruir parcialmente los cuerpos. También abundan los remedios más ingenuos, como introducir grandes puñados de semillas en el ataúd, en la fe que el muerto se entretendrá contándolas si recibe la orden de levantarse de entre los muertos.
De hecho, la fe en el vudú es tan grande, que incluso ha sido instrumentalizado con fines políticos. Ya en 1791, cuando Haití era colonia francesa, un tal Boukman se valió de sus supuestos poderes para amedentrar a los soldados de la metrópoli y reunir un legión de seguidores. Boukman organizaba multitudinarios rituales donde se sacrificaban cerdos y los participantes caían en un trance frenético. A partir de ahí, se lanzaban a quemar las plantaciones de los colonos, y en muchos casos, llegaban al asesinato. Magia o no magia, los franceses no pudieron resistir la presión, y abandonaron la isla, que se organizó como república independiente.
Pero no es necesario mirar tan lejos en el tiempo para encontrar las profundas huellas del vudú en todos los ámbitos de la vida haitiana. El dictador François Duvalier se hacía llamar Papá Doc, y presumía ser un poderoso bokor. El control que no lograba con la fuerza bruta de las armas, lo conseguía valiéndose de las creencias de su pueblo.
El vudú también ha sido una importante fuente de ingresos para personas de toda condición social. Los rituales son vendidos como espectáculo a los turistas morbosos, o como fenómenos genuinos a los investigadores demasiado crédulos. Un antropólogo llamado Francis Huxley documentó uno de esos engaños. Un presunto hechicero elaboraba un complicado ritual alrededor de una tumba, y rescataba de su interior al muerto resucitado y dispuesto a cumplir sus órdenes. Se demostró que había un tubo de aire instalado en el ataúd para permitir respirar al cómplice del falso bokor...
Sin embargo, las historias sobre muertos vivientes han sido una constante. Todas hablan de personas que son encontradas vagando por las calles o los campos, aturdidas y prácticamente incapaces de hablar, que son reconocidos como familiares o amigos enterrados meses o años atrás.
Uno de esos casos ocurrió en los cincuenta, y lo resumo aquí a modo de ejemplo. Habla de una muchacha de la que se había enamorado de bokor, y que rechazaba todas sus proposiciones. El hechicero despechado decidió emplear la magia para vengarse, y la mujer no tardó en morir afectada por unas extrañas fiebres. Cuando se disponían a enterrarla, descubrieron que el ataúd era demasiado pequeño. Así que optaron por retorcerle el cuello para darle cabida. Los padecimientos del cadáver no terminaron ahí. Durante el funeral, un cirio le cayó encima quemándole el pie izquierdo.
Meses más tarde, se empezó a decir que el hechicero rechazado había sido visto con una muchacha, que se parecía demasiado a la muerta. Pasaron unos años sin que la familia decidiera comprobar los rumores. Pero entonces uno de los hombres de la familia la encontró haciendo tareas domésticas para el brujo. Y esa mujer presentaba el cuello torcido y la cicatriz de una quemadura en el pie izquierdo.
Las explicaciones racionales a este fenómeno ya existían en la época de William Seabrook. Un doctor llamado Antoine Villers, que llevaba muchos años ejerciendo en Haiti, le dijo al periodista y aventurero que era improbable que nadie hubiese resucitado. Pero no descartaba que, efectivamente, algunos delos zombies hubiera sido rescatado de la tumba.
La explicación, según Villiers, es que los hechiceros conocían toda suerte de sustancias, muchas de las cuales eran capaces de infundir un coma profundo, fácilmente confundible con la muerte. Un hechicero no tenía más que drogar a su víctima, dejar que sus atribulados deudos lo enterrasen, y luego esperar el momento oportuno para sacarlo de la tumba y de su letargo.
Los investigadores sugieren que muchas de esas drogas fueron importadas por los esclavos desde las costas de su Africa natal. En Ghana, por ejemplo, se practicaban unos cortes a los aspirantes de hechicero, en las cuales introducían una droga que los sumía en un prolongado coma. Al cabo de cinco días, se les administraba un antídoto para devolverles la conciencia.
Resulta bastante significativo que ese tipo de prácticas se contemplaran en el Código Penal haitiano:
"También se considerará intento de asesinato el empleo contra cualquier persona de sustancias que, sin causar una muerte real, produzcan un coma letárgico más o menos prolongado. Si, después de la administración de esas sustancias, la víctima ha sido enterrada, el acto será considerado asesinato, sin tomar en cuenta sus posibles consecuencias. "La sugestión también podría explicar el fenómeno. Las víctimas creen tan profundamente en el poder del hechicero, que se someterán a él para evitar las supuestas consecuencias de sus maleficios. Si por ejemplo alguien descubre que un hechicero intenta enfermarle, es posible que caiga en una profunda hipocondría que, efectivamente, refuerza su fe en el poder de la magia negra. Este proceso de derrumbe psicológico es muy similar al empleado por determinadas sectas para lavar el cerebro a sus miembros.
TEXTO EXTRAIDO DE:
http://www.terra.es/personal5/oupmfebh/enigmas/Muertos_vivientes.htm
link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=Zvpotvirwrs
link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=5qm4FrAOcy0