Me he tomado la libertad de hacer la transcripción del editorial del periodista Pepe Eliaschev (El audio está en la fuente). Creo que merece ser leído por completo el siguiente texto y, desde mi punto de vista, vale la pena hacer una reflexión de cada uno. No importa que ideología política se tenga, ya que, pensar que el periodista nombrado trabaja en Radio Mitre y, por ende, es opositor, no sirve de nada (Debido a que, justamente, el editorial realizado no es de carácter político, sino una crítica a la sociedad) “Paralelismos”, por Pepe Eliaschev Aunque me consta que la mayor parte de ustedes, escucha con atención y con mucho esmero, en este caso me voy a permitir con todo respeto, pedirles doblemente que sigan con atención éstas palabras. Porque al final de ellas, van a encontrar una sorpresa, que no voy a develar hasta que llegue el final: "Es necesario el establecimiento de un clima permanente de orden, disciplina y exigencia en la sociedad, premisa imprescindible de consolidar el avance sobre la actualizacion del modelo económico, y no admitir retrocesos contraproducentes. Este tema no resulta agradable para nadie, pero el primer paso para superar un problema de manera efectiva, es reconocer su existencia en todas las dimensiones y hurgar en las causas y condiciones que han propiciado este fenómeno a lo largo de muchos años. No debemos restringirnos a debatir con toda crudeza la realidad, si lo que nos motiva es el mas firme propósito de rebasar el ambiente de indisciplina que se ha arraigado en nuestra sociedad, y ocasiona daños morales y materiales nada despreciables. Hemos percibido con dolor a lo largo de los años, el acrecentado deterioro de los valores morales y cívicos, como la honestidad, la descencia, la vergüenza, el decoro, la honradez, y la sensibilidad ante los problemas de los demas. Una parte de la sociedad, ha pasado a ver normal el robo al Estado. Se propagaron con relativa impunidad las construcciones ilegales, además en lugares indebidos, la ocupación no autorizada de viviendas, la comercialización ilícita de bienes y servicios, el incumplimiento de los horarios en los centros laborales, el hurto y sacrifico ilegal de ganado, la captura de especies marinas en peligro de extinción, el uso de artes masivas de pesca, la tala de recursos forestales, el acaparamiento de productos deficitarios, y su reventa a precios superiores, la participacion en juegos al márgen de la ley, las violaciones de precios, la aceptación de sobornos y prevendas, el asedio al turismo, y la infracción de lo establecido en materia de seguridad informática. Conductas antes propia de la marginalidad, como gritar a viva voz en plena calle, el uso indiscriminado de palabras obscenas, y la chavacanería al hablar, han venido incorporandose al actuar de no pocos ciudadanos con independencia de su nivel educacional o edad. Se ha afectado la percepción, respecto al deber ciudadano ante lo mal hecho, y se tolera como algo natural, tirar desechos en la vía, hacer necesidades fisiológicas en calles y parques, marcar y afear paredes de edificios o áreas urbanas, ingerir bebidas alcohólicas en lugares públicos inapropiados, y conducir vehículos en estado de embriaguez. El irrespeto al derecho de los vecinos no se enfrenta, florece la música alta que perjudica el descanso de las personas, prolifera impunemente la cría de cerdos en medio de las ciudades, con el consiguiente riesgo a la salud del pueblo, se convive con el maltrato y la destrucción de parques, monumentos, árboles, jardines, y áreas verdes, se vandaliza la telefonía pública, el tendido eléctrico y telefónico, alcantarillas y otros elementos de los acueductos, las señales del tránsito y las defensas metálicas de las carreteras. Igualmente, se evade el pago del pasaje en el transporte estatal, o se lo apropian algunos trabajadores del sector. Grupos de muchachos lanzan piedras a los trenes y vehículos automotores, una y otra vez en los mismos lugares, se ignoran las mas elementales normas de caballerosidad y respeto hacia los ancianos, mujeres embarazadas, madres con niños pequeños e impedidos físicos. Todo esto sucede ante nuestras narices, sin concitar la repulsa y el enfrentamiento ciudadano. Lo mismo pasa en los diferentes niveles de enseñanza, donde los uniformes escolares se transforman al punto de no parecerlo, algunos profesores imparten clases incorrectamente vestidos, y existen casos de maestros y familiares que participan en hechos de fraude académico. Es sabido que el hogar y la escuela conforman el sagrado binomio de la formación del individuo, en función de la sociedad, y estos actos representan, ya no solo un perjuicio social, sino graves grietas de caracter familiar y escolar. Esas conductas en nuestras aulas son doblemente incompatibles pues, ademas de las indisciplinas en si mismas, hay que tener presente que, desde la infancia, la familia y la escuela deben inculcar a los niños el respeto a las reglas de la sociedad. Lo mas sensible, es el deterioro real y de imágen, de la rectitud y los buenos modales. No pueda aceptarse identificar vulgaridad con modernidad, ni chavacanería ni defachatez con el progreso. Vivir en sociedad, conlleva en primer lugar asumir normas que preserven el respeto al derecho ajeno y la descencia. Por supuesto, nada esto entra en contradicción con la alegría de la gente, que debemos preservar y desarrollar. El delito, las ilegalidades y las contravenciones se enfrentan de manera mas sencilla, HACIENDO CUMPLIR LO ESTABLECIDO EN LA LEY Y, PARA ELLO, CUALQUIER ESTADO. Con independencia de la ideología, cuenta con los instrumentos requeridos, ya sea mediante la persuación o, en última instancia, si resultase necesario, aplicando medias cohersitivas. Lo real es que se ha abusado de la nobleza del gobierno de no acudir al uso de la fuerza de la ley, por justificado que fuera, privilegiando el convencimiento y el trabajo político, lo cual debemos reconocer que no siempre ha resultado suficiente. Es hora ya de cumplir, y hacer cumplir lo que esta establecido, tanto en las normas cívicas, como en leyes, disposiciones y reglamentos. A pesar de las innegables conquistas educacionales alcanzadas, hemos retrocedido en cultura y civismo ciudadano. Tengo la amarga sensación de que somos una sociedad cada vez mas instruída, pero no necesariamente mas culta." Las palabras que acabo de leer, textuales, eliminando un par de ellas, para que no se advirtiera de quien hablaba, y que tienen plena vigencia en la Republica Argentina, las pronunció el 7 de julio de 2013, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la primera sesión ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Palacio de las Convenciones, año 55 de la Revolución. Quien les habla, se limitó a bajar del sitio de GranMa el diario comunista cubano, ésta pieza que si lo hubiese pronunciado cualquier otro político argentino que no esté en éste gobierno, hubiera sido catalogada de neoliberal, oligarquico y destituyente. Es necesario el orden y la disciplina, lo dijo para Cuba, después de 55 años de comunismo, Raúl Castro. Firmado: Pepe Eliaschev. PD: Nada de forobardo. Comentarios que sean inapropiados (lo cual, sería el colmo, luego de haber leído ésto), serán borrados.
“Paralelismos”, por Pepe Eliaschev
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