Apludidores en la antigua Roma
En la época romana, Nerón profesionalizó el aplauso. Contrataba a miles de aplaudidores para que aplaudieran durante sus discursos, ensayando incluso diversas modalidades: aplauso con manos huecas y aplauso con manos planas.

Fue en el siglo XVIII cuando se volvió a profesionalizar el aplauso con la claque en los teatros. Era gente contratada o que entraba gratis y que colocada entre el resto de público, tenía la misión de aplaudir en determinados momentos de la obra, para incitar al resto de los espectadores a hacer lo mismo.
Más recientemente, en los tiempos modernos, se recurrió a grabar a gente aplaudiendo para después reproducirlo en programas de radio y más adelante, en televisión. Hoy día es frecuente que en muchos programas de televisión haya público contratado para que aplauda cuando el realizador se lo diga.
Pero el no va más del aplaudidor profesional son los gobernadores, diputados, ministros e intendentes. Ellos aplauden todos a una, como una claque, cuando su jefe de grupo está en la tribuna de oradores. Aplauden todos, porque el que que no aplaude, corre el riesgo de caer en desgracia, de no servir para la claque.