Hola, taringueros! Esta vez les traigo la historia sobre algunas cosas que quizás no sabían y capaz no son importantes, pero nunca está de más saber
El semáforo
El primer semáforo data del 1868 y fue instalado en el exterior del parlamento británico de Westminster.
Fue obra de J. P. Knight y sólo utilizaba luces de gas rojas y verdes por la noche. No duró mucho ya que, tras un desafortunado accidente, explotó, haciéndole perder la vida a un policía. Hasta la invención del automóvil no se volvió a desarrollar este invento.
El primer semáforo moderno fue instalado en Cleveland, Estados Unidos, en 1914. Sólo constaba de luces rojas y verdes colocadas sobre un soporte con forma de brazo. Recién en 1920 aparecieron en las calles de Detroit y Nueva York los semáforos de tres luces. Meses más tarde, entraron oficialmente en servicio dentro de la isla de Manhattan. La elección de los colores viene heredada de los ferrocarriles que, a su vez, la heredaron de las señales marítimas.
Los fósforos
En 1827 J. Walker removió unos productos químicos con un palito y notó que en el extremo de éste se había secado una gota. Para limpiarla la frotó contra el suelo, provocando que se encendiera.
Este invento rudimentario presentaba una serie de dificultades: el olor era desagradable, la llama era inestable y la reacción inicial era casi explosiva. En 1830 se añadió fosforo blanco para quitar el mal olor, pero este agregado resulto ser extremadamente tóxico.
En 1844 se consiguió la fabricación de fósforos de seguridad, tal como los conocemos hoy. Sustituyeron al fósforo blanco por fósforo rojo y a su vez separaron los compuestos entre la cabeza de la cerilla y la superficie donde se frota el fósforo para generar el fuego. La popularidad de este invento, se extendió rápidamente en todo el mundo hasta nuestros días.
El termo
El termo data de 1892, cuando el escocés J. Dewar inventa ese recipiente trabajando en la Universidad de Oxford.
Para ese entonces se los conoció como “frascos Dewar”. Los científicos lo empezaron a usar para guardar sueros y vacunas. Como Dewar nunca patentó su invento, en 1904 salieron a la venta los primeros termos de uso comercial bajo la firma alemana “Thermos GmbH”.
La palabra “thermos” significa calor en griego y es a partir de dicha marca que se popularizó el término Termo para nombrar a dicho dispositivo. Tal es así, que, para el año 1963, la marca fue declarada genérica en los Estados Unidos, pues se la consideró sinónimo de todos los termos en general. Hoy todavía puede observarse el frasco original de Dewar en la Royal Institution, en Londres.
El perfume
El uso de sustancias aromáticas data de la Edad de Piedra, cuando se quemaban maderas fragantes para agradar a los dioses a través del humo.
Su nombre proviene del latín "per fumum", una mezcla de esencias naturales o artificiales y un disolvente (alcohol en muchos casos). Los egipcios fueron los primeros fabricantes de perfumes para uso humano de los que tenemos registro. En la Edad Media era de uso habitual en la nobleza y, hacia fines del s. XVIII, ya aparecen fragancias como el Agua de Colonia que persisten hasta hoy. Con la revolución francesa aparece la fragancia Guillotine para uso ciudadano. En el s. XX se lo asocia al diseño de modas, llegando así a ser de consumo masivo.
Las imágenes 3D
Las primeras imágenes 3D fueron dibujos hechos a mano en 1832 por el físico inglés Charles Wheatstone, quien se basó en estudios de Euclides en el s. III a.C. sobre la visión tridimensional en el hombre para desarrollar su estereoscopio.
Con el advenimiento de la fotografía fueron varios los que aplicaron a ésta la técnica de Wheatstone como Roger Fenton en Inglaterra o Jules Duboscq y Antoine Claudet en Francia. Aunque hasta la reina Victoria fue una entusiasta coleccionista de estas fotografías, la estereoscopía empezó a declinar hacia 1870, teniendo luego en el s. XX un nuevo desarrollo en áreas como la medicina y la física nuclear ya que el público general prefirió su aplicación en el cine.
Los dibujos animados
Si bien Leonardo Da Vinci ya había experimentado sobre la imagen en movimiento, el primer intento de animación data de 1640, cuando el alemán Athanasius Kicher inventó “la linterna mágica".
Ésta era capaz de proyectar diferentes fases del movimiento, cambiando los cristales de forma mecánica.
La animación quedó estancada hasta que P. M. Roguet descubrió el principio de persistencia de la visión, que demostraba que el ojo retiene una imagen durante suficiente tiempo como para ser sustituida por otra. A partir de esto se desarrollaron diferentes juguetes ópticos. Fue E. Raynaud el primero en proyectar breves películas de dibujos animados. Sin embargo, el primer largometraje de dibujos animados fue obra del argentino Quirino Cristiani, quien con su film El Apóstol (1917) inauguró un género que luego sería explotado por gigantes como Walt Disney y Pixar.
Los anteojos
En 1249 se formuló el primer estudio sobre el uso de lentes para mejorar los problemas de vista, aunque hay registros que indican que en China ya existían lentes de aumento desde el s. X.
En Europa se implementaron las gafas recién en el año 1285, a manos del inventor italiano S. D. Armati. Estos fueron inicialmente unos monóculos tallados en berilo, y contaban con lentes convexos destinados a personas con problemas de visión cercana. Con la invención de la imprenta en el siglo XV y la expansión de la lectura, la demanda de lentes aumentó y en 1629 se fundó la primera corporación fabricante de gafas.
Las lentes bifocales fueron inventados por Benjamin Franklin hacia 1760. Recién a finales del s. XIX se generalizó el uso de lentes cilíndricas para la corrección del astigmatismo, ya que antes sólo se fabricaban gafas que corregían la miopía y la hipermetropía.
El colectivo
Su origen se remonta a 1928 y sucedió en Buenos Aires, Argentina, como consecuencia del crecimiento de la ciudad.
Como los viajes en taxis eran inaccesibles para la mayoría de la población, un grupo de taxistas se juntó y propuso inaugurar los auto-colectivos. La idea era simple: realizaban un trayecto fijo, cargando hasta cinco personas por coche y cobrando una tarifa única por trayecto, tarifa que era muy inferior al viaje en taxi.
Aquella primera línea contaba con cuarenta coches y anunciaba el recorrido a los gritos y con tiza. Al poco tiempo se adoptaron camiones que podían llevar hasta veinte pasajeros. Las líneas de colectivo se multiplicaron por todo el mundo y en la actualidad sólo en Buenos Aires hay 135 líneas.
El condón
Las primeras reseñas del condón datan del 1200 a.C. Aparece en una leyenda del rey Minos la referencia al empleo de vejigas animales para retener el semen.
Sin embargo, el término “condón” se le atribuye al médico de Carlos II, de apellido Condom, quien le propuso al monarca incorporar este elemento con el fin de limitar su ya numerosa descendencia. Hasta finales del s. XIX los condones se fabricaban a mano con tripa animal, siendo excesivamente caros, por lo que se los utilizaba más de una vez. No solían emplearse como anticonceptivos, sino para evitar enfermedades como la sífilis. Fue gracias al proceso de vulcanización del caucho, descubierto de forma accidental por Charles Goodyear en 1839, que luego se consiguió la fabricación en serie del profiláctico de goma.
El brassier
El brassier, también conocido como sostén, es una prenda íntima femenina. Si bien existieron accesorios y antecedentes de esta prenda, su invención es muy reciente y data del 3 de octubre de 1914.
Fue aquel día cuando Mary Phelps patentó una pieza de ropa que dio pie al desarrollo de esta prenda de lencería. El antecedente directo de esta invención es el corpiño, que consistía en una camisa que sujetaba los pechos mediante unos cordones.
Una de las industrias que más ayudo a la promoción del brassier fue el cine, siendo quizás el ejemplo más emblemático el de la famosa Jane Russell, a quien el excéntrico Howard Hughes le diseñó un sostén especial que proyectaba el busto de la actriz hacia delante.
Actualmente existen cientos de variedades de brassiers, los cuales varían en tamaño y diseño.
Eso es todo. Gracias por pasar!
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