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¿Qué tal Taringa?, hoy les traigo algo de info acerca de una de las obras mas famosas de Damien Hirst; les hablo de "La imposibilidad física de la muerte en la mente de algo vivo" mejor conocida como el tiburón de Hirst, este es el post:

El tiburón de Hirst

El increíble tiburón de Hirst

La imposibilidad física de la muerte en la mente de algo vivo es una obra que impacta, es imponente por sus dimensiones y por su contenido, en el sentido más literal. Ver a un tiburón conservado en formol, casi como se vería en un acuario pero inerte y en un contexto sumamente lejano a este, me invita a cuestionarme sobre esta obra, sobre el sentido que tuvo para Damien Hirst y sobre el sentido que pueda entonces tener para mí.

El elemento formal que sobresale es, sobra decirlo, el tiburón flotante en la enorme “pecera”. El elemento temático puede prestarse a diversas interpretaciones, pero desde mi perspectiva lo que trata de hacer el autor es crear un arte inesperado, como reflejo de esta búsqueda generalizada entre muchos artistas de tener una idea lo suficientemente extravagante como para marcar una línea en la historia del arte y, en ocasiones como esta, ganar mucho dinero con ello. Me parece que este trabajo, más que para los espectadores comunes, se enfoca más bien a los coleccionistas y galeristas, a aquellos “cazadores” de todo lo nuevo que a un artista con poco o con mucho renombre pueda llegársele a ocurrir.

Damien Hirst

Un tiburón conservado en formol no es, para mí, un símbolo por sí mismo, sino que comienza a serlo al instalarse en un escenario alejado de todo laboratorio, acuario o museo natural y constituirse, por ese único motivo, en una costosa obra de arte. Aún así, a pesar de parecernos una tremenda novedad, a esta “piezota” la respaldan otras quizás más pequeñas pero que en su momento fueron igual de novedosas y “ocurrentes” por tratarse de objetos descontextualizados (o, quizás, recontextualizados), y que se remontan a la idea original del francés Marcel Duchamp (1887-1968). Un tiburón disecado metido en un enorme recipiente de formol viene a formar parte de esta tendencia de los ready-mades, muy polémica para algunos y sumamente aclamada por otros.

A pesar de ello, en el contexto temporal o de época de esta obra de Hirst, podríamos pensar que los ready-mades ya no son cosa tan nueva y que ya es hora de idear una nueva tendencia, pues lo que era novedad resulta que ya no es tan nuevo, aun y si se trata de un tiburón y ya no de un urinario. La cosa aquí es que Hirst no hace la obra para conseguir que un museíto se la exponga y salir a color en el periódico cultural de la localidad. Hirst era ya un artista aclamado y, en el momento en que un comprador multimillonario está dispuesto a pagar diez millones de dólares por su ocurrencia, es que la verdadera obra de arte empieza a perfilarse a sí misma, y él ya sólo participa en ella como personaje y agente.

Esta pieza es más valiosa como testimonio de un fenómeno contemporáneo que como pieza en sí misma. Aunque sus características nos hagan pensar en un ready-made, me parece que sobresale más este aspecto conceptual de la obra, el hecho de que representa y registra un fenómeno en el que participa toda una cadena donde tres de los principales eslabones son, por supuesto, el artista, sus compradores… y los diez millones de dólares.


Venta y descomposición de la obra

david cohen

El tiburón que utilizó el británico Damien Hirst en una instalación artística amenaza con descomponerse y tendrá seguramente que ser reemplazado por otro especimen nuevo, según la publicación especializada 'The Art Newspaper'.

Titulado 'La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo', el tiburón, de algo más de cuatro metros de longitud, suspendido en un tanque transparente de aldehído fórmico, fue adquirido no hace siquiera dos años por unos 9,5 millones de euros por el multimillonario estadounidense Steve Cohen.



Según el periódico, el tiburón, icono del llamado 'joven arte británico' de la pasada década de los 90, se deteriora rápidamente por culpa de cómo lo conservó el artista británico en 1991.

Hirst, señala 'The Art Newspaper', está en conversaciones con Cohen para reemplazarlo por otro de la misma especie antes de que se desintegre.





Lo que está ocurriendo con este tiburón constituye una alerta ante la dificultad de conservar otras obras conceptuales hechas con materiales orgánicos, pintura de poca calidad, sangre o insectos, características de ese movimiento artístico, escribe, por su parte, el diario 'The Daily Telegraph'.

Larry Gagosian, de la Galería Gagosian, de Londres, que actuó como intermediario en la venta de la instalación al empresario estadounidense, declaró a 'The Art Newspaper' que "el tiburón es una obra conceptual y el hecho de sustituirlo por otro de igual tamaño y aspecto no altera la pieza".

"Si uno tiene una obra de Dan Flavin (artista estadounidense que utiliza tubos fluorescentes para sus instalaciones) y una de las luces se funde, basta con sustituirla. Ello no afecta al significado ni al valor de la obra", señaló Gagosian.

Cuando compró el tiburón, Cohen pensaba donarlo, según algunas informaciones, al Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Oliver Crimmen, responsable de la conservación de los peces del Museo de Historia Natural de Londres, considera que el artista debió de haber utilizado una solución con base de alcohol en lugar de formol.


Un nuevo tiburón



El comprador fue el coleccionista Steve Cohen, que ahora reclama al artista: ese tiburón tigre de 4,2 metros de longitud no era inmortal. Se está pudriendo. Las técnicas utilizadas por el niño terrible del brit art han sido un fiasco..., aunque él no se resiste. Un cirujano de animales, al ver el declive de su obra, sólo alcanzó a decir: «Lo que necesita [el tiburón] es un poco de amor y atención». Y un recambio, por supuesto.

En un inmenso tanque construido en un hangar del abandonado aeropuerto de Aston Down, en Inglaterra, Hirst lo intenta por segunda vez. Ha sumergido otro escualo –éste de 3,9 metros– en una solución de formol para reemplazar su primera obra y lo ha acribillado con 200 agujas para que el fluido llegue a todo el animal. Objetivo: este segundo intento debe ser el definitivo. Garantía de por vida. Al menos, para el simple mortal que es Cohen, su propietario.

Hirst, con alcohol o sin él, ha vuelto a las profundidades marinas para intentar, por segunda vez, mantener eternamente vivo a un tiburón. También capturado en Australia, en las costas de Queensland.

tiburon 10 millones de dolares
Hirst posando frente al primer tiburón que compuso su célebre obra.

Le echa una mano un experto del Museo de Ciencias Naturales, Oliver Crimmen. ¡Qué apellido tan deliciosamente sonoro para formar sociedad con un tipo que tiene las neveras de sus múltiples estudios llenos de cadáveres!

Crimmen anda afanado en que el formol penetre en todos los rincones del tiburón, porque allí donde no llegue habrá un punto vulnerable que se pudrirá, y la putrefacción, como un eccema, se extenderá por todo su cuerpo y volverá a destruir la obra de Hirst. La clave es que el líquido llegue, sobre todo, a la espina dorsal y empape bien cartílagos y piel. No hay ningún sistema que permita comprobar al 100% que el animal está ahogado por el líquido. Hay puntos donde no se puede llegar con las agujas. Que el trabajo esté bien hecho o no es, en cierta medida, cuestión de fe y buena suerte.


El porqué de la descomposición

El increíble tiburón de Hirst
Expertos del Museo de Historia Natural británico rodean al tiburón de casi cuatro metros de largo antes de proceder a colocarle las agujas con las que le inyectarán el formol.

El compuesto de formaldehído (CH2O) disuelto en agua al 40% se conoce como formol. Se utiliza para disecar animales muertos: los seca y mantiene rígidos, conservando así la forma inicial. Etimológicamente, la palabra proviene de hormiga (formica en latín), ya que estos insectos segregan ácido fórmico. Fue descubierto por el químico alemán Von Hoffmann en 1867, época en la que se usaba la disolución al 35%. Los estudios científicos actuales demuestran que no se utiliza el mismo grado de pureza para todas las especies, ya que depende del estado del animal, su tamaño y capacidad de permeabilidad. No obstante, los expertos consideran que en un tiburón de cuatro metros hubiera sido más acertado utilizar una disolución por encima del 10%, y no del 5% como lo hizo Damien Hirst en 1991. Este uso erróneo conlleva que no se seque lo suficiente la piel del escualo, con lo que poco a poco se va reblandeciendo y deformando. Respecto a la parte interna del animal, Hirst y su equipo, compuesto por un químico, un taxidermista, un biólogo, un ingeniero y un artesano, no inyectaron formol en los tejidos profundos.

Damien Hirst
En el proceso para inyectar formol en el escualo se utilizaron más de 200 agujas. La operación se desarrolló en el taller que Hirst acondicionó en el hangar de un aeropuerto abandonado.

Los profesionales sostienen que el proceso adecuado es inyectar con una jeringa hasta los tejidos más profundos y comprobar que el cadáver se está deshidratando. Además, hay que revisar su estado periódicamente, ya que al ir secándolo en formol, el agua de su cuerpo se va desprendiendo y mezclando con el compuesto, perdiendo éste su eficacia. En el caso de que no se cumplan estos requisitos, la pieza comienza a descomponerse. Por otro lado, se considera al formol como probable genotóxico y carcinógeno humano. Por ello, el Museo Nacional de Ciencias Naturales utiliza, además de pequeñas cantidades del compuesto, alcohol etílico, que es lo que según científicos debería haber utilizado Damian Hirst en su obra. El cotizado tiburón no es el único afectado por el mal uso del formol. La oveja protagonista de “Fuera del rebaño”, vendida por 250.000 libras, los cerdos de “Este cerdito fue al supermercado” y este cerdito se quedó en casa”, y la vaca y el cordero de “Madre e hijo, divididos”, con la que el artista consiguió el premio Turner, se crearon también en los 90, por lo que la probabilidad de que comiencen a deformarse es bastante alta. Pero Hirst y su equipo también deberán temer por su pintura: uno de sus famosos cuadros de puntos, “Spot paintings” (1991), se encuentra en mal estado debido a que utilizó pintura industrial en una superficie flexible como el lienzo.


Si les gustan mis aportes les recomiendo pasarse por:

La película del titanic que contó con una sobreviviente del naufragio como protagonista:

david cohen


Algunas de las armas más lujosas que se hayan hecho:


la imposiblidad fisica de la mue


Eso es todo por ahora T!, ojalá les haya gustado el aporte y/o servido de algo, hasta la próxima y saludos!!!
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