
Hayreddín (también lo podemos encontrar como Jeireddín, Haradín, Khair-ed Din o Hayr al-Din) nació en Mitilene, en la isla de Lesbos, en 1475, que entonces estaba bajo el control del Imperio otomano.

Situación de la isla de Lesbos, en las Islas Griegas, lugar de nacimiento de Barbarroja
Es conocido como Barbarroja, apodo que heredó de su hermano por tener el pelo y la barba de color rojizo; también se dice que el apodo fue otorgado por los italianos debido a unas variaciones lingüísticas de su título honorífico de Baba Oruç.

Galera turca
Las fuentes cuentan que Barbarroja nació en el seno de una familia de renegados por la siguiente historia. El padre de Hayreddín, llamado Yakup, vivía en Grecia y, cuando los turcos tomaron el país alrededor del año 1460, se lo llevaron a Constantinopla, lo hicieron turco y lo pusieron al servicio del sultán. Un día cometió un delito y, por miedo al castigo, huyó a Mitilene, quedando como renegado ante los turcos. Allí se casó con una mujer cristiana llamada Catalina, de la que se dice que era viuda de un sacerdote y que tenía marido y tres hijos.

Galeota
El matrimonio tuvo seis hijos: dos niñas -de las que no se sabe prácticamente nada- y cuatro niños. El mayor de los varones se llamaba Aruj (también Omiche u Horuc), el segundo Ilías (o Jaça), el tercero Hayreddín y el último Isaac (o Mauçete). Por entonces, la tradición en las familias de religiones mixtas era que las hijas se convirtieran a la fe cristiana y los hijos a la islámica, hecho que ocurrió con los hijos de Yakup y Catalina.

barco otomano
Algunas fuentes dicen que Yakup era alfarero y que sus hijos lo ayudaban en este negocio familiar, pero otras cuentan que se dedicaba a viajar en barco por las islas cercanas vendiendo vino, ajo y cebollas (esto se entendería como un antecedente de la futura labor de Hayreddín y Aruj como comerciantes y piratas).

Bandera armada otomana
Es posible que Yakup se dedicase a vender la alfarería que elaboraba con la ayuda de sus hijos mediante el comercio marítimo. Otra versión presenta a Yakup como un señor feudal miembro de la caballería otomana; se trataría de un jenízaro, que era el nombre que se les daba a los soldados adiestrados que formaban parte de la élite del ejército otomano. Esto puede que se refiera a la época en la que Yakup fue trasladado a Constantinpla con el fin de trabajar para el sultán.
Aunque pobre y renegado, Yakup quería que sus hijos fuesen virtuosos y que aprendiesen, por lo que les buscó oficios: Ilías se dedicó a la carpintería, Isaac a los estudios, Hayreddín se convirtió en alfarero y Aruj navegó con su padre para aprender a comerciar. Pero, a pesar de todo, con el tiempo los cuatro hermanos se convertirían en marineros del comercio internacional y en piratas del Mediterráneo.
Años más tarde, Yakup moriría dejando a su esposa Catalina, viuda por segunda vez, al cargo de sus hijos.

El primer Barbarroja
En primer lugar es necesario hablar del hermano mayor de Hayreddín Barbarroja, Aruj, y de sus peripecias, pues veremos que ejerció una enorme influencia sobre él. Los cuatro hermanos se interesaron por la piratería (puede que influidos por el trabajo de comerciante marítimo de su padre), pero Aruj fue el primero que destacó por sus grandes hazañas marítimas.

Aruj Barbarroja (wikipedia)
Aruj nació en 1473 y fue el primogénito del matrimonio de Yakup y Catalina. En principio, ayudó a su padre en las actividades comerciales y, desde bien temprano, mostró afán de éxito y superación, por ejemplo, hablando diversas lenguas. Alrededor del 1500-1505, abandonó su casa en Lesbos, embarcó en una nave con su hermano Ilías (aunque otras fuentes dicen que viajó solo) y se dedicó a la piratería.
Su primera parada fue en Constantinopla, donde le pidió al sultán turco Selim I una serie de barcos; el sultán aceptó darle los barcos que pedía con la condición de que navegara bajo el Imperio otomano. Aruj navegó con esta nueva flota, pero tuvo la mala suerte de ser atacado por las naves cristianas de los Caballeros de San Juan de la isla de Rodas, orden que se encargaba, entre otras cosas, de la piratería, atacando barcos turcos y practicando la trata de esclavos.
De este modo, Ilías murió y Aruj fue prisionero de los cristianos, siendo condenado a remar en las galeras de la orden. Tras dos años como esclavo, Aruj huyó, huída que las fuentes relatan de distintas formas: unos dicen que su hermano Hayreddín le ayudó y otros que escapó de los grilletes cortándose el talón, hecho que le dejó cojo de por vida. La leyenda cuenta que como Aruj se negaba a decir su nombre a sus captores, porque significa “renegado”, los cristianos acabaron llamándole Barbarroja por el color rojizo de su pelo.

La fama de Barbarroja comenzó a cobrar fuerza, pues, tal era su afán, que en una ocasión sobornó a los tripulantes del barco en el que trabajaba como timotero para poder matar al señor sin oposición y hacerse así con la galera.
Aruj atracó en Antalya (Turquía) y fue recibido por el príncipe y futuro gobernador, el cual le otorga una flota para luchar contra los cristianos, específicamente con los Caballeros de San Juan, pues representaban un peligro para el comercio marítimo otomano. A partir de entonces, Barbarroja se dedica a asaltar a los barcos cristianos, llegando a reunir una flota mucho más potente que la de algunos reyes; hay que tener en cuenta que Aruj disfrutaba de la patente de corso, a diferencia de los piratas, con lo cual los gobernantes le permitían robar a las potencias enemigas, recaudando así muchísimas riquezas.
Aruj regresó a Lesbos para llevarse consigo a sus hermanos Isaac y Hayreddín. Así, los Barbarroja asaltaban juntos las naves y los puertos cristianos, haciéndose ricos y ganándose merecidamente la fama de inteligentes almirantes y de sanguinarios. Pero, a pesar de la gran cantidad de dominios, Aruj ansiaba un reino propio.
Una de las hazañas más conocidas de Aruj era transportar a los musulmanes mudéjares desde el sur de España, “recién reconquistada” por los cristianos, al norte de África; de esta forma, se ganó el apoyo de muchos musulmanes. De esta labor obtuvo el nombre honorífico de Baba Oruç, que pudo dar lugar al apodo de Barbarroja.

Barbarroja se dirigió a Túnez y le ofreció al rey esclavos, caballos y artillería, con lo que se ganó su confianza. Tras ser nombrado gobernador, Aruj consiguió convencer al rey de Túnez para tomar la ciudad de Bugía (Argelia), entonces bajo control español. Pero, en 1512, durante el combate, Aruj recibió un tiro y perdió el brazo izquierdo; ordenó que le fabricaran un brazo artificial de hierro con una mano de plata, por lo cual fue conocido como “brazo de hierro”.
Tan pronto como Barbarroja se recupera, decide contraatacar a los españoles: emprende una campaña de saqueo contra la costa de Andalucía, Levante (Valencia, Alicante, Santa Pola…) y las islas Baleares; también ataca las costas de Italia y se apodera de naves genovesas. En resumen, en un solo mes, Aruj había capturado 23 naves. En 1514 decide atacar de nuevo Bugía cercando la ciudad, en cuya batalla murió su hermano Isaac; además, la llegada de una flota española de refuerzo obligó a Aruj a retirarse por segunda vez. Las fuentes cuentan que esta derrota sumió a Barbarroja en una profunda depresión y que, a pesar de ser musulmán, se entregó al alcohol y confió en adivinos para cambiar su destino.

En 1516 muere el rey de España, Fernando el Católico. Esta situación de crisis es aprovechada por el sultán de Argel, hasta entonces vasallo de España, para romper sus lazos con el Imperio español. El sultán llamó a Aruj Barbarroja y éste acudió con un ejército a Argel para ayudar al sultán contra los españoles, sus grandes enemigos. Pero, deseoso de un reino, Barbarroja acabó decapitando al sultán y se proclamó rey (bey) o sultán de Argel; otras fuentes defienden que el sultán murió de forma natural y que Aruj sólo se aprovechó de la situación. Aruj se llevó a su hermano Hayreddín, su mano derecha, a su nuevo reino.
La leyenda cuenta que convirtió Argel en su reino personal, como si fuera un gobierno corsario, y que obligó a la viuda del sultán a casarse con él. Parece ser que en 1517 Aruj decidió renunciar a su título de rey y le cedió Argel al sultán del Imperio Otomano, Selim I, para estar bajo su protección contra España y su futuro nuevo rey Carlos I. Debido a este acto, el sultán le nombró gobernador de Argel.

Carlos I de España
Cuando Aruj tomó la ciudad de Argel, todos los españoles que vivían allí huyeron y se refugiaron en un fuerte construido en una isla de la costa argelina, en el Peñón de Argel. Éstos pidieron ayuda a España y el nuevo regente hasta la llegada del rey Carlos, el cardenal Cisneros, envió al ejército con el fin de recuperar Argel. Sin embargo, la batalla fue a favor de Barbarroja y sus corsarios.

El siguiente objetivo de Aruj fue Tlemecén, ciudad bajo dominio español, pues quería conquistar el máximo territorio argelino. Las fuentes dicen que tomó la ciudad pacíficamente, porque los ciudadanos estaban en contra del dominio español; pero, cuando descubrieron lo sanguinario que era, el pueblo se levantó contra el pirata. El antiguo rey de Tlemecén pudo huir y pidió ayuda a España, ya gobernada por Carlos I. En 1518 el rey español mandó a 10.000 soldados españoles a Orán, en Tlemecén, mientras que Aruj sólo contaba con 1.500 soldados turcos y 5.000 moros. Defendió la ciudad con todas sus fuerzas, pero los españoles acabaron recuperando la ciudad.
En esta última batalla, Aruj fue alcanzado por unos disparos que le provocaron la muerte. Según otra versión, Barbarroja intentó huir, pero sus enemigos lo descubrieron: le cortaron la cabeza y la mostraron clavada en una pica.

Lugares costeros del Mediterráneo donde Aruj llevaba a cabo sus batallas
Muerto Aruj, el mayor de los hermanos Barbarroja, en Tlemecén durante una batalla contra los españoles del año 1518, Hayreddín hereda el gobierno de Argel. Además, las ansias de venganza por la muerte de sus tres hermanos le llevará a luchar con más fuerza que nunca y a ser temido por toda la cristiandad mediterránea, hasta el punto de verlo indestructible.

Hayreddín Barbarroja
Hay que tener presente que Aruj y Hayreddín eran bastante diferentes: mientras a Aruj le interesaban las cuestiones políticas, a su hermano menor este tema no le atraía nada. Tenemos que imaginarnos a Barbarroja como un auténtico corsario, el cual se preocupaba únicamente por las acciones de pillaje, es decir, por atacar naves enemigas para hacerse con riquezas y esclavos. Como su hermano, Hayreddín continuó con la acción de transportar a los mudéjares del sur de España al norte de África.
La primera medida que tomó fue matar a los españoles cautivos de Argel. Al mismo tiempo, el rey Carlos I de España ordenaba al virrey de Sicilia, Hugo de Moncada, que atacase Argel y matara a su nuevo rey Barbarroja. De esta batalla salió vistorioso el pirata, del que las fuentes dicen que tal era su orgullo que sus expectativas nadie podía llegar a imaginárselas; las enormes riquezas, el gran número de cautivos, de naves y de artillería aumentaban su soberbia.

Puerto de Argel
Su venganza continuaba, por lo que atacó la plaza española de Orán (Argelia). A finales de ese mismo año, Barbarroja, junto a su ejército turco, reconquistó Tlemecén.
Algunas fuentes cuentan que un íntimo amigo y servidor de Aruj, un tal Ben-alcalde o Benalcadi, quiso acercarse a Hayreddín, pero éste rechazó su apoyo. Benalcadi quiso vengarse y llegó a Argel con un gran número de turcos con la idea de comenzar una guerra. Lo primero que hicieron fue rodear la ciudad, por lo que Barbarroja tuvo que avandonar su reino. Tras la huída, Hayreddín se refugió en Gijar o Jijar y, atacando naves de Cerdeña y sus alrededores, llegaba a Gijar recuperando parte de su antigua riqueza. Barbarroja se dirigió a la isla de Djerba (Túnez), conocida por los españoles como Gerbes o Gelves y que en 1520 será ocupada por Hugo de Mocada, y allí es apoyado por otros corsarios y ladrones, muy crueles según las fuentes. Hayreddín, junto a sus nuevos tripulantes y su ejercito, recupera el reino de Argel.
Movido por la venganza, hace prisioneros a todos los españoles que no pudieron huir de Argel y así permanecerían hasta que se hiciesen moros o muriesen. Las otras fuentes no citan nada sobre este episodio de huída de Argel y posterior reconquista. En 1519 otra flota hispano-italiana intentó recuperar Argel, pero Barbarroja la derrotó.

El gobernador de Bona (actualmente Annaba), una ciudad costera de Argelia, estaba bajo el mandato del rey de Túnez, pero se subleva y decide entregarle la ciudad a Barbarroja, al cual había conocido durante una estancia en Túnez. Sin embargo, el gobernador se arrepiente antes de entregarle la ciudad al pirata, pues su rey se entera y lo convence de continuar a su lado. Cuando Barbarroja llega a Bona y se encuentra con la ciudad cerrada, la bombardea; pero, a pesar del ataque, no consigue cambiar nada. Otras fuentes confirman que sí capturó Bona.
Hayreddín intenta ocupar el reino de Cuco de forma irracional según las fuentes, pues cuentan que acusó al rey del Cuco de la muerte de su hermano; sin embargo, otras cuentan que en Cuco estaba el hermano del ya muerto Ben-alcalde (o Benalcadi) y que Barbarroja quiso echarle de la ciudad. El pirata perdió en esta batalla a sus mejores capitanes y él mismo fue herido gravemente, por lo que estuvo obligado a abandonar. Algunos documentos cuentan que, desde este momento, el corsario se dio cuenta de que necesitaba un apoyo más grande para conservar sus territorios ante la desconfianza de sus súbditos y, además, sus enemigos crecían, pues ahora tenía en contra suya a los cristianos y a los magrebíes.
La solución ante esta inseguridad era unirse a la llamada Sublime puerta, al gobierno turco. Desde este modo, Barbarroja cede todos sus territorios al Imperio otomano a cambio de colaboración en la lucha contra sus enemigos. Selim I acepta esta propuesta y le otorga a Hayreddín fortuna, el título de gobernador y un gran número de jenízaros. Esta alianza supuso un enorme peligro para los magrebíes, ya que veían peligrar su independencia.
En 1520 muere Selim I y su hijo Solimán I el Magnífico (el Turco) se convierte en el nuevo sultán otomano. A partir de este año, Barbarroja se dedica a conquistar los territorios enemigos: ataca Provenza, Tolón y las islas de Hyères (Francia); el Reino de Valencia sufrió muchos saqueos (Santa Pola, Alicante, Denia, Cartagena, Altea…); en 1521 atacó las Islas Baleares, capturando algunas naves españolas, y el Peñón de Vélez de la Gomera; recorre las costas del sur de Italia y Sicilia para hacerse con más riquezas. En resumen, el corsario, desde la misma Argel, organizaba ataques sobre las costas napolitanas, el Levante español y las islas Baleares, Córcega, Cerdeña y Sicilia. Barbarroja busca alianzas y se encuentra con crueles ladrones como Sinán el Judío, Haradín Cachidiablo, Salarráez y Tabas; además, llegaban de diferentes lugares hombres que ofrecían al corsario sus galeras y su servicio, así como su vida.
Solimán I el Magnífico
Mapa del Imperio Otomano en época de Selim I y Solimán I
En 1522 Barbarroja participó en la conquista de la isla de Rodas por mandato del Imperio otomano. Tras la victoria definitiva de los turcos a principios del año 1523, la Orden de los Caballeros de San Juan abandona la isla.
Mapa de Rodas
El rey del Cuco muere y, a partir de entonces, los beréberes se ponen de parte del corsario. De este modo, Barbarroja se convierte en el señor de prácticamente toda la costa de Berbería (desde Argel hasta Túnez).
A Barbarroja le quedaba un punto importante que conquistar, el Peñón de Argel. Esta pequeña isla en las costas de Argelia era un fuerte de españoles construido cuando huyeron de Argel por la conquista de Aruj. La fortaleza, dirigida por el español Martín de Vargas, se le había resistido al pirata, pues la ciudad estaba muy bien amurallada. En 1529, aprovechando que el rey Carlos I de España se había marchado a Italia para ser coronado emperador, Barbarroja comienza el asedio al Peñón y se hace con él, construyendo un gran puerto mediante la unión de la tierra con la isla. Cuentan las fuentes cristianas que Martín de Vargas murió en esta batalla heroicamente.
Mapa de la República corsaria de Argel
En octubre de ese mismo año (1529), uno de los corsarios de Barbarroja, Haradín Cachidiablo, es atacado cerca de la isla de Formentera por el capitán español Rodrigo de Portundo o Portuondo y su hijo Domingo. Según las fuentes españolas, esta batalla supuso una gran pérdida para los españoles, porque de 8 galeras perdieron 7, el capitán murió y su hijo fue capturado y más tarde asesinado. Pero, para otras fuentes, la gran pérdida la sufrió Barbarroja, ya que perdió 6 galeras.
A partir de 1530, Hayreddín protagonizó muchos ataques a territorios mediterráneos, como a Andalucía, las Islas Baleares, Marsella, Crotone, Mesina, Campania, Toscana, Trípoli (entregada por Carlos I a los Caballeros de San Juan), etc.

Combate de Mesina
En 1531 Barbarroja se encuentra con el almirante genovés Andrea Doria, que estaba al servicio de Carlos I de España, y en la batalla sale victorioso el primero. Mientras el pirata turco atacaba las costas españolas, Doria ataca las costas argelinas. En esta época se produce un motín de los prisioneros cristianos de Argel, lo cual es solucionado por Barbarroja con la tortura y matanza de aquellos.
Andrea Doria
Una historia cuenta que en Cerdeña cada año veneraban la vigilia del santo en la iglesia de Sant Antioco y que en 1532 Barbarroja, aprovechando la cantidad de cristianos que habría en esta fiesta, decidió atacar la isla. Pero esto no llegó a producirse, porque una tormenta destruyó la flota, lo cual se explica en las fuentes cristianas como un castigo divino.
Hayreddín Barbarroja
A partir de 1533, Barbarroja se puso al servicio del sultán turco Solimán el Magnífico. Una de las fuentes cuenta que Hayreddín deseaba servir al nuevo sultán para conseguir su protección, pues temía al almirante Andrea Doria, a pesar de que lo había derrotado. El pirata le mandaba cartas hasta que Solimán le contestó invitándole a Estambul, antigua Constantinopla, en 1533. Pero, según otra fuente, el sultán otomano se vio agobiado por los ataques de Doria y pensó que sería conveniente tener a un poderoso almirante bajo su mandato. Y, cuando alguien es convocado por el sultán, es mejor asegurarse una buena relación con él, por lo que Hayreddín embarcó hacia Estambul con presentes y esclavos de sobra.
La historia cuenta que, cuando Barbarroja llegó a la capital del Imperio otomano, el sultán estaba ausente y el pirata tuvo que esperarlo en su nave, a pesar de que él se esperaba una gran fiesta en su honor. Viendo que Solimán tardaba, partió a buscarlo para decirle lo mal que había sido tratado en Estambul. Barbarroja regresó a la ciudad con una carta del sultán obligando a sus siervos a que trataran al pirata como a un rey.
Mapa de Constantinopla/Estambul y sus sultanes
Cuando Solimán I se presentó en la capital nombró a Hayreddín Barbarroja “capitán general del mar y de todas sus flotas”, es decir, almirante jefe de la armada otomana (Kapan-i Derva o Kapudán Bajá). Tambien le dio el título honorifico de Baba Oruç o Baylar Bey (jefe gobernador o comandante general), dándole el gobierno de algunas provincias del mar Egeo, así como Argel. Otras fuentes, sin embargo, hablan de la grandiosa entrada del pirata en Estambul y su buena acogida.
Solimán I recibe a Barbarroja en Estambul
Desde entonces, Barbarroja establece las bases de su actuación en dos frentes: hostilidad continua a las tierras cristianas, en especial la España de Carlos I, y proteccion del sultán Solimán el Magnífico.
Barco corsario argelino
En un tiempo record Barbarroja creó una enorme armada con las pautas de la piratería argelina. La principal característica de esta flota era que estaba formada por galeras más pequeñas, más ágiles y mejor maniobrables, frente a las de las potencias cristianas, que eran grandes y pesadas. Barbarroja pretendía crear una flota más profesional, con una tripulación más entrenada, por lo que, como colaboradores, utilizó a cristianos e italianos renegados, sustituyendo a los anteriores griegos y turcos poco preparados. Esta nueva armada dirigida por Barbarroja garantizará el dominio turco del mediterráneo durante los siguientes 40 años.
Francisco I, rey de Francia, necesitaba ayuda con Génova en esta época, por lo que intentó que Barbarroja se cambiara de bando. A pesar del rechazo del pirata, el sultán Solimán y Francisco I tenían algo en común: la enemistad con Carlos I de España, por lo que ambos reyes sellan una alianza. Hayreddín, entonces, se dirigió a Génova para conquistarla en nombre del rey francés.
Barbarroja, ansioso por probar su nueva flota, lleva a cabo en 1534 una de las más terribles incursiones corsarias (raids) sobre Italia. Arrasó las costas de Sicilia, Cerdeña, la Toscana, Campania y Calabria; incursionó en algunas islas italianas como Elba, Capri, Procida o Ponza; y bombardeó puertos como los de Cetraro, Nápoles u Ostia. Ocurrió que cuando Barbarroja atacó el puerto de Ostia las campanas de las iglesias de Roma sonaron para avisar del peligro de la invasión islámica; algunos cardenales pensaron que la ciudad era el objetivo del pirata, por lo que la abandonaron buscando lugares más seguros.
Incursiones corsarias de Barbarroja por las costas italianas en 1534
Como curiosidad está la historia de Giulia Gonzaga: Hayreddín quería atacar la ciudad de Fondi (ciudad italiana del interior) para capturar a Giulia Gonzaga, famosa por su belleza, y entregársela al sultán; por suerte, según cuentan las fuentes, la joven escapó. A pesar de esto, Barbarroja arrasó la ciudad y esclavizó a toda la población.
Barbarroja y su flota salieron victoriosos en su batalla contra la Cristiandad, además de obtener tal botín en riquezas y esclavos que no sabían ya dónde meterlos.
Con la excusa de arreglar cuentas con el sultán de Túnez, Muley Hassán, el pirata se dispuso a entrar en el país. Pero, en realidad, su viaje devastador por Italia finalizará con una ofensiva contra Túnez, ataque pactado ya con Solimán. En 1534, en tan sólo dos días, conquistó Túnez, el mejor puerto de la costa de Berbería y centro del Mediterráneo; también tomó Cartago y la fortaleza de La Goleta, situada en la entrada de la laguna salada en cuya orilla se encontraba Túnez.
Túnez
Muley Hassán huyó de la ciudad y pidió ayuda al rey Carlos, el cual, harto de la tiranería marítima del pirata, pensó que había llegado el momento de intervenir.
Mapa de Túnez
El monarca Carlos I de España decidió, haciendo oídos sordos a los consejos de los hombres de la Corte, enviar una gran expedición para conquistar Túnez y, de este modo, acabar con el almirante otomano Barbarroja. El emperador dio máxima importancia a este ataque, hasta el punto que él mismo se puso al frente de su ejército.

Los primeros preparativos se iniciaron en Andalucía y Cataluña a principios de 1535. A los soldados castellanos y alemanes se sumaron los italianos de Sicilia y Nápoles, además de los refuerzos proporcionados por el rey de Portugal Juan III, el papado, la Orden de los Caballeros de San Juan y Génova. 35.000 combatientes cristianos formaban este ejercito internacional, a cuyo mando estaba el Emperador y representantes de la nobleza castellana como el conde de Benavente o el duque de Alba.La armada salió de Barcelona en junio de 1535 y se unió a los soldados italianos en Cerdeña. Además, la acción contaba con 400 barcos de guerra comandados por Andrea Doria, gran enemigo de Barbarroja, mientras que a cargo de la infantería estaba el marqués de Vasto.
Revista de las tropas cristianas en Barcelona
Desde Cerdeña la flota se dirigió al norte de África y llegó a la costa tunecina a mediados de junio. Barbarroja no impidió el desembarco porque creyó que, para frenar el avance de los cristianos, sería suficiente la fortaleza de La Goleta, pues había mandado allí a 80.000 soldados al mando de Sinán el Judío y un buen número de jenízaros.
Bombardeo y asedio de La Goleta
Al llegar a La Goleta, los generales españoles vieron que sería necesario organizar un sitio. Los cristianos, no acostumbrados a ese tipo de clima, comenzaron a sufrir las altas temperaturas; además, los musulmanes, desde los alrededores, organizaban constantes emboscadas. Tras casi un mes en el lugar, el rey Carlos comprendió que su única oportunidad era realizar un ataque definitivo.
Tanto desde tierra como desde la armada de Andrea Doria se lanzó un intenso bombardeo que provocó la caída de la torre principal de la fortaleza. La infantería cristiana escaló la muralla y los soldados turcos tuvieron que huir. Carlos I había conseguido dar un paso adelante hacia Túnez.
En La Goleta, el rey español encontró cañones con la marca de la flor de Lys francesa y, según otras fuentes, cartas que Solimán I el Magnífico y Francisco I de Francia se habían intercambiado para concretar los detalles de su alianza. De este modo se descubre la traición a la Cristiandad del monarca francés.
El ejército cristiano se apodera de 85 barcos y 200 piezas de artillería de Barbarroja. Aunque algunos generales le aconsejaron retirarse, el Emperador ordenó proseguir y marchar hacia Túnez, situada a unos 10 kilómetros de distancia. El camino era como el infierno para los españoles, que morían de calor y sed. Carlos I dirigió a su ejercito a unos pozos de agua próximos a la ciudad, pero allí los esperaba Barbarroja y sus tropas; los cristianos supieron hacer frente a esta emboscada turca.
Bombardeo y asedio de La Goleta
A mediados de julio, el ejército de la Cristiandad llegó a Túnez. Los ataques de los turcos eran muy fuertes y, esta vez, Carlos I no contaba con la ayuda de Andrea Doria. Necesitaba un milagro para vencer a Barbarroja y ese milagro sucedió: más de 20.000 cautivos cristianos de Túnez aprovecharon la salida de los musulmanes para alzarse en armas. Un español, Francisco Medellín, y un italiano, Vicente de Cátaro, encabezaron el ataque. Los cautivos mataron a sus guardianes y permitieron la entrada de los soldados cristianos en la ciudad.
Guerra de Túnez
Barbarroja comprendió que no podía hacer frente a enemigos externos e internos y realizará una huída envuelta de leyenda en la que se aprecia su indiscutible genialidad. Hayreddín huye hacia la ciudad de Bona, donde está parte de su flota, y Andrea Doria, conociendo sus intenciones, envía a su sobrino a la ciudad para que destruya las naves del corsario; pero, cuando éste llega, descubre que en el puerto no hay ningún barco, por lo que pensó que había llegado demasiado tarde. Lo que ocurrió en realidad fue que el pirata había dado la orden de sumergir los barcos para que el puerto pareciera vacío y, cuando llegó a Bona, sólo tuvo que reflotarlos para dirigirse a Argel. Las fuentes hablan de la furia que Doria descargó contra su sobrino por permitir que Barbarroja escapara.
Los españoles haciendo esclavos en Túnez
Los cristianos tomaron la plaza de Túnez y Carlos I permitió que sus soldados hiciesen miles de esclavos (exactamente 18.000) y saquearan la ciudad durante tres días, lo cual ha pasado a la historia como uno de los saqueos españoles más salvajes. El Emperador firmó un tratado con Muley Hassán, antiguo gobernador de Túnez, al que repuso en el gobierno con la condición de que le sirviese como vasallo. En agosto de 1535, la flota regresará a Italia.
Barbarroja, nada más llegar a Argel, comenzará a preparar su venganza.
Hayreddín Barbarroja
Argel se convirtió en el refugio de Barbarroja cuando éste tuvo que huir de Túnez para salvar su vida de los furiosos cristianos. Allí puso todo su empeño en reorganizar la flota otomana y, de nuevo, tomar la represalia, pues había sido vencido y humillado por sus grandes enemigos.
Barbarroja fue llamado a Estambul por el sultán Solimán el Magnífico. Salió armado con una gran flota, porque, por supuesto, no se dirigía directamente a la capital del Imperio otomano, sino que primero fue a vengarse del rey español atacando las Baleares. Hayreddín ordenó a sus marinos que se vistiesen de cristianos y que hiciesen lo mismo con las galeras; de este modo, cuando atracaron en el puerto de Mahon (Menorca), los habitantes pensaron que era la victoriosa armada imperial y no se protegieron de su llegada.
Mapa del puerto de Mahon, en Menorca
Las fuentes cuentan que el gobernador de la isla, Mosen Oliver, quedó fuera de la ciudad cuando Barbarroja la cercó y no sabía cómo entrar para poder avisar a sus ciudadanos del inesperado ataque. En el mejor momento un bandolero menorquín se ofreció a penetrar en la ciudad y avisar a la población si le retiraban la pena, a lo cual el gobernador aceptó; los habitantes fueron avisados de la farsa y comenzaron a defenderse. A pesar de esto, Barbarroja y sus hombres se llevaron todo lo que pudieron y más, pues incluso robaron las aldabas y cerrojos de las puertas. El caso de Mahon es sólo un ejemplo de tantos puertos que fueron destruidos y saqueados por la flota otomana, pues, durante meses, Hayreddín se dedicó a obtener el máximo botín posible para consumar su venganza.
En 1536 el pirata llegó a Estambul y el sultán le encargó tomar el mando del ataque naval otomano contra el Reino de Nápoles de los Habsburgo. Un año después, Barbarroja captura las ciudades italianas de Otranto y Ugento, y la fortaleza de Castro.

La expansión del Imperio otomano provocó una crisis económica en la República de Venecia, que se ve incapaz de continuar la guerra contra el infiel. La primera solucion que llevó a cabo fue firmar un pacto con los turcos en el año 1538, pero Barbarroja rompió el acuerdo, ya que siguió atacando por mar; incluso se vengó de los venecianos atacando sus islas egeas y jónicas, arrebatándoles Corfú (Grecia) e incursionando en Calabria (Italia). La segunda medida que tomó Venecia fue aliarse con el Papa Pablo III y con Carlos I de España contra Solimán. Las naves venecianas, dirigidas por el capitan Domingo Capello, las papales, capitaneadas por Marco Grimano, junto con las imperiales, comandadas por Andrea Doria y don Fernando de Gonzaga, formaron la Liga Santa. Es una de las mayores movilizaciones armadas del siglo XVI, con lo que podemos llegar a entender lo hartos y desesperados que estaban los cristianos por deshacerse de los turcos. La enorme flota cristiana fue en búsqueda de Barbarroja, que se encontraba en Preveza (Grecia).
La Batalla de Preveza (1538) será recordada como uno de los episodios más vergonzosos de los cristianos. La armada de la Liga Santa contaba con unos 300 barcos y 60.000 soldados, frente a los 122 barcos y 20.000 soldados del Imperio otomano. Las condiciones climatológicas fueron adversas, lo que dificultó el ataque cristiano, pero, según otras fuentes, la derrota se debió a una mala estrategia: Andrea Doria estaba dentro de la bahía de Preveza y permaneció allí demasiado tiempo, pues la flota otomana estaba ya muy próxima; la salida fue dificultosa y el despliegue no era fácil, lo que aprovechó el pirata turco para realizar un ataque rápido y destructivo. Por tanto, a pesar de la clara desventaja numérica de la flota de Barbarroja, Doria acabó por dar la orden de retirada.
Batalla de Preveza
Durante 33 años el Mediterráneo sería un mar turco (hasta la Batalla de Lepanto en 1571)
Andrea Doria, un año después, quiso tomar la revancha conquistando la ciudad de Castilnovo (en la costa de Dalmacia, Croacia), pero Solimán mandó a tiempo a Barbarroja, que acabó expulsando al almirante genovés. Hayreddín capturó algunas ciudades griegas como Skíathos, Andros y Serifos. También el castillo de Risan, la fortaleza veneciana de Cattaro y la española de Santa Veneranda. Finalmente regresó a Estambul.
Piratas turcos lanzando proyectiles humanos
La República de Venecia, sintiéndose derrotada tras el fracaso de Preveza, firma un tratado de paz con Solimán en 1540, con el cual reconocen las conquistas turcas y pagan 300.000 ducados de oro
En 1541 Carlos I decidió, tras regresar de visitar a los reyes de Alemania y Francia, repetir la experiencia de Túnez atacando Argel. Otras fuentes cuentan que el rey español mantuvo conversaciones secretas con Barbarroja para que abandonara al sultán, otorgándole el cargo de almirante jefe de su flota y el gobierno del Norte de África, pero el pirata rechazó su oferta. Entonces, Carlos I, enfadado, decidió conquistar Argel. Lo primero que hizo el rey fue escribir a los capitanes Duque de Alba y don Bernardino de Mendoza para que prepararan la armada. Debido a una deficiente planificación, la expedición se retrasó hasta principios de otoño; sus hombres de confianza intentaron disuadirlo, porque no era la temporada más idónea para una guerra, pero Carlos siguió adelante. Así, cuando el rey español desembarcó en la ciudad de Argel, unas tormentas dispersaron la flota y la lucha por tierra tampoco tuvo mucho éxito. El monarca tuvo que huir dejándose en esa guerra muchos hombres, embarcaciones, dinero y prestigio.
Desgraciada empresa contra Argel, 1541
A partir de este estrepitoso fracaso Carlos I se irá desentendiendo de los asuntos de Berbería y se centrará en el centro de Europa, que también estaba amenazado por los otomanos.
Esta etapa se caracteriza por las constantes disputas y luchas entre el rey español Carlos I y el monarca francés Francisco I, entre los que siempre se involucraba Solimán y su Imperio otomano.
Conociendo el fracaso de la empresa de Argel, Francisco I ataca Perpiñán en 1542, para lo que se alía de nuevo con el sultán otomano y su almirante jefe Barbarroja. Sin embargo, algunas fuentes cuentan que Barbarroja no acudió a Perpiñán, porque no confiaba en el rey cristiano.
Durante el año siguiente España y Francia continuaron con sus guerras. Francisco I se alió de nuevo con Solimán el Magnífico con el fin de frenar el poderío español. En este caso, bajo el mando del rey francés, Barbarroja saqueó las ciudades italianas de San Remo y Liguria, y las francesas de Mónaco y La Turbie. También sitia Niza por solicitud de Francisco I, pero se vio forzado a retirarse a Tolón (Francia) a causa del avance de las tropas españolas del marqués de Vasto. Hayreddín pasó el invierno en Tolón, pero no descuidó su labor, pues ocasionalmente mandaba a sus tropas a bombardear las costas españolas.
Barbarroja saqueó Palamós, en la costa catalana, en 1543.
Un año más tarde Carlos de España y Francisco de Francia acabaron la guerra y Barbarroja regresó a Estambul, no sin antes incursionar en las islas italianas de Lipari, Ischia, Procida, entre otras
Estambul (o Constantinopla), capital del Imperio otomano
Barbarroja tuvo tres entradas triunfantes en la capital otomana:
Tras el saqueo de Mahon
Cuando reconquistó Castilnovo
Y al regresar de la empresa contra Italia llevada a cabo por el pacto con Francisco I
En 1545 el pirata turco realizó sus últimas expediciones navales: atacó algunos puertos de la Península y volvió a atacar Mallorca y Menorca.
En 1545 Hayreddín Barbarroja se retiró definitivamente a Estambul para descansar y disfrutar de su fortuna después de alrededor de 30 años de piratería y vida en la mar.
Mandó construir un palacio en el barrio Büyükdere, situado al noroeste de las costas del estrecho del Bósforo. Algunas fuentes dicen que en realidad no se había retirado, sino que estaba planificando la creación de una nueva armada.
Hayreddín Barbarroja
Parece ser que, inseguro ante la posibilidad de dejar su gobierno de Argel y que las flotas españolas intentasen de nuevo conquistar la república, nombró a su único hijo Hasan (o Asan-Aga) gobernador, tanto de Argel como de los territorios del norte de África. Otras fuentes explican que Hasan no era su hijo, sino el capitán mayor de los jenízaros.
Dictó sus memorias a Muradi Sinan Reis. Se trata de 5 volúmenes conocidos como Gazavat Hayreddin Pasa (Memories of Jeireddín Pasha).
Barbarroja murió en 1546. Y no murió como un gran héroe en combate como su hermano Aruj, sino en la cama como un anciano de 71 años. La causa de la muerte fueron, literalmente, “unas recias calenturas”; según algunas fuentes, fueron calenturas provocadas por las exigencias amorosas de su última y joven esposa.
Mausoleo Verde, lugar donde está enterrado el pirata (kendimenotlar
Hayreddín fue enterrado y sigue enterrado en el llamado Mausoleo Verde (Yesil Turbe) cerca del puerto del distrito de Besiktas, en la zona europea de Estambul, lugar donde solía reunirse con su flota. El mausoleo fue construido en 1541 por el famoso arquitecto Sinan.
Las leyendas sobre Barbarroja continuaron a pesar de su muerte, llegando incluso a nuestros días. Los turcos contaban que su cuerpo fue hallado varias veces fuera de su sepultura, hasta que un hechicero griego lo enterró junto a un perro muerto. Años después, los otomanos, antes de entrar en combate, iban a su tumba y le rendían homenaje. En el epitafio de su tumba estaba escrita la frase: “Esta es la tumba del guerrero de la fe, el almirante Hayreddin Bajá, conquistador de Argel y Túnez. Dios (Alá) lo tenga en su misericordia”.
En 1944 se construyó junto al mausoleo un monumento en su honor.
Monumento en honor a Barbarroja
Conviene recordar que Barbarroja realizó hazañas importantes, como el hecho de que creó las bases del estado corsario de Argel, que duraría hasta 1830, año en que Francia conquistó el territorio.
Carlos I de España podía considerarse aliviado por la muerte de Barbarroja, pues le dio muchos quebraderos de cabeza, pero esto no fue exactamente así. El protegido de Barbarroja, el pirata Dragut (o Turgut Reis en turco), se convirtió desde entonces en la mayor amenaza para las costas cristianas mediterráneas.
Dragut