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Desde hace unos días, el grupo Clarín viene machacando con la primera operación del 2013: el "brindis" en la ex Esma. Sin embargo, su repentina "preocupación" por los Derechos Humanos es hipócrita, ya que fueron cómplices y parte de la última dictadura militar.
A continuación, les dejo una nota del 1 de diciembre de 1977 en la cual Clarín describía al centro clandestino de detención ESMA casi como una colonia de vacaciones.
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A continuación, dejo algunos de los fragmentos de la nota de Clarín de 1977
“Dialogo con extremistas que se entregaron voluntariamente”; “La ardua recuperación”. “Invitados por el Comando en jefe del ejercito, un grupo de periodistas pudo apreciar, como viven en la actualidad ex integrantes de células subversivas que se presentaron espontáneamente a las autoridades militares". "Los hombres de prensa observaron las instalaciones donde se encuentran alojados e incluso, pudieron dialogar con algunos jóvenes”.
“Los hombres de prensa –invitados por el Comando en Jefe del Ejercito- pudieron apreciar lo que se calificó como ‘experiencia única en los países que luchan contra la subversión, destinada a hacer posible que quienes se equivocaron puedan rehacer sus vidas’
Por elementales razones de seguridad, no pueden suministrarse detalles sobre la ubicación del establecimiento de detención, ni dar ningún dato que pueda conducir a la identificación de los entrevistados”.
“Los detenidos se encuentran alojados en una construcción blanca de techo a dos aguas de unos 30 a 40 metros de longitud rodeada por jardines con césped y dividida en un salón de estar con televisión, dormitorios separados para hombres y mujeres y un salón comedor.
Todo está amueblado con sobriedad y buen gusto. La decoración es en colores claros, con cuadros en las paredes, sin que nada evoque la cárcel.
En un dormitorio –compartido por dos reclusas con sus hijos- un bebe de ocho meses, recibe con curiosidad a los periodistas en su cuna”"Esta experiencia se realiza con el directo apoyo de un equipo interdisciplinario, compuesto por médicos, psicólogos, asistentes sociales, abogados que prestan asistencia a los detenidos y que tratan de resolver sus problemas y el de sus familias. Los reclusos nunca fueron sometidos a ningún tipo de adoctrinamiento político o de reeducación”.
La ex Esma según Clarín
Y ahora la hipocresía de Clarín y afines:
El golpe de 1976
En la jornada previa y en la posterior al golpe militar, los medios de comunicación mayoritarios actuaron en la legitimación de ese golpe. Recordemos que en esta etapa histórica, los medios gráficos eran los principales medios de comunicación, seguidos por la radio (de extensa trayevtoria en el país) y por último la televisión. Los grandes medios gráficos de la época (Clarín, la Nación, la Prensa, La Razón, La Opinión), formaron parte de lo que ahora se llama “formadores de opinión”, es decir, formar el sentido común que luego la sociedad adopta como propio.
Ya sea por temor a lo que pudiese pasar o por connivencia con ese nuevo poder, actuaron legitimando lo realizado, naturalizando el hecho. Si bien hay que situarse en el momento para entender que los valores democráticos estaban muy corroídos en 1976, es claro que sin el consenso previo de la sociedad y con la oposición de los grandes medios de comunicación de la época (sobre todo diarios y revistas, los mas fuertes) ese último golpe de estado genocida no se hubiese producido. Esto no significa que el 100% de la sociedad avaló el golpe, pues amplios sectores (sobre todo de trabajadores) se opusieron, pero si significa que había un sentido común que no se oponía, pues “algo había que hacer con este desastre”. “Nuevo Gobierno” titulaba Clarín, o “las Fuerzas Armadas asumen el poder”, titulaba La Nación.
Esas frases, que parecen neutras, ocultan un aval al golpe, pues quien no se opone al quiebre del orden constitucional, claramente lo avala. Clarín explica que “la prolongada crisis política comenzó a tomar su desenlace con el alejamiento de María E. Martinez de Perón de la presidencia, y una junta militar asumirá el control del país”. La Nación, además, aclara que “Fue rechazada una propuesta tendiente a evitar la ruptura institucional. Las Fuerzas Armadas se hacen cargo del gobierno hoy a las 5.”
Tapas de Clarín durante la dictadura
Más tapas de Clarín y La Nación
Papel Argentino: Clarín y el negocio con la Dictadura de Lanusse
Primer brindis. La foto con Lanusse ocurría pasados 29 días de los fusilamientos de Trelew, donde 16 jóvenes eran matados en una prisión militar con autorización del jefe del Estado Mayor Conjunto, contraalmirante Hermes Quijada, quien reportaba directamente a Lanusse. Esa foto del dictador con los editores de diarios era imprescindible para lavarle la cara a la ferocidad militar. Pero no era gratis el embellecimiento de la dictadura. Ese 21 de septiembre no sólo inauguraba la primavera del ’72 sino que fue el día en que Lanusse oprimía el botón de arranque de la rotativa Hoe de Clarín. A la vista de militares y editores, Clarín imprimió un suplemento de 16 páginas que llevaba como único título “Papel argentino para los diarios argentinos”. En realidad se trataba del primer intento serio de poner en marcha Papel Prensa S.A. El papel no era argentino sino finlandés, pero gestionado por esa sociedad que tantas veces amenazaba con salir a luz y tantas otras se frustraba.
Lanusse, que tenía como gran operador de temas periodísticos a su vocero, Edgardo Sajón, lograba tener muy buena prensa gracias a haber conformado a tres grupos empresariales que querían quedarse con el gran negocio de hacer papel de diarios en Argentina. Para eso, el dictador había arreglado que habría una empresa mixta. Algo muy similar a lo que había hecho con el aluminio al impulsar Aluar, donde el Estado se asociaba al grupo Madanes.
Las acciones de Papel Prensa quedarían en un 49% para el Estado y el resto debían repartirse entre los empresarios. En mayo del ’72 se conformaba el primer directorio de Papel Prensa donde quedaban tres directores privados. César Cívita, de Editorial Abril, y su ex socio en negocios financieros, César Doretti, casado con la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, amigo del ministro de Bienestar Social de entonces, el capitán de Fragata retirado Francisco Manrique y también del poderoso banquero David Graiver. El tercero era Luis Alberto Rey, quien también tenía vínculos con Graiver.
Aquel suplemento se editaba en la planta de Clarín porque ese diario aspiraba jugar un papel fundamental en ese proyecto. Las ideas desarrollistas del grupo eran el fruto de haber obtenido beneficios de negocios con el Estado. Clarín había jugado un papel de ayuda al gobierno de Arturo Frondizi, quien le había dado generosos créditos del Banco Nación y del Banco Nacional de Desarrollo a su amigo y colaborador Rogelio Frigerio que la empresa de Roberto Noble se ocupó de licuar y pagar con moneda depreciada. En 1972, si Clarín lograba integrar la empresa que fabricara papel argentino haría la “integración vertical” que recomiendan los manuales. Eso sí, Civita era celoso de las ambiciones del grupo presidido por la viuda de Noble.
Cuentan protagonistas de entonces que los mismos Lanusse y Sajón terciaron para que esa prueba se hiciera en Clarín. En rigor, se trató de una operación de prensa de Lanusse, acosado por la lucha antidictatorial recrudecida a partir de los crímenes de Trelew. Y Clarín fue elegido por el gran vínculo que unía al dictador con los directivos del diario. Un vínculo que se tallaba con los títulos de tapa. Basta repasar la hemeroteca. El miércoles 23 de agosto, a horas de la masacre, el título principal de tapa de Clarín fue “Son 15 los guerrilleros muertos en la base aeronaval de Trelew”. La bajada es más escandalosamente pro-dictatorial: “El anuncio oficial agrega que hay cuatro heridos y que todos intentaban una fuga. Se trata de los 19 que habían huido el martes 15 de la cárcel de Rawson”. El segundo título es directamente el boletín oficial de Lanusse: “Penan la difusión de comunicados atribuidos a grupos subversivos”.
Título: “Son 15 los guerrilleros abatidos en la base aeronaval de Trelew; otros cuatro están heridos”.
Bajada: “De acuerdo a lo informado, los 19 detenidos intentaron fugarse tomando como rehén a un oficial de la Marina”. Primer párrafo: “Con profundo estupor el país supo ayer de un sangriento episodio ocurrido en el interior de la Base Aeronaval de Trelew en el que resultaron muertos 15 de los guerrilleros allí alojados desde el intento de fuga masiva del penal de Rawson, en tanto que los cuatro restantes resultaron con graves heridas. El doloroso suceso, conocido con escasos detalles a través de un comunicado oficial, tuvo origen en un intento de fuga ocurrido en las primeras horas de la madrugada. Según se desprende de la versión hecha pública, los detenidos tomaron a un oficial de la Marina como rehén, y a partir de allí, entró en funcionamiento el dispositivo de seguridad de la Base, a consecuencia de lo cual algunos de los detenidos resultó indemne”.
Leído a la distancia la versión de Clarín deja sin aliento. No sólo porque ya la Justicia argentina, años después, detuvo a los oficiales Luis Sosa y Roberto Bravo, ejecutores de la matanza, sino también porque silenció a los abogados y familiares de las víctimas. Esa brutal matanza contada con el libreto de los fusiladores resulta el gran ensayo del silencio cómplice de los años de la dictadura de Videla.
Papel Prensa: la alianza entre los tres diarios y las tres armas
Después del Golpe del 76, la dictadura, Clarín, La Nación y La Razón despojaron a la familia Graiver. Eran judíos, mientras reinaba el antisemitismo y el afán por crear un monopolio. Lesa humanidad y capitalismo salvaje.
Seis meses después del Golpe del ’76, la orden fue clara y terminante: un grupo judío no podía ser propietario de Papel Prensa. La Junta Militar, integrada por Jorge Rafael Videla, Eduardo Emilio Massera y Orlando Ramón Agosti, venía -en teoría- a reestablecer un modo “occidental y cristiano de vida”, a sangre y fuego. Y el Grupo Graiver, cuya cabeza visible era David “Dudi” Graiver, dueño de las acciones de la que iba a ser la principal productora de materia prima para diarios y revistas, no encajaba entre las familias de “reconocida solvencia moral y material” -a decir del almirante Massera, fundador de la ESMA -o “responsables e interesadas”- según el flamante ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, verdugo de la industria y la producción, que podían seguir los lineamientos del “Proceso de Reorganización Nacional”. Por esa razón, es decir, por la suma de intereses, prosapia e ideología compartidas, decidieron que los propietarios de los diarios Clarín, La Nación y La Razón, debían ser los ejecutores del emprendimiento.
Clarín es el principal accionista de Papel Prensa, con un 49% de las acciones, mientras que el Estado argentino tiene un 27.5% y el resto está en manos del centenario diario La Nación.
Finalmente, dejo estos últimos videos sobre la complicidad de Clarín y la dictadura en la apropiación de Papel Prensa. Qué mejor que el mercenario de Jorge Lanata para explicartelo!
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