TARTRAZINA
¿Como la Tartrazina puede afectarnos y es posible hacer un diagnostico de esta situación?
La Tartrazina también conocida como amarillo FD&C No5, está certificado como un colorante artificial usado en comidas, drogas y cosméticos. (CAS 1934-21-0). En 1959,S. Lockey encontró por primera vez una evidencia que la tartrazina inducía urticarias después de la ingestión de fármacos o drogas de color amarillo, posteriormente se encontró evidencia que en determinados individuos este colorante nítrico desencadenaba un cierto número de reacciones adversas de tipo alérgico como prurito, el edema, la urticaria, el asma y la rinitis.
En 1976, se indicó que más de 1100 drogas contenían este agente.
En 1979, la FDA exigió que la tartrazina fuera listada dentro de los ingredientes en la etiqueta de los productos.
A pesar que los efectos no ponen en peligro la vida del individuo, pero si su calidad de vida dado la incidencia de estas reacciones en la población general o en grupos como los asmáticos.
Las observaciones clínicas y los estudios sobre la incidencia de la sensibilidad a la tartrazina en grupos de poblaciones son numerosos, sólo se mencionará algunos datos particularmente significativos de forma resumida (cf. Hesser, 1984).
- 4 personas de 506 enfermos predispuestos a reacciones alérgicas reaccionaron positivamente a la tartrazina oral. (Green, 1974).
- 12 personas de 100 personas hospitalizadas (medicina interna) reaccionaron a 160 ppm de tartrazina. (Cordas, 1978).
- Entre los 13 enfermos que sufrían urticarias crónicas, 3 presentaron síntomas alérgicos intensificados por 0,22 mg de tartrazina ingerida en forma de cápsulas de gelatina, mientras que ninguno reaccionó al placebo. (Settipane, 1976).
- En enfermos asmáticos de 664 enfermos 50, es decir, cerca del 8%, manifestaron una intolerancia a la tartrazina
Actualmente, también se sabe que la tartrazina es uno de los principales culpables en la hiperactividad en los niños, ya que es el colorante de tono rojo amarillento más utilizado en jugos artificiales, gelatinas, bebidas gaseosas, conservas y caramelos. Esta sustancia afecta directamente a la conducta de los niños por dos mecanismos, genera una reacción pseudo-alérgica en el organismo y la consecuente liberación de histamina la cual es un compuesto presente en todas las células del organismo y, en una situación normal, es liberada como respuesta del sistema inmunológico ante una inflamación o una alergia. Pero, cuando la tartrazina llega al torrente sanguíneo afecta directamente a las células para que liberen histamina sin activar al sistema inmune. Por ello, no se manifiestan los síntomas propios de la alergia como dilatación de capilares, baja en la presión sanguínea, incremento en la secreción de jugos gástricos y picazón. Pero sí se evidencian cambios anímicos, irritabilidad, insomnio y ansiedad en los niños. Simultáneamente, la tartrazina actúa en el cerebro alterando los espacios sinápticos (donde se efectúa el intercambio de información entre una neurona y otra), lo que lleva a síntomas similares: falta de concentración, somnolencia e hiperactividad. Es decir, todo el cuadro de un síndrome de déficit atencional y puede además asociarse a cefaleas
Basta ser un consumidor habitual, por ejemplo de jugos artificiales, para que estos síntomas se hagan presentes. "El niño toma jugos en sobre a diario y de a poco su conducta va cambiando. Cada vez le cuesta más prestar atención en clases y quedarse quieto. Eso además de un intenso dolor de cabeza".
La relación entre el consumo de colorante y el aumento en los niveles de histamina, es directamente proporcional y se relaciona directamente con las concentraciones plasmáticas de tartrazina y su excreción urinaria.
En consideración a estas interrogantes nuestro laboratorio SERVITOX ha implementado la técnica analítica Tartrazina en sangre y orina y que ofrece al distinguido grupo de Especialistas que así lo requieran; permitiendo contar con un instrumento analitico para el mejor diagnostico de las patologías asociadas al consumo de tartrazina en diversas fuentes.
AHORA BIEN, ¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN PARA LA HIPERACTIVIDAD Y FALTA DE CONCENTRACIÓN QUE GENERA ESTE COLORANTE?
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual. Es un trastorno muy prevalente que, según estimaciones, afecta entre un 5 % y un 10 % de la población infanto-juvenil, siendo unas 3 veces más frecuente en varones. Se han demostrado diferencias entre diversas áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos. Representa entre el 20 % y el 40 % de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil.
Aunque el diagnóstico suele afectar a niños, la definición del síndrome no excluye a los adultos, a los que se les puede detectar igualmente. Según los conceptos actuales, más de un 60 % de los niños afectados, manifestarán el síndrome en su vida adulta. Los síntomas de hiperactividad se manifiestan menos en adultos, sobre todo si gracias a una buena socialización han aprendido a desarrollar una conducta normal. La evidencia de que estos síntomas, en particular, suelen remitir después de la adolescencia, indujo el concepto de que el TDAH también lo hacía. Sin embargo, el déficit de atención y la impulsividad se presentan en la edad adulta bajo nuevas formas, sobre todo como un deterioro en las funciones ejecutivas. Este es un problema tanto o más grave que los síntomas en la infancia, pero más sutil como criterio diagnóstico. Se entiende también que los que han sido diagnosticados, ya adultos, del TDAH en adultos, sufrieron del trastorno durante su infancia.
El TDAH no es un trastorno del aprendizaje, aunque en muchos casos curse simultáneamente con desórdenes de ese tipo. Son en concreto los síntomas atencionales los que están más relacionados con los trastornos del aprendizaje. Un bajo rendimiento escolar no es condición necesaria ni suficiente para establecer el diagnóstico; no obstante, la importancia de estos trastornos radica en que suelen motivar la consulta y habilitar un diagnóstico temprano en aquellos casos en que se cumplen los criterios.
Con respecto a los síntomas de hiperactividad motora, pueden o no estar presentes, pero en caso de estarlo, son fácilmente detectados por el entorno del niño y favorecen la exploración clínica del problema.
Los síntomas del TDAH expresan un problema de pautas de crianza que constituye todavía el pilar más importante de la terapéutica. Los tratamientos habituales se basan paradójicamente en estimulantes, de los que muy pronto se observó que modifican positivamente los síntomas. Entre ellos están la cafeína y la nicotina, con los que a veces se automedican adolescentes y adultos. El primer informe idóneo avalando el uso de psicoestimulantes, data del año 1937, cuando Charles Bradley estableció la eficacia y seguridad del sulfato de anfetamina para el tratamiento de niños hiperactivos.
Actualmente, las sustancias más empleadas en Estados Unidos son el metilfenidato (principio activo detrás del nombre comercial Ritalina) y la d, l-anfetamina (Adderall), seguidas de la dexanfetamina (Dexedrina) y la metanfetamina. Otros psicoestimulantes, de segunda línea en el tratamiento del TDAH, son la pemolina (Cylert) y el modafinilo (Modiodal). En los últimos años los fármacos de efecto inmediato tienden a ser sustituidos por otros preparados que, con los mismos principios activos, logran un efecto más prolongado, mejorando la calidad de vida de los afectados, sobre todo los escolares.
FUENTE:
https://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_por_d%C3%A9ficit_de_atenci%C3%B3n_con_hiperactividad#Tratamiento
En el mismo texto, atribuye el origen de este trastorno a causas genéticas y hereditarias (dice que está demostrado). Sin embargo, también nos informa: «Leon Eisenberg Siete meses antes de morir, el famoso psiquiatra estadounidense que descubrió el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), afirmó que se trata de "un ejemplo de enfermedad ficticia"». La pregunta sobre si es un verdadero trastorno o "un conveniente descuido" queda bien establecida.
Siete meses antes de morir, el famoso psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, que descubrió el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), afirmó que se trata de "un ejemplo de enfermedad ficticia".
Esta afirmación, hecha por el destacado médico, fue publicada por el semanario alemán 'Der Spiegel'.
Los primeros intentos de explicar la existencia de este trastorno fueron llevados a cabo en los años 30. En aquel momento, los médicos que trataban a niños con un carácter inquieto y con dificultad para concentrarse les diagnosticaban el síndrome posencefálico, pese a que la mayoría de esos niños nunca habían tenido encefalitis.
Fue precisamente Leon Eisenberg quien en los años 60 volvió a hablar de dicho trastorno. En el año 1968 incluyó la enfermedad en el 'Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales'
Uno de los principales logros de Eisenberg fue conseguir que la gente creyera que el TDAH tiene causas genéticas. El sentimiento de culpa de los padres desaparece de esa forma al pensar que el niño ha nacido así y el tratamiento con medicamentos es menos cuestionable. Sin embargo, pocos meses antes de su muerte, confesó que lo que debería hacer un psiquiatra infantil es tratar de establecer las razones psicosociales que pueden provocar determinadas conductas, un proceso que lleva tiempo por lo que "prescribir una pastilla contra el TDAH es mucho más rápido".
Después de estas revelaciones se puede mencionar otro estudio realizado por la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove. Según esta profesional, de los 170 miembros del grupo que trabaja con el 'Manual de los trastornos mentales', el 56% tenía una o más relaciones financieras con empresas de la industria farmacéutica.
FUENTE:
http://actualidad.rt.com/ciencias/view/95483-psiquiatra-descubrio-tdah-enfermedad-ficticia
EJEMPLO DE UN MEDICAMENTO CON TARTRAZINA (EFECTOS ADVERSOS)
CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES
La trimebutina está contraindicada en los pacientes que hayan mostrado reacciones de hipersensibilidad al fármaco o a cualquiera de los componentes de la medicación. Se recomienda precaución en pacientes tratados con antihipertensivos debido a que la trimebutina puede inducir en raras ocasiones hipotensión
Se desconocen los efectos de la trimebutina sobre el embarazo, por lo que no se recomienda su administración durante la gestación
Los anticolinérgicos en general pueden inhibir la lactancia. Se ignora si éste medicamento es excretado en cantidades significativas con la leche materna, y si ello podría afectar al niño. Los lactantes y niños pequeños son especialmente sensibles a los efectos adversos de los anticolinérgicos, sobre todo aquellos con parálisis espástica o lesión cerebral. Existe riesgo de un rápido aumento de la temperatura corporal cuando se administran a niños en lugares muy cálidos. Dosis elevadas pueden originar reacción paradójica caracterizada por hiperexcitabilidad. Se recomienda precaución en las madres lactantes tratadas con trimebutina.
INTERACCIONES
No se conocen posibles interacciones de la trimebutina con otros fármacos. Si se administra por vía intravenosa, este fármaco muestra incompatibilidades galénicas con la dihidrostreptomicina, pentotal, oxiferriascorbato sódico y pentiobarbital. Estudios en animales de laboratorio han mostrado que la trimebutina aumenta la duración de los efectos curarizantes de la d-tubocurarina. Se desconoce la significancia clínica de esta interacción.
REACCIONES ADVERSAS
La trimebutina es muy bien tolerada, incluso en dosis elevadas siendo escasos los efectos secundarios descritos. La forma inyectable ha ocasionado alguna raras veces hipotensión y se han descrito casos de alergia representados por urticaria y dermatitis de contacto. Otros efectos secundarios son sequedad de boca, diarrea, dispepsia, náusea y constipación que afectan al 3.1% de los pacientes. Sobre el sistema nervioso central se han descrito somnolencia, fatiga y mareos en el 3.3% de los pacientes
Otros efectos adversos varios, reportados ocasionalmente, han sido problemas menstruales, mastodinia, retención de orina y ligera sordera
Fuente:
http://www.iqb.es/cbasicas/farma/farma04/t061.htm
CONTRAINDICACIONES:
Hipersensibilidad conocida a alguno de sus componentes.
INTERACCIONES E INCOMPATIBILIDADES:
No se han descrito.
ADVERTENCIAS:
POLIBUTIN® contiene sacarosa, lo que debe ser tomado en cuenta en el tratamiento de pacientes diabéticos.
Como excipiente incorpora también tartrazina, lo que puede dar lugar a reacciones de tipo alérgico, incluido asma bronquial en determinados individuos, especialmente los sensibles al ácido acetil salicílico.
Debido a la presencia de lactosa, este medicamento no debe ser utilizado en caso de galactosemia, síndrome de malabsorción de glucosa y de galactosa, o del déficit de lactasa (enfermedades metabólicas raras).
SOBREDOSIS:
No se ha descrito ningún caso de sobredosificación.
REACCIONES ADVERSAS:
Los efectos secundarios relacionados con la administración de trimebutina son, en general, leves y pasajeros. En este sentido, se han reportado reacciones adversas leves (clasificadas como raras, <0,01%), y que no obligan a suspender el tratamiento.
EMBARAZO Y LACTANCIA:
Embarazo: Estudios en animales no han revelado ningún efecto teratogénico. En ausencia de efectos tetatogénicos en animales, no es de esperar malformaciones en humanos. De hecho, a las sustancias responsables de malformaciones en humanos se muestran como teratogénicas en animales durante el transcurso de estudios dirigidos adecuadamente a ambas especies.
Actualmente, no hay datos suficientes disponibles para valorar un efecto potencial malformativo o teratogénico de trimebutina cuando ésta se administra durante el embarazo. Consecuentemente, como una medida de precaución, es preferible no usar trimebutina durante el primer trimestre de embarazo.
En ausencia de cualquier efecto perjudicial esperado para la madre o el feto, el empleo de trimebutina durante el segundo o tercer trimestre del embarazo debería ser sólo considerado si fuera necesario.
Lactancia: La lactancia es posible durante el tratamiento con trimebutina.
Fuente:
http://www.vademecumgt.com/detalle.php?cat_id=2039&name=POLIBUTIN&class=