Hola Amigos taringuistas!!! En esta ocasion les dejo un post sobre las bebidas tipicas rusas. Espero les guste
MEDOVUJA
La medovuja es una bebida tradicional alcohólica fermentada basada en miel muy similar al hidromiel.
Su origen está, pues, en la recogida de miel silvestre, uno de los primeros oficios de los eslavos. De hecho, bebidas basadas en miel se remontan a las tradiciones indoeuropeas comunes.
En Rusia esta bebida se conoce desde los tiempos de los primeros príncipes de la Rus y al final de todos los cuentos rusos populares siempre aparecen las palabras “Y yo estuve ahí, miel y cerveza bebí, por los todos bigotes corrieron pero en la boca no se metieron” en referencia a los festines con los que acaban muchas fábulas. Es posible que la bebida que se llamaba “miel” no fuera originariamente alcohólica y que después algún tiempo se produjera un cambio en su contenido.
Durante la Edad Media esta bebida era bastante popular y sus principales productores eran los monasterios. Además en el siglo XV el príncipe de la Rus Moscovita Basilio III (en ruso Vasili) restringió la producción de bebidas de miel a los monasterios y bodegas estatales.
La miel continuó siendo la bebida rusa favorita hasta el final del siglo XVII, cuando en la época de Pedro I pasó a un segundo puesto desplazada por vinos y vodkas extranjeros. Esta bebida tenía excelente calidad y un gran número de variedades. También a la popularidad de la bebida contribuía que el duro clima del país no permitiera promover la viticultura y la vinicultura. Por eso las mieles no tuvieron competidores hasta el desarrollo del comercio de alimentos con los países europeos.
Aunque el hidromiel se conocía en el este de Europa desde los tiempos paganos, la palabra “medovuja” apareció en el siglo XIX cuando resucitó el interés por recetas y tradiciones antiguas rusas.
Pero a diferencia del hidromiel, que solía fermentarse durante 15 años, la medovuja se empezó a preparar de manera simplificada y más rápida. La fermentación se aceleró y se utilizó la ebullición como medio de esterilización.
La diferencia principal entre el hidromiel antiguo y la medovuja consiste en que esta última se prepara agregando miel al fermento de frutas, bayas o a kvas.
Cómo preparar medovuja:
Materiales
Recipiente de vidrio, de acuerdo a la cantidad a preparar.
Miel, 400 gramos por litro de agua.
Agua fría hervida previamente, 1 litro o la cantidad que se desee preparar.
Fermento de frutas, bayas o levadura en polvo.
Preparación
Agregar al agua la proporción de miel, revolver hasta conseguir una mezcla homogénea. Agregar una cucharadita de levadura en polvo a la mezcla, disolver muy bien el fermento en la solución de miel. Debe reposar unos días (el período de reposo es de aproximadamente 7 días a una temperatura ambiente de 30 grados) hasta que se produzca una abundante espuma que puede desbordar por la boca del recipiente. Después se puede cerrar de forma hermética mientras continúa la fermentación, o bien dejarlo reposar un par de días más y luego retirar los restos de la fermentación con un cuidadoso trasiego. La fermentación se puede detener mediante un enfriamiento brusco que controle la proliferación de las levaduras. Un período de reposo posterior permite la decantación y refinación natural del producto. Como se puede observar la preparación de medovuja se basa en la fermentación de levaduras sobre los azúcares presentes en la miel transformándolos en alcohol, el cual puede alcanzar 10-11,5 grados. Cuando el sustrato de azúcar se agota es posible que ingresen microorganismos que transforman el alcohol en ácido derivando entonces en vinagre. Una manera de controlar este peligro es revolver periódicamente la solución, lo que permitirá homogenizar el proceso de fermentación, eliminar el dióxido de carbono de la solución e incorporar oxígeno.
SBITEN
El sbiten es una bebida tradicional rusa que tiene una historia de muchos siglos. Las primeras menciones de esta infusión datan de principios del siglo XII.
La bebida es famosa por su combinación de miel y hierbas curativas que dan un aroma suave incomparable y son buenas para la salud. Además, tradicionalmente se añaden al sbiten diferentes especias. Antiguamente se producía a base de lúpulo que después se sustituyó con jengibre, canela o laurel.
Durante mucho tiempo el sbiten compitió con el té, que no apareció en Rusia hasta finales del siglo XVII y al principio era casi inaccesible para la mayoría de la población. Solo la familia del zar y los boyardos podían permitirse el lujo de beber té, mientras que la plebe siguió fiel al sbiten.
El aroma de las hierbas olorosas mezcladas con miel y especias se siente mejor si el sbiten está caliente, por eso tradicionalmente lo bebían así. Según muchas fuentes históricas, fue la única bebida caliente de la Rus en la Edad Media.
El sbiten tradicional produce un efecto calentador y anticatarral, por lo que gozaba de una popularidad extraordinaria durante la temporada invernal.
Una variación de esta bebida es el sbiten frío, que era insustituible para los rusos en la bania (típica sauna rusa) o en los días calurosos de verano.
Los vendedores de esta infusión típica eran el centro de todas las ferias y participaban en todas las fiestas populares. Solían atraer a los compradores con versos y canciones que elogiaban la bebida e invitaban a probarla.
El sbiten también conquistó a los extranjeros. Lo llamaban “el Glühwein ruso” a pesar de que, a diferencia del Glühwein —el vino caliente con especias alemán— el sbiten no contenía alcohol. Hasta finales del siglo XIX los vendedores de sbiten no empezaron a ofrecer la versión de la típica receta rusa con vino y otras bebidas alcohólicas.
Para facilitar el comercio en las calles y mantener la temperatura del sbiten, se utilizaban sbítenniki, recipientes muy similares al samovar, con el que comparten origen. Se han conservado hasta nuestros días ejemplares de mediados del siglo XVIII en los que se aprecia por dentro la chimenea con infiernillo que mantenía caliente el líquido.
El sbiten se preparaba en casa, en hornos. Existía una multitud de recetas y la preparación de algunas duraba de dos a cuatro horas. Primeramente calentaban el agua, después añadían las hierbas y la miel. Lo colaban todo y al fin agregaban las especias. Una vez preparado, se echaba el sbiten a los samovares. Pasaba mucho tiempo hasta que se vendía, pero en el samovar o sbítennik la bebida no se enfriaba y conservaba todo su sabor y olor. Solían venderlo hombres ya que había que llevar el recipiente metálico lleno en las manos, baranki (roscas de pan) en los hombros y una banda especial con vasos alrededor de la cintura, algo que requería mucha fuerza física.
En el siglo XIX, debido a la caída del precio del té y a la facilidad de su preparación, el consumo generalizado de sbiten disminuyó considerablemente. En nuestros días esta bebida casi ha dejado de producirse, pero las recetas no se han perdido. Los más aficionados a la cocina rusa pueden intentar prepararlo en casa.
Sbiten clásico
Ingredientes:
-500 gramos de miel
-700 gramos de melaza
-5-10 gramos de especias (clavo, canela, lúpulo y menta)
-6 litros de agua
Preparación:
Calentar el agua. Añadir la miel, la melaza y las especias. Calentar la infusión 30-35 minutos. Llenar los vasos con el sbiten preparado y beberlo caliente.
Sbiten "Veliki Nóvgorod"
Ingredientes:
-1 kilo de miel
-4 litros de agua
-20 gramos de lúpulo
-Canela al gusto
Preparación:
Disolver la miel en el agua caliente, añadir el lúpulo y las especias. Calentar la infusión a fuego lento durante dos o tres horas. Colar y refrescar la bebida. Servirla fría con hielo.
KISEL
El kisel es una antigua bebida rusa. Es rica y saludable y se puede preparar de frutas, hortalizas, grano o miel.
Se conocen dos métodos de preparación, el ruso y el europeo. En el primero de los casos el kisel se hace a base de grano (avena, centeno, trigo etc.); en el segundo, a base de almidón. A principios del siglo XIX la manera europea de preparar esta bebida ganó más popularidad, mientras que las recetas tradicionales rusas fueron casi olvidadas.
El kisel de avena dio origen a todos los demás tipos de kisel. Esta bebida se menciona ya en algunas fuentes medievales. El kisel se consideraba un postre y al mismo tiempo era una bebida saludable. Actualmente muchos médicos recomiendan el kisel de avena para tratar la gastritis o la úlcera estomacal.
Por lo visto, el kisel era una bebida muy valorada por los rusos, como se aprecia por su presencia en el folclore nacional, en particular en los cuentos. Así, en algunas antiguas narraciones rusas, los protagonistas llegan a países encantados donde fluyen ríos de leche con orillas de kisel. De hecho, esa combinación de productos se consideraba un verdadero manjar.
Se conoce un caso en el que el kisel salvó a toda una ciudad. En las crónicas rusas más antiguas que han llegado hasta nuestros días —la Crónica de Néstor— hay un cuento que narra esta historia.
En el año 997 la ciudad de Bélgorod fue asediada por los pechenegos. Al pasar un tiempo los habitantes de la ciudad se quedaron casi sin reservas de comida y cuando ya estaban dispuestos a entregar la ciudad al enemigo, los salvó el ingenio de un anciano. Este les recomendó preparar kisel usando lo que quedaba de harina y miel, meterlo en barricas y colocarlas en los pozos de la ciudad. Después de hacerlo, los ciudadanos invitaron a los caudillos de los pechenegos a negociar y les ofrecieron beber el agua de los pozos de Bélgorod. Al ver que en vez del agua de los pozos sacaban kisel, los pechenegos pensaron que la propia Tierra ayudaba a los habitantes de la ciudad y las reservas de comida nunca se agotarían. Los invasores decidieron no perder el tiempo y se retiraron.
¿Cómo se preparaba el kisel ruso? A la harina de avena, centeno, trigo, etc. se le echaba agua y se dejaba reposar durante dos o tres días para que fermentara. Luego, el líquido se colaba y se hervía. Después se dejaba enfriar y se tomaba a temperatura ambiente. Este kisel guardaba el máximo de las sustancias saludables, pero su preparación duraba 2 o 3 días. Algunos se servían con miel, otros, como el de guisante, se servían con caldo o salsa de carne.
Para preparar las bebidas de frutas que reemplazaron a los de grano se necesita mucho menos tiempo porque espesan gracias al almidón, que apareció en Rusia a finales del siglo XVIII. Si el kisel tradicional tenía un sabor un poco ácido (la palabra “kisel” proviene de la palabra “kisly”, o sea, ácido), el nuevo kisel ya era dulce. Como empezaron a usar almidón y azúcar para preparar la bebida, la cantidad de calorías del producto aumentó considerablemente. Asimismo, los kiselí de frutas solían ser más espesos (para cada vaso de líquido se añade una cucharada de almidón). En Rusia se usa solo el caldo de las frutas cocidas para prepararlo. En otros países, por ejemplo en los países bálticos, la pulpa de frutas es un ingrediente imprescindible del kisel, y a este plato lo suelen llamar “kasha de frutas”.
Los kiselí de frutas también tienen propiedades curativas que provienen de las frutas de las que está hecha la bebida. Así, el kisel de arándano rojo es la mejor bebida para los que están resfriados o tienen gripe. El arándano azul ayuda a aliviar el malestar estomacal y mejora la visión. El kisel de manzana se recomienda para prevenir anemia, hipovitaminosis (desequilibrio entre las vitaminas que llegan al organismo y las que este se utiliza) y mejorar la digestión. Además no afecta a la figura de los que siguen alguna dieta y al mismo tiempo da la sensación de saciedad. El kisel de guinda tiene propiedades antisépticas y es un buen remedio contra las afecciones respiratorias. El almidón ayuda a limpiar el organismo de las sustancias tóxicas acumuladas.
El kisel caliente tiene mejor sabor pero se considera que es más saludable tomarlo a temperatura natural.
Recetas:
Kisel de arándano rojo
- arándano rojo - 1 vaso
- azúcar - 3/4 del vaso
- almidón - 1/3 del vaso
- agua - 3,5 vasos
Limpiar y lavar el arándano rojo, exprimirlo con ayuda de una cuchara de madera o de un mortero. Añadir al jugo un vaso de agua fría con el almidón disuelto revolviendo constantemente. Añadir el azúcar y el resto del agua. Hervir la mezcla, retirar del fuego y dejar que enfríe. Se puede servir con leche o nata.
De la misma manera se prepara el kisel de grosella roja o negra, arándano azul, frambuesa, etc.
Kisel de avena y leche
- avena - 100 gramos
- leche - 2 vasos
- almidón - 1 cucharada
- miel o azúcar, según el gusto
Añadir leche a la avena y dejar reposar. Filtrar la leche con un colador y ponerla al fuego. Cuando esté hirviendo añadir almidón y azúcar o miel revolviendo constantemente.
Kisel de avena
Poner la avena en una cacerola y agregar agua hervida hasta que quede 2 ó 3 centímetros por encima de la avena. Dejarlo en un lugar templado para que fermente durante un par de días. Filtrarlo. Poner el líquido en el fuego revolviendo constantemente hasta que espese. Una vez rompa a hervir, quitar el kisel del fuego, poner en tazas y meter en la nevera. Servir frío con un poco de leche.
Kisel de miel
Disolver una cucharada de miel en un vaso de agua tibia, añadir una cucharadita de jugo de limón y hervir la mezcla. Añadir dos cucharaditas de almidón disuelto en poca cantidad de agua sin dejar de revolver.
KVAS
Durante siglos el kvas ha sido la bebida preferida de los rusos en la época de los sofocantes calores estivales.
Literalmente la palabra “kvas” quiere decir “levadura de pan”. Se trata de una bebida alcohólica fermentada muy suave (el más fuerte ronda los 2,2% de concentración alcohólica), aunque también existen variedades sin alcohol. Su sabor resulta intermedio entre un refresco y la cerveza. Se elabora con harina de centeno y malta o también con harina de salvado y un poco de pan de centeno. La mezcla se deja fermentar en agua. A veces, durante el proceso se le añaden frutas. Gracias a las levaduras que se utilizan en su fabricación, el kvas es una buena fuente de vitamina B.
La peculiaridad de esta bebida en la gastronomía rusa es que se emplea también como base líquida para cocinar una sopa de verano tradicional llamada “okroshka”, que se sirve fría.
Para preparar okroshka necesitamos pepinos, rabanitos, cebolla verde y un poco de eneldo o de perejil. Se lava y se corta todo en pedacitos. Luego, se añaden los ingredientes cocidos, pero ya enfriados: un par de huevos y de patatas y carne. Y por supuesto, el kvas. Se toma fría, con smetana (especie de nata agria), mayonesa o nata. El nombre “okroshka” proviene de una palabra rusa que significa desmenuzado, así que todos sus ingredientes tienen que estar desmenuzados en pequeños pedazos.
Hoy en día la fabricación de kvas en Rusia se ha desarrollado en una industria con un volumen de ventas de miles de millones de rublos. La fermentación se realiza en tanques de 250 000 litros. Después de pasar allí dos días, el kvas es enviado a la planta de embotellamiento. La versión sin alcohol se produce en las cervecerías más famosas del país. Una de ellas, por ejemplo, tiene capacidad para fabricar 2 millones de litros de esta bebida por día.
KÉFIR
El kéfir es una de las bebidas más populares de Rusia y de casi todo el territorio de la desaparecida URSS. Es un alimento fermentado que se hace a base de leche —generalmente de vaca, pero también de oveja y cabra— a la que se añade un fermento natural, el hongo de kéfir. Una veintena de microorganismos que habitan en el hongo trabajan para crear la bebida.
La palabra “kéfir” (en ruso pronunciado kefir) proviene de un vocablo turco que tiene varios significados. Puede ser “placer” y “salud”.
La historia del kéfir
El kéfir es a la vez una bebida refrescante, alimenticia y medicinal. Muchos expertos atribuyen la longevidad característica del Cáucaso —la región de origen del kéfir— al consumo habitual de bebidas de leche fermentada, incluido el kéfir. Pero durante siglos los serranos guardaron en secreto la receta de la bebida milagrosa mientras los productores de leche de toda Rusia trataban en vano de crear algo semejante por su propia cuenta. Por eso el kéfir no era conocido casi en ninguna parte fuera del Cáucaso, y aunque se vendía, era en cantidades muy limitadas y a precio muy alto.
Los osetios y karachais —pueblos que habitan el Cáucaso septentrional y que proporcionaron el kéfir al resto del mundo— tienen una leyenda. Dicen que Alá regalo los “granos” (hongos) del kéfir a un anciano piadoso. Los serranos valoraban tanto el fermento que nunca lo regalaban ni vendían a nadie, ni a vecinos ni a extranjeros, ni mucho menos a personas de otra religión. Se creía que de romper la regla, el hongo perdería sus propiedades. Sin embargo, había una posibilidad de conseguir “granos” de kéfir. El dueño podía permitir al que los codiciaba que se los robara. A cambio, harían después algún tipo de negocio comercial. El fermento tenía tanto valor que lo concedían como dote de la novia. Pero incluso en este caso no se entregaba fácilmente: el novio tenía que robar simbólicamente el hongo a sus suegros. Los serranos inventaron un modo curioso de hacer kéfir. Llenaban una bota de leche, agregaban los hongos de kéfir, la ataban, la sacaban de casa y la dejaban al sol en medio de la senda más cercana. Se creía que dar una patada a la bota significaba expresar el respeto hacia los dueños de la casa ya que las sacudidas constantes contribuyen a una fermentación más activa. Así hicieron el kéfir durante varios siglos pero ahora el proceso es más simple. La leche con el hongo se vierte en una vasija especial de barro, que se pone en un sitio caluroso. En las aldeas este lugar esta junto a la estufa.
La interesante historia del kéfir
Aunque el secreto del kéfir estaba celosamente guardado, esta bebida empezó a propagarse a principios del siglo XX primero en Moscú y luego por todo el país. ¿Cómo sucedió eso?
La historia del decubrimiento del secreto del kéfir no se conoce exactamente y hay varias versiones. Según la más popular, a principios del siglo pasado la Sociedad Rusa de Médicos pidió al fabricante de leche Blándov, quien tenía varias queserías en las afueras de la ciudad de Kislovodsk, que iniciara la producción de kéfir en Moscú. Blándov decidió enviar para eso a su empleada, la joven tecnóloga Irina Sájarova. En 1906 Irina se licenció en la escuela femenina de producción láctea e inventó un método de producción de mantequilla, por el que ganó una medalla de oro en la Exposición de París. Junto con el gerente de las queserías de Kislovodsk, Vasíliev, Irina se marchó a una aldea lejana para entrevistarse con el proveedor de lácteos Bek-Myrzá Baichórov. Aunque Bek-Myrzá los acogió cordialmente —según la costumbre caucásica— Sájarova y su compañero comprendieron que no iba a revelarles el secreto. Los visitantes se despidieron sin conseguir ni un gramo de fermento. Cuando iban de regreso, un grupo de enmascarados los asaltó. Secuestraron a Irina y la llevaron a la aldea, donde la estaba esperando Bek-Myrzá con un ramo de flores e insistentes proposiciones de matrimonio.
Pero el enamorado fue rechazado rotundamente. Pronto llegó la policía a la aldea, pusieron en libertad a la mujer y detuvieron al novio fallido. El juez no quería tensiones con un hombre poderoso y propuso que las partes se reconciliasen. La joven hizo un buen uso de ello y exigió unos 4 kilos de hongos de kéfir por retirar las acusaciones. Bek-Myrzá accedió y al día siguiente le envió el fermento.
Pocas semanas después del término del proceso judicial los pacientes del hospital Botkin de Moscú ya pudieron probar el kéfir.
¿Por qué es saludable el kéfir?
Desde el punto de vista científico, el efecto del kéfir fue estudiado por primera vez por un fisiólogo ruso, el premio Nobel Iliá Méchnikov. Sin embargo, Méchnikov no se centró en el kéfir, sino en la leche cuajada, o para ser exacto, en las bacterias que hacen posible la fermentación de la leche. Sus estudios se centraban en los lactobacilos búlgaros. Por cierto, ésa es otra versión del origen del kéfir: Bulgaria.
Méchnikov fue el primer científico que investigó los procesos de envejecimiento y preparó la base de la gerontología. Sus estudios le llevaron a la conclusión de que los productos fermentados de la leche son un medio magnífico para la depuración del organismo y una fuente de longevidad. Méchnikov demostró que los microorganismos que viven en los productos fermentados de leche, especialmente en el kéfir, neutralizan las bacterias descompositoras que se acumulan en el intestino a causa de una mala alimentación. Son esas bacterias las que provocan muchas enfermedades, merman la inmunidad y causan el rápido envejecimiento. De tal modo Méchnikov se convirtió en uno de los más enérgicos partidarios de la popularización del kéfir. Creía que era uno de los mejores remedios contra todo tipo de enfermedades.
A propósito, el kéfir es también un buen medicamento contra la resaca. También es importante que siendo un producto hecho a base de la leche, el kéfir no provoca reacciones alérgicas en personas intolerantes a la lactosa. Todo eso se debe a que es un producto fermentado.
Durante largo tiempo, el kéfir sirvió exclusivamente de medicina pero con el inicio de la producción a gran escala en la década de 1910 muy pronto ganó terreno en Rusia y en la Unión Soviética y se convirtió en una bebida diaria para millones de personas.
VODKA
El vodka, al parecer la bebida alcohólica más pura y simple de producir, es el resultado de un proceso de destilación relativamente complejo que no fue inventado hasta el siglo XV. Sin embargo, la relativa juventud del vodka —tiene unos 8.000 años menos que el vino— no le impidió ganar rápidamente gran popularidad en Europa del Este y Rusia.
El difícil cultivo de la vid en climas fríos impulsó el estudio del potencial de la fermentación alcohólica de los cereales. Estas exploraciones condujeron al descubrimiento de lo que se llamaría “el vino de pan”, que se destiló por primera vez en un monasterio del Gran Ducado de Moscú y luego surgió, aparentemente, en la capital alrededor de 1440.
Además del vodka más tradicional hecho a base de cereales o de patata o de ambos, existen otros tipos de aguardiente como la kliúkovka (a base de arándanos), pertsovka (a base de pimienta), starka (de hojas de manzano o de peral) o limónnaya (de limón) entre otros.
Un nombre con historia
La palabra “vodka” (que, por cierto, en ruso es siempre femenina: “la vodka”) tiene la misma raíz que vodá, agua. El término se consolidó entre los siglos XIV y XV y fue cambiando de sentido con el tiempo. El primer significado autónomo que tuvo fue “vino” pero en los siglos XIX-XX empezó a utilizarse para designar bebidas alcohólicas de fuerte graduación producidas por la fermentación de grano o patata.
El vodka y los sabios
Además de los apellidos tradicionales rusos Vinokur y Vinokurov, derivados de la palabra que denomina el proceso de destilación, hay otros dos nombres estrechamente relacionados con la historia del vodka: Dmitri Mendeléyev y Viliam Pojliobkin. Aunque algunos afirman que Mendeléyev es el inventor del vodka, esta idea no es correcta puesto que la bebida ya se tomaba unos 400 años antes de que naciera el legendario químico ruso. Sin embargo, su profunda y meticulosa investigación contribuyó considerablemente a la industria de la destilación.
En 1865 obtuvo el título de Doctor en Ciencias por su disertación “Sobre las combinaciones de agua y alcohol”. Una vez nombrado director de la Oficina de Pesos y Medidas en 1893, tuvo que determinar los estándares de producción y calidad de los alimentos, incluido el vodka. Fue entonces cuando su trabajo científico sobre el alcohol realizado 30 años antes le fue de utilidad. Si bien en su estudio determinaba el perfecto volumen del vodka en un 38% de alcohol y 62% de agua, finalmente se optó por un volumen de 40% de alcohol para hacer más fácil la rotulación y aplicar el gravamen fiscal sobre el producto.
Sin embargo, es erróneo considerar que Mendeléyev inventó el vodka que se consume el día de hoy. En realidad, el estándar del 40 % de alcohol en el vodka se estableció en Rusia en 1843 cuando Mendeléyev tenía 9 años de edad. Siendo director de la Oficina de Pesos y Medidas el científico confirmó el estándar ya existente.
El origen del vodka causó una controversia internacional a finales de la década de 1970 (nada asombroso puesto que siempre las ha causado) cuando Polonia trató de reclamar que se conocía al vodka dentro de las fronteras del Reino de Polonia mucho antes de que éste se conociera en el Imperio ruso.
El historiador Viliam Pojliobkin tardó años en investigar y confirmar que el vodka se tomaba en Moscovia en el siglo XV, mientras que Polonia no pudo probar que el vodka local (gorzałka) se produjera antes de mediados del siglo XVI.
Rusia, indiscutiblemente, ganó la disputa internacional sobre la invención del vodka y mantiene sus derechos como su bebida nacional.
La importancia del acompañamiento
Siendo la bebida tradicional de un país tan vasto como Rusia, el vodka se asocia con docenas de variadas costumbres. Algunos prefieren tomar vodka sentados a la mesa, otros lo consideran un relajante de corta duración que se puede tomar virtualmente en cualquier lugar y sin demasiada ceremonia. Existen aquéllos que disfrutan del vodka y aquéllos que sufren úlceras con él. Las recomendaciones para no pasar del primer grupo al segundo son las siguientes:
Antes de comenzar una buena sesión de vodka (es decir, aquélla en la que se consumen más de 200 ml de vodka por persona) se deben tomar unos 50 ml algunas horas antes. Una vez dentro de del organismo, prevendrá contra una intoxicación grave.
El aceite vegetal y los huevos crudos, así como el té o el café, también pueden ser útiles puesto que su sustancia aceitosa cubre las paredes del estómago previniendo de esta manera que el alcohol se absorba allí o en el intestino. Lo mejor para prevenir algún efecto adverso producto de la bebida es comer gachas de avena una hora antes de empezar a beber.
En lo que se refiere a los medicamentos, el carbón activado es útil pero se deben evitar a toda costa los antibióticos: resultan perjudiciales al corazón al mezclarse con el alcohol. El mismo efecto produce el fumar excesivamente mientras se está en estado de embriaguez.
No es aconsejable mezclar vodka con otras bebidas tales como cerveza, vino o bebidas tónicas ya que aceleran el proceso de intoxicación del organismo.
La comida es un asunto totalmente diferente. Al comenzar a beber, es vital la elección de la comida que servirá de acompañamiento (zakuska). La carne es buena (con excepción de las salchichas) así como también es buena la mayoría de los pescados. Las verduras crudas deben ser reemplazadas por sus análogas saladas o marinadas mientras que cualquier tipo de fruta es bienvenido, en particular los cítricos y las bayas.
Según la tradición, el vodka no se bebe a grandes tragos, sino a sorbos pequeños para degustarlo. Por esta razón se sirve frío, pero no demasiado.
Vodkas con nombre propio
Hoy en día el vodka se consume y se produce en muchas partes del mundo; prueba de ello es que entre los vodkas más populares podemos encontrar bebidas producidas en Gran Bretaña (Smirnoff), en Suecia (Absolut) o en Ucrania (Jórtitsa). Entre las marcas rusas más reconocidas mundialmente destacan Piat ozior (Пять озер), Zeliónaya marka (Зеленая марка), Parliament (Парламент), Zhuravlí (Журавли) y Russki standart (Русский стандарт) entre otras.
Cocteles con vodka
Muchos cocteles del mundo contiene vodka. A pesar de que los rusos prefieren tomar el vodka puro, algunos de los cocteles pueden ser bastante interesantes puesto que, al reducir la proporción de alcohol ingerida, se suavizan los efectos secundarios negativos del vodka.
Bloody Mary:
Se mezclan 3 medidas de vodka, 6 medidas de jugo de tomate y 1 medida de jugo de limón en un vaso alto con cubos de hielo. Añadir una pizca de salsa Worcestershire, salsa Tabasco, sal y pimienta. Mezclar suavemente.
Destornillador:
1 medida de vodka, 2 medidas de jugo de naranja y una pizca de sal. Se sirve con hielo en vaso alto. Ruso blanco 2 medidas de vodka, una 1 medida de crema de leche y 2 medidas de licor de café. Se sirve en vaso de whisky (bajo y ancho) con hielo.
Cosmopolitan:
2–3 medidas de vodka, 2 medidas de jugo de arándano rojo, 1 medida de Cointreau y 1 medida de jugo de lima. Se mezclan todos los ingredientes en una coctelera con de hielo. Se agita con vigor y se cuelar en una copa grande de cóctel.
Vodka-Martini:
4 medidas de vodka más 1 medida de vermut seco. Servir en copa grande de coctel.
Long Island Iced Tea 3 medidas de vodka, 1 medida de tequila, 1 de ron blanco, 1 de licor de naranja, 1 de ginebra, 1 de jugo de limón y 1 de jarabe de goma más un toque de cola. Mezclar en un vaso con hielo.
Espero les haya gustado. Si pueden dejen comentarios y algunos puntos.
Nos vemos