Noticias de no creer
Sacrifican una vaca al pensar que estaba preñada de un hombre
Los habitantes indonesios de Julah in Tejakula saben muy bien como deshacerse de diabólicas descendencias. Hace unos días organizaron un extraño ritual para ahogar en el mar a una vaca embarazada de cinco meses que había sido violeada por un habitante del pueblo. La ataron a una lancha y la llevaron 3 Km. mar adentro para que se ahogara, mientras el autor de la cópula tiraba al agua sus ropajes manchados de perversión en una extraña forma de arrepentimiento.
Además tuvo que costear de su bolsillo toda la producción del evento (incluido el precio de la vaca), un ritual llamado "gamya gamana" que se lleva celebrando en el pueblo desde generaciones.
Luh Ketut Suryani, un profesor y activista anti maltrato animal, asegura que dicho ritual no esconde otra cosa que deshacerse del animal por el miedo a la diabólica descendencia, sin tener en cuenta que los cromosomas de ambas especies no se pueden mezclar de manera natural. "La vaca no es culpable, ¿por qué se la ahogó? ¿Por qué no se puede utilizar simbolismos como en el caso del autor de los hechos?". Clama el profesor. Además, hace cuentas. La vaca estaba embarazada de cinco meses y el encuentro amoroso con el hombre se produjo hace sólo dos. También en cuestiones aritméticas el ritual falla por los cuatros costados.
Se zampan el récord antes de medirlo
Iran se quedó el otro día a las puertas de conseguir su primer Récord Guinness por impaciente. Optaban al del sandwich más grande del mundo, con 1.500 metros de largo y relleno de 700 kg. de avestruz y 700 kg. de pollo. Terminaron el gran bocata, pero cuando los inspectores del Guinness iban a medirlo se desató el caos y la muchedumbre se avalanzó sobre el imponente manjar, multiplicándolo por cero en cuestión de segundos.
Irán están muy orgullosa de su cocina, donde el avestruz se ha convertido en el producto nacional, y se ha empeñado en demostrar que el récord es suyo. Aunque sus habitantes corran tanto como el ave en cuestión; si hubiese sido un bocata de jamón gigante, se lo hubieran pensado dos veces.
La organización está dispuesta a remitir a los inspectores del Guinness los vídeos de la elaboración del gran bocata, el acto central de un festival culinario celebrado en Teheran. Gracias a estas imágenes, además, se podrá comprobar que elemento falló para que cientos de personas se avalanzaran sobre el bocata recién terminado. Posiblemente, se empezó a repartir porciones antes de tiempo y se produjo el tumulto.
También ayudó que no fuera un sandwich continuo, ya que estaba formado por una sucesión de baguetinas que se rellenaban individualmente, más fáciles de coger y llevar al gaznate. Además, las habían envuelto con papel de aluminio. Sólo les faltaba un cartel que pusiera "llevarme a casa".
Caballo dio positivo en el test de alcoholemia
Un caballo que llevaba un carro se salió de control, y terminó por atropellar y matar a una persona. Un policía le hizo un test de alcoholemia al caballo... ¡y le dio positivo!
Un veterinario tuvo que hacerle el examen a un animal que llevaba un carro, que estaba fuera de control y había matado a una persona al atropellarla.
Los oficiales de Lelesti, en Rumania, le pidieron a un veterinario que le hiciera una prueba de alcoholemia a un caballo que tiraba de un carro, y dio positivo. Según dijo un testigo a la policía "el animal estaba fuera de control a pesar de los esfuerzos de su dueño por controlarlo".
La historia terminó trágicamente, cuando el animal se llevó por delante a un anciano de 86 años que estaba sentado en la puerta de su casa. El golpe le causó la muerte.
El dueño del animal, Ion Dragan de 56 años, sostuvo que acababa de comprar el caballo en una feria y se dirigía a su casa. Ante este alegato la policía supone que el vendedor le había dado alcohol a la bestia para que pareciera más briosa y temperamental.
Un equipo japonés encuentra "huellas del Yeti" en Nepal
"Las huellas eran de unos 20 centímetros de largas y se parecían a las de los humanos", dijo el lunes a la AFP Yoshiteru Takahashi, líder de Proyecto Yeti Japón. Takahashi habló tras regresar con los siete miembros de su equipo, después de su tercer intento de rastrear la criatura mitad hombre mitad mono, cuya leyenda ha animado durante décadas la imaginación de aventureros occidentales y montañistas.
Pese a haber estado 42 días en la cumbre Dhaulagiri IV, de 7.661 metros de altura, donde vieron huellas de yetis en el pasado, el equipo dijo que no pudo grabarlo. Pero Takahashi añadió que las huellas son suficientemente creíbles. "Yo mismo y otros miembros del equipo hemos venido durante años al Himalaya y podemos reconocer huellas de osos, lobos, ciervos y leopardos de las nieves y estas huellas no eran nada de eso", añadió. "Estamos convencidos de que son reales. Las huellas y las historias contadas por la gente de este lugar nos da la certeza de que esto no es imaginario", añadió.
El equipo instaló nueve cámaras muy sensibles en un área donde Takahashi dice haber visto algo parecido a un yeti en una previa expedición realizada en 2003. "Lo vimos de perfil a unos 200 metros. Caminaba con las dos patas como un humano y parecía de unos 150 centímetros de alto, dijo Takahashi.
Pese a la falta de éxito en esta ocasión, seguirán buscando. "Regresaremos lo más pronto que se pueda, y seguiremos viniendo hasta que filmemos al yeti", dijo Takahashi.
Hitler, posible autor de un Pinocho y tres enanitos de Blancanieves
El director de un museo de Noruega está convencido de que Adolf Hitler es el autor de tres pinturas de los enanitos de Blancanieves y una de Pinocho que acaba de descubrir, escondidas en un cuadro atribuido al dictador nazi que compró durante una subasta en la región alemana de Baviera.
William Hakvaag, director de un museo dedicado a la Segunda Guerra Mundial en las islas Lofoten (norte del país), contó a la AFP que el pasado verano adquirió la acuarela, un paisaje de Baviera que lleva la firma 'A. Hitler 1940', por unos 300 dólares.
"Traté de abrirlo por detrás para ver si había algo en el interior. Saqué el marco y ahí encontré otras cuatro pinturas (...) Tres de enanitos y una de Pinocho", explicó Hakvaag. Todas eran más pequeñas que la primera, de unos 35 cm2, y las de los enanitos de Blancanieves llevaban las iniciales 'A.H.' (la de Pinocho no estaba firmada).
Aunque mucha gente cree que Hitler dejó de pintar en 1939, Hakvaag cree que son del dictador alemán, entre otras cosas porque "adoraba" la película de Walt Disney 'Blancanieves y los siete enanitos', de la que "tenía su propia copia". No obstante, el director del museo admite que "es difícil estar seguro al 100%" de la autenticidad de los cuadros
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