Ya se había consumado el dia entre tierra, lodo, gritos y sangre, todavia por ahi se alcanzaba a escuchar el sordo disparo del falconete, el seco golpe de la piedra contra el hueso y los caballos despavoridos correr entre los mederos, las piedras y los cadaveres; asi de esta forma quedaba la cal y el canto vestido de rojo tras agotarse las fuerzas del aguila que peleo contra la armadura de metal de aquellos dioses extraños ese final del 19 de agosto de 1519; Cortes perdio varios cientos de hombres reducidos a despojos que maltrechos, cansados y hambrientos habian huidos por la calzada de Tlacopan hacia hacia Cuautitlan, para despues regresar y intentar la batalla final recogiendo el oro que pudiesen y que se habia perdido y mezclado con el agua del canal del lago de Texcoco, botin tanto para las tropas remanentes como para la corona en la peninsula.
A la mañana del dia siguiente, al rededor de las 10 de la mañana, se habian reunido finalmente los soldados sobrevivientes dentro de lo que fue el templo mayor, el hambito sacro en el mundo mexica, para discutir y buscar algo del oro que segun ellos creian habia sido recogido por los soldados en la primera oportunidad dentro del caos la batalla, pero que en realidad estaba en las aguas de alrededor de la ciudad. Cortes, ordeno que 4 soldados se dispusieran a revisar a los sacerdotes muertos y moribundos, revisando su ropaje y atavios, espulgando cualquier anillo y collar, pues entendia perfectamente que el no etregar el botin prometido significaria que su empresa fue mas costosa que redituable; poco pudieron hacer los soldados que ademas de cansados no les preocupaba nada mas que recibir parte de su empresa, ellos habian cumplido en carne y sangre su parte de la propuesta del capitan Hernando, ahora solo querian su pago.
Encendieron el fuego entre piedras de templos y maderos de canoas, al rededor emananba un silencio casi insoportable, ya ardia un bergantin en la costa oeste de la isla hacia y se oia ya algunos quebrantahuesos revolotear y bajar por los despojos, mientras que intentaban comer algo de lo que encontraban y cargaban consigo en sus alforjas; mientras comian el soldado Vazquez oyo el crugir de las piedras entre algunas casas, ruidos que se volvierosn jadeos y sonidos de alguien que le cuesta respirar, Vazquez se levanto puesto que el sonido llegaba a sus espaldas y tras ver bien que era, se levanto y camino hacia lo que el consideraba la fuente del sonido, dificultosamente se abrio paso etre las piedras y el lodo y llego a las cercanias de un empedrado, que no era otra cosa mas que un pedazo de muro que cayo del templo mayor, se asomo en el boquete oscuro y desaparacio de la vista atonita de los otros solados que le seguian la mirada, corrieron a socorrerle y solo alcanzaron a oirle gritar mientras un "siseo" provenia de adentro, dieron un paso atras, asustados y sin entender que habia pasado con su compañero, del agujero se escucho un tintinear inconfundible de monedas de oro que se acercaba e intempestivamente una bolsa pequeña de piel salio volando hacia la cara de los soldados, no comprendian que habia pasado, corrieron y regresaron a donde estaban y Cortes los esperaba impasivo mientras planeaba el levantar la ciudad... ninguno de los hombres le dijo nada al capitan.
A la mañana siguiente, el 21 de agosto, se reunieron con mas hombres, ya sumaban cerca de 200 y algunos indigenas que estaban en mejores condiciones como para caminar y ayudar en las tareas de limpia, se acomodaron en cuadrillas para repartirse las tareas, acarrearon piedras, maderas, cadaveres para limpiar la zona, pero solo unos cuantos aceptaron limpiar la zona aledaña al templo mayor, sin inmutarse, Cortes no hizo caso y mando a 10 españoles y 10 indigenas a limpiar y examinar la zona mientras el replaneaba la ciudad ... para las 6 de la tarde de los 20 enviados solo quedaban 20 sacos de piezas de oro.
Asi pasaron los dias, la isla recobraba su limpieza aunque su gloria se perdia dia a dia pues se contruian edificios con las piedras de los templos, pero solo una parte del templo mayor quedaba intacta, intacta puesto ue erfa la zona que nadie queria ver ni revisar, y del que solo Cortes oia rumores, tras pasar los dias, el capitan perdio la paciencia y se dispuso a salir de su casa en Coyoacan para partir a la capital y ademas de ver los vances de la limpieza de la ciudad tambien queria averiguar que ocurria con esos rumores, tomo su caballo y avanzo con unos soldados y la Malinche, mujer que le habia servido de interprete esos dias desde que llego a Veracruz, en costas Mexicanas.
Avanzaron por tlalpan y entraron ala capital, aun recordaba ese momento que se bajo del caballo e intento abrazar a Motecuhzoma sin exito, camino por la zona central de la isla, la ciudad se veia cada vez mejor aunque aun le molestaba ese pedazo de montaña de piedra que quedaba remanente que no era otra cosa que el templo mayor, asi pues avanzo al monticulo de piedra, rodeo las escalinatas y paso ala parte trasera del edificio, y observo que habia un agujero que bajaba por unas escalinatas y a su alrededor sacos de monedas de oro que nadie habia querido tomar, poseia por la avaricia intento tomar uno de ellos y de reojo vio una reflejo opaco que emanaba desde el fondo del agujero, un ruido seco se hizo sonar desde el interior, Hernando se levanto y tomo su espada mientras un viento humedo salio de la boca de la cueva, dio tres pasos hacia atras, y escucho una voz de mujer, que en nahuatl, le susurraba:
-Tú y tu gente trajeron sus animales y clavaron nuestra carne con su cruz, la sangre tiene un precio y es la avaricia y su codiciosa luz del oro que buscan... ¡henlo aqui y paguen su precio!...
Acto seguido Cortés fue golpeado por un lingote de oro en la cara mientras una mano lo arrastraba al fondo de la cueva y entre gritos de los que miraban espantados y gritos del peninsular conquistador, la zona trasera del templo quedaba en silencio; Cortes mientras tanto, era rrastrado casi inconciente por una gruta que corria debajo de toda la isla llevandolo hasta una caverna recubierta de craneos y bañada en sangre, una caverna perfectamente esferica cuyas forma y ubicacion de las entradas, 3 en total, demostraban que esta era en si el interior de un craneo.
Al despertar Cortes, se hallo rodeado de sombras extrañas que lo miraban, una de ellas yacia mas cercano a el y en medio de todo una pequeña fogata que crepitaba silenciosamente, en un ademan de la sombra que estaba mas cerca del peninsular la luz aumento de intensidad y pudo espantado mirar a quienes lo obserbaban mientras lo cuestionaban:
-¿no eres tu el caballero que dejo la isla lejana para apoderase de la luz caida de mis manos y dañar a esta gente que es fruto de nuestro poder?-
-no se donde estoy, ¿quien eres tu? ¿que eres tu?-
-Tonatiuh es mi nombre, de mi emana la fuerza vital gracias a los sacrificios que ustedes han impedido, les damos el oro que quieren pero pagaran precio en sangre y se los hemos dado, tu soldado Vazquez, ese a quien seguramente extrañas te lo damos de vuelta....
Del fondo de la cueva y espantoso para los ojos de Hernando Cortes, un despellejado esqueleto se alzo de un trono de piedra, ataviado de collares de huesos y craneos, con un hermosos penacho de plumas de quetzal y piedras preciosas a modo de aretes, su vetimenta de piel de jaguar y un baculo de femures humanos igualmente adornado de obsidianas, jades, oro y plumas de quetzal: Mictlantecuhtli, el señor de la region de los muertos que tomo con su mano derecha a otro semejante a el, Mictlancihuatl, su esposa y caminaron con un costal en la mano, se detuvieron a pocos metros de Hernando, mientras Mictlancihuatl sacaba el contenido de la bolsa: restos humanos roidos y aun sangrantes entre los que de un corazon todavia palpitante se escuchaba la voz de Vazquez:
-Perdoneme capitan, perdoname dios mio y salvador de mi alma, por tentar con avaricia y codicia contra la vida humana, perdoname capitan Don Hernando Cortes, que la carne y la vida es mas valiosa que la codicia con la que venimos...-
En ese momento Mictalntecuhtli le pasa los restos a su esposo y este a su vez Huitzillopotzli que una vez en sus manos le hablo en estos terminos:
-Hombre, que veniste con tus semejantes, cuando llegamos a este lago queriamos hacer de aqui la ciudad mas gloriosa en todos aspectos, tanto en riquezas, como en fama y cultura, los hombres que creamos aceptaron el trato de sacrificarse para alimentarnos y a su vez nosotros alimentarlos, destruyeron todo loq ue esta gente conocia a cambio de fama, riquezas y poder, ahora gobernaras aqui, tú, Hernando Cortes, veras caer a la ciudad varias veces y levantarse moribunda por tus decisiones y los hijos de tus hijos se pelearan por tener el poder...-
Huitzillopotzi, paso asi los restos a quien tenia a lado y tras largos discursos, recorriendo las manos de Ometeotl, Tezcatlipoca, Xipetotec, Tlaloc y mas dioses finalmente llego a la ultima figura que no se habia mostrado, chorreando en sangre, el corazon no dejaba de pedir clemencia, la ultima sombra la tomo en sus manos, acaricio el corazon y alzando la mirada vio frente a frente a Hernando:
-Tu Hernando, el extranjero que acogi en mi seno sin ser mi hijo, te cuide desde que llegaste a nuestras costas, cruzaste rios y selvas siempre vigilados por nosotros y ahora nos pagas con la muerte de nuestros hijos, a quienes los desprecias y los esclavizaste...sin embrago no te despreciamos, no te aborrecemos, porque somos los seres que te formamos, no a los que debes de temer, tu trajiste la cruz y tus espadas con ira y planes de implantar temor y una nueva fe....-
La sombra se alzo y vio a la mujerque le hablaba: Coatlicue, la mujer con falda de serpiente, la madre de la tierra, que alzo los restos agonizantes y despedazados de Vazquez y los alzo a las brazas en un brillante y poderoso despliegue de luz.
-Esta luz- hablo Coatlicue- es la flama que en sus origenes se uso para la creacion de la Luna y el Sol, en ella fueron arrojados Nanahuatzin y Tecuciztécatl en las lejanas tierras de Teotihuacan y ahora en señal de buena voluntad y sin odios ni rencores enviamos a Vezalzquez al firmamento del mismo modo, pero tu, no entenderas nada y seguiras clavando a tu deidad en vez de liberarla de tu alma para que sea prospera...
Las serpientes de la falda de Coatlicue alzaron a Hernando Cortes entre siseos de reptiles y lentamente lo depositaron al espantado peninsular en los brazos de la divinidad mexica:
-Hijo, aun cuando salgas de estas entrañas rocosas y veas apagarse las luces mientras dormimos en el pecho del imaginario, tu no seras responsable mas que lo que tu corazon siente, al salir estas piedras caeran y cumpliran tus sueños salvo uno que lo sabras hasta el ultimo momento de tu vida terrena.. ahora soldado, ve con tu gente que los dioses hemos ya hablado con el nuevo representante de estas tierras, Quetzalcoatl te despide y te desea fotuna que debes asegurar a tus hijos, de cualquier forma tendras mas riquezas que lo que el oro te puede proporcionar....-
-Capitan!, Capitán! esta usted bien? respondeme capitan-
Cortes se desperto en su casa de Coyoacan, adolorido de la cabeza, al preguntar que habia pasado, unos dijeron que en trayecto a coyoacan el calor y el cansancio mezclado con la mala alimentacion de los ultimos dios lo hicieron caer a una zanja golpeandose la cabeza, otros le decian que al llegar ala zona de limpia una piedra le golpeo e incluso le dijeron que habia comido algo, lo cierto es que la ciudad de Mexico se alzo con el paso de los años, lo que fue el templo mayor fue sepultado por edificios coloniales y la construcion de la catedral sepulto mas edificios aun, pero el 2 de diciembre del año 1547 mientras la ciudad se componia Hernando cortes fallecia, llevaba en su corazon el recuerdo de su experiencia en aquella gruta desconocida, en aquel lugar donde ahora corre cercano el metro de la ciudad de México, ese dia, entregaba el espiritu mientras una mujer en las penumbras le hablaba desde lo lejos:
-Hijo, volviste a mis brazos...-
Y asi las serpientes se alzaron para la eternidad.