Por algo nos va mal a los argentinos. Los gringos siempre nos sorprenden con su preparación. El viernes, no bien llegaron, los One Direction se fueron a la Bombonera, que estaba vacía: “Fue para aclimatarnos al estadio de Vélez”, comentaron. Previsión pura. Nosotros, en cambio, no escarmentamos. Siempre se nos escapa la tortuga. Al Chino Maidana le hicieron el favor de conseguirle una pelea con el mejor del mundo, que no sabía ni el nombre. Lo pusieron a entrenarse y hasta lograron que entendiera un plan de pelea. Le pusieron anteojos para darle un aspecto intelectual en las entrevistas. Buscaron a alguien que supiera el himno para cantarlo (no es familiar de Messi).
Pasemos a un punto clave: nutrición. Así como a algunos les falta hambre, al Chino le sobró. ¿Alfajores Guaymallén, muchachos? ¿Eso le dieron para una pelea mundialista? ¿No vale un Havanna, el Chino, o un Cachafaz? ¿Ni siquiera un Capitán del espacio? Noooo, la pifiaron feo. ¿Cómo va a ganar una pelea así? Al farolero de Mayweather (Climademayo, en criollo) no le hicieron ni cosquillas los golpes. Tenía más chances de caer por un disparo del revólver que tiene tatuado el Chino que por una piña. ¡Qué amateurs!