Una mosca dibuja erràtica su trayectoria en el èter, para luego perderse de vista,
llevando entre sus alas
la codicia de vivir del basurero.
Sus mùltiples y avaros ojos
van en bùsqueda de todo lo viscoso, persiguiendo la putrefacción de la que vive.
Zumbando sus ignominias a los oìdos de los necios que la quieren escuchar,
arrastrando sus pestes en sus patas,
contaminando todo lo que toca,
pero tambien enseñoreandose como si fuera Dios.
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