Bienvenidos a mi post, la siguiente narración es el extracto de una carta que me mandó mi amigo keniata Muhamed Mogumbos desde Africa. Aquí les dejo lo más relevante..
Todo comenzó paseando por la sabana africana como suelo hacerlo cada mañana despues de tomar mate en un craneo de mandril que adecué para tal efecto, pase cerca del la zona de los leones, y les dije_ A ver quien de ustedes me va atacar, manga de linces. Por supuesto todos se fueron con el rabo entre las piernas.
Pasé por al lado del río donde estaban tomando unas birras las cebras, que al verme me invitaron al toque, pero les dije _No gracias amigas estoy apurado. En realidad no tenía ganas de discutir con ninguna, ya que las cebras se toman unos copetes y entran a bardear, y como todos saben, las cebras son unas rayadas.
Cebra borracha bardeando
Seguí mi camino y cuando estaba por llegar a la guarida de Timón (la suricata del Rey Leon) en mi camino me encontré con una manada de bufalos con aspecto patoteril que al verme me dijeron _ Por acá no pasás vieja, acá ranchamos nosotros nomás, ademas nos vas a dar el teléfono y las llantas.
Sin pensarlo dos veces les contesté _La chota les voy a dar pedazo de giles. Y ahí nomás pelé. Se acerco el que parecía más temible y se la emboqué en el hocíco, al principio se sintió extraño, pero no me quedaba otra, eran ellos o yo. No soy partidario de la zoofilia y aborrezco a todos los que la practican por placer, pero los bufalos se toman todo literalmente y de alguna manera los tenia que enfrentar. Uno, dos, tres, fueron apareciendo y acabé con todos ellos, los pocos que quedaban huyeron despavoridos, porque a mi en la selva se me respeta o se me mata, es corta la bocha.
Quisiera cerrar éste post con una reflexión, mi amigo Muhamed siempre decía_ Yo nunca tendría sexo con animales. Y ahí lo ven, cuando todo se convirtió en una situación de vida o muerte, no tuvo lugar a elección, moraleja, nunca digas nunca. Espero les haya gustado, comenten o huyan con el rabo entre las piernas "manga de linces"
Todo comenzó paseando por la sabana africana como suelo hacerlo cada mañana despues de tomar mate en un craneo de mandril que adecué para tal efecto, pase cerca del la zona de los leones, y les dije_ A ver quien de ustedes me va atacar, manga de linces. Por supuesto todos se fueron con el rabo entre las piernas.
Pasé por al lado del río donde estaban tomando unas birras las cebras, que al verme me invitaron al toque, pero les dije _No gracias amigas estoy apurado. En realidad no tenía ganas de discutir con ninguna, ya que las cebras se toman unos copetes y entran a bardear, y como todos saben, las cebras son unas rayadas.
Cebra borracha bardeando
Seguí mi camino y cuando estaba por llegar a la guarida de Timón (la suricata del Rey Leon) en mi camino me encontré con una manada de bufalos con aspecto patoteril que al verme me dijeron _ Por acá no pasás vieja, acá ranchamos nosotros nomás, ademas nos vas a dar el teléfono y las llantas.
Sin pensarlo dos veces les contesté _La chota les voy a dar pedazo de giles. Y ahí nomás pelé. Se acerco el que parecía más temible y se la emboqué en el hocíco, al principio se sintió extraño, pero no me quedaba otra, eran ellos o yo. No soy partidario de la zoofilia y aborrezco a todos los que la practican por placer, pero los bufalos se toman todo literalmente y de alguna manera los tenia que enfrentar. Uno, dos, tres, fueron apareciendo y acabé con todos ellos, los pocos que quedaban huyeron despavoridos, porque a mi en la selva se me respeta o se me mata, es corta la bocha.
Quisiera cerrar éste post con una reflexión, mi amigo Muhamed siempre decía_ Yo nunca tendría sexo con animales. Y ahí lo ven, cuando todo se convirtió en una situación de vida o muerte, no tuvo lugar a elección, moraleja, nunca digas nunca. Espero les haya gustado, comenten o huyan con el rabo entre las piernas "manga de linces"