ADVERTENCIA: El siguiente es un post de humor. No está de más aclararlo, ya que nunca falta quien cree que es en serio.
¿Qué tal les va? En este post les voy a enseñar cómo hacer para proferir una maldición, ya sea en la casa que habitan o en la casa de otra persona. Es un procedimiento simple, ya que puede anexarse a otras actividades del hacer cotidiano.
Ustedes pensarán: "¿Para qué quiero hacer una maldición en mi propia casa?". Simple: A la hora de renovar el contrato de alquiler, pueden llamar al dueño, y con tono perturbado, afirmar que han encontrado un sortilegio maligno en la vivienda que alquilan. Luego de una discusión, pueden convencerlo de que les baje el precio del alquiler.
Si no son inquilinos, pueden hacerlo en una casa ajena para suscitar miedo.
Sin más, aquí el tutorial:
En primer lugar hay que elegir una habitación para colocar nuestra maldición y una actividad para camuflar dicho sortilegio.
En mi caso, elegí un pasillo, el lugar más oscuro de la casa, lo más parecido al rincón donde encuentran a la chica muerta en The Ring:

El siguiente paso es ayudarnos con nuestro amigo Google, transcribiendo algunas palabras que podrían llegar a parecerse a una maldición antigua
Consecuentemente, buscamos algún/os símbolos que ayuden a completar la parafernalia escrita
Elegí el símbolo de Brimstone, ya que aparece en un juego que me encanta: The Binding of Isaac.
Escribimos el sortilegio en el lugar que querramos. Para ello, utilicé un marcador permanente. Realicé una tipografía dura, sombría, macabra, espantosa. Eso ayuda al poder de la maldición.
Una vez ubiqué el hechizo, procedí a iniciar la actividad para encubrirlo.
A medida que vamos acercándonos al sitio que hemos preferido, hay que tener cada vez más cuidado de no tapar el sortilegio.
Terminamos de pintar, dejando el lugar al descubierto
Finalizada la pintura, esperamos a que seque y volvemos a acomodar las cosas que hayamos sacado.
La maldición quedará oculta tras el mueble
De paso pintamos el cuarto