Todos esperaban en la familia el gran acontecimiento: el nacimiento de los polluelos de mamá pata. Ella llevaba días empollándolos...
El día más caluroso del verano mamá pata escuchó de repente…¡cuac, cuac! y vio al levantarse cómo uno por uno empezaban a romper el cascarón. Bueno, todos menos uno.
- ¡Ese niño no saldrá!, le dijo una pata vieja a mamá pata.
- Sí lo hará, le daré un poco más de calor a ver qué sucede.
Pero cuando por fin salió resultó que ser un pato totalmente diferente al resto: caminaba chueco, era cacareaba, y en lugar de parecer un pato parecía una gallina hiperactiva. El resto de animales del corral no tardaron en fijarse en su comportamiento y comenzaron a enojarse y a alejarse de él.
"¡Inmaduro, chiquilín, pareces un monotín!", le cantaban.
Su madre lo creía especial, pero pasado el tiempo ya no supo qué hacer ni pensar. Los patos le daban picotazos, los pavos le perseguían y las gallinas se burlaban de él, por su extraño comportamiento. Al final su propia madre acabó convencida de que era un pato tonto y molesto, y que quería llamar la atención.
- ¡Vete, no quiero que estés aquí!
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El pobre patito se sintió muy triste al oír esas palabras y escapó corriendo de allí ante el rechazo de todos.
Acabó en una ciénaga donde conoció a dos patos que lo comprendrían, quisieron ser sus amigos, pero un día aparecieron allí unos kazadores y acabaron repentinamente con ellos. De hecho, a punto estuvo el patito de correr la misma suerte, de no ser porque este pato perceptivo vio un lugar que otros no vieron.
"¡Soy tan estúpido que ni siquiera pude salvar a mis amigos!"- pensó el pobre patito.
Continuó su viaje y acabó en la casa de una mujer anciana que vivía con un gato y una gallina , y muchos libros. Pero como le era muy fastidioso a la vieja también tuvo que abandonar aquel lugar; robándose un libro, porque a pesar de ser un buen pato, sus impulsos generados por la curiosidad fueron más fuertes que su moral. El pobre sentía que no valía para nada. Nadie lo quería, solo le quedaba leer el libro, para ver por qué era tan "estúpido".
Gracias a el libro, el pato conocía la debilidad de los demás patos, y planeaba asesinarlos. Estaba tan resentido, hasta que conoció un pato diferente uno que cacareaba incluso más que él. El pato sorprendido, por no ser el único anómalo, comenzó a contarles sobre su descubrimientos sobre a su nuevo amigo. Y él resultó ser un robot espía de un ciudadano estadounidense de raza negra obsesionado con que los animales hablaban, porque había leído El patito feo. Y nadie le creía al ciudadano, hasta que descubrió al pato, y lo llamaron "Lucas" —le puso un nombre hispano porque odiaba mucho a su nación—.
Ahora el pato fue enviado a una misión de la NASA —porque sabía mucho de astronomía—, y el doctor ganó el premio Nobel de medicina. Se convirtieron en el pato Lucas y el doctor Dolittle. Y el doctor Dolittle fundó la "patogenia".
Y colorín colorado, este cuento ha terminado.
El día más caluroso del verano mamá pata escuchó de repente…¡cuac, cuac! y vio al levantarse cómo uno por uno empezaban a romper el cascarón. Bueno, todos menos uno.
- ¡Ese niño no saldrá!, le dijo una pata vieja a mamá pata.
- Sí lo hará, le daré un poco más de calor a ver qué sucede.
Pero cuando por fin salió resultó que ser un pato totalmente diferente al resto: caminaba chueco, era cacareaba, y en lugar de parecer un pato parecía una gallina hiperactiva. El resto de animales del corral no tardaron en fijarse en su comportamiento y comenzaron a enojarse y a alejarse de él.
"¡Inmaduro, chiquilín, pareces un monotín!", le cantaban.
Su madre lo creía especial, pero pasado el tiempo ya no supo qué hacer ni pensar. Los patos le daban picotazos, los pavos le perseguían y las gallinas se burlaban de él, por su extraño comportamiento. Al final su propia madre acabó convencida de que era un pato tonto y molesto, y que quería llamar la atención.
- ¡Vete, no quiero que estés aquí!
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El pobre patito se sintió muy triste al oír esas palabras y escapó corriendo de allí ante el rechazo de todos.
Acabó en una ciénaga donde conoció a dos patos que lo comprendrían, quisieron ser sus amigos, pero un día aparecieron allí unos kazadores y acabaron repentinamente con ellos. De hecho, a punto estuvo el patito de correr la misma suerte, de no ser porque este pato perceptivo vio un lugar que otros no vieron.
"¡Soy tan estúpido que ni siquiera pude salvar a mis amigos!"- pensó el pobre patito.
Continuó su viaje y acabó en la casa de una mujer anciana que vivía con un gato y una gallina , y muchos libros. Pero como le era muy fastidioso a la vieja también tuvo que abandonar aquel lugar; robándose un libro, porque a pesar de ser un buen pato, sus impulsos generados por la curiosidad fueron más fuertes que su moral. El pobre sentía que no valía para nada. Nadie lo quería, solo le quedaba leer el libro, para ver por qué era tan "estúpido".
Gracias a el libro, el pato conocía la debilidad de los demás patos, y planeaba asesinarlos. Estaba tan resentido, hasta que conoció un pato diferente uno que cacareaba incluso más que él. El pato sorprendido, por no ser el único anómalo, comenzó a contarles sobre su descubrimientos sobre a su nuevo amigo. Y él resultó ser un robot espía de un ciudadano estadounidense de raza negra obsesionado con que los animales hablaban, porque había leído El patito feo. Y nadie le creía al ciudadano, hasta que descubrió al pato, y lo llamaron "Lucas" —le puso un nombre hispano porque odiaba mucho a su nación—.
Ahora el pato fue enviado a una misión de la NASA —porque sabía mucho de astronomía—, y el doctor ganó el premio Nobel de medicina. Se convirtieron en el pato Lucas y el doctor Dolittle. Y el doctor Dolittle fundó la "patogenia".
Y colorín colorado, este cuento ha terminado.