Sobre los Vampiros: Entrevista a uno de ellos.
¿ Tienen actos de amor?
Intentarán respetarte , para luego conocerte , arrasarte y cuando no exista duda alguna , eternizarte.
.
¿Los vampiros lloran?
Nadie puede salvarnos . Solo nosotros podemos hacerlo.
¿Por qué llorar sino existe remedio a una maldición?
¿Los vampiros tienen compasión?
Así, como la raza humana jamás la ha tenido a lo largo de la historia de la propia tierra al tomar
ventaja de otros seres e incluso de su prójimo más desvalido el vampiro no tiene piedad.
¿ Qué eterniza a un vampiro?
La memoria . Nuestra memoria : le devuelve la vida a los que ya no la tienen.
¿El reflejo de un vampiro se ve en el espejo? Los espejos viven dentro de los seres y no colgados de las paredes., si estás viendo a un vampiro, ese es su reflejo, el centro exacto de su espíritu en tu espíritu.
¿Es verdad que los vampiros no pueden ingresar a tu casa sin ser invitados?
Debes permitirle el acceso, pero para ello solamente basta con pensarlos. Desde el momento que los piensas, los estás invocando y dándole permiso para ingresar donde quiera que te halles.
¿Cómo se puede llamar a un vampiro?
No dispensas de ninguna llamada. Él te buscara.
¿Es verdad que los vampiros pueden transformarse?
Por supuesto, un vampiro es un ser que originariamente tuvo un cuerpo de hombre común, pero puede tomar las formas que se le antoje en tu mente.
Tal vez en ocasiones venga como lo has conocido por primera vez y otras, te sorprenda en extrañas apariciones con el único fin de atormentarte.
¿Los vampiros son siempre criaturas bellas?
Sí, de otro modo no serían perpetuados en la vida de quien está signado a conocerlo.
El ser humano es un ser en el fondo muy frívolo y la belleza es el elixir del encanto de todo vampiro.
Por último,
¿Es verdad que poseen extrañas facultades para convencer a sus víctimas de hacer lo que quieren?
Depende el caso, mas siempre tendrán una eternidad para convencerte
El Vampiro:
…”¿Qué es un vampiro? Un ser errante, sin alma. Maldito en la eternidad y obligado a vivir de la vida de otros”…
La leyenda popular cuenta que el vampiro es un individuo aparentemente muerto que sale de la tumba durante la noche, a menudo en forma de murciélago, y succiona la sangre de las personas dormidas para alimentarse.
Se supone que determinados talismanes y hierbas alejan a los vampiros, que, según la tradición, solo pueden ser destruidos por cremación o clavándoles una estaca en el corazón. La creencia en los vampiros se remonta a la antigüedad y estuvo muy extendida entre los eslavos.
Aunque el mito del vampiro aparece muy tempranamente en la cultura popular de diversos países, su definitiva consolidación se debe a la literatura. A comienzos del siglo XIX alcanzaron gran difusión obras como Melmoth el errabundo (Melmoth the Wanderer, 1820), del irlandés Charles Robert Maturin; The Vampire (1821), de John William Polidori; e Histoire des Vampires (1820), escrita por el prolífico Collin de Plancy. En general, los títulos que por esas fechas relatan el mundo del vampiro son folletines románticos que se ajustan a la moda de la novela gótica. Será un aficionado a ese tipo de literatura, Bram Stoker, quien escriba el texto que acabará fijando el prototipo del bebedor de sangre, Drácula (1897). Influido por narraciones como Varney the Vampire, or the Feast of Blood (1847), de James Malcolm Rymer, y Carmilla (1871), de Sheridan Le Fanu, Stoker creará su aristócrata transilvano, galante y tenebroso, llevado muy pronto al teatro y al recién creado cinematógrafo.
El cineasta germano Friedrich Wilhelm Murnau adaptó libremente la novela de Stoker en Nosferatu, el vampiro (1922), película expresionista que luego será imitada en otras cinematografías. Inspirándose en la versión teatral de Drácula, el director Tod Browning realizó en 1931 su largometraje homónimo, protagonizado por el actor Bela Lugosi. Esa representación fijará varias de las convenciones más frecuentes en el moderno vampiro: el acento centroeuropeo, la pose aristocrática y la capa roja y negra. Protagonista de numerosas películas en el periodo de entreguerras, el vampiro decaerá paulatinamente como personaje hasta 1958, año en que el realizador británico Terence Fisher dirige Drácula, una película violenta y sensual que tendrá numerosas secuelas a lo largo de la siguiente década.
La presencia literaria del vampiro a partir de la década de 1970 se caracteriza por una progresiva distorsión de los códigos del género de terror: el crimen se narra de forma cada vez más descarnada, la ironía envuelve muchos de los actos del monstruo y un toque de complicidad suele impregnar el relato. Por todo ello, no resulta extraño que los vampiros de este periodo se vean implicados en tramas relacionadas con el rock y la rebeldía juvenil. Es el caso de la estadounidense Anne Rice, cuya novela Entrevista con el vampiro (1976) popularizó la figura del vampiro Lestat, un asesino sofisticado que se aclimata perfectamente a la modernidad urbana. Ese modelo del personaje, próximo a los psicópatas del cine de la década de 1980, mantuvo su vigencia en novelas como Vampire Junction (1984), de S.P. Somtow. No obstante, el escritor Stephen King, (El misterio de Salem’s Lot, 1975) aportó al conjunto una versión mucho más tradicional, respetuosa con las convenciones marcadas por Bram Stoker.
Este vampiro literario tuvo una considerable influencia en el cine del mismo periodo. El público adolescente, identificado con el género de horror, acogió con entusiasmo producciones cinematográficas como Los viajeros de la noche (1987), de Kathryn Bigelow, y Jóvenes ocultos (1987), de Joel Schumacher, donde se sumaban el vampirismo y las peripecias de las pandillas juveniles. Más compleja en su planteamiento dramático, Drácula de Bram Stoker (1992), de Francis Ford Coppola, conciliaba el romanticismo propio del vampiro con una novedosa estética, plasmada a través de múltiples artificios visuales.
Vlad Tepes: La leyenda de un vampiro
Vlad III (nacido como Vlad Drăculea; Sighișoara, noviembre de 1431 - Bucarest, diciembre de 1476), más conocido como Vlad el Empalador (en rumano: Vlad Țepeș), fue Príncipe de Valaquia (hoy el sur de Rumania) entre 1456 y 1462. Fue un gran luchador en contra del expansionismo otomano que amenazaba a su país y al resto de Europa, y también era famoso por su manera de castigar a los enemigos y traidores. Vlad era ortodoxo, aunque con posterioridad se convirtió al catolicismo.
Vlad Draculea fue el personaje en el que el escritor irlandés Bram Stoker se inspiró para crear a su personaje el vampiro Conde Drácula. En la actualidad Vlad Țepes es considerado un héroe nacional en Rumanía.
Como su apodo Țepeș indica, tenía predilección por el empalamiento, una técnica de tortura y ejecución que consiste en introducir un palo de aproximadamente 3,50 m de longitud , por el recto, fijarlo a la carne con un clavo y después levantarlo para que la víctima muriese lentamente.
Supuestamente, entre 40.000 y 100.000 personas murieron de esta manera, o a través de otros métodos de tortura, a manos de los hombres del Empalador, durante los siete años que duraron sus sucesivos reinados: enemigos, traidores, delincuentes de todo tipo. Vlad odiaba, más que cualquier cosa, los robos, las mentiras, el adulterio, y no perdonaba a nadie por su rango; más aún, cuanto más alto era el rango del traidor, más duro era el castigo. Consiguió acabar con los boyardos decadentes de su tiempo.
Un delegado papal en la corte húngara lo describió así:
No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra.
En la literatura y el cine fue el modelo del género de terror y de vampiro, ya que se dice que bebía la sangre de sus víctimas en copas mientras comía delante de los empalados. Su sádica personalidad fue tomada por Bram Stoker como modelo para su obra Drácula, escrita en 1897. Para 1976, el gobierno comunista de Nicolae Ceauşescu lo declaró Héroe de la nación al cumplirse el V Centenario de su muerte. Se han realizado infinidad de películas sobre el personaje pero casi siempre desde la perspectiva del vampiro y no de su biografía real durante todo el siglo XX. Existe una película rumana "Vlad Ţepeş" de 1979 que sí es histórica, dirigida por Doru Năstase sobre un guion de Mircea Mohor, donde Ţepeş es presentado como un héroe nacional.
La historiadora (título original: The Historian) es una obra que narra, en tres épocas diferentes, la búsqueda de la tumba de Vlad Ţepeş, describiendo al mismo tiempo su vida como figura histórica y el mito de Drácula construido a su alrededor.
La adaptación más reciente es en la novela de ciencia ficción Guerras Nocturnas. En ella, Vlad Drakulea era el rey de Valachia, y no murió en 1476, sino que fue gravemente herido, por lo que para salvarse ingirió una fórmula encontrada en las ruinas de la Antigua Atlántida, la cual lo convirtió en el primer vampiro Occidental.
Algunas características:
Los ojos de un vampiro/ Vampiresa: Son de naturaleza hipnótica y con cierto hálito extraño
pictografía de ojos de una amiga que creo es vampiresa jaja.
Son seres pálidos y pareciera que no tienen vida: IMAGENES ILUSTRATIVA
Ama a los gatos, en especial a los negros ya que los usa como sus espías.
No le gusta el olor a vinagre, lo detesta.
Usa ropa oscura, en general de color negra, aunque también le fascina el colorado.
¿ Tienen actos de amor?
Intentarán respetarte , para luego conocerte , arrasarte y cuando no exista duda alguna , eternizarte.
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¿Los vampiros lloran?
Nadie puede salvarnos . Solo nosotros podemos hacerlo.
¿Por qué llorar sino existe remedio a una maldición?
¿Los vampiros tienen compasión?
Así, como la raza humana jamás la ha tenido a lo largo de la historia de la propia tierra al tomar
ventaja de otros seres e incluso de su prójimo más desvalido el vampiro no tiene piedad.
¿ Qué eterniza a un vampiro?
La memoria . Nuestra memoria : le devuelve la vida a los que ya no la tienen.
¿El reflejo de un vampiro se ve en el espejo? Los espejos viven dentro de los seres y no colgados de las paredes., si estás viendo a un vampiro, ese es su reflejo, el centro exacto de su espíritu en tu espíritu.
¿Es verdad que los vampiros no pueden ingresar a tu casa sin ser invitados?
Debes permitirle el acceso, pero para ello solamente basta con pensarlos. Desde el momento que los piensas, los estás invocando y dándole permiso para ingresar donde quiera que te halles.
¿Cómo se puede llamar a un vampiro?
No dispensas de ninguna llamada. Él te buscara.
¿Es verdad que los vampiros pueden transformarse?
Por supuesto, un vampiro es un ser que originariamente tuvo un cuerpo de hombre común, pero puede tomar las formas que se le antoje en tu mente.
Tal vez en ocasiones venga como lo has conocido por primera vez y otras, te sorprenda en extrañas apariciones con el único fin de atormentarte.
¿Los vampiros son siempre criaturas bellas?
Sí, de otro modo no serían perpetuados en la vida de quien está signado a conocerlo.
El ser humano es un ser en el fondo muy frívolo y la belleza es el elixir del encanto de todo vampiro.
Por último,
¿Es verdad que poseen extrañas facultades para convencer a sus víctimas de hacer lo que quieren?
Depende el caso, mas siempre tendrán una eternidad para convencerte
El Vampiro:
…”¿Qué es un vampiro? Un ser errante, sin alma. Maldito en la eternidad y obligado a vivir de la vida de otros”…
La leyenda popular cuenta que el vampiro es un individuo aparentemente muerto que sale de la tumba durante la noche, a menudo en forma de murciélago, y succiona la sangre de las personas dormidas para alimentarse.
Se supone que determinados talismanes y hierbas alejan a los vampiros, que, según la tradición, solo pueden ser destruidos por cremación o clavándoles una estaca en el corazón. La creencia en los vampiros se remonta a la antigüedad y estuvo muy extendida entre los eslavos.
Aunque el mito del vampiro aparece muy tempranamente en la cultura popular de diversos países, su definitiva consolidación se debe a la literatura. A comienzos del siglo XIX alcanzaron gran difusión obras como Melmoth el errabundo (Melmoth the Wanderer, 1820), del irlandés Charles Robert Maturin; The Vampire (1821), de John William Polidori; e Histoire des Vampires (1820), escrita por el prolífico Collin de Plancy. En general, los títulos que por esas fechas relatan el mundo del vampiro son folletines románticos que se ajustan a la moda de la novela gótica. Será un aficionado a ese tipo de literatura, Bram Stoker, quien escriba el texto que acabará fijando el prototipo del bebedor de sangre, Drácula (1897). Influido por narraciones como Varney the Vampire, or the Feast of Blood (1847), de James Malcolm Rymer, y Carmilla (1871), de Sheridan Le Fanu, Stoker creará su aristócrata transilvano, galante y tenebroso, llevado muy pronto al teatro y al recién creado cinematógrafo.
El cineasta germano Friedrich Wilhelm Murnau adaptó libremente la novela de Stoker en Nosferatu, el vampiro (1922), película expresionista que luego será imitada en otras cinematografías. Inspirándose en la versión teatral de Drácula, el director Tod Browning realizó en 1931 su largometraje homónimo, protagonizado por el actor Bela Lugosi. Esa representación fijará varias de las convenciones más frecuentes en el moderno vampiro: el acento centroeuropeo, la pose aristocrática y la capa roja y negra. Protagonista de numerosas películas en el periodo de entreguerras, el vampiro decaerá paulatinamente como personaje hasta 1958, año en que el realizador británico Terence Fisher dirige Drácula, una película violenta y sensual que tendrá numerosas secuelas a lo largo de la siguiente década.
La presencia literaria del vampiro a partir de la década de 1970 se caracteriza por una progresiva distorsión de los códigos del género de terror: el crimen se narra de forma cada vez más descarnada, la ironía envuelve muchos de los actos del monstruo y un toque de complicidad suele impregnar el relato. Por todo ello, no resulta extraño que los vampiros de este periodo se vean implicados en tramas relacionadas con el rock y la rebeldía juvenil. Es el caso de la estadounidense Anne Rice, cuya novela Entrevista con el vampiro (1976) popularizó la figura del vampiro Lestat, un asesino sofisticado que se aclimata perfectamente a la modernidad urbana. Ese modelo del personaje, próximo a los psicópatas del cine de la década de 1980, mantuvo su vigencia en novelas como Vampire Junction (1984), de S.P. Somtow. No obstante, el escritor Stephen King, (El misterio de Salem’s Lot, 1975) aportó al conjunto una versión mucho más tradicional, respetuosa con las convenciones marcadas por Bram Stoker.
Este vampiro literario tuvo una considerable influencia en el cine del mismo periodo. El público adolescente, identificado con el género de horror, acogió con entusiasmo producciones cinematográficas como Los viajeros de la noche (1987), de Kathryn Bigelow, y Jóvenes ocultos (1987), de Joel Schumacher, donde se sumaban el vampirismo y las peripecias de las pandillas juveniles. Más compleja en su planteamiento dramático, Drácula de Bram Stoker (1992), de Francis Ford Coppola, conciliaba el romanticismo propio del vampiro con una novedosa estética, plasmada a través de múltiples artificios visuales.
Vlad Tepes: La leyenda de un vampiro
Vlad III (nacido como Vlad Drăculea; Sighișoara, noviembre de 1431 - Bucarest, diciembre de 1476), más conocido como Vlad el Empalador (en rumano: Vlad Țepeș), fue Príncipe de Valaquia (hoy el sur de Rumania) entre 1456 y 1462. Fue un gran luchador en contra del expansionismo otomano que amenazaba a su país y al resto de Europa, y también era famoso por su manera de castigar a los enemigos y traidores. Vlad era ortodoxo, aunque con posterioridad se convirtió al catolicismo.
Vlad Draculea fue el personaje en el que el escritor irlandés Bram Stoker se inspiró para crear a su personaje el vampiro Conde Drácula. En la actualidad Vlad Țepes es considerado un héroe nacional en Rumanía.
Como su apodo Țepeș indica, tenía predilección por el empalamiento, una técnica de tortura y ejecución que consiste en introducir un palo de aproximadamente 3,50 m de longitud , por el recto, fijarlo a la carne con un clavo y después levantarlo para que la víctima muriese lentamente.
Supuestamente, entre 40.000 y 100.000 personas murieron de esta manera, o a través de otros métodos de tortura, a manos de los hombres del Empalador, durante los siete años que duraron sus sucesivos reinados: enemigos, traidores, delincuentes de todo tipo. Vlad odiaba, más que cualquier cosa, los robos, las mentiras, el adulterio, y no perdonaba a nadie por su rango; más aún, cuanto más alto era el rango del traidor, más duro era el castigo. Consiguió acabar con los boyardos decadentes de su tiempo.
Un delegado papal en la corte húngara lo describió así:
No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra.
En la literatura y el cine fue el modelo del género de terror y de vampiro, ya que se dice que bebía la sangre de sus víctimas en copas mientras comía delante de los empalados. Su sádica personalidad fue tomada por Bram Stoker como modelo para su obra Drácula, escrita en 1897. Para 1976, el gobierno comunista de Nicolae Ceauşescu lo declaró Héroe de la nación al cumplirse el V Centenario de su muerte. Se han realizado infinidad de películas sobre el personaje pero casi siempre desde la perspectiva del vampiro y no de su biografía real durante todo el siglo XX. Existe una película rumana "Vlad Ţepeş" de 1979 que sí es histórica, dirigida por Doru Năstase sobre un guion de Mircea Mohor, donde Ţepeş es presentado como un héroe nacional.
La historiadora (título original: The Historian) es una obra que narra, en tres épocas diferentes, la búsqueda de la tumba de Vlad Ţepeş, describiendo al mismo tiempo su vida como figura histórica y el mito de Drácula construido a su alrededor.
La adaptación más reciente es en la novela de ciencia ficción Guerras Nocturnas. En ella, Vlad Drakulea era el rey de Valachia, y no murió en 1476, sino que fue gravemente herido, por lo que para salvarse ingirió una fórmula encontrada en las ruinas de la Antigua Atlántida, la cual lo convirtió en el primer vampiro Occidental.
Algunas características:
Los ojos de un vampiro/ Vampiresa: Son de naturaleza hipnótica y con cierto hálito extraño
pictografía de ojos de una amiga que creo es vampiresa jaja.
Son seres pálidos y pareciera que no tienen vida: IMAGENES ILUSTRATIVA
Ama a los gatos, en especial a los negros ya que los usa como sus espías.
No le gusta el olor a vinagre, lo detesta.
Usa ropa oscura, en general de color negra, aunque también le fascina el colorado.