Bueno, esto sucedió la navidad pasada la del 2014. Yo estaba tranquilamente buscando uno que otro post en Taringa de los que reírme un rato cuando llaman a la puerta con desesperación. Abandonando mi cuarto voy hasta la puerta y luego de abrirla me encuentro con una amiga mía con el pantalón un poco caído y sin sujetador (se le notaba a través de la blusa).
Sé lo que pensáis. Que estoy a punto de ponerla, pero olvidan que soy un taringuero y que a pesar de que me uní hace unos días la sangre virga corre por mis venas desde que nací. La dejé entrar y luego de servirle agua me contó lo que había pasado.
Resulta que había ido a una fiesta de navidad con unas amigas, dos de ellas casadas. Como siempre hay una que otra coqueta en el grupo se acercaron unos cuantos tipos para intentar ligárselas. Mi amiga confiándose en que sus amigas los mandaran a volar luego de hacer que pagaran unas cuantas rondas de tragos no se preocupó del grone que la miraba desde atrás.
La cosa se salió de control cuando uno de los tipos pidió una botella de un licor bastante caro, de manera que impedía de alguna manera que alguna se marchara antes de terminarse la botella. Pero mi amiga, al no ser precisamente tan agraciada (algo gordita, probablemente porque fue taringuera durante un tiempo hasta que se salió porque todos pedían la confirmación anti-Roberto) no se preocupó tanto y siguió tomando.
Una vez se acabó la botella y las chicas estaban bastante tomadas los tipos atacaron y se ofrecieron a “llevarlas a casa”. Fue ahí en que una de ellas dio una especie de alarma silenciosa y cada una se fue por su lado poniendo alguna excusa. Todas se dispersaron en pocos minutos a excepción de mi amiga que adormecida por los chupitos no se había dado cuenta de la señal.
El grone entonces la rodeo con uno de sus brazos y sin darle tiempo para decir nada se la llevó al coche. Mi amiga, preocupada, intentó inventarse una excusa pero no se le ocurrió nada. Más aun cuando el tipo le preguntó dónde quedaba la casa de ella para llevarla (dándole falsa tranquilidad).
Sin embargo a medio camino se dio cuenta de que no estaban yendo a la casa de ella, sino al departamento de él. Otra vez se preocupó, pero ya era demasiado tarde, se resignó a quedar como el gran cañón.
Pero cuando llegaron al cuarto recordó su experiencia taringuera y decidió hacerse pasar por Roberto. Luego de preguntar si tenía alguna bebida y el tipo señalara la refrigeradora ella aparte de la gaseosa cogió un salami y se lo puso dentro del pantalón. Ya se imaginaran como continuó la noche, el tipo continuó tocando hasta que sintió algo largo y carnoso cerca de la entrepierna de una “mujer”.
El grone dijo que iría a por condones a la farmacia y probablemente no regresó a su cuarto durante una semana. Mi amiga recogió su cartera pero no encontró el sujetador y tuvo que irse así nomás. No tenía dinero para el taxi ya que el plan original era que todas volverían juntas y no había llevado casi nada de dinero. Por eso es que fue a mi casa, que era la más cercana.
Sé lo que pensáis. Que estoy a punto de ponerla, pero olvidan que soy un taringuero y que a pesar de que me uní hace unos días la sangre virga corre por mis venas desde que nací. La dejé entrar y luego de servirle agua me contó lo que había pasado.
Resulta que había ido a una fiesta de navidad con unas amigas, dos de ellas casadas. Como siempre hay una que otra coqueta en el grupo se acercaron unos cuantos tipos para intentar ligárselas. Mi amiga confiándose en que sus amigas los mandaran a volar luego de hacer que pagaran unas cuantas rondas de tragos no se preocupó del grone que la miraba desde atrás.
La cosa se salió de control cuando uno de los tipos pidió una botella de un licor bastante caro, de manera que impedía de alguna manera que alguna se marchara antes de terminarse la botella. Pero mi amiga, al no ser precisamente tan agraciada (algo gordita, probablemente porque fue taringuera durante un tiempo hasta que se salió porque todos pedían la confirmación anti-Roberto) no se preocupó tanto y siguió tomando.
Una vez se acabó la botella y las chicas estaban bastante tomadas los tipos atacaron y se ofrecieron a “llevarlas a casa”. Fue ahí en que una de ellas dio una especie de alarma silenciosa y cada una se fue por su lado poniendo alguna excusa. Todas se dispersaron en pocos minutos a excepción de mi amiga que adormecida por los chupitos no se había dado cuenta de la señal.
El grone entonces la rodeo con uno de sus brazos y sin darle tiempo para decir nada se la llevó al coche. Mi amiga, preocupada, intentó inventarse una excusa pero no se le ocurrió nada. Más aun cuando el tipo le preguntó dónde quedaba la casa de ella para llevarla (dándole falsa tranquilidad).
Sin embargo a medio camino se dio cuenta de que no estaban yendo a la casa de ella, sino al departamento de él. Otra vez se preocupó, pero ya era demasiado tarde, se resignó a quedar como el gran cañón.
Pero cuando llegaron al cuarto recordó su experiencia taringuera y decidió hacerse pasar por Roberto. Luego de preguntar si tenía alguna bebida y el tipo señalara la refrigeradora ella aparte de la gaseosa cogió un salami y se lo puso dentro del pantalón. Ya se imaginaran como continuó la noche, el tipo continuó tocando hasta que sintió algo largo y carnoso cerca de la entrepierna de una “mujer”.
El grone dijo que iría a por condones a la farmacia y probablemente no regresó a su cuarto durante una semana. Mi amiga recogió su cartera pero no encontró el sujetador y tuvo que irse así nomás. No tenía dinero para el taxi ya que el plan original era que todas volverían juntas y no había llevado casi nada de dinero. Por eso es que fue a mi casa, que era la más cercana.