Las personas decimos mentiras todo el tiempo, más grandes, más chicas, pero finalmente mentiras. Porque muchas veces nos asustamos con las consecuencias de la verdad, o simplemente no tenemos ganas de dar demasiadas explicaciones. En general estas inocentes mentiras caen en el abismo del tiempo y nunca más son recordadas, pero ¿qué pasa cuando la gente no las deja ir? A veces una suave mentira que sirvió para salir rápido del paso en una situación se mantiene en el tiempo, crece y todos creen que es la mismísima verdad: Este hombre mintió durante más de 10 años, sólo porque quería comer una magdalena de vainilla. “En segundo grado un niño trajo magdalenas para su cumpleaños. Para 30 niños el tenía 25 de chocolate y 5 de vainilla, por si a alguien no le gustaba el chocolate.” Como el realmente quería una de vainilla levantó su mano y le hizo creer a la clase que era alérgico al chocolate. Aparentemente se hizo famoso por ello en la escuela y los siguientes días tuvo que continuar insistiendo con su mentira. Se le ocurrió fingir que cantaba en un coro. “Mis padres querían que yo haga alguna actividad en el secundario. Intenté ir a coro desde 9° a 12°. Incluso me dieron una túnica de coro que debía vestir, y en verdad dejaba la casa cada vez que había una función- sólo buscando un lugar dónde esconderme, generalmente en algún callejón cerca de la escuela.” Un día su madre fue a verla, y luego del show dijo que no la había visto, pero la joven juró que ella estaba ahí, y que su nombre no figuraba en el programa por un error de impresión. Pero la mentira terminó justo antes de graduarse. Ellos estaban demasiado enojados como para castigarla y le dijeron que ella iba a tener que vivir sabiendo cuánto los había menospreciado. “Eso funcionó, porque, obviamente nunca lo he olvidado.” No todas las mentiras son malas, ésta resultó ser muy útil. “Un amigo mío fingió ser surdo para ubicar su asiento en clase de forma que pudiese sentarse al lado de esa ´flaca linda rubia que olía a frutillas´ que era surda.” Él aprendió a escribir con la mano izquierda, e incluso lo intentó también en los deportes, desde 9° hasta que se recibió. “Ellos aun siguen saliendo y él ahora es ambidiestro.” Es técnicamente muy honesto cuando le dice a su novia esto… “Cuando conocí a mi novia le dije que fumaba, porque pensé que eso me haría más canchero, y que dejaría de hacerlo si a ella no le gustaba.” Tres años y medio después todavía ella piensa que él dejó un vicio que nunca tuvo por ella. Cada vez que sale el tema, ella me dice lo orgullosa que está de mi (…) y simplemente digo con una sonrisa ´No fue nada´.”
Algunas grandes mentiras que la gente guardó en el tiempo
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