Hace tiempo que los tatuajes dejaron de ser patrimonio exclusivo de cárceles y marineros para convertirse en algo cotidiano y común en todo tipo de clases sociales. Y obviamente, a mayor cantidad de tatuados, mayor número de desastres y malas ideas que permanecerán para siempre en la piel de los afectados.
Aunque en muchas ocasiones, los culpables sean ellos mismos. Esta selección delata que, aunque hay muchos tatuadotes nefastos (elegid bien, lectores), los primeros responsables son los propios clientes, con unas ideas de bombero que hay que verlas para creerlas. O mejor no, que nos puede dar algo.








Aunque en muchas ocasiones, los culpables sean ellos mismos. Esta selección delata que, aunque hay muchos tatuadotes nefastos (elegid bien, lectores), los primeros responsables son los propios clientes, con unas ideas de bombero que hay que verlas para creerlas. O mejor no, que nos puede dar algo.







