En Argentina, como en todo el tercer mundo, estamos plagados de barrios picantes. Barrios donde es común la delincuencia, la violencia, la ignorancia, el insulto es moneda común, y donde tocar a uno, puede desencadenar una linea de venganzas, represalias, y enemigos.
Yo crecí en un barrio del conurbano, un barrio tranquilo de gente obrera, pero que a lo largo del siglo xxi, los episodios de delincuencia, la llega de la moda de la marihuana, y las diversas escuelas con gente de barrios realmente peligrosos fueron convirtiendolo paulatinamente en un lugar peligroso, y así me fui criando.
1. Te agarraste a las piñas unas cuantas veces
En la escuela, en la calle, en un boliche. con tu banda, o solo, según cuando sociable seas es común, y casi necesario, tener que confrontarte a una pelea callejera, sea por el hecho que sea, hasta una mirada puede causar una pelea y casi siempre comienzan desde pibitos. Esto va moldeando tu mente y te va acostumbrando a pararte de mano. A diferencia de los nenes de sitios donde la gente es más culta y pacífica, donde la idiosincrasia genera ciudadanos más nobles, vos fuiste aprendiendo a valerte en un entorno agresivo.
Agarrarte a las piñas en un emblema, hace que te respeten y te hace fama de tener huevos, hasta incluso puede conseguirte minitas pero también genera un odio que uno solo no puede contener. Por eso te tenes que hacen de amigos que salten por vos en cualquier situación. Correr de un enfrentamiento te hace que te tilden de cagón y podría ponerte las cosas peor todavía.
2. Las drogas son moneda común
Porro, merca, paco, o cualquier otra sustancia. En las esquinas, en las plazas, en las casas. Los transas están por todos lados, y todo el mundo los conoce y los respeta. Es común verlos con la policía corrupta, y con autos de altas gama (es importantísimo ver el coche para identificar a la persona), y al igual como se identifican a los bolivianos con las camionetas, a los transas, con los BMW o los Mercedes Benz.
Seguro uno de tus amigos fuma porro o se merquea, lo más probable que hasta de cuando ibas al colegio los hayas visto dándose antes de entrar, o en los recreos distribuyendo. Podes caer o no caer, según la educación que te dio tu familia y tu voluntad, pero ya estás acostumbrado a tratar con la drogadicción y te fuiste acostumbrando.
3. Sabes que es mejor pasar desapercibido
Una cosa que aprendiste es pasar desapercibido. Que te conozcan puede ser muy bueno, o también muy malo, porque lo que más querés evitar es terminar ligándola vos por algo que no hiciste.
Otra cosa es que sabes que el contacto visual es algo jodido, por eso preferís no mirar a nadie a los ojos, y seguir por tu camino -siempre mirando al frente pero alerta-, te haces un ser individualista que solo quiere sobrevivir, y solo en el hecho de que toquen a tus seres queridos, actúas.
4. Aprendiste a estar con el grupo
No es de extrañar que impulsado por tu grupo termines odiando a las figuras de autoridad (la puta yuta), escuchando su misma música (Los estilos típicos de estos barrios son rap, cumbia, reggeaton) y atribuyéndote un sentido de pertenencia tanto por tu barrio como por tu grupo.
Los enemigos de tus amigos son tus enemigos, si tenés que agarrarte a las piñas junto a ellos los vas a hacer, y si declinas, sabes que esa decisión puede sacarte del grupo -traición-
La persona que sos ahí se distingue de la que le mostras a tu familia, podés ser salvaje e irrespetuoso pero frente a tus viejos podes ser dócil como un cachorrito.
Otra cosa muy importante son los códigos, uno muy importante es: No te metas con la mujer de un amigo.
5. Aprendiste a hablar como ellos y también vistiendote
Terminas acostumbrandote a hablar como la gente de tu barrio. En Argentina, el español se deforma hasta tal punto que se ve una mezcla de lunfardo, idioma carcelario, y español. Entonces, palabras recortadas o invertidas, ausencias de la "S", términos carcelarios, villeros o turros (ranchada, fierro, llantas,etc), es la forma convencional de hablar. Hablar de manera inteligente y correcta suele causar burlas, y mucho peor es usar palabras de otros países (como por ejemplo, imitar a un español).
Otra cosa es que terminas vistiendote de una manera similar a tus amigos, en caso de vestirte distinto (por ejemplo, rolinga), es más común que termine yendo en tu contra más que a tu favor, y que justamente tus mejores amigos sean de tu estilo.