Era una noche como cualquier otra, Jorge Rial, un ser siniestro y diabólico, estaba maquinando a quien le haría daño en su programa televisivo, con alguna campaña destinada a denigrar y desprestigiar a algún personaje de los medios o del espectáculo.
Esa tarde Rial había recibido un extraño envío. Le llegó un paquete muy grande, cuyo contenido era un Queso Emmental. Muy grande por cierto. “Un obsequio de una admiradora” decía. Extraño obsequio según pensaba Jorge, que no sabía si era un real obsequio o una amenaza… El Queso quedó a un costado del escritorio…
Estaba sentado en un escritorio, revisando su PC, cuando de repente se abrió la puerta. Ante él apareció Valeria Mazza. O al menos, una mujer que era exactamente igual a la asesinada top model.
- ¡Valeria Mazza! – dijo de repente Jorge Rial - ¡Pero no puede ser! ¡Sí fuistes asesinada por el basquetbolista Carlos Delfino! Vos sos un fantasma.
- No soy un fantasma. Tampoco soy Valeria Mazza, ja, ja – gritó la bella y rubia mujer con satisfacción – Soy muy parecida a Valeria, pero soy otra mujer, ja, ja…. soy Ravelia, la Quesona, una asesina profesional que se dedica a amasijar chabones como vos, ja, ja,
- ¿Entonces fuiste vos la que me envío ese Queso? ¿Vos sos la asesina de Marcelo Tinelli y de los demás?
- Por supuesto – dijo Ravelia, y mientras decía esto, sacó una enorme pistola con silenciador, y apuntó hacia donde estaba Rial.
- ¿Porqué? – dijo Rial.
- Porque le has hecho mucho daño a la gente. Vengo a hacer justicia. NO hubo más palabras, solo seis disparos, que nadie escuchó dado el efecto del silenciador, y que impactaron en el cuerpo de Jorge Rial, cuyo cadáver quedó sentado en la silla…
Cuando terminó la asesina tomó el Queso, y dijo en voz alta:
- Queso. Jorge Rial.
Y tiró el Queso sobre su víctima, mientras abandono el lugar con total impunidad.