Era un día más en el planeta Tierra cuando Carlos “el Bebe” Contepomi se miró al espejo:
- ¿Por qué me dicen Bebe? Ni yo lo sé a esta última del concierto de rock and roll. Pues me vestiré de bebe para honrar mi apodo y salir a quesonear un rato.
Así fue que para el asombro de todos, el Bebe Contepomi se vistió literalmente de bebe y salió a la calle. Una patrulla del Hospital Neuropsiquiátrico lo detectó y lo siguió de cerca. “Mientras no agreda a nadie, y se mantenga inofensivo, nada haremos, solo lo seguiremos de cerca”.
Lo curioso es que muchos lo empezaron a seguir y se formó una auténtica cola detrás de Contepomi mientras avanzaba por las calles de San Isidro, hasta llegar al bar donde pensaba hacer la escena cumbre.
Mientras tanto, una mujer, gran fetichista del bondage
- Como me gustaría coger con el Bebe Contepomi, pero primero me encantaría torturarlo, someterlo a toda clase de pruebas sadomasoquistas, como si fuera el varón domado.
Así fue el Bebe Contepomi entró a un baño, y se cagó y meo encima, total tenía los pañales puestos. Y empezó a llorar y a gritar ante el asombro de todos.
- ¡Me hice popó! ¡Buahhhhh!
- ¡Se volvió loco!
- ¡Que se lo llevan al Borda!
- ¡Tengo olor a Queso en los pies! ¡Quiero leche para tener mi Queso!
La patrulla del Neuropsiquiátrico comenzó a acercarse con el fin de llevárselo, pero en eso apareció esa mujer, la gran fetichista del bondage y dijo:
- Soy Charlotte. Me llevaré al Bebe Contepomi. Yo me encargaré de él.
- ¡Siiiiiiiiii! ¡Quiero ir con ella! ¡Que me lleva a cambiar!
Entonces Charlotte se llevó al Bebe Contepomi a su departamento. Cuando ya estaban ahí le dijo:
- Quiero coger con vos. Pero antes te someterá a toda clase de torturas.
- ¿Torturas? – esto ya no le gusto al Bebe.
- Sí, te van a gustar.
Así fue como Charlotte empezó a cambiar a Contepomi, le limpió el culo con un metal, al Bebe le gusto mucho, después le paso una brasa ardiente sobre las rodillas, también le gustó, le empezó a hacer cosquillas en los pies con una pluma, al Bebe le fascinó, y finalmente, tomó un latigo con el que le dio algunos latigazos. Despues tuvieron sexo. Mucho sexo. El Bebe era como un amante desenfrenado.
Terminaron. Estaban todos muy contentos.
- Vaya, vaya, Bebe, jamás pensé que fueras una bomba sexual de esta naturaleza.
- Yo tampoco. Evidentemente el disfrazarme de bebe me dio mucho impulso. Y esas torturas. Me gustaron.
- Sos masoquista, Bebe.
- Puede ser. Quizás lo sea, pero también soy Quesón.
- ¿Quesón? Ja, ja, así tenés un olor a Queso muy fuerte en los pies. Muy fuerte.
- Ja, ja, bueno, ahora espero que disfrutes esto – y el Bebe sacó de sus pertenencias un arma de fuego muy grande, similar a la de Terminator y un enorme Queso, una horma de 6 kilos.
- ¿Qué es esto?
- Te asesinaré – dijo el Bebe Contepomi.
Y disparo dos veces, dos balazos que impactaron en las tetas de Charlotte, explotando por todos lados.
No conforme con eso tomó una lanza que había en la pared, y empaló por el ano a la mujer, para dejarlo colgada ahí.
Luego la remato con otros seis balazos, y cuando terminó le tiro el Queso, diciendo en voz alta:
- Queso.
El Bebe Contepomi salió del departamento, ya vestido con su ropa, sin el disfraz de bebe, la patrulla del neuropsiquiátrico le dijo:
- ¿Todo bien Bebe?
- Es difícil de creer, Creo que nunca lo podré saber, Sólo así yo te veré, A través de mi persiana americana, hey
Y se fue pensando que en apenas dos horitas estaría entrevistando a Roger Waters.
- Dark side of the Moon. The Wall – dijo entonces.
- ¿Por qué me dicen Bebe? Ni yo lo sé a esta última del concierto de rock and roll. Pues me vestiré de bebe para honrar mi apodo y salir a quesonear un rato.
Así fue que para el asombro de todos, el Bebe Contepomi se vistió literalmente de bebe y salió a la calle. Una patrulla del Hospital Neuropsiquiátrico lo detectó y lo siguió de cerca. “Mientras no agreda a nadie, y se mantenga inofensivo, nada haremos, solo lo seguiremos de cerca”.
Lo curioso es que muchos lo empezaron a seguir y se formó una auténtica cola detrás de Contepomi mientras avanzaba por las calles de San Isidro, hasta llegar al bar donde pensaba hacer la escena cumbre.
Mientras tanto, una mujer, gran fetichista del bondage
- Como me gustaría coger con el Bebe Contepomi, pero primero me encantaría torturarlo, someterlo a toda clase de pruebas sadomasoquistas, como si fuera el varón domado.
Así fue el Bebe Contepomi entró a un baño, y se cagó y meo encima, total tenía los pañales puestos. Y empezó a llorar y a gritar ante el asombro de todos.
- ¡Me hice popó! ¡Buahhhhh!
- ¡Se volvió loco!
- ¡Que se lo llevan al Borda!
- ¡Tengo olor a Queso en los pies! ¡Quiero leche para tener mi Queso!
La patrulla del Neuropsiquiátrico comenzó a acercarse con el fin de llevárselo, pero en eso apareció esa mujer, la gran fetichista del bondage y dijo:
- Soy Charlotte. Me llevaré al Bebe Contepomi. Yo me encargaré de él.
- ¡Siiiiiiiiii! ¡Quiero ir con ella! ¡Que me lleva a cambiar!
Entonces Charlotte se llevó al Bebe Contepomi a su departamento. Cuando ya estaban ahí le dijo:
- Quiero coger con vos. Pero antes te someterá a toda clase de torturas.
- ¿Torturas? – esto ya no le gusto al Bebe.
- Sí, te van a gustar.
Así fue como Charlotte empezó a cambiar a Contepomi, le limpió el culo con un metal, al Bebe le gusto mucho, después le paso una brasa ardiente sobre las rodillas, también le gustó, le empezó a hacer cosquillas en los pies con una pluma, al Bebe le fascinó, y finalmente, tomó un latigo con el que le dio algunos latigazos. Despues tuvieron sexo. Mucho sexo. El Bebe era como un amante desenfrenado.
Terminaron. Estaban todos muy contentos.
- Vaya, vaya, Bebe, jamás pensé que fueras una bomba sexual de esta naturaleza.
- Yo tampoco. Evidentemente el disfrazarme de bebe me dio mucho impulso. Y esas torturas. Me gustaron.
- Sos masoquista, Bebe.
- Puede ser. Quizás lo sea, pero también soy Quesón.
- ¿Quesón? Ja, ja, así tenés un olor a Queso muy fuerte en los pies. Muy fuerte.
- Ja, ja, bueno, ahora espero que disfrutes esto – y el Bebe sacó de sus pertenencias un arma de fuego muy grande, similar a la de Terminator y un enorme Queso, una horma de 6 kilos.
- ¿Qué es esto?
- Te asesinaré – dijo el Bebe Contepomi.
Y disparo dos veces, dos balazos que impactaron en las tetas de Charlotte, explotando por todos lados.
No conforme con eso tomó una lanza que había en la pared, y empaló por el ano a la mujer, para dejarlo colgada ahí.
Luego la remato con otros seis balazos, y cuando terminó le tiro el Queso, diciendo en voz alta:
- Queso.
El Bebe Contepomi salió del departamento, ya vestido con su ropa, sin el disfraz de bebe, la patrulla del neuropsiquiátrico le dijo:
- ¿Todo bien Bebe?
- Es difícil de creer, Creo que nunca lo podré saber, Sólo así yo te veré, A través de mi persiana americana, hey
Y se fue pensando que en apenas dos horitas estaría entrevistando a Roger Waters.
- Dark side of the Moon. The Wall – dijo entonces.