Están casados hace 20 años. Ella está embarazada y quiere abortar. Él quiere tener a su hijo.
“Estoy embarazada”, le comunicó Gabriela Moho a su marido, Esteban Toro, hace poco menos de una semana. Pero a éstas tan maravillosas palabras le siguieron éstas otras: “Voy a abortar”. Esteban Toro cambió su sonrisa de felicidad por un desencajado rostro de espanto.
Esteban Toro está desesperado: quiere a su hijo, por eso nos acercamos a entrevistarlo:
¿Cómo era la relación con tu mujer antes de que ella quedara embarazada?
Bien, nos llevábamos bárbaro. Hace un tiempo empezó con todo este asunto de los pañuelitos verdes y del lenguaje inclusivo... Yo la acompañaba, la verdad. La apoyaba, pero nunca pensé que esto podía pasar...
¿Vos ibas a las marchas a favor del aborto?
Sí...sí... Ahora, la verdad, me siento un pelotudo. Hasta tomé clases de lenguaje inclusivo por internet.
¿Qué es puntualmente lo que dice tu mujer?
Me dice que su cuerpo es suyo, que ella es libre de decidir, que es su cuerpo y es su decisión... Yo intento convencerla de que... está bien que sea su cuerpo y todo eso... Pero que el bebé también es mío, que ella sola no podría haberlo hecho, que yo, bueno, seré un hombre, pero también tengo derechos...
¿Y ella qué responde a esto?
Me dice que sólo sería mío si ella decide tenerlo, y darlo a luz... Y me dice que si no lograra abortarlo y tuviera que darlo a luz, ahí sí entraría yo, no solo a tener derechos, sino obligaciones, porque me va a pedir una mensualidad para alimentos y...
¿Ya están separados?
Y sí... Yo lo único que quiero es a mí bebé. Ella ahora se fue y no se dónde esta
Este post está en la sección de "humor" y está especificado que el contenido del post es de mi autoría... evidentemente la noticia es falsa y tiene como sola finalidad provocar empatía con el personaje de la historia y lograr así conmover las fibras más íntimas del pensamiento humano que no hayan sido aún atacadas por la publicidad, el consumo, los reptiloides ni los iluminattis. Se ruega no denunciar el post para evitar que su desacuerdo con la posible postura que usted pueda conjeturar que yo tengo no sea confundido con censura e intolerancia, que , viniendo de una persona que blandiera o blandiese las banderas verdes de un supuestro progresismo, sería notablemente contradictorio.
“Estoy embarazada”, le comunicó Gabriela Moho a su marido, Esteban Toro, hace poco menos de una semana. Pero a éstas tan maravillosas palabras le siguieron éstas otras: “Voy a abortar”. Esteban Toro cambió su sonrisa de felicidad por un desencajado rostro de espanto.
Esteban Toro está desesperado: quiere a su hijo, por eso nos acercamos a entrevistarlo:
¿Cómo era la relación con tu mujer antes de que ella quedara embarazada?
Bien, nos llevábamos bárbaro. Hace un tiempo empezó con todo este asunto de los pañuelitos verdes y del lenguaje inclusivo... Yo la acompañaba, la verdad. La apoyaba, pero nunca pensé que esto podía pasar...
¿Vos ibas a las marchas a favor del aborto?
Sí...sí... Ahora, la verdad, me siento un pelotudo. Hasta tomé clases de lenguaje inclusivo por internet.
¿Qué es puntualmente lo que dice tu mujer?
Me dice que su cuerpo es suyo, que ella es libre de decidir, que es su cuerpo y es su decisión... Yo intento convencerla de que... está bien que sea su cuerpo y todo eso... Pero que el bebé también es mío, que ella sola no podría haberlo hecho, que yo, bueno, seré un hombre, pero también tengo derechos...
¿Y ella qué responde a esto?
Me dice que sólo sería mío si ella decide tenerlo, y darlo a luz... Y me dice que si no lograra abortarlo y tuviera que darlo a luz, ahí sí entraría yo, no solo a tener derechos, sino obligaciones, porque me va a pedir una mensualidad para alimentos y...
¿Ya están separados?
Y sí... Yo lo único que quiero es a mí bebé. Ella ahora se fue y no se dónde esta
Este post está en la sección de "humor" y está especificado que el contenido del post es de mi autoría... evidentemente la noticia es falsa y tiene como sola finalidad provocar empatía con el personaje de la historia y lograr así conmover las fibras más íntimas del pensamiento humano que no hayan sido aún atacadas por la publicidad, el consumo, los reptiloides ni los iluminattis. Se ruega no denunciar el post para evitar que su desacuerdo con la posible postura que usted pueda conjeturar que yo tengo no sea confundido con censura e intolerancia, que , viniendo de una persona que blandiera o blandiese las banderas verdes de un supuestro progresismo, sería notablemente contradictorio.