El Actor Studio es una de las academias más prestigiosas en la formación de actores y actrices. Pero pocos saben quizá de dónde proviene la metodología de formación que lleva impresa esta institución de donde han salido nombres como Al Pacino, Dustin Huffman, Ginette Reno y Robert De Niro. Remontémonos entonces a la figura de su precursor: Konstantin Stanislavski.

Stanislavski nació en 1863 en Moscú, Rusia, en el seno de una familia de artistas. De hecho su primera compañía teatral, Alekséyev, estaba constituída por sus hermanos y algunos amigos. Desde sus primeros pasos por la actuación, Konstantin tenía en claro algo: las actuaciones debían ser de calidad, el teatro necesitaba elevar sus interpretaciones, dejar el vodevil y la chabacanería y conectar con el espíritu del arte. Fue así como tras pasar por varias compañías y luego de ser nombrado director de la Sociedad de Arte y Literatura de Moscú, tuvo la gracia en 1897 de conocer a Vladimir Dánchenko, respetadísmo dramaturgo de la época que estaba frente a la escuela teatral de la Sociedad Filarmónica de Moscú. Así ambos fundarían el Teatro de Arte de Moscú donde Stanivslaski desarrollaría su conocidísimo método de enseñanza.
El método en sí.
Partiendo del enorme poder de observación con el que estaba dotado, Stanislavski reflexionó ampliamente sobre la profesión del actor en sí. Cómo la calidad de la interpretación influía en el éxito o fracaso de una obra. Y asumió que la respuesta estaba dada en una sola palabra: verosimilitud. Si un actor no era creíble, no se veía natural en su papel, si lucía del todo artificioso y acartonado, si se notaba que lo que hacía era justamente actuar, la obra era un fracaso seguro. Así se dedicó al estudio de la pedagogía de la actuación y surgió de a poco el “método de las acciones físicas” en la cual el actor no solo trabajaba su veracidad a la hora de actuar sino en los gestos, modos, conductas y movimientos que debían acompañar a la actuación.
Evocación emotiva, autoconocimiento, relajación muscular, desarrollo de la imaginación, trabajos de improvisación, etc fueron formando el esqueleto sustentor del “método Stanivslaski” utilizado hoy en la gran mayoría de las academias de actuación.
En sus últimos años, Stanislavski, gracias a una parálisis progresiva se alejó del escenario, pero continuó su labor como director y pedagogo, viajó a Nueva York, en 1923. Richard Boleslavski y María Ouspenskaya actores del Teatro de Arte de Moscú y alumnos de Stanislavski, decidieron quedarse en Nueva York y crearon la escuela American Laboratory Theatre, donde más tarde Lee Strasberg recibiría los primeros conocimientos del Sistema. Pero antes echemos una mirada a las bases del método que nos llevará luego a la formación del Actor’s Studio.
"Debes comenzar a amar el arte en tí mismo y no a tí mismo en el arte".

Una vez terminada la revolución soviética, Stanislavski se dedicó exclusivamente a la investigación, la cual quedaría plasmada en sus libros: “Un actor se prepara”, “La construcción del personaje” y “Etica y disciplina, método de acciones físicas”, que serían claras influencias del teatro europeo y estadounidense.
“La mente del actor debe estar abierta a las ideas de su tiempo, a los rasgos de su tiempo, profundizar en el pensamiento, conectar con el alma humana, observar la vida en su totalidad y cobrar conciencia de ella”
Un manifiesto equilibrio entre el interior y exterior del actor es lo que este gran hombre intentara dejar en claro como componente esencial de la Suma dramática. La valoración no solo de una ética profesional sino además de los pequeños detalles que incumben la formación de un personaje, como el cuidado personal y el de los elementos de trabajo (utilería) importaban tanto como el talento mismo.
"No tratéis de abriros paso a empujones para ocupar las primeras filas en la profesión; no busquéis distinciones ni recompensas; dad, en cambio, lo más posible de vosotros mismos para llegar a penetrar en el mundo de la belleza"
De los tres libros nombrados quizá el último mejor enumera esas “leyes” primeras que cualquier artista debería estar dispuesto a aprehender en el camino de su formación. Y si bien vale la pena leer estas anotaciones extraídas de sus consejos a los jóvenes aspirantes a actores, más que enumerarlas dejo plasmada una que suma maravillosamente todas las demás:
“Deja los zapatos sucios a las puertas del escenario. Y con ellos, deja todas las pequeñas preocupaciones, rencillas y la pequeña incomodidad que hace difícil vivir. Sólo te separan de tus inclinaciones artísticas.
Es desafortunado que tantos actores lleven gran cantidad de mezquindad, altercados, intriga, murmuraciones, incluso envidia y egoísmo mezquino al teatro. Como resultado transforman al teatro no en un templo de las artes sino en una escupidera, un nido de chismes, un bote de basura”.
Leyendo esto no puedo más que pensar en el pobre Stanivslaski si viviera en esta época donde estas enseñanzas parecerían tan lejanas e idealistas. Pero a la vez supongo que si su metodología hubiera echado raíces mundialmente quizá entonces las cosas serían deferentes.
El vasto universo del método es extenso para un simple post, los invito que los interesados no se pierdan de leer alguna de sus obras porque estas enseñanzas y bases artísticas parecerían realmente un manual de ética general que deberíamos aplicar en cualquier profesión y ámbitos vitales. No obstante en la próxima entrega comentaremos cómo esto llega a Strasberg y de ahí la formación del instituto más reconocido en la formación de los actores.

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