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Enciclopedia de historia Gabriel102

Ciencia Educacion8/19/2010
Hola amigos. Estuve un rato largo sin volver pero he vuelto. Les traigo una enciclopedia de historia genial para el cole, la casa o cualquier cosa. Esta enciclopedia, comienza con el antiguo Egipto y finaliza con nuestra década osea el siglo XXI espero que les guste y les sea práctica. Tomo I: El antiguo egipto Introducción El antiguo Egipto fue uno de los primeros imperio que han existido en la historia universal. Este imperio abarcó la conocida región de Egipto y otros territorios. Algunos historiadores dicen que Egipto es un "don del Nilo", ya que si el río no existiera este imperio no hubiese existido en la historia. Este imperio, tenía una gran base económica y religiosa. Veremos a los famosos faraones egipcios y a esos dioses tan importantes para ellos. Los faraones La sucesión de faraones y la historia del propio Egipto vienen indisolublemente unidas y son tan complementarias entre sí que es imposible desconocer una de ellas y ser experto en la otra. Tanto es así que incluso en los periodos más críticos, cuando la anarquía reinaba en muchas zonas del país, siempre había, al menos, un faraón que afirmaba ser el legítimo gobernante de la caótica nación en toda su extensa totalidad. El sacerdote egipcio Manetón, que vivió en la época de los primeros reyes Ptolomeos (hacia el año 300 a. C.) recibió la orden real de redactar una historia de Egipto. Y, dado que actualmente se conocen los nombres de más de trescientos monarcas, es lógico que Manetón los agrupase en linajes o dinastías, denominación que los historiadores siguen utilizando como válida. Aunque es una gran desgracia para la historiografía que la obra de Manetón se haya perdido, afortunadamente quedan algunos fragmentos comentados por autores muy posteriores a él, que nos han permitido delimitar las treinta dinastías en las que Manetón dividió la historia de su longevo país. Desde Menes, 3100 a. C., hasta el año 2600 a. C., la monarquía pasó por momentos de debilidad y seguía siendo cuestionada por la nobleza local. Así, no es de extrañar que en la dinastía II los reyes perdieran notablemente el poder y tuvieran que hacer frente a peligrosas revueltas que pusieron en peligro la estabilidad del país. Sería sólo de 2600 a 2200 a. C. cuando se consolida la institución y los reyes pasan a ser monarcas absolutos con derecho divino. Es la época dorada de la monarquía egipcia, conocida como Imperio Antiguo (aunque en realidad la denominación de imperio solo le quepa al imperio nuevo o a lo sumo al Imperio Medio), que acabaría de forma trágica ante la debilidad de los últimos reyes de la dinastía VI, momento en el que una vez más la nobleza y los gobernadores de los nomos tomaron el poder surgiendo principados independientes. Heródoto comenta: «después de la muerte de Nitocris, el país se hunde en un estado de inestabilidad, confusión y caos», iniciándose el denominado primer periodo intermedio de Egipto. La situación tardaría más de un siglo y medio en restablecerse, y pese a que nuevamente una dinastía de reyes fuertes asumiría el control absoluto del país, la dinastía XII, siguió existiendo el peligro constante de un golpe de Estado. Tanto es así que se sabe de, al menos, un monarca asesinado, Amenemhat I, por unos ambiciosos nobles. La ligera estabilidad del llamado Imperio Medio estallaría de forma similar a la del Imperio Antiguo, por la debilidad de los monarcas y el creciente poder de las clases dirigentes locales, a las que se añadiría la llegada a Egipto de pueblos cananeos, algunos de ellos violentos. La siguiente etapa de calma y prosperidad no llegaría hasta el 1500 a. C., con el Imperio Nuevo, momento en el cual llegaron al poder los faraones mejor conocidos, que impulsaron la creación de un enorme imperio colonial en la Siria-Palestina (Canaán) y Kush (Nubia), entrando en contacto con los otros pueblos del Oriente Próximo. Sin embargo, también estos reyes estuvieron acosados por un peligro que hacía tambalear sus tronos, que en este caso fue el de los sacerdotes de Amón, que habían adquirido mucho poder. El traslado de la capitalidad al Delta acabaría por convertir al Sumo sacerdote de Amón en rey independiente y daría al traste con la monarquía egipcia. Tras esta situación, Egipto no volvería a convertirse en un gran imperio. Desde la toma del poder de los sacerdotes de Amón hasta la llegada de una dinastía fuerte, la XXVI, pasaron más de cuatrocientos críticos años en los que convivieron dos, tres e incluso más faraones a un mismo tiempo, y el país fue invadido por libios, nubios y asirios. La dinastía XXVI trató de recuperar el esplendor del Imperio Antiguo, pero la inmediata conquista persa desbarataría todo. Tras ello, los invasores aqueménidas, macedonios y lágidas (estos últimos pertenecen a la llamada dinastía Ptolemaica) trataron de adaptarse a las costumbres del país y aceptaron ser deificados en vida. El último faraón egipcio reconocido como tal fue la legendaria reina Cleopatra. El último rey nativo, Nectanebo II había gobernado trescientos años antes, y los faraones ptolemaícos, de origen extranjero, se aislaron en Alejandría y, aunque respetaron las tradiciones ancestrales del pueblo, no tardaron en convertirlos en semi-esclavos. Por ello, no es de extrañar que cuando Egipto pasó a formar parte del Imperio romano, los egipcios no dieran importancia al cambio: los verdaderos faraones habían abandonado a su país mucho tiempo atrás. La sociedad egipcia Egipto estaba dividido en varios sepats (provincias, o nomos en griego) con fines administrativos. Esta división se puede remontar de nuevo al período Predinástico (antes de 3100 a. C.), cuando los nomos eran ciudades-estados autónomas, y permanecieron por más de tres milenios, manteniendo sus costumbres. Bajo este sistema, el país fue dividido en 42 nomos: 20 del Bajo Egipto, mientras que el Alto Egipto abarcaba 22 nomos. Cada nomo estaba gobernado por un nomarca, gobernador provincial que ostentaba la autoridad regional. El gobierno impuso diversos impuestos, que al no existir moneda eran pagados en especie, con trabajo o mercancías. El Tyaty (visir) era el responsable de controlar el sistema impositivo en nombre del faraón, a través de su departamento. Sus subordinados debían tener al día las reservas almacenadas y sus previsiones. Los impuestos se pagaban según el trabajo o las rentas de cada uno, los campesinos (o los terratenientes en periodos posteriores) en productos agrícolas, los artesanos con parte de su producción, y de forma similar los pescadores, cazadores, etc. El estado requería una persona de cada casa para realizar trabajos públicos algunas semanas al año, haciendo o limpiando canales, en la construcción de templos o tumbas e incluso en la minería (esto último, sólo si no había prisioneros de guerra). Los cazadores y pescadores pagaban sus impuestos con capturas del río, de los canales, y del desierto. Las familias acomodadas podían contratar sustitutos para satisfacer este derecho.El gobierno egipcio era una monarquía, es decir, que estaba desempeñada por una sola persona, cuya voluntad era omnipotente. El faraón era considerado como hijo de los Dioses, era el amo absoluto de todos los hombres, y dueño de todas las tierras. Todos los labradores trabajaban para el faraón. Vivían en pequeñas granjas concebidas por aquel, que explotaban bajo la vigilancia severa del capitán real. Del producto obtenido, se dividía en dos partes: una quedaba para el paisano, y la otra iba a los depósitos reales. Los artesanos y comerciantes, debían entregarle al faraón, una porción de sus ganancias. La sociedad egipcia tuvo una estructura piramidal en la que existían grupos con una marcada desigualdad social. En el grupo inferior estaban los esclavos, que comúnmente hacían grandes obras públicas, y que eran considerados pertenencia del Estado y de los Templos; le seguían los artesanos, los pequeños comerciantes y la gran masa de campesinos, que eran la base del desarrollo económico y que debían tributar con trabajo y especies al faraón, a los grandes señores y a los sacerdotes para el sostenimiento del culto y los grandes templos. Un tercer grupo, estaba formado por los ricos comerciantes, los artistas, los médicos y los escribas, funcionarios estatales, que gozaban de una especial consideración social por dominar el arte de leer y escribir, conocimientos que le permitían atender el cobro de impuestos y asumir importantes tareas administrativas. En la cima de la pirámide, estaba la clase dirigente, formada por el faraón y su familia, los nobles, sacerdotes y guerreros. El faraón encarnaba el Estado y era la figura central de todo el sistema. Cultura egipcia La religión egipcia, plasmada en la mitología, es un conjunto de creencias que impregnaban toda la vida egipcia, desde la época predinástica hasta la llegada del Cristianismo y del Islam en las etapas greco-romanas y árabe. Eran dirigidos por sacerdotes, y el uso de la magia y los hechizos son dudosos. El templo era un lugar sagrado en donde solamente se admitía a los sacerdotes y sacerdotisas, aunque en las celebraciones importantes el pueblo era admitido en el patio. La existencia de momias y pirámides fuera de Egipto, indica que las creencias y los valores de las culturas prehistóricas se transmitieron de una u otra forma por el camino de la seda. Los contactos de Egipto con extranjeros incluyeron Nubia y Punt al sur, el Egeo y Grecia al norte, el Líbano y otras regiones del Cercano Oriente y Libia al oeste. La naturaleza religiosa de la civilización egipcia influenció su contribución a las artes. Muchas de las grandes obras del Egipto antiguo representan dioses, diosas, y faraones, considerados divinos. El arte está caracterizado por la idea del orden y la simetría. Durante los 3000 años de cultura independiente, cada animal retratado o adorado en el arte, la escritura o la religión es indígena de África. El dromedario, domesticado en Arabia, apareció en Egipto al comienzo del 2.º milenio a. C. Aunque el análisis del cabello de momias del Imperio Medio ha revelado evidencias de una dieta estable, las momias de circa 3200 a. C. muestran señales de anemia y desórdenes hemolíticos, síntomas del envenenamiento por metales pesados. Los compuestos de cobre, plomo, mercurio, y arsénico que fueron utilizados en pigmentos, tintes y maquillaje de la época pudieron haber causado el envenenamiento, especialmente entre la clase acomodada. Economía a economía de Egipto se basaba en la agricultura. La vida dependía de los cultivos de las tierras inundadas por el río Nilo. Tenían un sistema de diques, estanques y canales de riego que se extendían por todas las tierras de cultivo. En las riberas del Nilo los campesinos egipcios cultivaban muchas clases de cereales. El grano cosechado se guardaba en graneros y luego se usaba para elaborar pan y cerveza. Las cosechas principales eran de trigo, cebada y lino. La agricultura estaba centrada en el ciclo del Nilo. Había tres estaciones: Akhet, Peret, y Shemu. Akhet, la estación de la inundación, duraba de junio a septiembre. Después de la inundación quedaba una capa de légamo en los bancos, enriqueciendo la tierra para la cosecha siguiente. En Peret, la estación de la siembra entre octubre y febrero, los granjeros esperaban hasta que se drenaba el agua, y araban y sembraban el rico suelo. Acabada la labor, irrigaban usando diques y canales. Seguía Shemu, la estación de la cosecha de marzo a mayo, cuando se recolectaba con hoces de madera. En los huertos se cultivaban guisantes (arveja), lentejas, cebolla, puerros, pepinos y lechugas, además de uvas, dátiles, higos y granadas. Entre los animales que criaban por su carne, se encuentran los cerdos, ovejas, cabras, gansos y patos. Los egipcios cultivaban más alimentos de los que necesitaban, y hacían intercambio de sus productos. Algunas de las materias que ellos importaban de territorios extranjeros eran el incienso, la plata, y madera fina de cedro. Gran parte del los productos del comercio egipcio se transportaba en barcos, por el Nilo y el Mediterráneo. Durante la mayor parte de su existencia, unos tres milenios, el Antiguo Egipto fue el país más rico del mundo. Para finalizar: El mito de Osiris La leyenda de Osiris debió haber tomado cuerpo desde el Imperio Antiguo, como lo prueban las alusiones numerosas que hacen de ella los Textos de las pirámides y los himnos de todas las épocas. Sin embargo, solamente tenemos conocimientos imperfectos sobre los propios orígenes de Osiris. El nombre de este dios, que quizás signifique "la Sede del Ojo", y q debe contener una alusión mitológica, constituye un verdadero enigma. Se admite generalmente que el culto osiriano tuvo nacimiento, como otros tantos cultos en el Delta del Nilo. En Busiris habían asimilado ese dios a la divinidad local Anedjti, que aparece los rasgos de un dios-rey, provisto de los atributos de la soberanía. bajo el imperio antiguo, el culto a Osiris, proliferando en el alto Egipto, fue a implantarse en Abidos, la ciudad donde había una antiquísima necrópolis real que tenía como patrono al dios jen-ti-imentiu. Poco a poco la personalidad de Osiris tendió a confundirse con la del dios local, de tal suerte que Abidos llegó a ser la sede principal del dios Osiris, considerado desde entonces el dios funerario por excelencia. El mito de Osiris se constituyó en sus rasgos esenciales y se amplificó hasta el punto de lelgar a ser la emocionante leyenda que Plutarco nos ha dejado en versión novelesca. He aquí como podemos reconstuir el mito en su forma más completa, sirviéndonos en amplia medida de los datos que nos proporcionan los documentos egipcios, pero integrándolos en el marco del relato de Plutarco. El dios Gebeb, había transmitido sus poderes a su hijo Osiris. Asistido por su hermana y esposa Isis, inauguró su reino bajo los mejores auspicios, proponiéndose con empeño el bienestar de los humanos al disfrutar entre ellos los conocimientos más útiles, como los de la agricultura, la viticultura y las artes. no obstante, su hermano Seth, que se había casado con Nephthys, sintió celos del éxito y el poder del joven rey, y buscó la ocasión de hacerle perecer. En un festín al que le habían invitado traicioneramente, consiguió encerrarle en un cofre que echó al río. Isis, avisada, se puso en seguida a buscar ese cofre, y lo halló por fin en Biblos (Fenicia) dentro de un tronco de tamarisco que el rey de la región había utilizado en la construcción de su palacio. Isis obtuvo su restitución y se lo llevó a Egipto. Pero Seth consiguió esta vez apoderarse del cuerpo de Osiris: lo cortó en catorce pedazos y lo dispersó por todo el país. Isis no descansó hasta recobrar los miembros de su marido y, tras reunirlos todos, a excepción del falo, formó con ellos la primera momia, ayudada por Anubis, Nephthys y otras divinidades aliadas. Poco tiempo después de la muerte de su marido, Isis, refugiada en las marismas del delta, dio luz a un hijo, Horus, al que crió en el mayor secreto, para ponerle al abrigo de las maquinaciones de Seth. Horus, llegado a la edad adulta, se dispuso a vengar a su padre: emprendió una lucha cuerpo a cuerpo con Seth, en la cual arrancó el miembro viril a su adversario, mientras que éste le sacaba un ojo. Entonces intervino Tot para curar la herida del dios tuerto y la de su adversario, y los curó a los dos. Los dioses decidieron poner fin a esta lucha fraticida citando a los rivales ante un tribunal. El Tribunal divino reconoció la razón de Hours, y condenó a su hermano el ojo que le había sacado. Horus al recibirlo de nuevo, dio ese ojo a su padre Osiris y lo reemplazó por la serpiente divina, que desde entoces será uno de los emblemas de la realeza. En cuanto a Osiris, transmitió sus poderes terrestres a Horus, y se retiró definitavemente al reino de los Bienaventurados. Osiris es el prototipo del rey difunto que, tras de haber cumplido su tarea terrestre, muere transmitiendo su dignidad a su hijo Horus, en una forma beatificada. Todos los reyes que se sucedieron en el trono de Eipto pasaron sucesivamente por estos dos estados: investidos de la dignidad de Horus para la duración de su reino, se transforoman al término de su carrera en Osiris, y son honrados como tales por sus hijos y sucesores. Osiris también fue considerado desde el origen como uno de lso grandes dioses de la vegetación: por su muerte y su inmersión en las aguas del Nilo, seguidas por su gloriosa resurrección, evoca en el plano mítico las fases de la vida de la naturaleza, con s renovación periódica. Osiris es el grano que muere por su hundimiento en la tierra para renacer unos meses más tarde bajo la forma de espiga cargada de una vida nuev Amigos espero que les haya gustado la info sobre Egipto Antiguo la siguiente parte o tomo es La mesopotamia todo lo que quieras saber. Hasta pronto
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