Catálogo de Algunos Seres Fantásticos de la Mitología Argentina
El Coquena
Deidad diaguita-calchaquí protectora de las vicuñas, llamas y guanacos. Se lo describe como un hombre pequeño, lampiño y con rasgos indígenas, que viste pantalón de barracán, camisa de lienzo, ojotas y poncho de vicuña, s quien defiende sus vidas de las crueldades humanas. Se cubre la cabeza con un sombrero ovejón (hecho de lana, con una tela muy primitiva moldeada en el mortero) o con un simple chujllo o gorra indígena. A veces se aparece también con la forma de un guanaco. Camina ligero y no deja rastros. Anda silbando por los cerros y masca coca continuamente. Pero es tal la seguridad de su presencia que todos le temen. Por eso no matan vicuñas ni llamas para utilizar su pelo. Prefieren cortar suavemente el vellón. Tampoco maltratan a las arrias cuando cargadas de sal, bajan de los cerros. Se cuentan historias, en que justiciero, Coquena ha quitado las llamas a quien no sabía valorar ese don; y como ha premiado a los buenos pastores que, en tormentas de nieve, cuando el viento blanco amenazaba cubrirlo todo, salvan con peligro de su vida su hato de cabras en plena borrasca. Y está su persona tan ligada a los hechos que ocurren por estas regiones, que, en Salta, cuando aparece un forastero, para adquirir provisiones y, tocándose con el codo, murmuran: "Es coquena".
La Solapa
Duende maligno de la zona de Entre Ríos que se lleva a los niños que se escapan a la hora de la siesta para robar frutas, matar pájaros, aventurarse por el río o cometer otro tipo de travesuras. Se la representa como una vieja muy alta y fea, con un vestido largo y blanco de quince volados, y un sombrero grande en los que mete a los chicos que agarra. En Nogoyá se lo ha caracterizado como una especie de águila.
El Sacháyoj Zupay
(del quichua "Dueño del bosque" ) Ser mitológico de la zona de Chaco, se lo representa con diversos aspectos: como un hombre barbudo y de cabellos largos cubierto o camuflado con la hierba llamada sayasta o barba de monte, o como un gaucho montando una mula negra la cual lleva ricos arreos adornados con metales y piedras preciosas, otras veces se le ha visto como un anciano cubierto de hierbas, o como un ser cuya cabeza y tronco es el de un anciano y cuyas extremidades son las de un animal ( puma, yaguar, guazuncho, zorro ), también se considera que puede aparecer como un animal gigantesco ( conejo, guazuncho, vizcacha ); o con diversos aspectos de las forestas chaquenses, también se le supone como un arbusto con rostro humano. Se dice que El Sacháyoj suele llevar un morral con miel, hidromiel o mulitas con los cuales obsequia al ser humano valiente que se le aproxima y le acepta respetándole. Emite sonidos semejantes al golpe de un hacha atrayendo con esto a los hacheros y meleros hacia las selvas en donde los hace extraviar. Se nutre con frutos y animales silvestres y suele deambular veloz y fácilmente aún entre las más densas forestas y espesuras haciendo desaparecer a los perros que le intentan perseguir.
Yastay
Es el hijo de la Pachamama y por encargo de ella cuida los animales silvestres.
Se lo representa como un anciano de barba larga y cuernos como los de un carnero. Los que van a cazar le deben dejar una ofrenda, como señal de que fue aceptada la ofranda aparecerán volando unos pájaros y la actividad será propicia. La gente antes de salir hace una junta llamada kachakuna, en el cual se invoca la protección del Yastay. Este acepta los pactos siempre y cuando no se divulguen.
Se conocen leyendas de personas perdidas que ofrendaron al Yastay y hasta suplicaron sin tener nada y el les hizo aparecer animales cocidos, pieles y todo tipo de ayuda de la naturaleza. También hubo casos de personas que abusaban de la caza y el mismo Yastay se les apareció para castigarlos, atacar a los sabuesos y perros de caza, en otros relatos el Yastay se convertía en Ñandú o Vicuña mucho mas grade y feroz, en Yaguareté o Perro salvaje o Lobo y atacó a aquellos que mataban o torturaban animales por diversión y no para alimentarse. Los aborigenes lo respetaban mucho, los Calchaquíes lo tenían a semejanza de la Pachamama.
El Yaguareté Aba
El Yaguareté Aba también llamado Capiango es de origen guaraní. Es una especie de brujo muy temido en nuestro litoral, mitad tigre negro y mitad persona. Las manos y las piernas son de ser humano. Tiene una frente pelada muy ancha. También aparece como toro negro. Come carne humana, de mula y de vaca. Ataca los ranchos y los saquea. Persigue a las novias jóvenes y se las lleva para que le saquen los piojos. Los horneros dan la voz de alarma cuando los ven. Utiliza un cuerito para metamorfosearse; pero además se sahúma con plumas de gallina. Para que pierda el poder, hay que quitarle el cuero y escupirle 3 veces la cara: así queda ciego. Se lo combate con balas o con machetes bendecidos. En cuanto muere toma forma humana. Es terrible y de fuerza descomunal, ya que puede derribar a ocho hombres fuertes de un solo zarpazo.
El Chonchón
El Chonchón, Chon-chon, Chuncho, Quilquil o Tue-tue es una criatura mapuche, oriunda de Chile y algunas regiones de Argentina.
Se le relaciona con alguna especie de lechuza o búho, pero está emparentada a toda ave “agorera” o de mal agüero.
Se presenta como un ave de plumaje grisáceo ceniciento, y lo que sería su cuerpo lo ocupa una cabeza humana, de la que salen unas afiladas garras y de sus orejas unas gigantescas alas con las que vuela. Emite un chillido ensordecedor, y se lo caracteriza por repetir la frase “Tue-tué”.
El Colo-Colo o Basilisco
También Perteneciente a la cultura Mapuche (Araucanos) Es una criatura que tiene entre forma de pollo y culebrón (víbora). Sale de un huevo malformado llamado llolloy de una gallina vieja o un gallo colorado. También se dice que es un huevo de gallina empollado por un gallo o un sapo. Posee un solo ojo, del cual emite un fuerte resplandor que puede matar a quién lo mire fijamente. Tiene cola de dragón y en su lomo escamas como si fuera una serpiente. Puede paralizar con su canto himnótico o mirando fijamente alguna extremidad de la víctima, la cual quedará paralizada durante toda su vida. Se oculta en los rincones de la casa donde acecha al que se le acerque. Algunos los más tímidos se ocultan en alguna cueva del gallinero y salen solo a la noche. Metiéndose por alguna hendija de la casa y succionando el aliento o la saliva de la persona, en el caso de una mujer amamantando succiona la leche y pone en la boca del niño su cola para que no llore. La víctima cualquiera sea el caso se va “secando” y poniendo pálida e inapetente hasta morir. La forma de exterminarlo es poniendo espejos en la casa, el monstruo al ver su imagen se petrifica y muere. Pero es más fácil aún matándolo antes de nacer. El huevo se diferencia por su color oscuro y su forma alargada, algunos con manchas muy pronunciadas. Algunos sostienen que sale de un huevo sin yema, este huevo solo puede ser destruido si es arrojado al fuego. Los machis en la antigüedad (sacerdotes chamanes mapuches) lo neutralizaban poniéndo a su alrededor varillas de mechay. Con el polvo de sus restos mezclándolo con cobre rojo y sangre de un hombre pelirrojo se puede fabricar oro.
El Yasí-Yateré
Oriundo de la selva misionera. Es una criatura que aparenta entre 2 y 6 años, de cara bonita, rubio, ojos azules o amarillos, sin orejas. Tiene un olor muy fuerte y desagradable. Rapta niños que encuentra solos al mediodía o a la siesta. Sólo se lleva a los varones, a las mujercitas, por lo general las deja pues tienen el pelo tan largo como él. Lame sus frentes para quitarles el bautismo. Al rato de jugar un rato con ellos, los abandona envueltos en lianas y enredaderas, y los niños quedan mudos, atontados presa de su encantamiento. Todos los años, para el aniversario del rapto, los chicos sufren ataques de epilepsia, para curarlos hay que bautizarlos de vuelta, cosa que no siempre funciona. El Yasíyateré usa un gorro o boina roja Su ropa es amarilla. Alrededor de su cuello tiene muchas llaves de oro y cinco anillos en los dedos. Lleva una varillita mágica, un bastoncito de oro muy brillante en el cual reside todo su poder; si alguien logra quitárselo comienza a llorar, pidiéndolo. Sin su bastón se debilita.Cuando camina queda solo la huella del pie izquierdo, el derecho no se ve. Vive en lo profundo de la selva y come solamente huevos, miel y fruta. Es dueño de muchísimas alhajas y de tesoros. Aparece generalmente en Enero, y especialmente en noches de luna, emitue un silbido que suena como yateré...yateré... cada vez más fuerte.
El Pombero
Vive en lugares secretos en las selvas del noroeste argentino, es un hombrecito muy petiso que no alcanza el metro de estatura, un enano gordo, fornido y peludo. Camina con los pies para atrás para que no lo puedan seguir y usa un sombrero de alas muy anchas, traje oscuro y una abundante barba negra. Lo han visto con un látigo y otros como un viejito con un bastón dorado. Suele llevar una maleta al hombro llena de quesos, dulces, carne seca, botellas de caña y tabaco que son las ofrendas que le dejan los que buscan su amistad. Puede cambiar de forma y presentarse como un animal, como un hombrecito tonto o un mendigo. Es de tez morena pero lleno de bello en todo el cuerpo. Sus ojos son como los del sapo o el pez, de forma chata y con cejas anchas y de pelo largo. Mira fijo como las lechuzas sin parpadear. Silba, hace ruidos de cascabeles y pía como un pollito o un carancho si está enojado, puede imitar el canto de cualquier pájaro, también se lo conoce como Cuarahjí-Yará, Caraípuijharé o Gauraúyara.
Sale especialmente entre los meses de octubre y noviembre cuando el sol es mas fuerte y espía a la gente, persigue a las mujeres y castiga a los niños que andan por el monte a la hora de la siesta robando frutas verdes, nidos o cazando pájaros; cuida que no los maten con la gomera. Cuando las criaturas corren las atrapa con el látigo y las lleva. A veces las tira en un pozo y en algunas ocasiones llega a matarlas. También se enoja cuando los chicos malos le hacen burla, lo nombran para burlarse. Es suficiente que toque una persona para volverlo loco. Le agrada ser amigo de personas solteras o viudas. Para ganarse su amistad hay que hablarle como a una persona y ofrecerle tabaco y caña. Le gusta mucho mascar tabaco negro en cuerda y comer lima. Defiende y acompaña por los lugares desiertos y desconocidos a quien es su amigo, para que no se pierda en el monte. Cuando va con uno, nunca sale el tigre o ninguna clase de bicho malo. Puede ser un gran amigo pero no hay que hacerle faltar tabaco pues castiga el olvido. Es terrible cuando se enoja y tiene mucha fuerza como también magia. Si se le imita el grito, se acerca y silva junto a los oídos. Aturde y hiela la sangre.
No hay que nombrarlo o provocarlo. El oye cuando pronuncian su nombre, aunque sea a la distancia, porque es de oído muy fino y de sueño por demás liviano. Para referirse a él hay que hablar poco y en voz baja, tratar de llamarlo con otro nombre y no decir que es feo o que es malo.
El Ucumar
Del Quichua, “cuerpo”, y se lo llama de ésta forma por que no posee alma, en la voz Aimara significa “oso” y se trata de un ser con apariencia de hombre petiso y panzón. Tiene el cuerpo enteramente cubierto de pelos, sus manos y pies son enormes. Se dice que posee una fuerza extraordinaria y que sus gruñidos ensordecen. Se lo ha visto en zonas de pede monte, por lo que se piensa que vive en las cuevas de la montaña. Esta leyenda tiene origen en las zonas donde predominaba la cultura Inca, en nuestro país en las provincias de Salta, Jujuy y hasta el Chaco Y Tucumán. Cuenta así la leyenda que rapta a las jovencitas y se las lleva a sus cuevas donde las obliga a tener hijos suyos. Se lo caracteriza por ser gruñón y malvado ya que cuentan algunos otros que sus hijos monstruosos se comen a su madre humana al nacer es por eso que cada año sale a buscar una joven nueva.Dicen que esa es su condición de monstruo por que alguna vez fue humano, tan feo que raptaba y violaba a las jovencitas y por eso fue maldecido.
La Mulánima
Se la conoce también como Alma-Mula, Tatá cuñá o Mula frailera, y se trata de un animal fabuloso en forma de mula enorme con las crines encendidas, ojos y boca que lanzan fuego a llamaradas.
Se trata de una mujer condenada por pecados gravísimos contra el pudor. Tales pueden ser el incesto o aquella que hace romper sus votos de castidad a un sacerdote. Generalmente también se dice de la mujer adúltera o fornicadora.
Galopa por el campo haciendo un ruido de metal, corre con las riendas sueltas y mata a la gente en su camino a patadas, mordidas y pisotones o lo hace con las llamaradas que despide de sus ojos y boca. Aparece solo de noche o en días muy tormentosos donde las nubes generan una densa oscuridad.En Tafí del Valle se ha encontrado, en la "Ruta de Birmania" (camino que lleva al Ojo de Agua y que pasa por detrás de la Loma del Pelao), una piedra con una pisada de este animal. Algunos dicen que es el mismísimo demonio.
La Llorona
María Ángela De la Cruz, una mujer cautiva, raptada por los malones y llevada a las tolderías de los indios Pampa. Tomada a la fuerza por el cacique de la tribu, ella dió a luz dos mestizos, y al ver que en su aspecto eran más blancos que indios fueron asesinados por su padre y dados en sacrificio a los brujos. Los llantos de la madre fueron tan intensos que luego de aquel horror tuvieron que quitarle la vida para poder callarla. Al realizarse la campaña al desierto se cuenta que toda la tribu padeció de una gran pestilencia que los diezmó por completo, afectando también a los que se aproximaban por allí. Los soldados que tuvieron contacto con ellos murieron luego de relatar la forma horrorosa en que todos aquellos indios fueron pudriéndose en vida por la maldición. A la noche luego de huír del lugar y al acampar en las cercanías todos escucharon llantos y lamentos durante toda la noche. Uno de los niños indígenas rescatados logró contar el espeluznante episodio de aquella mujer que aparece por la noche, llevándose la salud de todo el que la oye o la ve.
La tierra quedó maldita, ni una flor crecía en ella. Y hoy día en algún lugar entre la Pampa y la Patagonia Argentina aún se escuchan los llantos de la madre que busca desconsolada las almas de aquellos niños a los que le arrebataron brutalmente y sacrificaron.