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Primer post: 24 ene 2011Último post: 2 feb 2011
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Dos Años sin Justicia
Dos Años sin Justicia
InfoporAnónimo2/2/2011

Luciano Arruga, dos años sin justicia Había sido detenido y golpeado en dos ocasiones por la misma comisaría 8ª de La Matanza. La fiscal que lleva el caso nunca avanzó sobre los pedidos de la familia. Las pruebas apuntan contra ocho bonaerenses que fueron restituidos a sus funciones. Escuchá la convocatoria Luciano Arruga, adolescente de 16 años desapareció el 31 de enero de 2009, cuando fue interceptado por la policía bonaerense en Lomas del Mirador. Las sospechas caen sobre la institución policial, no sólo por su desaparición sino por el “reclutamiento” de chicos para delinquir. Vanesa Orieta es la hermana de Luciano, y cuenta a lavaca: ”Hay pruebas bastante contundentes contra 8 de los policías del destacamento de Lomas del Mirador, tuvieron contradicciones evidentes entre ellos, pero ninguno está preso, ninguno está procesado, y lo más terrible: siguen trabajando como si no hubiera pasado nada. Se va perdiendo la paciencia”. Los policías sólo aparecen como testigos en la causa. Vanesa plantea las cosas sin falsas ilusiones: “En un momento comprendimos que Luciano no iba a aparecer con vida. Buscamos el cuerpo. Pero si los policías siguen en funciones, ¿puedo pretender que mi hermano aparezca? La falta de compromiso del sector político los hace cómplices también de la desaparición. Son los que implementan políticas para matar a los pibes de los barrios pobres. Pensar en encontrar el cuerpo sigue siendo una utopía con estos personajes nefastos del sistema político y judicial”. Hay en Vanesa una especie de determinación simbolizada en cuatro palabras: “No abandonaremos la lucha”. El caso El día del crimen Luciano Arruga, 16 años, fue a jugar al Sega con dos amigos hasta el mediodía. Volvió a casa, miró a Mónica con media sonrisa de complicidad y le dijo: -Má, ¿me das algo de plata que salgo un rato? A Mónica ya le pasaba lo que a tantas madres, que tienen que levantar la cabeza para mirarle los ojos a esos nenes que de golpe les llevan una cabeza de ventaja. Le regaló una sonrisa, y le dio todo lo que tenía: 25 centavos. Luciano fue al quiosco a comprar un cigarrillo suelto. La señora del quiosco le preguntó cómo andaba. Él contó su proyecto de retomar los estudios. “Quiero regalarle el título secundario a mi hermana”. Tuvo premio: dos cigarrillos más. El chico se quedó como siempre en la plaza República Argentina con sus amigos, a media cuadra de su casa: largas charlas, algún tiro al arco en la canchita, compartir el tiempo de esa tarde de verano, viernes 30 de enero. Volvió a casa ya de medianoche. Sus hermanos más chicos dormían y Mónica lo escuchó, pasaba a buscar su campera blanca. Luciana caminó cinco cuadras para ir a lo de Vanesa, la hermana a la que quería regalarle el título secundario, estudiante de Sociología y en pareja con un joven abogado. No la encontró. Volvía para su casa cuando sobre la avenida Mosconi, de Lomas del Mirador, lo paró un patrullero policial. Había gente en la avenida, que vio cómo lo palparon. Hubo maltrato, cuentan. Dejaron ir al chico, que siguió por el camino de siempre hacia su casa. Nadie sabe si Luciano se dio cuenta de que el patrullero lo venía siguiendo. Ya era la madrugada del sábado. En Perú y Pringles, la esquina de la placita, dos testigos que no declararon todavía en la causa vieron que un chico de campera blanca era golpeado y metido a la fuerza en un vehículo policial del destacamento de Lomas del Mirador. Una vez en el destacamento, otro testigo lo vio golpeado y ensangrentado. Ese es el crimen: desde aquel 31 de enero Luciano Nahuel Arruga desapareció. Entre los protagonistas que rodean a este caso -símbolo de lo que son los desaparecidos del siglo 21- se mueven la policía, el poder judicial, los gobiernos, los vecinos, los medios: y la lista recién empieza. El simple arte de la curiosidad lleva a preguntas como ¿qué pasó? ¿dónde está? y ¿quién tiene la culpa? La frontera El barrio 12 de Octubre es apenas una manzana dentro de Lomas del Mirador. Todos lo llaman “La 12 de octubre”, porque es una pequeña villa, con sus pasillos angostos y sus casas hechas con más pulmón que arquitectura. Enfrente está la plaza República Argentina, y por las otras calles hay chalets y casas más o menos coquetas, con jardines, enrejadas, alguna que otra 4 x 4. Una frontera es la calle Perú. En una esquina está la humilde casa de ladrillos de Mónica Alegre, la mamá de Luciano. Cruzando Perú, se levanta el chalet de tres plantas de Gabriel Lombardo, repartidor de alimentos en el barrio, y creador de valmi (Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador). Lombardo fue uno de los propulsores de la creación del destacamento policial ubicado en la calle Indart, y cumplió el rito de cortar la cinta de inauguración del lugar en 2007, entre sonrisas y aplausos uniformados. Pararse en el medio de la calle Perú genera una sensación extraña: ambiente tranquilo, y un salto de desigualdad de las veredas enfrentadas. Cualquiera que ande por allí sabe que cada 20 ó 30 minutos aparece un patrullero. La casa de Mónica no tiene baño, y allí vive con sus dos hijos menores Mauro y Mario. Trabajaba como empleada doméstica, pero ya en 2008 se fue quedando sin empleo. Vanesa Orieta es la hija de su primer matrimonio, trabaja en una empresa de Morón, va por 2° año de Sociología en la UBA “y para Luciano era el amor de su vida”. El novio de Vanesa, Damián Piraino, es junto a Juan Manuel Combi uno de los abogados de la causa. Luciano es un chico divertido, con humor, pero es hincha de River. Mónica asegura que en los últimos años lo ha visto llorar por esa causa (cosa que puede confirmar cualquier simpatizante del club) pero con aguante: siempre pensó en tener un hijo varón, al que llamaría Enzo (por Francescoli) Ramón (por Díaz). “Horrible nombre” se ríe la madre. Luciano trabajó en una empresa fundidora de metales. Eso le permitió comprarse ropa, pantalones anchos, gorra. Mónica no recuerda durante cuánto tiempo estuvo en la fundidora. Le pregunta a Mario (13 años): “Trabajamos hasta octubre del año pasado, él 12 horas, y yo 7″ dice entrecortado antes de salir corriendo. “Le hace mal hablar de su hermano” dice Mónica, una mujer bajita, cálida, que oscila entre las sonrisas y las marcas que toda esta historia le van dejando en el ánimo. Doce horas de trabajo, que además escaseaba. Por eso Luciano salía a cartonear con sus amigos de la plaza. “Con la plata se compraban un sándwich de milanesa, una bebida, unos cigarrillos”. El chico cuidaba de sus hermanos cuando Mónica no estaba, les preparaba la leche o el mate cocido, sabía hacer tortillas de papa, iba a buscarlos a la escuela. El padre los había abandonado cuando él tenía 6 años. La nueva familia tipo: Mónica jefa de hogar, Luciano hombrecito de la casa. “Siempre le decía que tenía que mejorar el léxico. Hablar bien. Viste cómo son los chicos: bolú, bolú, todo el tiempo. Por eso también pensaba volver a la escuela”. Estaba aprendiendo a tocar una guitarra criolla que le regaló Vanesa, le gustaban los Redonditos de Ricota e Intoxicados, todo mezclado con cumbia colombiana. “Me cantaba y hablaba de las letras de amor de las cumbias”. ¿Estaría preparando el terreno? César tiene un quiosco y vende choripanes dentro de La 12, describe a Luciano como “un pibe excelente, de lo mejor que hay acá” y cuenta lo siguiente: “Una vuelta vino muy serio y me dijo: Don César, necesito hablar con usted porque quiero ser el novio de su hija y preciso su permiso”. Los chicos tenían su esquina favorita, en Perú y Arriola. Mónica muestra lo que hizo su hijo cuando el asfalto todavía no estaba seco. Se lee “Luciano” junto al cordón. De puño y letra, con una maderita, le puso la firma a “su” esquina. En la frontera. La oferta Mónica vio un día de 2008, en la parada de su hijo y sus amigos, a un señor de pelo corto que manejaba un automóvil blanco. Luciano le contó algo de lo que estaba ocurriendo. Algunos chicos conocidos de otra villa cercana, la Santo Vega, le habían presentado a ese hombre, un policía, que le ofreció trabajar para él. Todo indica que esos chicos ya lo hacían, y Mónica misma cuenta que Luciano alguna vez les vio un revólver. “Él escuchaba y veía, pero nunca delataba a nadie. Me contaba algunas cosas como para que yo supiera”, revela Mónica, que cuando quiso saber más recibió esta respuesta: “No preguntés ma, que cuanto menos sepas, mejor”. El grupo de Luciano se completaba con Ari, Oscar y Timé. Se diferenciaban de los chicos de la Santo Vega justamente en esas relaciones, y en el asomo al mundo delictivo. “Los amigos de Luciano no te sacan un centavo ni aunque lo dejés arriba de la mesa”. Con fama de buen chico, tranquilo, no bocón, sin antecedente alguno, Luciano era candidato en cualquier “casting” del rubro delictivo. Para los “empleadores”, a los 16 años los chicos son presuntamente más fáciles de sacar de la cárcel y, por natural inexperiencia, más controlables. “Por lo que me contó, el policía le dijo que si trabajaba para él nos iba a garantizar que nosotros estuviéramos bien” cuenta Mónica. Luciano rechazó la oferta. El hombre insistía. Mónica reconstruye el diálogo como se lo contó su hijo. -Pero vos sos un gil, podrías vestirte bien, andar con ropa de primera, con las mejores zapatillas… - No, loco, si quiero zapatillas se las pido a mi hermana. - ¿Qué, te gusta andar viviendo de las mujeres a vos? - Y bueno, cuando uno es lindo hay que aprovechar… Así quiso salir del brete, con su humor veloz y estilo. No funcionó. “Después de eso lo empezaron a perseguir. Y pasó lo de septiembre”. Luciano Nahuel Arruga fue detenido en septiembre de 2008 y llevado durante varias horas al destacamento de Lomas del Mirador. No es una comisaría ni una cárcel, por lo cual mantener a alguien allí detenido es ilegal. Lo tuvieron en la cocina. Vanesa lo escuchó gritar por los golpes que le daban y denunció que su hermano fue amenazado del siguiente modo: “Negro de mierda, te van a violar en la 8ª y vas a aparecer en un zanjón”. Mónica presenció cómo al salir, su hijo discutía a los gritos con uno de los uniformados, y lo señalaba como uno de los golpeadores. “Lo calla usted o lo callo yo” le dijo el policía mirándola. Le adjudicaban el robo de dos celulares, típica acusación comodín de la policía -y nunca comprobada- para justificar la “demora” del joven. Los moretones y la renguera por los golpes, comprobados en el Hospital de San Justo, van a la cuenta de la sistemática tradición de las “fuerzas del orden”. Mónica: “A partir de ese momento dejó de salir a cartonear por el miedo. No fue más a bailar. Luciano, para ellos, era una piedra en el zapato”. El mensaje era evidente, y en términos de El Padrino (Ford Coppola) se manifiesta así: “Son ofertas que no se pueden rechazar”. Luciano se repuso de los golpes de septiembre, trató de seguir su vida. Proyectó volver al secundario, acaso como un modo de acercarse más a su admirada Vanesa. A los 16 años, o a cualquier edad, nadie debería tener el destino marcado. Desaparición y lavandina Pablo Pimentel, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza, ha declarado lo que es público y notorio: “No es un caso aislado, en muchos barrios los policías reclutan pibes para robar, y les liberan zonas”. El método es idéntico al de los tiempos de la dictadura: la propia policía elige un blanco, “libera” la zona para que no aparezcan ni por error otros policías, y para que los ladrones-socios puedan actuar. Hace 30 años se usaba para que militares y policías no se tropezaran entre ellos al secuestrar personas. Los abogados de la causa dan por probado que Luciano fue levantado por la policía en la esquina de Perú y Pringles, frente a la placita. Peritajes posteriores demuestran que estuvo en el destacamento de Lomas del Mirador. Mónica asegura que al menos un testigo lo vio: “Yo no leí el expediente, pero lo que me dijeron es que ese testigo vio a Luciano golpeado y ensangrentado. Que lo colgaron como de un gancho. Un preso dijo que tuvo que limpiar la sangre de las paredes y del piso” explica Mónica en el único momento de la charla en el que no logra contener el llanto. No sabía nada de esto cuando, con angustia, fue al propio destacamento, el 31 de enero, a denunciar que su hijo no había vuelto a casa. “Quedate tranquila que debe estar con alguna minita” le contestaron. “Ví al mismo policía que había visto en septiembre, haciéndose el que escribía algo y sin mirarme. Apenas me dijo que cualquier novedad me llamarían”. Le tomaron una declaración pero no le dieron copia. Vanesa fue a reclamar esa copia, y se encontró con el penetrante olor de la lavandina en medio de un metódico ataque de limpieza del destacamento. Un oficial de apellido Herrera se mostró comprensivo, quedó a disposición de la familia, y ayudó a pegar volantes de búsqueda de Luciano: “Después me di cuenta que estaba cerca no para ayudarnos, sino para vigilarnos”. Un método habitual desde los años 70 es el enloquecimiento sistemático de los familiares. En este caso apareció un misterioso anónimo diciendo que Mónica tenía que entregar droga para recuperar a Luciano. La Dirección Departamental de Investigaciones (ddi) se le instaló en la casa. “Ponían el rastreador de llamadas y todas esas pelotudeces para armar circo” se enoja Mónica. Hubo un llamado de un tal Leo, preguntando si Luciano “era sano” y sugiriendo “buscar entre los amigos”. A la abuela de Luciano la llamaron un día a las 3 de la madrugada simulando ser de la oenegé0 Missing Children. Mónica recibió otra visita extravagante, de dos sujetos de más de 25 años, vestidos de un modo demasiado formal para ser amigos de Luciano, diciendo que lo conocían desde hacía tres años, de un boliche de Isidro Casanova. Luciano tenía 13 años en ese momento. Los Superagentes argentinos suelen mezclar lo perverso con lo patético. Mónica: “Todo era una burla para despistarnos”. La causa cayó en manos de la ufi 7 (Unidad Fiscal de Investigaciones) a cargo de Roxana Castelli. En términos sintéticos y comprensibles, durante 35 días que hubiesen sido cruciales, esta señora no hizo prácticamente nada. Mónica: “Mató 35 veces a mi hijo”. Pimentel presentó una denuncia por inacción de la fiscal Castelli, y se logró pasar las actuaciones a la ufi 1 de la fiscal Cecilia Cejas, que en poco tiempo logró que un expediente de un cuerpo pasara a tener quince, tomó más de 50 declaraciones, 25 de ellas de policías, y quizás logre determinar qué ocurrió. Confirmó con los sistemas de identificación policiales que un patrullero estuvo esa noche varias horas en un descampado cercano. Los peritajes con perros parecieron confirmar que Luciano estuvo en el patrullero, y en el Destacamento. Ocho oficiales y policías fueron removidos de su cargo (los apellidos que se dieron a conocer son Sotelo, Borrego, Herrera, Vázquez, Fekter, Márquez, Díaz y Zeliz) y han sido careados en los últimos días. El Sheraton El abogado Juan Manuel Combi representa a la familia de Luciano, junto a Damián Piraino (pareja de Vanesa). Combi también relaciona permanentemente pasado y presente de las desapariciones. La comisaría 8ª fue uno de centros clandestinos de detención y torturas de la Policía Bonaerense, al que llamaban Sheraton. Fue dirigido en aquellos años por Leopoldo Luis Baume, responsable por la desaparición del artista Héctor Oesterheld, autor de El Eternauta. Sobre el hecho en sí de la desaparición, Combi razona: “No tenemos la principal prueba, que es el cuerpo. Si hay algo que enseñó la dictadura es que si no hay cuerpo, no hay verdad”. La desaparición en sí misma demuestra un hecho institucional, que exige planificación, una organización capaz de ocultar a una persona viva, o de eliminar un cadáver, contactos policiales y judiciales. “El Estado es el único que puede materializar una desaparición hoy en día. Un cuerpo desaparecido es un cuerpo violentado por el sistema”. -¿Qué presión ejerce ese Estado ya en la instancia legal? -Hay muchos testigos que todavía no quisieron declarar en la causa, porque la policía está metida todos los días en el barrio. No es fácil declarar en su contra. Hubo amenazas a la familia, a los abogados, a los testigos y hasta a los organismos. -¿Hay otras denuncias en el barrio? -Testigos en la causa de Luciano declararon que cada vez que fueron detenidos en la Comisaría 8ª, de la que depende el destacamento, los colgaron de las rejas hasta que se les dormían los brazos y ahí les empezaban a pegar. Un chico de 14 años declara en una denuncia haber sido quemado con cigarrillos. Estamos hablando de torturas. -¿Qué ayudó a que el caso de Luciano se conozca y no muera en denuncias puntuales? -La familia. Eso hizo la diferencia. ¿Cuántos Lucianos hay y no lo sabemos? ¿Cuántas familias no saben ni dónde queda un tribunal y no sabe que no hay que hacer la denuncia en la policía? Seguirá habiendo desaparecidos de este tipo, es tan cierto como lamentable, pero también habrá gente que luche por ello como esta familia. Combi considera que tanto el caso de Luciano como el de Jurlio López son advertencias. “Señales de que el sistema funciona con impunidad en medio de la desigualdad. La gente que lucha por la seguridad de llevar el pan a su casa no tiene los mismos derechos que la que quiere seguridad para su 4 x 4″. Combi agrega lo que se percibe desde hace años: “Quien no reconozca que la policía opera como una fuerza delictiva, es un hipócrita”. Como Argentina obliga a aclarar obviedades, hagámoslo. Luciano y sus amigos parecen ser según todas las versiones un grupo tranquilo, y no hay prueba alguna de que hayan delinquido. Pero aún en el caso de un delincuente, el mecanismo de la desaparición, la tortura y el homicidio sistemático por parte de las fuerzas de seguridad y sus cómplices que integran el Estado, es lo perverso en estado puro: el crimen perfecto. Susana y el mirador Gabriel Lombardo es uno de los personajes del barrio. Ha asegurado en todos los medios que le pusieron un micrófono adelante que ha sido asaltado 39 veces, creó valmi y desde ahí promovió la creación del destacamento bajo sospecha. Sería de los que lleva el pan a su casa, ya que es repartidor de alimentos y en particular de pan Fargo, según cuentan en el barrio. Su enorme chalet fue sede de su encuentro, en plena campaña, del entonces candidato Francisco De Narváez, que le terminaría ganando las elecciones provinciales a Néstor Kirchner. En ese mismo chalet, en general los viernes, recibe con generosos asados al personal del Destacamento, aunque no es muy claro si sigue recibiendo a los que fueron removidos a raíz de la desaparición de Luciano. El señor Lombardo no es de los preocupados por el qué dirán. Ha declarado al diario La Nación: “Me dirán nazi o fascista, pero los malandras están en las villas”. La declaración-acusación o como se la quiera llamar, fue cometida como consecuencia de la desaparición de Luciano Arruga, convirtiendo a Lombardo en emblema explícito de la criminalización de la pobreza y los reclamos de mano dura. Lombardo también apareció con dos teorías televisivas: a) Luciano estaba en Córdoba; b) estaba en la villa 1-11-14 de Bajo Flores (otro blanco preferido de la gente a la que le dirán nazi o fascista). La arenga de Lombardo se incrementó al infinito cuando también en Lomas del Mirador fue asesinado Gustavo Lanzavecchia, más conocido como Gustavo Damián, florista y decorador de la presentadora Susana Giménez. Lanzavecchia fue apuñalado, amordazado y arrojado a la piscina de su casa. Esto provocó que la señora Giménez reclamara la pena de muerte, aunque luego se desdijo, propuesta reproducida por otras personas de la misma índole y edad, como el músico Luis Alberto Spinetta, entre otros. Fue el 27 de febrero. El 3 de marzo hubo otro crimen, el de Hernán Landolina, personal trainer de Guillermo Cóppola, asesinado de un balazo en la cara. Paradojas: 1. Pese al refuerzo policial, al Destacamento y a los Vecinos en Alerta, los crímenes siguieron ocurriendo en Lomas del Mirador. Tal vez sea una casualidad. 2. Ocurrieron muy cerca de la desaparición de Luciano, cuando se veía que la causa dormida en la ufi 7 pasaría a activarse en la ufi 1. Lograron exacerbar a eso que se llama “opinión pública” mientras los medios ninguneaban la desaparición del joven y Lombardo hablaba de “malandras en las villas”. Tal vez sea otra casualidad. 3. Si se sigue el razonamiento del presidente de la apdh, y del abogado Combi, los destacamentos, refuerzos policiales y pedidos de mano dura, tienden a ser estúpidos, perversos, o a incrementar aquello que dicen combatir. Si hay zonas liberadas para chiquilines y adultos que trabajan a cuenta de instituciones policiales impregnadas por el delito, reforzar y cebar a esas instituciones sólo provocará más de lo mismo, y cada vez más impunidad para hacerlo. Los familiares y organizaciones que están impulsando el caso han puesto luz también sobre la actitud de los medios. Vanesa escribió una carta al gobernador Daniel Scioli en la que menciona las falsedades publicadas por el diario Clarín y algunos de sus periodistas. Pero también denunciaron de qué modo los actos y reclamos por la desaparición de un chico de 16 años fueron sistemáticamente ignorados por toda la corporación mediática, incluyendo la oficial. Karma argentino: los desaparecidos siempre vuelven a desaparecer. http://www.lavaca.org/ ENtrevista con Vanesa Arruga

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La izquierda lee, la derecha asesina
La izquierda lee, la derecha asesina
InfoporAnónimo1/24/2011

“La izquierda lee, la derecha asesina”(*), Por Andrés Rivera Dashiell Hammett, el autor del Halcón Maltés, fue juzgado el 26 de marzo de 1953 por el subcomité del Senado estadounidense presidido por Joseph McCarthey que examinaba qué libros procomunistas habían conseguido infiltrarse en ciento cincuenta bibliotecas dependientes del Departamento de Estado en el extranjero. Entre ellos, había trescientos ejemplares de libros de Hammett en las estanterías de setenta y tres de estas bibliotecas. Por esa razón el escritor fue citado a declarar. Tras un largo interrogatorio, McCarthey le pregunta a Hammett: “Si usted estuviera gastando, como estamos haciendo nosotros, más de cien millones de dólares al año en un programa de informaciones que se supone tiene por objetivo luchar contra el comunismo, y si usted fuera el encargado de este programa de lucha contra e comunismo, ¿adquiriría usted las obras de unos setenta y cinco autores comunistas y las distribuiría por todo el mundo estampando en ellas nuestro sello oficial de aprobación? ¿O prefiere no contestar a esta pregunta?”. Hasta ese momento Hammett se había atenido a la cláusula cuarta de la constitución norteamericana que autoriza a no contestar si la respuesta puede volverse una acusación hacia uno mismo. Pero ante ésta contestó, y dijo: “Bien, yo pienso -por supuesto no lo sé- que si estuviera luchando contra el comunismo creo que lo que haría es no darle a la gente ninguna clase de libros”. A lo cual McCarthey agregó: “Viniendo de un autor, este comentario es poco corriente. Muchas gracias, ha terminado el interrogatorio”. La primera revolución perfecta, la más burguesa y acabada y ejemplar fue -en la opinión de Lenin- la francesa, la de la emblemática caída de la Bastilla. Esa revolución se forjó en la biblioteca de Juan Jacobo Rouseau. A partir de eso me pregunto: -¿Cuáles fueron las bibliotecas que dieron agua y pan a Kurt Wilckens, el obrero anarquista que puso fin a la vida del Coronel Varela, jefe de la represión armada y del pogrón de la semana trágica? Kurt Wilckens leía a Bakunin y a Kropotkin. ¿A quiénes leyeron los estudiantes que protagonizaron la reforma universitaria de 1918? A Hegel, a Marx, a Engels. ¿Sacudieron el polvo de muchas, pocas, algunas bibliotecas? Sí, allí estaban sus armas. ¿Allí estaba la letra, el grito, la consigna? Si, allí, en los intersticios de la palabra escrita, reunida por militantes desvelados, por trabajadores que llegaron de Génova y Turín, de la dilatada Rusia zarista, de Barcelona la hermosa, del París insurrecto de 1871. ¿Quiénes contribuyeron, quiénes nutrieron a los revolucionarios bolcheviques? Las bibliotecas, que guardaban los trabajos de Marx, de Engels, de Jorge Plejanov, de Rosa Luxemburgo. ¿A quién leyó Rodolfo Walsh? ¿Sólo al aséptico Artur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes? ¿A quién leyó David Viñas en el destierro? ¿Cuáles bibliotecas frecuentó en su azaroso exilio, mientras le llegaban informaciones desgarradoras del holocausto argentino? ¿A quiénes leyeron los treinta mil desaparecidos? ¿Qué bibliotecas dieron asilo a su congoja antes de que los narcotizasen y los arrojaran al mar desde los aviones? ¿Qué leyó, y en cuáles bibliotecas, el ciudadano y ex presidente Carlos Saúl Menem? ¿Y el ciudadano y actual mandatario Fernando de la Rúa? El hoy comandante en jefe del Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni, que suele reivindicar, con mala prosa, a torturadores confesos y asesinos convictos, ¿qué lee? ¿A cuáles bibliotecas apela? ¿Quiénes sacan de las bibliotecas a Esteban Echeverría, a José Hernández, a Roberto Arlt, a Manuel Puig? ¿Quiénes han leído Literatura argentina y realidad política de David Viñas? ¿Y Noticias secretas de América de Eduardo Belgrano Rawson? Títulos imprescindibles para el adolescente, para la dama y el caballero y para los camaradas, si aún los hay. También hay que incluir Respiración artificial de Ricardo Piglia en esta escasa nómina. ¿Tuvo bibliotecas el teniente coronel Varela, que ordenó ejecutar durante el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen a centenares y centenares de trabajadores en el sur patagónico? ¿Tuvieron bibliotecas Jorge Rafael Videla y Eduardo Emilio Massera? ¿Tuvo una biblioteca Adolfo Hitler? ¿Tuvo una biblioteca Francisco Franco? ¿Qué lee en su retiro Augusto Pinochet. ¿Qué buscó en las bibliotecas el subcomandante Marcos ¿Qué Karl Marx en el British Museum? ¿Qué Jorge Luis Borges en silenciosas bibliotecas porteñas? ¿Qué buscaron los rehenes políticos e ideológicos de Juan Manuel de Rosas y de los generales José Félix Uriburu, Agustín P. Justo, Pedro Aramburu, Antonio Bussi y del Coronel Ramón Camps? Consuelo, placer, sabiduría, para enfrentar a los laceradores de su carne y verdugos de la contrarrevolución. Lo que aquí sostengo no ofrece posibilidad, ni la más mínima, de refutación: la izquierda lee, la derecha asesina. (*) El siguiente texto es un fragmento de una conferencia de Andrés Rivera durante el ciclo “Un golpe a los libros”, desarrollado entre marzo y septiembre de 2001 en la ciudad de Buenos Aires. El texto integra el libro del mismo nombre, de editorial Eudeba) LOS JARDINES DEL CIELO La historia de un proyecto político, de un partido revolucionario, es un complejo entramado de acontecimientos que van marcando un camino irregular. Allí están los documentos, las operaciones, las crónicas periodísticas y los balances ensayísticos sobre la experiencia del PRT-ERP en Argentina, la organización marxista de mayor desarrollo en la historia local. Pero también están las voces de sus protagonistas, de aquellos que lograron sobrevivir a la derrota. Y con el tiempo, llega el turno de escucharlas contar un relato que es complemento profundo y humano. Los jardines del cielo. Experiencias de una guerrillera , de Pola Augier es una mezcla de miradas entre el registro vertiginoso de un Partido revolucionario y la experiencia personal de un puñado de jóvenes ante un desafío radical. Mitad biografía y mitad apuntes de época; el relato de Pola (una de las fundadoras del ERP y co-responsable del aparato de Inteligencia del PRT) es un acercamiento desde un perfil nuevo. La vida cotidiana en el Partido, la felicidad de la militancia, el paulatino crecimiento del terror militar, pero también la maternidad, la amistad, la presencia femenina y la plenitud por compartir con miles un proyecto en común; se dejan leer en este libro imperdible, que a partir del 11 de marzo puede leerse, sin costo, en nuestra página web www.revistasudestada.com.ar DESCARGAR (EN PDF):

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Seres Fantásticos de Argentina
Ciencia EducacionporAnónimo1/29/2011

Catálogo de Algunos Seres Fantásticos de la Mitología Argentina El Coquena Deidad diaguita-calchaquí protectora de las vicuñas, llamas y guanacos. Se lo describe como un hombre pequeño, lampiño y con rasgos indígenas, que viste pantalón de barracán, camisa de lienzo, ojotas y poncho de vicuña, s quien defiende sus vidas de las crueldades humanas. Se cubre la cabeza con un sombrero ovejón (hecho de lana, con una tela muy primitiva moldeada en el mortero) o con un simple chujllo o gorra indígena. A veces se aparece también con la forma de un guanaco. Camina ligero y no deja rastros. Anda silbando por los cerros y masca coca continuamente. Pero es tal la seguridad de su presencia que todos le temen. Por eso no matan vicuñas ni llamas para utilizar su pelo. Prefieren cortar suavemente el vellón. Tampoco maltratan a las arrias cuando cargadas de sal, bajan de los cerros. Se cuentan historias, en que justiciero, Coquena ha quitado las llamas a quien no sabía valorar ese don; y como ha premiado a los buenos pastores que, en tormentas de nieve, cuando el viento blanco amenazaba cubrirlo todo, salvan con peligro de su vida su hato de cabras en plena borrasca. Y está su persona tan ligada a los hechos que ocurren por estas regiones, que, en Salta, cuando aparece un forastero, para adquirir provisiones y, tocándose con el codo, murmuran: "Es coquena". La Solapa Duende maligno de la zona de Entre Ríos que se lleva a los niños que se escapan a la hora de la siesta para robar frutas, matar pájaros, aventurarse por el río o cometer otro tipo de travesuras. Se la representa como una vieja muy alta y fea, con un vestido largo y blanco de quince volados, y un sombrero grande en los que mete a los chicos que agarra. En Nogoyá se lo ha caracterizado como una especie de águila. El Sacháyoj Zupay (del quichua "Dueño del bosque" ) Ser mitológico de la zona de Chaco, se lo representa con diversos aspectos: como un hombre barbudo y de cabellos largos cubierto o camuflado con la hierba llamada sayasta o barba de monte, o como un gaucho montando una mula negra la cual lleva ricos arreos adornados con metales y piedras preciosas, otras veces se le ha visto como un anciano cubierto de hierbas, o como un ser cuya cabeza y tronco es el de un anciano y cuyas extremidades son las de un animal ( puma, yaguar, guazuncho, zorro ), también se considera que puede aparecer como un animal gigantesco ( conejo, guazuncho, vizcacha ); o con diversos aspectos de las forestas chaquenses, también se le supone como un arbusto con rostro humano. Se dice que El Sacháyoj suele llevar un morral con miel, hidromiel o mulitas con los cuales obsequia al ser humano valiente que se le aproxima y le acepta respetándole. Emite sonidos semejantes al golpe de un hacha atrayendo con esto a los hacheros y meleros hacia las selvas en donde los hace extraviar. Se nutre con frutos y animales silvestres y suele deambular veloz y fácilmente aún entre las más densas forestas y espesuras haciendo desaparecer a los perros que le intentan perseguir. Yastay Es el hijo de la Pachamama y por encargo de ella cuida los animales silvestres. Se lo representa como un anciano de barba larga y cuernos como los de un carnero. Los que van a cazar le deben dejar una ofrenda, como señal de que fue aceptada la ofranda aparecerán volando unos pájaros y la actividad será propicia. La gente antes de salir hace una junta llamada kachakuna, en el cual se invoca la protección del Yastay. Este acepta los pactos siempre y cuando no se divulguen. Se conocen leyendas de personas perdidas que ofrendaron al Yastay y hasta suplicaron sin tener nada y el les hizo aparecer animales cocidos, pieles y todo tipo de ayuda de la naturaleza. También hubo casos de personas que abusaban de la caza y el mismo Yastay se les apareció para castigarlos, atacar a los sabuesos y perros de caza, en otros relatos el Yastay se convertía en Ñandú o Vicuña mucho mas grade y feroz, en Yaguareté o Perro salvaje o Lobo y atacó a aquellos que mataban o torturaban animales por diversión y no para alimentarse. Los aborigenes lo respetaban mucho, los Calchaquíes lo tenían a semejanza de la Pachamama. El Yaguareté Aba El Yaguareté Aba también llamado Capiango es de origen guaraní. Es una especie de brujo muy temido en nuestro litoral, mitad tigre negro y mitad persona. Las manos y las piernas son de ser humano. Tiene una frente pelada muy ancha. También aparece como toro negro. Come carne humana, de mula y de vaca. Ataca los ranchos y los saquea. Persigue a las novias jóvenes y se las lleva para que le saquen los piojos. Los horneros dan la voz de alarma cuando los ven. Utiliza un cuerito para metamorfosearse; pero además se sahúma con plumas de gallina. Para que pierda el poder, hay que quitarle el cuero y escupirle 3 veces la cara: así queda ciego. Se lo combate con balas o con machetes bendecidos. En cuanto muere toma forma humana. Es terrible y de fuerza descomunal, ya que puede derribar a ocho hombres fuertes de un solo zarpazo. El Chonchón El Chonchón, Chon-chon, Chuncho, Quilquil o Tue-tue es una criatura mapuche, oriunda de Chile y algunas regiones de Argentina. Se le relaciona con alguna especie de lechuza o búho, pero está emparentada a toda ave “agorera” o de mal agüero. Se presenta como un ave de plumaje grisáceo ceniciento, y lo que sería su cuerpo lo ocupa una cabeza humana, de la que salen unas afiladas garras y de sus orejas unas gigantescas alas con las que vuela. Emite un chillido ensordecedor, y se lo caracteriza por repetir la frase “Tue-tué”. El Colo-Colo o Basilisco También Perteneciente a la cultura Mapuche (Araucanos) Es una criatura que tiene entre forma de pollo y culebrón (víbora). Sale de un huevo malformado llamado llolloy de una gallina vieja o un gallo colorado. También se dice que es un huevo de gallina empollado por un gallo o un sapo. Posee un solo ojo, del cual emite un fuerte resplandor que puede matar a quién lo mire fijamente. Tiene cola de dragón y en su lomo escamas como si fuera una serpiente. Puede paralizar con su canto himnótico o mirando fijamente alguna extremidad de la víctima, la cual quedará paralizada durante toda su vida. Se oculta en los rincones de la casa donde acecha al que se le acerque. Algunos los más tímidos se ocultan en alguna cueva del gallinero y salen solo a la noche. Metiéndose por alguna hendija de la casa y succionando el aliento o la saliva de la persona, en el caso de una mujer amamantando succiona la leche y pone en la boca del niño su cola para que no llore. La víctima cualquiera sea el caso se va “secando” y poniendo pálida e inapetente hasta morir. La forma de exterminarlo es poniendo espejos en la casa, el monstruo al ver su imagen se petrifica y muere. Pero es más fácil aún matándolo antes de nacer. El huevo se diferencia por su color oscuro y su forma alargada, algunos con manchas muy pronunciadas. Algunos sostienen que sale de un huevo sin yema, este huevo solo puede ser destruido si es arrojado al fuego. Los machis en la antigüedad (sacerdotes chamanes mapuches) lo neutralizaban poniéndo a su alrededor varillas de mechay. Con el polvo de sus restos mezclándolo con cobre rojo y sangre de un hombre pelirrojo se puede fabricar oro. El Yasí-Yateré Oriundo de la selva misionera. Es una criatura que aparenta entre 2 y 6 años, de cara bonita, rubio, ojos azules o amarillos, sin orejas. Tiene un olor muy fuerte y desagradable. Rapta niños que encuentra solos al mediodía o a la siesta. Sólo se lleva a los varones, a las mujercitas, por lo general las deja pues tienen el pelo tan largo como él. Lame sus frentes para quitarles el bautismo. Al rato de jugar un rato con ellos, los abandona envueltos en lianas y enredaderas, y los niños quedan mudos, atontados presa de su encantamiento. Todos los años, para el aniversario del rapto, los chicos sufren ataques de epilepsia, para curarlos hay que bautizarlos de vuelta, cosa que no siempre funciona. El Yasíyateré usa un gorro o boina roja Su ropa es amarilla. Alrededor de su cuello tiene muchas llaves de oro y cinco anillos en los dedos. Lleva una varillita mágica, un bastoncito de oro muy brillante en el cual reside todo su poder; si alguien logra quitárselo comienza a llorar, pidiéndolo. Sin su bastón se debilita.Cuando camina queda solo la huella del pie izquierdo, el derecho no se ve. Vive en lo profundo de la selva y come solamente huevos, miel y fruta. Es dueño de muchísimas alhajas y de tesoros. Aparece generalmente en Enero, y especialmente en noches de luna, emitue un silbido que suena como yateré...yateré... cada vez más fuerte. El Pombero Vive en lugares secretos en las selvas del noroeste argentino, es un hombrecito muy petiso que no alcanza el metro de estatura, un enano gordo, fornido y peludo. Camina con los pies para atrás para que no lo puedan seguir y usa un sombrero de alas muy anchas, traje oscuro y una abundante barba negra. Lo han visto con un látigo y otros como un viejito con un bastón dorado. Suele llevar una maleta al hombro llena de quesos, dulces, carne seca, botellas de caña y tabaco que son las ofrendas que le dejan los que buscan su amistad. Puede cambiar de forma y presentarse como un animal, como un hombrecito tonto o un mendigo. Es de tez morena pero lleno de bello en todo el cuerpo. Sus ojos son como los del sapo o el pez, de forma chata y con cejas anchas y de pelo largo. Mira fijo como las lechuzas sin parpadear. Silba, hace ruidos de cascabeles y pía como un pollito o un carancho si está enojado, puede imitar el canto de cualquier pájaro, también se lo conoce como Cuarahjí-Yará, Caraípuijharé o Gauraúyara. Sale especialmente entre los meses de octubre y noviembre cuando el sol es mas fuerte y espía a la gente, persigue a las mujeres y castiga a los niños que andan por el monte a la hora de la siesta robando frutas verdes, nidos o cazando pájaros; cuida que no los maten con la gomera. Cuando las criaturas corren las atrapa con el látigo y las lleva. A veces las tira en un pozo y en algunas ocasiones llega a matarlas. También se enoja cuando los chicos malos le hacen burla, lo nombran para burlarse. Es suficiente que toque una persona para volverlo loco. Le agrada ser amigo de personas solteras o viudas. Para ganarse su amistad hay que hablarle como a una persona y ofrecerle tabaco y caña. Le gusta mucho mascar tabaco negro en cuerda y comer lima. Defiende y acompaña por los lugares desiertos y desconocidos a quien es su amigo, para que no se pierda en el monte. Cuando va con uno, nunca sale el tigre o ninguna clase de bicho malo. Puede ser un gran amigo pero no hay que hacerle faltar tabaco pues castiga el olvido. Es terrible cuando se enoja y tiene mucha fuerza como también magia. Si se le imita el grito, se acerca y silva junto a los oídos. Aturde y hiela la sangre. No hay que nombrarlo o provocarlo. El oye cuando pronuncian su nombre, aunque sea a la distancia, porque es de oído muy fino y de sueño por demás liviano. Para referirse a él hay que hablar poco y en voz baja, tratar de llamarlo con otro nombre y no decir que es feo o que es malo. El Ucumar Del Quichua, “cuerpo”, y se lo llama de ésta forma por que no posee alma, en la voz Aimara significa “oso” y se trata de un ser con apariencia de hombre petiso y panzón. Tiene el cuerpo enteramente cubierto de pelos, sus manos y pies son enormes. Se dice que posee una fuerza extraordinaria y que sus gruñidos ensordecen. Se lo ha visto en zonas de pede monte, por lo que se piensa que vive en las cuevas de la montaña. Esta leyenda tiene origen en las zonas donde predominaba la cultura Inca, en nuestro país en las provincias de Salta, Jujuy y hasta el Chaco Y Tucumán. Cuenta así la leyenda que rapta a las jovencitas y se las lleva a sus cuevas donde las obliga a tener hijos suyos. Se lo caracteriza por ser gruñón y malvado ya que cuentan algunos otros que sus hijos monstruosos se comen a su madre humana al nacer es por eso que cada año sale a buscar una joven nueva.Dicen que esa es su condición de monstruo por que alguna vez fue humano, tan feo que raptaba y violaba a las jovencitas y por eso fue maldecido. La Mulánima Se la conoce también como Alma-Mula, Tatá cuñá o Mula frailera, y se trata de un animal fabuloso en forma de mula enorme con las crines encendidas, ojos y boca que lanzan fuego a llamaradas. Se trata de una mujer condenada por pecados gravísimos contra el pudor. Tales pueden ser el incesto o aquella que hace romper sus votos de castidad a un sacerdote. Generalmente también se dice de la mujer adúltera o fornicadora. Galopa por el campo haciendo un ruido de metal, corre con las riendas sueltas y mata a la gente en su camino a patadas, mordidas y pisotones o lo hace con las llamaradas que despide de sus ojos y boca. Aparece solo de noche o en días muy tormentosos donde las nubes generan una densa oscuridad.En Tafí del Valle se ha encontrado, en la "Ruta de Birmania" (camino que lleva al Ojo de Agua y que pasa por detrás de la Loma del Pelao), una piedra con una pisada de este animal. Algunos dicen que es el mismísimo demonio. La Llorona María Ángela De la Cruz, una mujer cautiva, raptada por los malones y llevada a las tolderías de los indios Pampa. Tomada a la fuerza por el cacique de la tribu, ella dió a luz dos mestizos, y al ver que en su aspecto eran más blancos que indios fueron asesinados por su padre y dados en sacrificio a los brujos. Los llantos de la madre fueron tan intensos que luego de aquel horror tuvieron que quitarle la vida para poder callarla. Al realizarse la campaña al desierto se cuenta que toda la tribu padeció de una gran pestilencia que los diezmó por completo, afectando también a los que se aproximaban por allí. Los soldados que tuvieron contacto con ellos murieron luego de relatar la forma horrorosa en que todos aquellos indios fueron pudriéndose en vida por la maldición. A la noche luego de huír del lugar y al acampar en las cercanías todos escucharon llantos y lamentos durante toda la noche. Uno de los niños indígenas rescatados logró contar el espeluznante episodio de aquella mujer que aparece por la noche, llevándose la salud de todo el que la oye o la ve. La tierra quedó maldita, ni una flor crecía en ella. Y hoy día en algún lugar entre la Pampa y la Patagonia Argentina aún se escuchan los llantos de la madre que busca desconsolada las almas de aquellos niños a los que le arrebataron brutalmente y sacrificaron.

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