El aparato locomotor
Doscientas piezas en movimiento
El esqueleto humano está constituido por más de doscientos huesos, con formas y tamaños muy distintos. Su misión es el sostenimiento y la protección del organismo y de sus órganos internos.
Huesos bailando
Los dos centenares de huesos y los más de seiscientos músculos del cuerpo humano, a los que hay que sumar las articulaciones y sus ligamentos correspondientes, convierten las desplazamientos y las piruetas de una bailarina en emociones artísticas. La resistencia, la firmeza y la ductilidad del esqueleto actúan de armazón durante años y años de entrenamiento y sacrificios.
El esqueleto es la estructura interna, robusta y flexible, que sostiene y protege los órganos del cuerpo. Está formado por los huesos y los cartílagos. Los huesos son las piezas rígidas y duras del esqueleto, mientras que los cartílagos son más maleables y elásticos. El conjunto es sorprendentemente flexible y muy resistente.
El esqueleto humano es simétrico, dispuesto a ambos lados de la columna vertebral, que constituye el eje de cuerpo. Los 206 huesos que lo forman, se distribuyen en grupos, repartidos por todo el organismo.
La cabeza, integrada por el cráneo, la mandíbula superior y la mandíbula inferior, está compuesta por 29 huesos. El tronco, eso es la columna vertebral y la caja torácica, tiene 51 huesos. Las extremidades superiores, con ambos hombros, brazos y manos, poseen un total de 64 huesos. Las extremidades inferiores, con la cadera, ambas piernas y pies, suman globalmente 62 huesos.
El esqueleto
Visiones frontal y dorsal. Compuesto por 206 huesos, el esqueleto humano es a la vez resistente y flexible. Los huesos son unidades rígidas y fuertes, pero los cartílagos de sus extremos les otorgan una gran plasticidad. Además, los huesos son reservas de minerales y fábricas de células sanguíneas.
El esqueleto mantiene erguido el cuerpo, pero también protege las vísceras y los restantes órganos internos. En los huesos se insertan los ligamentos y los tendones. El trabajo en equipo desarrollado por los huesos y los músculos permite el movimiento y una amplia gama de actos voluntarios.
Funciones nobles
[size=12]El esqueleto tiene encomendadas misiones muy importantes. Su función principal es el sostenimiento del organismo y de todos sus órganos, a los que también sirve de protección.
Además, los huesos son un firme punto de anclaje para tendones y músculos, que tienen a su cargo la responsabilidad de los desplazamientos y las acciones voluntarias.
Los huesos también participan en otras funciones esenciales del organismo. Así, cuando es necesario, liberan los minerales almacenados en su estructura.
En el interior de los huesos largos, se aloja la médula ósea [/size]o tuétano, que es un tejido donde se fabrican los glóbulos rojos y algunos glóbulos blancos.
Los huesos
Células vivas a la sal
Los huesos son estructuras vivas y resistentes, en perpetua renovación. Tienen formas y tamaños caprichosos, pero adaptados siempre a una función específica. También almacenan sales de calcio.
Siempre creciendo
Los huesos crecen constantemente. La membrana exterior o periostio se mantiene siempre activa y va reponiendo el hueso. Nuevas capas de células óseas se sumergen hacia la médula, desplazando a las capas ya viejas, que son reabsorbidas.
Los huesos son piezas sólidas, fuertes y ligeras. Están formados por tejido óseo, que es la agrupación de células vivas y de materia inorgánica.
Las células óseas u osteocitos se disponen en círculo alrededor de unos canales centrales o conductos de Havers. Por su interior circulan los vasos sanguíneos, los vasos linfáticos y las terminaciones nerviosas. La sangre aporta los nutrientes necesarios. Con el tiempo, entre las células se depositan sales minerales, básicamente fosfatos y carbonatos de calcio, que constituirán, finalmente, una masa sólida, esponjosa y ligera.
Cortos y largos
Los huesos adoptan formas y tamaños muy diversos, según sea la función que deban cumplir. Pueden ser anchos y planos como los del cráneo, el esternón o la cadera; cortos, como las vértebras o los de la palma de la mano, o largos y huecos, como los de los brazos y las piernas.
El hueso más largo del esqueleto humano es el fémur, situado entre la cadera y la rodilla, y que mide unos 50 centímetros. El más corto es el estribo, un hueso del interior del oído. Mide apenas 3 milímetros de longitud.
Huesos de piedra
La osificación es el proceso de formación de sustancias óseas. Inicialmente, el hueso se forma a partir de cartílago, que es blandoy flexible. La sangre aporta sustancias nutritivas y sales minerales, que se depositan lentamente. Con el tiempo, el tejido óseo sustituye al cartílago. El hueso es sólido y también flexible.
Cartílagos óseos
Los huesos se desarrollan a partir de un cartílago. El cartílago gana lentamente en solidez y rigidez, sin perder aún su flexibilidad, a medida que progresa la osificación.
La osificación es un proceso muy lento, en que se depositan capas sucesivas de sales de calcio. Estas sales minerales forman un entramado con diminutos túneles internos. Por eso, los huesos son a la vez resistentes y ligeros.
Durante su crecimiento, los extremos de los huesos muestran las bandas de cartílago en proceso de osificación. Así, pueden aumentar en longitud o grosor sin afectar las articulaciones.
El interior del hueso
Osteocitos o células óseas rodeando en capas concéntricas los conductos de Havers, por cuyo interior transcurren los vasos sanguíneos, los vasos linfáticos y los nervios. Las células vivas constituyen la tercera parte del peso del hueso, el resto son sales minerales.
El cráneo
El espejo del alma
El cráneo aloja el encéfalo, que es la central nerviosa del organismo. La cara acoge los órganos de los sentidos, que facilitan la comunicación y la relación. Cráneo y cara forman la cabeza ósea.
Cráneo y cara
Visión frontal del cráneo y la cara.
La cabeza está formanda por el cráneo y la cara.
El cráneo constituye una cavidad o caja craneal, que aloja al encéfalo, con los órganos más nobles del cuerpo. Por su base, a través del agujero occipital, penetra la médula espinal y un puñado de nervios, arterias y venas.
El cráneo está constituido por ocho huesos: frontal, occipital, etmoides, esfenoides, dos parietales y dos temporales.
El hueso frontal forma la frente y la parte superior de las fosas orbitarias, donde están instalados los ojos. El hueso occipital está situado en la parte posterior e inferior del cráneo, por encima de la nuca. Se articula con el atlas, que es la primera vértebra de la columna vertebral. El etmoides es un pequeño hueso que forma parte de las fosas nasales. El esfenoides ocupa la parte anterior de la base del cráneo. En su cuerpo o zona central se aloja la hipófisis, una glándula endocrina importantísima.
Los huesos pares del cráneo son los dos temporales y los dos parietales. Los temporales se sitúan a ambos lados de la cabeza, bajo las sienes, y albergan los órganos del oído y del equilibrio. Los parietales son huesos cuadrangulares, colocados detrás del frontal, en la parte superior del cráneo.
Los huesos del cráneo se articulan entre sí y entre los de la cara por medio de las suturas o articulaciones inmóviles, unidas definitivamente con tejido fibroso en los primeros años de edad.
La cabeza
Visión lateral de la cabeza.
Cara en huesos
El esqueleto de la cara se divide en dos: la madíbula superior y la madíbula inferior. La mandíbula superior está compuesta por trece huesos agrupados en torno al maxilar superior, mientras que un solo hueso forma la mandíbula inferior, que es el maxilar inferior.
En evolución
El tamaño y la forma de la cabeza humana son obra paciente de la evolución. Con el devenir de los años, el ser humano ha incrementado la capacidad de su caja craneal y ha suavizado los rasgos angulosos de su rostro.
La columna vertebral
Un rosario de huesos
La columna vertebral es el eje óseo del esqueleto. Está formada por una sucesión de huesos,con uniones semirrígidas, a lo largo de la espalda. La columna aloja y protege la médula espinal.
La columna vertebral
Visión anterior, lateral y posterior de la columna. La columna vertebral o raquis está formada por veintiséis huesos: veinticuatro vértebras más el sacro y el cóccix. Las vértebras se encuentran agrupadas en la porción cervical, dorsal y lumbar. Los dos huesos inferiores forman la porción pélvica. La columna vertebral tiene una longitud media de 75centímetros y, vista lateralmente, presenta una serie de curvaturas.
Visiones superiores de las vértebras
La columna vertebral es una cadena de veintiséis huesos, casi alineados "en columna" de a uno. Los veinticuatro huesos superiores se denominan vértebras. Los dos inferiores son el sacro, que forma la parte central de la pelvis, y el coxis, cóccix o rabadilla, que es un recuerdo evolutivo remoto.
Las vértebras son huesos sólidos, unidos a su vecino superior e inferior mediante una almohadilla o disco intervertebral. Estos discos dan a la columna una ligera flexibilidad. Las vértebras cervicales son siete y se encuentran en la nuca. La primera vértebra cervical, situada inmediatamente debajo de la cabeza, es el atlas, que gira alrededor del apoyo que le da el axis o segunda vértebra cervical. La acción coordinada de ambas vértebras permite mover la cabeza arriba y abajo y a ambos lados.
A las vértebras cervicales les siguen las doce vértebras dorsales, que están en la zona media de la espalda. Finalmente, las cinco más bajas son las vértebras lumbares, situadas aproximadamente entre ambos riñones.
Todas las vértebras tienen un saliente o apófisis, donde se insertan los tendones y los ligamentos que permiten un ligero estiramiento y una discreta flexión de la columna.
Funciones fundamentales
La columna tiene asignadas varias funciones. Las más destacadas son sostener la cabeza, formar la parte posterior de la caja torácica y, especialmente, alojar la médula espinal. La columna vertebral es una estructura delicada que hay que cuidar. Presenta varios problemas, como el dolor de espalda, uno de los males más extendidos de nuestra época. Por eso, es recomendable sentarse siempre derecho y flexionar las rodillas al levantar un objeto pesado.
El tórax
Una caja llena de tesoros
El tórax es una caja de huesos y cartílagos, que aloja importantes órganos internos y colabora de manera muy importante en la respiración. Lo forman la columna, el esternón y las costillas.
Sacar pecho
El tórax es una caja semiflexible, abierta sólo por arriba y abajo, que contiene y protege el corazón y los pulmones. Está delimitado por la porción dorsal de la columna vertebral, el esternón y doce pares de costillas. Las costillas están inidas al esternón mediante cartílagos. Así, se consigue una estructura firme y elástica.
El tórax se asemeja a una caja semirrígida, pero sin base ni tapa. Se denomina también caja torácica. Mide por delante unos 15 centímetros, y más o menos el doble por detrás y a ambos lados. Está formado por las vértebras dorsales, las costillas y el esternón.
El tórax aloja los pulmones y el corazón. Además, ofrece una colaboración esencial en la función respiratoria, pues interviene decididamente en los movimientos de inspiración y de espiración del aire, ensanchándose y recuperando rítmicamente su posición normal.
Esternón y costillas
El esternón es un hueso plano situado en la parte anterior del pecho.
Mide casi unos 20 centímetros de longitud y unos 6 de anchura. Parece un puñal, en que la empuñadura es el manubrio, la hoja sería el cuerpo, y la punta, el apéndice xifoides. Lateralmente, el cuerpo presenta una serie de escotaduras destinadas a recibir las costillas.
Las costillas son doce pares de huesos que se unen por detrás a las vértebras dorsales y, por delante, al cuerpo del esternón. Cos este hueso, la unión es mediante una serie de cartílagos costales.
Hay tres tipos de costillas, según su articulación con el esternón. Las costillas verdaderas son los siete pares superiores, que se articulan por separado con el esternón mediante sus cartílagos costales. Le siguen las tres pares de costillas falsas, que se unen al esternón por un cartílago común. Finalmente, las costillas flotantes son los dos pares inferiores, que no se articulan con el esternón.
El esternón
Este hueso es como un puñal "clavado" longitudinalmente en el centro del pecho. En su cuerpo, a ambos lados, se insertan las costillas verdaderas y, gracias a un cartílago costal común, también las falsas.
Resumen: El Esqueleto
El cuerpo humano es una complicada estructura de más de doscientos huesos, un centenar de articulaciones y 650 músculos actuando coordinadamente. Gracias a la colaboración entre huesos y músculos, el cuerpo humano mantiene su compostura y puede desplazarse y realizar múltiples acciones.
El conjunto de huesos y cartílagos forman el esqueleto.
El hueso es un tejido sorprendente, ya que combina células vivas (osteocitos) con materiales inertes (sales de calcio). De esta unión, surge la fuerza, pero también la ligereza y la resistencia. El hueso se está renovando constantemente.
Las funciones del esqueleto son múltiples. Tanto sostiene al organismo como protege los órganos delicados, a la vez que sirve de punto de inserción a los tendones de los músculos. Además, el interior de los huesos largos aloja la médula ósea, un tejido noble que fabrica glóbulos rojos y blancos.
La cabeza está constituida por el cráneo y la cara. Es una sucesión intrincada de huesos que protege al encéfalo y a otros órganos del sistema nervioso central. También da cobijo a los órganos de los sentidos, a todos menos al tacto que se encuentra repartido por toda la superficie de la piel.
La columna vertebral es un pilar recio, pero un poco flexible, formado por una treintena de vértebras que cierra por detrás la caja torácica. En la porción dorsal de la columna, se articula con las costillas. El tórax es una caja semirrígida que colabora activamente durante la respiración.
Bueno taringueros, eso es todo... espero que les haya gustado.
Como en todos los post que hago y en los que haré, esta demás decir que los escribo todos yo asique este me llevó mas de 5 horas!!!
Espero sea de su agrado...
Hasta el próximo post!!!!