Piquetes y piqueteros en la Argentina de la crisis
Cerrar el paso abriendo caminos
Autora: Isabel Rauber
Fecha: Diciembre de 2002
Índice
Introducción al tema
Los piquetes de La Matanza: secuencia de lucha, conciencia y organización crecientes contra la pobreza
Articulación de problemáticas, actores y prácticas
El piquete: la casa de todos
Introducción al tema
“El piquete no es solamente una organización para alcanzar un objetivo,
también es la construcción de una cultura de vida solidaria y diferente.”
Víctor De Gennaro
La irrupción de los piqueteros
en el siglo XXI, en Argentina, obliga a remontarse cuando menos a los inicios del siglo XX y recorrer las luchas obreras de entonces, sus distintas expresiones, métodos y protagonistas. Sus formas de organización y actuación, sobre todo en las huelgas, pueden considerarse parte de los antecedentes genealógicos de la concepción, organización, y forma de lucha piquetera actual. Quizá, el primer elemento indicativo y significativo al respecto sea la mayoritaria procedencia obrera entre la población piquetera desocupada
.
Sin que se pueda trazar una línea continua entre los piqueteros de ayer y de hoy, es indudable que las raíces de éstos –como la existencia misma de los piquetes
‑ están en el movimiento obrero. En un sentido amplio, su lucha es hoy también contra el patrón, solo que este no está en las fábricas individualmente, sino en el sistema mismo de exclusión y desintegración social impuesto por el neoliberalismo globalizado (o la globalización neoliberal). Y ello no es casual, tiene que ver con el origen de la pobreza: la desocupación, que ha hecho de los trabajadores desocupados –en acto o en potencia‑ el primer bastión del freno a la voracidad del gran capital, a la vez que eje de lucha contra la pobreza y –consecuentemente‑, por el trabajo y la producción; de ahí que los piqueteros confronten con los grandes grupos económicos transnacionales y nacionales asociados a través de sus representantes administrativos de turno: los gobernantes.
Recreada, la metodología de las luchas obreras de antaño se aplica hoy por los trabajadores desocupados en todo el país: cerrar el paso, cortar las rutas, las calles, tomar medidas activas contra el destierro; los desocupados, sub-ocupados y sus familias, no se resignan a morir en vida, luchando, en primer lugar, por su sobrevivencia, pero también por el derecho a un trabajo digno, se oponen al chantaje de los grupos económicos respecto a los trabajadores con empleo, para reducirles al mínimo posible las condiciones laborales y salariales. No son pocos los casos donde se trabaja a cambio del alimento del día, aunque cierto es que es una realidad poco conocida y menos aún reconocida en los medios, en la política, o en la economía...
En un una sociedad como la argentina, donde el silencio es el instrumento fundamental de la dominación esquizofrénica del poder, romperlo resulta un contra‑instrumento fundamental de resistencia y de lucha por parte de los silenciados y condenados. Pero esto hubieron de hacerlo por los únicos medios a su alcance: saliendo a las calles, mostrando su realidad con sus propios cuerpos y vidas.
Destapando una Argentina desprolija, oculta y molesta para los medios al servicio del poder, los piqueteros irrumpieron en la escena nacional enrostrándole al sistema y a la sociedad la verdadera realidad de la pretendida “modernización y globalización”. Quizá sea por ello que, en poco menos de tres años, los piquetes que cortan las rutas y sus protagonistas ‑los piqueteros‑, se han transformado de excepción en regla. Las movilizaciones piqueteras han venido ocupando la centralidad de importantes conflictos sociales de los últimos dos años, a través de las cuales sus protagonistas han ido madurando en propuestas, organización y proyección.
Cuando la opinión pública no puede o no quiere saber, cuando no quiere oír, irrumpir en ella, cortar su “normal” desenvolvimiento y exponer la situación que se pretende silenciar y ocultar, resulta un método –a veces el único‑ válido para intentar modificarla.
Condenados a muerte en los barrios alejados de las grandes ciudades o en poblados y campos del interior, los desocupados y sus familias entendieron que era cuestión de vida o muerte poner sobre el tapete: las calles y rutas del país –como un espejo de la sociedad que los expulsaba‑, el reclamo por sus derechos inmediatos a la sobrevivencia, en primer lugar, y en un sentido más amplio, por los que les corresponden como ciudadanos plenos que son.
Por todo ello los cortes de ruta piqueteros, resultan también una forma de opinión pública cuyo peso se hace sentir muy concretamente ante el Estado y sus gobernantes, o ante legisladores, con el objetivo de reclamar determinadas respuestas respecto a sus problemas concretos –caso del reclamo de “Planes Trabajar”‑, o a cuestiones de índole político general, como es el caso del rechazo al plan de ajuste y “déficit cero” impuesto por el FMI y presentado por el gobierno local.
En ese sentido, los piqueteros pueden considerarse también como grupos de presión, es decir, como grupos organizados que dirigen su accionar para presionar o imponer modificaciones en la conducta de grupos mayores de los que forman parte, como lo es la propia sociedad. Y así ocurrió en el proceso de luchas sociales argentinas que se desarrollaron fundamentalmente en los años 2000 y 2001, y que desembocaron, multiplicados en calidad y participación, en diciembre de 2001; nada de esto es ajeno a las luchas piqueteras que, con su ejemplo, abonaron el camino en colosal tarea pedagógica de resistencia y lucha por la dignidad y la vida.
¿Una nueva cultura social y política?
¿Se está abriendo paso una nueva espiritualidad desde el mundo de los desocupados?, ¿cuáles serían los elementos presentes que permiten afirmar su presencia?
Mirado con perspectiva histórica, este proceso está aún en su fase inicial respecto a su potencialidad, aunque tiene ya un fuerte impacto en la forma de vida, organización y participación de sus protagonistas: los hombres, las mujeres, los jóvenes, y los niños y niñas piqueteros. Ello se revela en los modos de expresión de sus necesidades y espiritualidad, en sus aspiraciones sociales, políticas, religiosas, etc., y en las formas de posicionarse ante la sociedad (y el mundo) y re-plantearse el ejercicio de su ciudadanía.
Los jóvenes destacan por su presencia y agresividad no violenta, pero de clara denuncia de su situación sin salida, y de exigencia para construir una sociedad donde ellos tengan cabida. Quizá la expresión más nítida de esta situación sea la música, la llamada cumbia villera –en general‑, y en particular la cumbia piquetera que acompaña las manifestaciones piqueteras, sus cortes de ruta, y las caminatas y marchas. Nos referimos, por ejemplo, a la labor de grupos como “Santa Revuelta” y “El Culebrón Timbal”, entre otros.
Analizando las experiencias de La Matanza, puede constatarse que se ha producido un empoderamiento social de hombres, mujeres, niños y niñas, jóvenes y ancianos en los piquetes y en los barrios; no hay fronteras sociales, ni de género, ni de edad, todos participan por igual como protagonistas, aunque diferenciadamente en cuanto a roles. Y esto tiene que ver con las experiencias de vida comunitaria o colectiva que se han ido desarrollando durante los cortes de ruta, con las nuevas relaciones sociales allí gestadas y desarrolladas, y su impacto en la vida de las comunidades en épocas posteriores, en síntesis, tiene que ver con las (nuevas) formas solidarias de reconstrucción de lazos fraternales entre los pobladores, en primer lugar, de un mismo barrio, y también de barrios distintos.
Otro aspecto relevante de ese espacio radica en su contenido multisectorial que a la vez que rompe con la sectoralización de las luchas, marca la posibilidad de actuación articulada de los diversos actores sociales del mundo del trabajo, en primer lugar porque el corte como tal es multisectorial, allí todos los participantes son piqueteros. Eso es, de última, lo trascendente del caso: el corte de ruta sella la alianza entre trabajadores ocupados y desocupados y borra las barreras entre ellos: no hay desocupados ni ocupados, sino piqueteros en reclamo por su situación, dando cuenta que la realidad de unos es directamente proporcional a la de los otros.”
Esto tiene que ver con la preocupación de fondo de los piqueteros desocupados como la de los trabajadores ocupados: la necesidad de ir más allá de lo reivindicativo de subsistencia –sin renunciar a luchar por ello‑, y poner el eje de las luchas, en la necesidad de re-industrialización, o sea, en la problemática de la producción. Trabajo y producción, cuestiones medulares para la Central de Trabajadores Argentinos y del conjunto de organizaciones piqueteras, resultan reclamos orgánicamente articulados a los cortes de ruta y a las luchas por la sobrevivencia. A su vez, consagran programáticamente la unidad entre los trabajadores ocupados y desocupados, base de una articulación social más amplia, imprescindible con miras a la reconstrucción del sujeto social capaz de poner fin –de raíz- a la situación de crisis profunda, neo-estructural, que afecta a la Argentina, y de reconstruirla también desde la raíz.
Lo nacional emerge aquí como un tema central, aunque sin confundirse –como temen algunos‑ con el nacionalismo de mediados del siglo pasado. Resulta clave tener en cuenta dos elementos:
A. Repensar la soberanía y la propia existencia de la nación sobre nuevas bases y nuevos paradigmas: ni considerar como punto de partida a los presupuestos nacional‑desarrollistas de los años 60, ni la concepción (estrechamente) clasista de la izquierda de entonces. Es necesario pensar la soberanía, la nación –su nueva constitución‑ a partir de fundamentos que den cuenta ‑a la vez que posibiliten la superación‑ del drama de desintegración y fragmentación socio-económica y cultural implantado por el neoliberalismo, a partir del reconocimiento de los actores sociales diversos constituidos en resistencia y lucha a ese proceso desintegrador, y el reconocimiento de sus ámbitos de articulación con miras a su orgánica constitución en sujeto popular portador de esa nueva identidad, soberanía y nación, plural, diversa, multiétnica e intercultural.
No es entonces solo la clase, sino la clase en y con el pueblo –organizado, articulado y constituido (proyecto mediante) en sujeto del cambio y de la nación misma‑, los pilares fundamental de la soberanía. Y esto no pretende revivir la vieja antinomia: clase o pueblo, sino por el contrario, esclarecer que en las condiciones actuales, la clase solo podrá llevar adelante su propio proceso de liberación si convoca para ello –articulando sobre bases diferentes a las hasta ahora ensayadas‑, a la sociedad toda.
Esta convocatoria de la clase al pueblo existía anteriormente, pero partiendo de una postura vertical jerárquicamente subordinante siguiendo un esquema organizativo-protagónico piramidal, con degradaciones de arriba hacia abajo de todas las demás clases y sectores sociales, entonces considerados “aliados”, pero no protagonistas en igualdad de capacidades y condiciones. Ahora se trata de convocar articulando, organizando horizontalmente, democráticamente, con sentido cabal de que el camino de la articulación de los actores sociales, empezando por la propia clase, es también el de la construcción (del proyecto constituyente) de la sociedad futura, y de la identidad de la nación y de la soberanía.
Y todo ello interpela doblemente a la clase obrera, que no puede liberarse ni desempeñar su papel transformador de la sociedad sin ser convocante y concertante, haciendo de esto un proceso abierto de diálogo y construcción entre todos, a riesgo de ‑en caso contrario‑ convertirse en excluyente. En la articulación de los diversos actores sociales, la clase desempeña un papel central, organizador y catalizador centrípeto como así también promotor de otros nodos organizativos con los cuales también buscará concertar, articular. Ahí el sentido cabal del concepto de “centralidad de la clase” que se emplea hoy en vez de sujeto único de los cambios. Y esto es clasismo: ser coherentes con las responsabilidades y las tareas históricas de la clase hoy, generar un polo o núcleo de articulación y organización del tejido social y sus actores proyectándolos hacia metas superiores de transformación radical de la sociedad, sobre la base del cumplimiento inicial de urgentes tareas de sobrevivencia, a la vez que remontándose sobre ellas en proyección hacia la construcción –en plenitud de capacidades‑ del ser nacional que reclama la hora actual. No se trata entonces de levantar posturas diluyentes de toda organización o estructuración del rol de los diversos actores sociopolíticos.
B. La soberanía solo puede levantarse y defenderse hoy inter-articulada indisolublemente a lo regional, continental e internacional global, con nuevas formas de existencia y desarrollo. Para ello es necesario, en primer lugar, existir como sistema social, esto es, como sistema económico, político, cultural, base para la constitución de la dignidad e identidad de una nación. Y ello cuestiona todas las relaciones económicas y de poder: habla no solo de cambiar las bases del poder económico en cada país, sino también de la necesidad de crear un nuevo orden económico y político mundial, basado en la democracia y el respeto de la integridad de las naciones; habla de la necesidad de terminar con el peso de la deuda externa injusta y por ello, moralmente incobrable, además de impagable por los países del llamado Tercer Mundo. Habla del derecho de los pueblos a determinar su destino libremente, según sus condiciones y capacidades, y a construirlo a partir de esa su realidad.
Todo esto nace y germina en cada piquete, en cada ruta cortada, y está en la conciencia piquetera, crece en cada marcha, en cada carpa que levanta al costado de una ruta, en las ollas populares, en los himnos y las consignas. A partir de allí se afianza, se expande y crece, como los piqueteros y sus luchas, que son de sobrevivencia y por tanto políticas, cuestionadoras, propositivas, y fundantes de un nuevo país, para todos, sin pobreza ni exclusión; y ello, para ser, necesariamente se articula con la necesidad de reconstruir la nación en las condiciones de un mundo global, que es necesario cambiar, con la profunda convicción de que otro mundo –de paz, igualdad, y justicia social‑ es posible.
Por eso Seattle, Porto Alegre, Génova, Québec, Buenos Aires, Florencia, Quito, son parte de un mismo piquete: el piquete global; todas las manifestaciones de resistencia y lucha locales son hoy –en ese sentido‑ profundamente internacionales, y alimentan la conciencia de que ese otro mundo posible no está en el más allá, que la transformación, por tanto, no es tarea de mañana sino de ahora; es este mundo, el que habitamos nosotros ahora, el que puede y debe ser de otra manera.
Tal es la esperanza y fuerza vital que nace y se reproduce agigantada en cada piquete.
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. Síntesis del texto titulado: La sal en la herida, actualmente en proceso editorial.
. Socióloga y filósofa. Directora de “Pasado y Presente XXI”; Profesora de la facultad de Filosofía de La Habana; estudiosa de los movimientos sociales latinoamericanos; historiadora de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).
. Integrantes de un piquete.
. Aclaro esto porque si bien los piquetes comenzaron ahora como expresión de las luchas de los trabajadores desocupados, se han ido convirtiendo –articulación mediante‑ en instancias de luchas multisectoriales, integrando a los trabajadores ocupados y desocupados en los piquetes, y, simultáneamente, reinstalando –recreada‑ la metodología piquetera en el seno del movimiento obrero.
. Los diccionarios corrientes registran la palabra piquete, entre sus varias acepciones, como grupo de personas. Indagando en diccionarios especializados de sociología, puede encontrarse lo siguiente: “Persona o grupo que, participando en un conflicto obrero‑patronal, trata de cerrar el paso a la salida o a la entrada de los locales del antiguo patrono. El piquete puede recurrir a diversas tácticas activas en la medida en que lo permita la ley, pero su finalidad es perjudicar al patrono trasgresor en su economía y en su reputación.” Diccionario de Sociología, Fondo de Cultura Económica, México, 1987, p. 220. (Negritas de IR).
. La mayor parte de las familias que ocuparon tierras son del propio Partido de La Matanza (73%), del resto del gran Buenos Aires procedía un 11%, de Capital Federal un 14%, del interior del país un 1% y del exterior un 1%. De manera que estamos frente a un fenómeno intra urbano. El factor desencadenante de la primera toma por las 200 familias que fundaron El Tambo, fueron las inundaciones de 1985, pero un estudio posterior ofreció información acerca de las motivaciones de los ocupantes entre las que destacan, en primer término, “tener un lugar propio” (42%), “el alquiler” (27), “el hacinamiento familiar” (14), luego “razones familiares” (10) y recién, con un 4% las inundaciones y, finalmente, los “inmigrantes”. Merklen Denis, Op. Cit., p.112.
. La organización Barrios de Pie y el MTL, integraron la FTV en su fase inicial, luego ‑en distintos momentos‑, ambas emprendieron un camino de desarrollo por fuera de la FTV.
. D’Elía, Luis, tomado de Tiempos de Herejías, de mi autoría, Pasado y Presente XXI, Santo Domingo, 1999, p. 53.
. Idem, p. 52.
. D’Elía, Luis, entrevista. Op. Cit.
. Espinoza, Adriana, delegada del asentamiento Costa Esperanza. Entrevista realizada por mí, febrero de 2002.
. Mendibil, Víctor, Secretario General de la Asociación Judicial Bonaerense, Secretario Gremial de la CTA y miembro de su Mesa Nacional. Entrevista realizada por mí, en Buenos Aires, febrero de 2002.
. Federico, Secretario General de CTA La Matanza. Entrevista realizada por Mónica Ghirelli.
. Los sucesos del 19 y 20 de diciembre actuaron en el movimiento social y político argentino como una suerte de divisor de aguas, en torno a ello se tensionaron posiciones y relaciones, se acentuaron diferencias pre-existentes y –al poco tiempo‑, la división se hizo presente en distintos ámbitos, entre ellos, en el naciente movimiento piquetero.
. Federico, Idem.
. Es notorio que entre aquellos que proceden del movimiento obrero en su proceso “natural” de desplazamiento del mundo del trabajo productivo, el componente negociador está muy presente, indudablemente por el peso de la cultura sindical, mientras que en las organizaciones cuyo origen es ideológico o responden a la voluntad político‑partidario de izquierda, tienden a tener un discurso político más elaborado, de llamado discursivo a la ruptura con el sistema en todo momento, sin diálogo, sin alternativas. Será la vida misma, la intervención directa en los procesos de luchas sociales la que irá mostrando a unos y otros los componentes de verdad que uno y otro camino contienen, y la riqueza –en los resultados concretos, en la conciencia‑, que resulta de la conjugación equilibrada de diálogo y confrontación, siempre que se hagan sobre la base de la participación plena de sus membresías y de la población que en ellos se representa.
. Alderete, Juan Carlos, entrevista, Op. Cit.
. Alderete, Juan Carlos, y Gómez Arnoldo, Op. Cit., p.23 (Negritas en el original).
. Federico, Op. Cit.
. Tomado de: Claves para una nueva estrategia, construcción del poder desde abajo, de mi autoría, Edición Pasado y Presente XXI, Santo Domingo, 2000, exordio.
. Esto era globalmente así hasta febrero de 2002, cuando –como se señaló‑ se produjo una fractura orgánica entre los piqueteros. Los requerimientos de unidad siguen estando presentes en cada sector, pero falta madurar en la conciencia de que unidad no es uniformidad sino articulación de diversidad. Unidad en la diversidad es la consigna y el camino.
. Marcha realizada el día 28 de enero último por los piqueteros de La Matanza en coordinación con asambleas barriales de los barrios de Liniers, Flores, Caballito, etc, de la Capital, y con la participación de sindicatos adheridos a la Central de Trabajadores Argentinos y la conducción de la propia central. La consigna más sonada decía: “¡Piquete y cacerola, la lucha es una sola!”
. Claudia, referente del barrio “Ciudad Evita”, FTV de La Matanza. Entrevista realizada por mí, Buenos Aires, febrero de 2002.
. Sánchez, Carlos, Miembro de la coordinación de barrios de La Matanza de la FTV. Entrevista realizada por mí, febrero de 2002.
. Rauber, Isabel, “Los piqueteros, ¿el nuevo sujeto?”, Artículo publicado en revista KOEYÚ Latinoamericano, No. 83, Caracas, Julio‑Septiembre de 2001, p. 19.
. Apuntes sobre nuestra estrategia, Documento para el debate No. 1, Central de los Trabajadores Argentinos, Buenos Aires, 2002, p. 9. (Negritas y cursivas en el original)
. Idem, p. 46.
. D’elía, Luis, Tiempos de herejías, Op. Cit., p. 96.
. Sánchez, Carlos, entrevista. Op. Cit.
. Yasky, Hugo, tomado de Agencia CTA, 16 de agosto de 2002, edición digital.
. Fundada a mediados de 2001, mediante la reunión de diversas organizaciones pequeñas con asiento de determinados territorios de diversos puntos del país, y a instancias del Partido Comunista Argentino. En poco tiempo esta organización se transformó en la expresión de la política de dicho partido en el ámbito barrial y de desocupados. En virtud de ello, sería difícil su permanencia en el interior de le FTV, organización de carácter territorial no partidario.
En tal sentido podrían entenderse las palabras de Alberto “Beto” Ibarra, referente del MTL y uno de los representantes del Bloque Piquetero Nacional: “Quiero rescatar la aparición de desocupados diferentes a otros, no como un desprendimiento, sino como un espacio que se diferencia a partir de una construcción política no solo guiada por planes sociales y asistenciales, sino como un movimiento que lucha por el trabajo genuino y que tiene objetivos claros: reestatizar empresas privatizadas que fueron rematadas y de las que se nutrió el movimiento de desocupados, ex trabajadores del Estado cuyas indemnizaciones fueron consumidas por la política económica. Somos anticapitalistas.” [Revista En Marcha, No. 25, La Plata, abril de 2002, p. 4.]
. Orientada por la Corriente Patria Libre ‑organización política de izquierda que se propone la construcción de un movimiento nacional y popular‑, la organización territorial Barrios de Pie se funda en el cruce de los años 2001‑2002. En sus comienzos integra la FTV, primero como “CTA de los Barrios”, y luego como Agrupación Primero de Mayo, pero ello no evidenció nunca una real convergencia en la metodología de construcción y crecimiento entre ambas organizaciones. Quizá donde ello resulta más visible es en las consideraciones del desde dónde construir, con quiénes y cómo.
Solo las nuevas prácticas irán transformando –en estos como en todos los casos‑ los hábitos adquiridos por prácticas anteriores, mediante el desarrollo de procesos colectivos de creación‑apropiación‑incorporación de las nuevas formas de su creación.
Son las nuevas prácticas las que van formando las nuevas culturas. Entre tanto se vive un proceso de transición lleno de las incertidumbres que emergen de caminar hacia un mundo que a su vez debe ser creado por uno mismo, por los compañeros, por las organizaciones y el pueblo todo en gigantesca gesta emancipatoria colectiva. Es precisamente esta incertidumbre, la yuxtaposición de situaciones indefinidas que caracterizan toda transición, la que genera los mayores obstáculos al diálogo entre quienes asumen abiertamente el desafío de construir aceptando el “no sé, depende de nosotros”, y aquellos que optan por defender la ‑sensación de‑ seguridad que emerge de pretender saber siempre qué es lo que hay que hacer, cómo, y cuándo.
Las mayores coincidencias han residido y residen sin duda en los para qué, que resumen los alcances de la convergencia estratégica de todos y dan razón a cualquier posible articulación organizativa futura.
. Agrupación de organizaciones piqueteras constituida los días 16 y 17 de febrero de 2002, tomando distancia de otros sectores –particularmente la CCC y FTV‑, a los que consideran reformistas o conciliadores con los gobernantes de turno. El Bloque está liderado por el Polo Obrero, seguido por el Movimiento Territorial Liberación (MTL), el Movimiento de Trabajadores Desocupados “Teresa Rodríguez”. Inicialmente se acercan a él también, el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, la Coordinadora “Aníbal Verón”, y otros.
. Está dirigido por el jubilado Raúl Castells, miembro de la CCC hasta que fue expulsado de la organización. Castells fue detenido en reiteradas oportunidades y enviado a prisión por reclamar alimentos y encabezar protestas sociales.
. Surge en el año 2002 y realiza su primer congreso en diciembre de ese año. Según explica Pitrola, en entrevista concedida para esta investigación: “Es una organización política reivindicativa de trabajadores ocupados y desocupados.” Responde en lo fundamental a la política del Partido Obrero ‑organización política de izquierda de filiación trotskista‑. Tiene su mayor inspiración en los sucesos del sur –Cutral Co y Plaza Huincul‑, y también en los de Salta y Jujuy. Tienen presencia en Tartagal, Salta; en Neuquen; en Caleta Olivia, al norte de Santa Cruz; en Capital y Gran Buenos Aires, en La Matanza, y en otras ciudades del interior. Con una postura que podría entenderse como pendular, el Polo Obrero ha tenido períodos de acercamiento y trabajo común –como, por ejemplo, en los dos primeros congresos piqueteros‑, con las organizaciones piqueteras FTV y CCC. Hacia ellas ha manifestado también su disconformidad, marcando su alejamiento –a veces con abierta hostilidad‑ particularmente, en relación con sus líderes D’elía y Alderete. Actualmente el Polo Obrero puede considerarse el referente principal del Bloque Piquetero Nacional.
. Según información brindada por Oscar Kuperman, dirigente de dicha organización, la CUBa “es una organización social que nace y crece en los barrios del conurbano bonaerense a mediados del año 95. Esta organización, que en principio trabaja en la toma de tierras y la construcción de barrios en La Matanza, luego, por el año 97, comienza a integrarse en el movimiento de desocupados junto a la FTV y la CCC, exigiendo planes productivos, alimentos y trabajo genuino. Está presente en Capital Federal, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Rosario, Córdoba, Salta, Chaco, Corrientes, Neuquen, Trelew, y Tierra del Fuego.” Actualmente integra el Bloque Piquetero Nacional. [Informe para este estudio enviado por Oscar Kuperman.]
. MTD Solano, MTD Lanús, MTD Almirante Brown, MTD Florencio Varela, MTD Guernica, MTD Quilmes, MTD Esteban Echeverría, MTD José C. Paz, MTD Lugano (Capital Federal), MTD 22 de Julio (localidad de Allén en Río Negro), MTD Darío Santillán (localidad de Cipolleti en Rìo Negro), CTD de La Plata, CTD de Lanús y CTD de Quilmes.
. Entrevista realizada por mí, marzo de 2002.
. D’Elía, Luis, Idem.
. Representantes de un partido político, intendente, gobernador o grupo determinado, puestos a dedo por los de mayor jerarquía de dichas organizaciones, en virtud de amistad o afinidad política. En general, la labor de los punteros es la de “cuadricular” el barrio y tener “bases de apoyo” en cada cuadra, a cuyos miembros brinda favores, apoyo, recursos, etc. ‑y luego los cobra‑. Es la forma clásica de hacer política barrial por parte de los partidos políticos tradicionales, para mantener el control sobre los distintos barrios a la vez que alimentar su política clientelar.
. Cruz, Juan, Op. Cit.
. Entrevista, Idem.
. Borello, Lito, Idem. Los acontecimientos de diciembre de 2001, y el surgimiento de las asambleas populares perecen darle la razón a tamaña apuesta.
. Notas alusivas en Diario Clarín, Buenos Aires, día 27 de junio de 2002.
. El 6 de Julio de 1994 avanzan por las calles de la Capital hacia Plaza de Mayo columnas de pueblo de todo el país: estudiantes, pequeños productores, artistas, trabajadores de la salud, etc., que representan a cientos de organizaciones sindicales de todo el país que no se resignan a los embates del modelo neoliberal y del ajuste. Fue convocada por la CTA –entonces llamada Congreso de los Trabajadores Argentinos‑, en unidad con otras organizaciones sociales, sindicales y políticas, con el objetivo central de recuperar el protagonismo de los trabajadores de todo el país y reconstruir su unidad.
. Sánchez, Carlos, entrevista. Op. Cit.
. Plaza principal, ámbito de grandes acontecimientos libertarios en la historia nacional, ubicada frente a la Casa Rosada (sede del Gobierno Nacional), en el corazón de Buenos Aires.
. Cabrera, Héctor, Secretario General de la CTA de Morón, Provincia de Buenos Aires. Palabras pronunciadas en concentración ante el Hospital Posadas, en un alto en el recorrido de la “Marcha contra el hambre”, convocada por la CTA entre los días 10 y 15 de agosto de 2002, con la participación de la FTV y con el apoyo activo y participante de la CCC. [Testimonio capturado y enviado para esta investigación por Mónica Ghirelli].
. Entrevista realizada para esta investigación por Mónica Ghirelli, colaboradora. Buenos Aires, agosto 2002.
. Núñez, Jorge, piquetero de La Matanza. Entrevista realizada por mí, febrero 2002.
. Ese día en la prensa escrita: Diario Clarín, y Página 12, entre otros, difundieron las fotos donde se evidenciaba que ambos jóvenes eran asesinados a sangre fría por efectivos policiales; también la televisión trasmitió un vídeo que aportaba más pruebas de lo ocurrido.
. Participaron el Polo Obrero, el MTR, el MIJD. El MTL no estaba constituido, pero participaron algunos de sus sectores aunque no de un modo articulado; la organización ahora denominada Barrios de Pie, venía participando dentro de la FTV aunque –como señalé anteriormente‑ sin estar aún configurada como tal.
. Socolovsky, Yamile, “El movimiento piquetero, resistencia, democracia e identidad política”, Revista En Marcha, No. 21, La Plata, agosto 2001, p. 35.
. Para una mayor profundización sobre este punto puede consultarse el libro Una Historia Silenciada, Op. Cit.
. El objetivo fundamental era el de lograr que tanto los debates como las resoluciones que allí se tomarían se correspondieran con el trabajo y la presencia real de cada uno en los territorios.
. FTV, Desocupados de la CCC, Movimiento “Teresa Rodríguez”, Coordinadora de Trabajadores Desocupados “Anibal Verón”, Polo Obrero, Movimiento Territorial Liberación, Movimiento Teresa Vive, Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, Barrios de Pie, Movimiento de Mujeres en Lucha, Corriente de Productores Agrarios Chacareros Federados, la CUBa, entre otras.
. Socolovsky, Y, Op. Cit.
. “Para nosotros el movimiento piquetero argentino hoy es la clase obrera en lucha, tanto ocupada como desocupada, que está haciendo un enorme esfuerzo por organizarse y por superar el obstáculo de la burocracia sindical tradicional de los sindicatos argentinos ligados y asimilados al estado.”[Pitrola, Néstor, Op. Cit.]
“La diferencia nos marca [de la FTV y la CCC] porque nosotros creemos en la necesaria unidad de los trabajadores ocupados y desocupados, por lo tanto las asambleas son comunes. Hoy la convocatoria del bloque piquetero es con ocupados y desocupados.” [Ibarra, Beto, Op. Cit.]
Los contrasentidos afloran si se tiene en cuenta que tanto la FTV como los desocupados de la CCC, articulan orgánicamente sus propuestas y acciones con organizaciones propias de la clase trabajadora, como lo son la CCC y la CTA, organización que ‑como se expuso‑, plantea la articulación y unidad entre trabajadores ocupados y desocupados como punto de partida para la reconstrucción de la identidad de la clase y de la unidad de todo el pueblo como vehículos de la construcción del poder de los trabajadores y el pueblo.
. Resulta paradójico este discurso cuando se contrasta con la realidad del tránsito supuestamente “libre” de los argentinos que deben pagar peaje cada determinados kilómetros para poder transitar por las autopistas “nacionales”.
. Socolovsky, Y, Op. Cit.
. Entrevista, Op. Cit.
. Ibarra, Op. Cit.
. Cruz D., Juan, Coordinadora de Trabajadores Desocupados “Aníbal Verón”, referente del Movimiento de Trabajadores Desocupados de “Florencio Varela”; entrevista realizada por mi , Buenos Aires, julio de 2002.
. Idem.
. Pitrola, Néstor, máximo referente de la organización piquetera Polo Obrero, entrevista realizada por Mónica Ghirelli para esta investigación.
. Ceballos, Jorge, coordinador de Barrios de Pie, organización barrial. Entrevista realizada por mí; Buenos Aires, julio de 2002.
. Ibarra, Op. Cit.
. Cruz, Juan, Op. Cit.
. Mendibil, Víctor, Idem.
. Tomado del ensayo: “Argentina, hora de unidad popular y de patria”, de Isabel Rauber, publicado en el libro ¿Qué son las asambleas?, Ediciones Continente‑Peña Lillo, Buenos Aires, 2002, pp. 69‑85.
. Pitrola, Néstor, Idem.
. Como señala Oscar Kuperman, de la CUBa, “...el BPN está conformado por cinco organizaciones (...), cada una tiene su forma de definir su política, por lo tanto, para mantener la unidad, se han realizado acuerdos, los que no impiden la independencia política de cada organización...” Respuesta escrita a cuestionario enviado por Mónica Ghirelli para esta investigación.
. Información reunida sobre la base de las entrevistas concedidas por los integrantes de la mesa nacional del Bloque Piquetero Nacional para esta investigación.
. D’elía, Luis, entrevista realizada en julio de 2002.
. Ibarra, Beto, Op. Cit.
Cerrar el paso abriendo caminos
Autora: Isabel Rauber
Fecha: Diciembre de 2002
Índice
Introducción al tema
Los piquetes de La Matanza: secuencia de lucha, conciencia y organización crecientes contra la pobreza
Articulación de problemáticas, actores y prácticas
El piquete: la casa de todos
Introducción al tema
“El piquete no es solamente una organización para alcanzar un objetivo,
también es la construcción de una cultura de vida solidaria y diferente.”
Víctor De Gennaro
La irrupción de los piqueteros
en el siglo XXI, en Argentina, obliga a remontarse cuando menos a los inicios del siglo XX y recorrer las luchas obreras de entonces, sus distintas expresiones, métodos y protagonistas. Sus formas de organización y actuación, sobre todo en las huelgas, pueden considerarse parte de los antecedentes genealógicos de la concepción, organización, y forma de lucha piquetera actual. Quizá, el primer elemento indicativo y significativo al respecto sea la mayoritaria procedencia obrera entre la población piquetera desocupada
.
Sin que se pueda trazar una línea continua entre los piqueteros de ayer y de hoy, es indudable que las raíces de éstos –como la existencia misma de los piquetes
‑ están en el movimiento obrero. En un sentido amplio, su lucha es hoy también contra el patrón, solo que este no está en las fábricas individualmente, sino en el sistema mismo de exclusión y desintegración social impuesto por el neoliberalismo globalizado (o la globalización neoliberal). Y ello no es casual, tiene que ver con el origen de la pobreza: la desocupación, que ha hecho de los trabajadores desocupados –en acto o en potencia‑ el primer bastión del freno a la voracidad del gran capital, a la vez que eje de lucha contra la pobreza y –consecuentemente‑, por el trabajo y la producción; de ahí que los piqueteros confronten con los grandes grupos económicos transnacionales y nacionales asociados a través de sus representantes administrativos de turno: los gobernantes.
Recreada, la metodología de las luchas obreras de antaño se aplica hoy por los trabajadores desocupados en todo el país: cerrar el paso, cortar las rutas, las calles, tomar medidas activas contra el destierro; los desocupados, sub-ocupados y sus familias, no se resignan a morir en vida, luchando, en primer lugar, por su sobrevivencia, pero también por el derecho a un trabajo digno, se oponen al chantaje de los grupos económicos respecto a los trabajadores con empleo, para reducirles al mínimo posible las condiciones laborales y salariales. No son pocos los casos donde se trabaja a cambio del alimento del día, aunque cierto es que es una realidad poco conocida y menos aún reconocida en los medios, en la política, o en la economía...
En un una sociedad como la argentina, donde el silencio es el instrumento fundamental de la dominación esquizofrénica del poder, romperlo resulta un contra‑instrumento fundamental de resistencia y de lucha por parte de los silenciados y condenados. Pero esto hubieron de hacerlo por los únicos medios a su alcance: saliendo a las calles, mostrando su realidad con sus propios cuerpos y vidas.
Destapando una Argentina desprolija, oculta y molesta para los medios al servicio del poder, los piqueteros irrumpieron en la escena nacional enrostrándole al sistema y a la sociedad la verdadera realidad de la pretendida “modernización y globalización”. Quizá sea por ello que, en poco menos de tres años, los piquetes que cortan las rutas y sus protagonistas ‑los piqueteros‑, se han transformado de excepción en regla. Las movilizaciones piqueteras han venido ocupando la centralidad de importantes conflictos sociales de los últimos dos años, a través de las cuales sus protagonistas han ido madurando en propuestas, organización y proyección.
Cuando la opinión pública no puede o no quiere saber, cuando no quiere oír, irrumpir en ella, cortar su “normal” desenvolvimiento y exponer la situación que se pretende silenciar y ocultar, resulta un método –a veces el único‑ válido para intentar modificarla.
Condenados a muerte en los barrios alejados de las grandes ciudades o en poblados y campos del interior, los desocupados y sus familias entendieron que era cuestión de vida o muerte poner sobre el tapete: las calles y rutas del país –como un espejo de la sociedad que los expulsaba‑, el reclamo por sus derechos inmediatos a la sobrevivencia, en primer lugar, y en un sentido más amplio, por los que les corresponden como ciudadanos plenos que son.
Por todo ello los cortes de ruta piqueteros, resultan también una forma de opinión pública cuyo peso se hace sentir muy concretamente ante el Estado y sus gobernantes, o ante legisladores, con el objetivo de reclamar determinadas respuestas respecto a sus problemas concretos –caso del reclamo de “Planes Trabajar”‑, o a cuestiones de índole político general, como es el caso del rechazo al plan de ajuste y “déficit cero” impuesto por el FMI y presentado por el gobierno local.
En ese sentido, los piqueteros pueden considerarse también como grupos de presión, es decir, como grupos organizados que dirigen su accionar para presionar o imponer modificaciones en la conducta de grupos mayores de los que forman parte, como lo es la propia sociedad. Y así ocurrió en el proceso de luchas sociales argentinas que se desarrollaron fundamentalmente en los años 2000 y 2001, y que desembocaron, multiplicados en calidad y participación, en diciembre de 2001; nada de esto es ajeno a las luchas piqueteras que, con su ejemplo, abonaron el camino en colosal tarea pedagógica de resistencia y lucha por la dignidad y la vida.
¿Una nueva cultura social y política?
¿Se está abriendo paso una nueva espiritualidad desde el mundo de los desocupados?, ¿cuáles serían los elementos presentes que permiten afirmar su presencia?
Mirado con perspectiva histórica, este proceso está aún en su fase inicial respecto a su potencialidad, aunque tiene ya un fuerte impacto en la forma de vida, organización y participación de sus protagonistas: los hombres, las mujeres, los jóvenes, y los niños y niñas piqueteros. Ello se revela en los modos de expresión de sus necesidades y espiritualidad, en sus aspiraciones sociales, políticas, religiosas, etc., y en las formas de posicionarse ante la sociedad (y el mundo) y re-plantearse el ejercicio de su ciudadanía.
Los jóvenes destacan por su presencia y agresividad no violenta, pero de clara denuncia de su situación sin salida, y de exigencia para construir una sociedad donde ellos tengan cabida. Quizá la expresión más nítida de esta situación sea la música, la llamada cumbia villera –en general‑, y en particular la cumbia piquetera que acompaña las manifestaciones piqueteras, sus cortes de ruta, y las caminatas y marchas. Nos referimos, por ejemplo, a la labor de grupos como “Santa Revuelta” y “El Culebrón Timbal”, entre otros.
Analizando las experiencias de La Matanza, puede constatarse que se ha producido un empoderamiento social de hombres, mujeres, niños y niñas, jóvenes y ancianos en los piquetes y en los barrios; no hay fronteras sociales, ni de género, ni de edad, todos participan por igual como protagonistas, aunque diferenciadamente en cuanto a roles. Y esto tiene que ver con las experiencias de vida comunitaria o colectiva que se han ido desarrollando durante los cortes de ruta, con las nuevas relaciones sociales allí gestadas y desarrolladas, y su impacto en la vida de las comunidades en épocas posteriores, en síntesis, tiene que ver con las (nuevas) formas solidarias de reconstrucción de lazos fraternales entre los pobladores, en primer lugar, de un mismo barrio, y también de barrios distintos.
Otro aspecto relevante de ese espacio radica en su contenido multisectorial que a la vez que rompe con la sectoralización de las luchas, marca la posibilidad de actuación articulada de los diversos actores sociales del mundo del trabajo, en primer lugar porque el corte como tal es multisectorial, allí todos los participantes son piqueteros. Eso es, de última, lo trascendente del caso: el corte de ruta sella la alianza entre trabajadores ocupados y desocupados y borra las barreras entre ellos: no hay desocupados ni ocupados, sino piqueteros en reclamo por su situación, dando cuenta que la realidad de unos es directamente proporcional a la de los otros.”
Esto tiene que ver con la preocupación de fondo de los piqueteros desocupados como la de los trabajadores ocupados: la necesidad de ir más allá de lo reivindicativo de subsistencia –sin renunciar a luchar por ello‑, y poner el eje de las luchas, en la necesidad de re-industrialización, o sea, en la problemática de la producción. Trabajo y producción, cuestiones medulares para la Central de Trabajadores Argentinos y del conjunto de organizaciones piqueteras, resultan reclamos orgánicamente articulados a los cortes de ruta y a las luchas por la sobrevivencia. A su vez, consagran programáticamente la unidad entre los trabajadores ocupados y desocupados, base de una articulación social más amplia, imprescindible con miras a la reconstrucción del sujeto social capaz de poner fin –de raíz- a la situación de crisis profunda, neo-estructural, que afecta a la Argentina, y de reconstruirla también desde la raíz.
Lo nacional emerge aquí como un tema central, aunque sin confundirse –como temen algunos‑ con el nacionalismo de mediados del siglo pasado. Resulta clave tener en cuenta dos elementos:
A. Repensar la soberanía y la propia existencia de la nación sobre nuevas bases y nuevos paradigmas: ni considerar como punto de partida a los presupuestos nacional‑desarrollistas de los años 60, ni la concepción (estrechamente) clasista de la izquierda de entonces. Es necesario pensar la soberanía, la nación –su nueva constitución‑ a partir de fundamentos que den cuenta ‑a la vez que posibiliten la superación‑ del drama de desintegración y fragmentación socio-económica y cultural implantado por el neoliberalismo, a partir del reconocimiento de los actores sociales diversos constituidos en resistencia y lucha a ese proceso desintegrador, y el reconocimiento de sus ámbitos de articulación con miras a su orgánica constitución en sujeto popular portador de esa nueva identidad, soberanía y nación, plural, diversa, multiétnica e intercultural.
No es entonces solo la clase, sino la clase en y con el pueblo –organizado, articulado y constituido (proyecto mediante) en sujeto del cambio y de la nación misma‑, los pilares fundamental de la soberanía. Y esto no pretende revivir la vieja antinomia: clase o pueblo, sino por el contrario, esclarecer que en las condiciones actuales, la clase solo podrá llevar adelante su propio proceso de liberación si convoca para ello –articulando sobre bases diferentes a las hasta ahora ensayadas‑, a la sociedad toda.
Esta convocatoria de la clase al pueblo existía anteriormente, pero partiendo de una postura vertical jerárquicamente subordinante siguiendo un esquema organizativo-protagónico piramidal, con degradaciones de arriba hacia abajo de todas las demás clases y sectores sociales, entonces considerados “aliados”, pero no protagonistas en igualdad de capacidades y condiciones. Ahora se trata de convocar articulando, organizando horizontalmente, democráticamente, con sentido cabal de que el camino de la articulación de los actores sociales, empezando por la propia clase, es también el de la construcción (del proyecto constituyente) de la sociedad futura, y de la identidad de la nación y de la soberanía.
Y todo ello interpela doblemente a la clase obrera, que no puede liberarse ni desempeñar su papel transformador de la sociedad sin ser convocante y concertante, haciendo de esto un proceso abierto de diálogo y construcción entre todos, a riesgo de ‑en caso contrario‑ convertirse en excluyente. En la articulación de los diversos actores sociales, la clase desempeña un papel central, organizador y catalizador centrípeto como así también promotor de otros nodos organizativos con los cuales también buscará concertar, articular. Ahí el sentido cabal del concepto de “centralidad de la clase” que se emplea hoy en vez de sujeto único de los cambios. Y esto es clasismo: ser coherentes con las responsabilidades y las tareas históricas de la clase hoy, generar un polo o núcleo de articulación y organización del tejido social y sus actores proyectándolos hacia metas superiores de transformación radical de la sociedad, sobre la base del cumplimiento inicial de urgentes tareas de sobrevivencia, a la vez que remontándose sobre ellas en proyección hacia la construcción –en plenitud de capacidades‑ del ser nacional que reclama la hora actual. No se trata entonces de levantar posturas diluyentes de toda organización o estructuración del rol de los diversos actores sociopolíticos.
B. La soberanía solo puede levantarse y defenderse hoy inter-articulada indisolublemente a lo regional, continental e internacional global, con nuevas formas de existencia y desarrollo. Para ello es necesario, en primer lugar, existir como sistema social, esto es, como sistema económico, político, cultural, base para la constitución de la dignidad e identidad de una nación. Y ello cuestiona todas las relaciones económicas y de poder: habla no solo de cambiar las bases del poder económico en cada país, sino también de la necesidad de crear un nuevo orden económico y político mundial, basado en la democracia y el respeto de la integridad de las naciones; habla de la necesidad de terminar con el peso de la deuda externa injusta y por ello, moralmente incobrable, además de impagable por los países del llamado Tercer Mundo. Habla del derecho de los pueblos a determinar su destino libremente, según sus condiciones y capacidades, y a construirlo a partir de esa su realidad.
Todo esto nace y germina en cada piquete, en cada ruta cortada, y está en la conciencia piquetera, crece en cada marcha, en cada carpa que levanta al costado de una ruta, en las ollas populares, en los himnos y las consignas. A partir de allí se afianza, se expande y crece, como los piqueteros y sus luchas, que son de sobrevivencia y por tanto políticas, cuestionadoras, propositivas, y fundantes de un nuevo país, para todos, sin pobreza ni exclusión; y ello, para ser, necesariamente se articula con la necesidad de reconstruir la nación en las condiciones de un mundo global, que es necesario cambiar, con la profunda convicción de que otro mundo –de paz, igualdad, y justicia social‑ es posible.
Por eso Seattle, Porto Alegre, Génova, Québec, Buenos Aires, Florencia, Quito, son parte de un mismo piquete: el piquete global; todas las manifestaciones de resistencia y lucha locales son hoy –en ese sentido‑ profundamente internacionales, y alimentan la conciencia de que ese otro mundo posible no está en el más allá, que la transformación, por tanto, no es tarea de mañana sino de ahora; es este mundo, el que habitamos nosotros ahora, el que puede y debe ser de otra manera.
Tal es la esperanza y fuerza vital que nace y se reproduce agigantada en cada piquete.
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** *** **
. Síntesis del texto titulado: La sal en la herida, actualmente en proceso editorial.
. Socióloga y filósofa. Directora de “Pasado y Presente XXI”; Profesora de la facultad de Filosofía de La Habana; estudiosa de los movimientos sociales latinoamericanos; historiadora de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).
. Integrantes de un piquete.
. Aclaro esto porque si bien los piquetes comenzaron ahora como expresión de las luchas de los trabajadores desocupados, se han ido convirtiendo –articulación mediante‑ en instancias de luchas multisectoriales, integrando a los trabajadores ocupados y desocupados en los piquetes, y, simultáneamente, reinstalando –recreada‑ la metodología piquetera en el seno del movimiento obrero.
. Los diccionarios corrientes registran la palabra piquete, entre sus varias acepciones, como grupo de personas. Indagando en diccionarios especializados de sociología, puede encontrarse lo siguiente: “Persona o grupo que, participando en un conflicto obrero‑patronal, trata de cerrar el paso a la salida o a la entrada de los locales del antiguo patrono. El piquete puede recurrir a diversas tácticas activas en la medida en que lo permita la ley, pero su finalidad es perjudicar al patrono trasgresor en su economía y en su reputación.” Diccionario de Sociología, Fondo de Cultura Económica, México, 1987, p. 220. (Negritas de IR).
. La mayor parte de las familias que ocuparon tierras son del propio Partido de La Matanza (73%), del resto del gran Buenos Aires procedía un 11%, de Capital Federal un 14%, del interior del país un 1% y del exterior un 1%. De manera que estamos frente a un fenómeno intra urbano. El factor desencadenante de la primera toma por las 200 familias que fundaron El Tambo, fueron las inundaciones de 1985, pero un estudio posterior ofreció información acerca de las motivaciones de los ocupantes entre las que destacan, en primer término, “tener un lugar propio” (42%), “el alquiler” (27), “el hacinamiento familiar” (14), luego “razones familiares” (10) y recién, con un 4% las inundaciones y, finalmente, los “inmigrantes”. Merklen Denis, Op. Cit., p.112.
. La organización Barrios de Pie y el MTL, integraron la FTV en su fase inicial, luego ‑en distintos momentos‑, ambas emprendieron un camino de desarrollo por fuera de la FTV.
. D’Elía, Luis, tomado de Tiempos de Herejías, de mi autoría, Pasado y Presente XXI, Santo Domingo, 1999, p. 53.
. Idem, p. 52.
. D’Elía, Luis, entrevista. Op. Cit.
. Espinoza, Adriana, delegada del asentamiento Costa Esperanza. Entrevista realizada por mí, febrero de 2002.
. Mendibil, Víctor, Secretario General de la Asociación Judicial Bonaerense, Secretario Gremial de la CTA y miembro de su Mesa Nacional. Entrevista realizada por mí, en Buenos Aires, febrero de 2002.
. Federico, Secretario General de CTA La Matanza. Entrevista realizada por Mónica Ghirelli.
. Los sucesos del 19 y 20 de diciembre actuaron en el movimiento social y político argentino como una suerte de divisor de aguas, en torno a ello se tensionaron posiciones y relaciones, se acentuaron diferencias pre-existentes y –al poco tiempo‑, la división se hizo presente en distintos ámbitos, entre ellos, en el naciente movimiento piquetero.
. Federico, Idem.
. Es notorio que entre aquellos que proceden del movimiento obrero en su proceso “natural” de desplazamiento del mundo del trabajo productivo, el componente negociador está muy presente, indudablemente por el peso de la cultura sindical, mientras que en las organizaciones cuyo origen es ideológico o responden a la voluntad político‑partidario de izquierda, tienden a tener un discurso político más elaborado, de llamado discursivo a la ruptura con el sistema en todo momento, sin diálogo, sin alternativas. Será la vida misma, la intervención directa en los procesos de luchas sociales la que irá mostrando a unos y otros los componentes de verdad que uno y otro camino contienen, y la riqueza –en los resultados concretos, en la conciencia‑, que resulta de la conjugación equilibrada de diálogo y confrontación, siempre que se hagan sobre la base de la participación plena de sus membresías y de la población que en ellos se representa.
. Alderete, Juan Carlos, entrevista, Op. Cit.
. Alderete, Juan Carlos, y Gómez Arnoldo, Op. Cit., p.23 (Negritas en el original).
. Federico, Op. Cit.
. Tomado de: Claves para una nueva estrategia, construcción del poder desde abajo, de mi autoría, Edición Pasado y Presente XXI, Santo Domingo, 2000, exordio.
. Esto era globalmente así hasta febrero de 2002, cuando –como se señaló‑ se produjo una fractura orgánica entre los piqueteros. Los requerimientos de unidad siguen estando presentes en cada sector, pero falta madurar en la conciencia de que unidad no es uniformidad sino articulación de diversidad. Unidad en la diversidad es la consigna y el camino.
. Marcha realizada el día 28 de enero último por los piqueteros de La Matanza en coordinación con asambleas barriales de los barrios de Liniers, Flores, Caballito, etc, de la Capital, y con la participación de sindicatos adheridos a la Central de Trabajadores Argentinos y la conducción de la propia central. La consigna más sonada decía: “¡Piquete y cacerola, la lucha es una sola!”
. Claudia, referente del barrio “Ciudad Evita”, FTV de La Matanza. Entrevista realizada por mí, Buenos Aires, febrero de 2002.
. Sánchez, Carlos, Miembro de la coordinación de barrios de La Matanza de la FTV. Entrevista realizada por mí, febrero de 2002.
. Rauber, Isabel, “Los piqueteros, ¿el nuevo sujeto?”, Artículo publicado en revista KOEYÚ Latinoamericano, No. 83, Caracas, Julio‑Septiembre de 2001, p. 19.
. Apuntes sobre nuestra estrategia, Documento para el debate No. 1, Central de los Trabajadores Argentinos, Buenos Aires, 2002, p. 9. (Negritas y cursivas en el original)
. Idem, p. 46.
. D’elía, Luis, Tiempos de herejías, Op. Cit., p. 96.
. Sánchez, Carlos, entrevista. Op. Cit.
. Yasky, Hugo, tomado de Agencia CTA, 16 de agosto de 2002, edición digital.
. Fundada a mediados de 2001, mediante la reunión de diversas organizaciones pequeñas con asiento de determinados territorios de diversos puntos del país, y a instancias del Partido Comunista Argentino. En poco tiempo esta organización se transformó en la expresión de la política de dicho partido en el ámbito barrial y de desocupados. En virtud de ello, sería difícil su permanencia en el interior de le FTV, organización de carácter territorial no partidario.
En tal sentido podrían entenderse las palabras de Alberto “Beto” Ibarra, referente del MTL y uno de los representantes del Bloque Piquetero Nacional: “Quiero rescatar la aparición de desocupados diferentes a otros, no como un desprendimiento, sino como un espacio que se diferencia a partir de una construcción política no solo guiada por planes sociales y asistenciales, sino como un movimiento que lucha por el trabajo genuino y que tiene objetivos claros: reestatizar empresas privatizadas que fueron rematadas y de las que se nutrió el movimiento de desocupados, ex trabajadores del Estado cuyas indemnizaciones fueron consumidas por la política económica. Somos anticapitalistas.” [Revista En Marcha, No. 25, La Plata, abril de 2002, p. 4.]
. Orientada por la Corriente Patria Libre ‑organización política de izquierda que se propone la construcción de un movimiento nacional y popular‑, la organización territorial Barrios de Pie se funda en el cruce de los años 2001‑2002. En sus comienzos integra la FTV, primero como “CTA de los Barrios”, y luego como Agrupación Primero de Mayo, pero ello no evidenció nunca una real convergencia en la metodología de construcción y crecimiento entre ambas organizaciones. Quizá donde ello resulta más visible es en las consideraciones del desde dónde construir, con quiénes y cómo.
Solo las nuevas prácticas irán transformando –en estos como en todos los casos‑ los hábitos adquiridos por prácticas anteriores, mediante el desarrollo de procesos colectivos de creación‑apropiación‑incorporación de las nuevas formas de su creación.
Son las nuevas prácticas las que van formando las nuevas culturas. Entre tanto se vive un proceso de transición lleno de las incertidumbres que emergen de caminar hacia un mundo que a su vez debe ser creado por uno mismo, por los compañeros, por las organizaciones y el pueblo todo en gigantesca gesta emancipatoria colectiva. Es precisamente esta incertidumbre, la yuxtaposición de situaciones indefinidas que caracterizan toda transición, la que genera los mayores obstáculos al diálogo entre quienes asumen abiertamente el desafío de construir aceptando el “no sé, depende de nosotros”, y aquellos que optan por defender la ‑sensación de‑ seguridad que emerge de pretender saber siempre qué es lo que hay que hacer, cómo, y cuándo.
Las mayores coincidencias han residido y residen sin duda en los para qué, que resumen los alcances de la convergencia estratégica de todos y dan razón a cualquier posible articulación organizativa futura.
. Agrupación de organizaciones piqueteras constituida los días 16 y 17 de febrero de 2002, tomando distancia de otros sectores –particularmente la CCC y FTV‑, a los que consideran reformistas o conciliadores con los gobernantes de turno. El Bloque está liderado por el Polo Obrero, seguido por el Movimiento Territorial Liberación (MTL), el Movimiento de Trabajadores Desocupados “Teresa Rodríguez”. Inicialmente se acercan a él también, el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, la Coordinadora “Aníbal Verón”, y otros.
. Está dirigido por el jubilado Raúl Castells, miembro de la CCC hasta que fue expulsado de la organización. Castells fue detenido en reiteradas oportunidades y enviado a prisión por reclamar alimentos y encabezar protestas sociales.
. Surge en el año 2002 y realiza su primer congreso en diciembre de ese año. Según explica Pitrola, en entrevista concedida para esta investigación: “Es una organización política reivindicativa de trabajadores ocupados y desocupados.” Responde en lo fundamental a la política del Partido Obrero ‑organización política de izquierda de filiación trotskista‑. Tiene su mayor inspiración en los sucesos del sur –Cutral Co y Plaza Huincul‑, y también en los de Salta y Jujuy. Tienen presencia en Tartagal, Salta; en Neuquen; en Caleta Olivia, al norte de Santa Cruz; en Capital y Gran Buenos Aires, en La Matanza, y en otras ciudades del interior. Con una postura que podría entenderse como pendular, el Polo Obrero ha tenido períodos de acercamiento y trabajo común –como, por ejemplo, en los dos primeros congresos piqueteros‑, con las organizaciones piqueteras FTV y CCC. Hacia ellas ha manifestado también su disconformidad, marcando su alejamiento –a veces con abierta hostilidad‑ particularmente, en relación con sus líderes D’elía y Alderete. Actualmente el Polo Obrero puede considerarse el referente principal del Bloque Piquetero Nacional.
. Según información brindada por Oscar Kuperman, dirigente de dicha organización, la CUBa “es una organización social que nace y crece en los barrios del conurbano bonaerense a mediados del año 95. Esta organización, que en principio trabaja en la toma de tierras y la construcción de barrios en La Matanza, luego, por el año 97, comienza a integrarse en el movimiento de desocupados junto a la FTV y la CCC, exigiendo planes productivos, alimentos y trabajo genuino. Está presente en Capital Federal, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Rosario, Córdoba, Salta, Chaco, Corrientes, Neuquen, Trelew, y Tierra del Fuego.” Actualmente integra el Bloque Piquetero Nacional. [Informe para este estudio enviado por Oscar Kuperman.]
. MTD Solano, MTD Lanús, MTD Almirante Brown, MTD Florencio Varela, MTD Guernica, MTD Quilmes, MTD Esteban Echeverría, MTD José C. Paz, MTD Lugano (Capital Federal), MTD 22 de Julio (localidad de Allén en Río Negro), MTD Darío Santillán (localidad de Cipolleti en Rìo Negro), CTD de La Plata, CTD de Lanús y CTD de Quilmes.
. Entrevista realizada por mí, marzo de 2002.
. D’Elía, Luis, Idem.
. Representantes de un partido político, intendente, gobernador o grupo determinado, puestos a dedo por los de mayor jerarquía de dichas organizaciones, en virtud de amistad o afinidad política. En general, la labor de los punteros es la de “cuadricular” el barrio y tener “bases de apoyo” en cada cuadra, a cuyos miembros brinda favores, apoyo, recursos, etc. ‑y luego los cobra‑. Es la forma clásica de hacer política barrial por parte de los partidos políticos tradicionales, para mantener el control sobre los distintos barrios a la vez que alimentar su política clientelar.
. Cruz, Juan, Op. Cit.
. Entrevista, Idem.
. Borello, Lito, Idem. Los acontecimientos de diciembre de 2001, y el surgimiento de las asambleas populares perecen darle la razón a tamaña apuesta.
. Notas alusivas en Diario Clarín, Buenos Aires, día 27 de junio de 2002.
. El 6 de Julio de 1994 avanzan por las calles de la Capital hacia Plaza de Mayo columnas de pueblo de todo el país: estudiantes, pequeños productores, artistas, trabajadores de la salud, etc., que representan a cientos de organizaciones sindicales de todo el país que no se resignan a los embates del modelo neoliberal y del ajuste. Fue convocada por la CTA –entonces llamada Congreso de los Trabajadores Argentinos‑, en unidad con otras organizaciones sociales, sindicales y políticas, con el objetivo central de recuperar el protagonismo de los trabajadores de todo el país y reconstruir su unidad.
. Sánchez, Carlos, entrevista. Op. Cit.
. Plaza principal, ámbito de grandes acontecimientos libertarios en la historia nacional, ubicada frente a la Casa Rosada (sede del Gobierno Nacional), en el corazón de Buenos Aires.
. Cabrera, Héctor, Secretario General de la CTA de Morón, Provincia de Buenos Aires. Palabras pronunciadas en concentración ante el Hospital Posadas, en un alto en el recorrido de la “Marcha contra el hambre”, convocada por la CTA entre los días 10 y 15 de agosto de 2002, con la participación de la FTV y con el apoyo activo y participante de la CCC. [Testimonio capturado y enviado para esta investigación por Mónica Ghirelli].
. Entrevista realizada para esta investigación por Mónica Ghirelli, colaboradora. Buenos Aires, agosto 2002.
. Núñez, Jorge, piquetero de La Matanza. Entrevista realizada por mí, febrero 2002.
. Ese día en la prensa escrita: Diario Clarín, y Página 12, entre otros, difundieron las fotos donde se evidenciaba que ambos jóvenes eran asesinados a sangre fría por efectivos policiales; también la televisión trasmitió un vídeo que aportaba más pruebas de lo ocurrido.
. Participaron el Polo Obrero, el MTR, el MIJD. El MTL no estaba constituido, pero participaron algunos de sus sectores aunque no de un modo articulado; la organización ahora denominada Barrios de Pie, venía participando dentro de la FTV aunque –como señalé anteriormente‑ sin estar aún configurada como tal.
. Socolovsky, Yamile, “El movimiento piquetero, resistencia, democracia e identidad política”, Revista En Marcha, No. 21, La Plata, agosto 2001, p. 35.
. Para una mayor profundización sobre este punto puede consultarse el libro Una Historia Silenciada, Op. Cit.
. El objetivo fundamental era el de lograr que tanto los debates como las resoluciones que allí se tomarían se correspondieran con el trabajo y la presencia real de cada uno en los territorios.
. FTV, Desocupados de la CCC, Movimiento “Teresa Rodríguez”, Coordinadora de Trabajadores Desocupados “Anibal Verón”, Polo Obrero, Movimiento Territorial Liberación, Movimiento Teresa Vive, Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, Barrios de Pie, Movimiento de Mujeres en Lucha, Corriente de Productores Agrarios Chacareros Federados, la CUBa, entre otras.
. Socolovsky, Y, Op. Cit.
. “Para nosotros el movimiento piquetero argentino hoy es la clase obrera en lucha, tanto ocupada como desocupada, que está haciendo un enorme esfuerzo por organizarse y por superar el obstáculo de la burocracia sindical tradicional de los sindicatos argentinos ligados y asimilados al estado.”[Pitrola, Néstor, Op. Cit.]
“La diferencia nos marca [de la FTV y la CCC] porque nosotros creemos en la necesaria unidad de los trabajadores ocupados y desocupados, por lo tanto las asambleas son comunes. Hoy la convocatoria del bloque piquetero es con ocupados y desocupados.” [Ibarra, Beto, Op. Cit.]
Los contrasentidos afloran si se tiene en cuenta que tanto la FTV como los desocupados de la CCC, articulan orgánicamente sus propuestas y acciones con organizaciones propias de la clase trabajadora, como lo son la CCC y la CTA, organización que ‑como se expuso‑, plantea la articulación y unidad entre trabajadores ocupados y desocupados como punto de partida para la reconstrucción de la identidad de la clase y de la unidad de todo el pueblo como vehículos de la construcción del poder de los trabajadores y el pueblo.
. Resulta paradójico este discurso cuando se contrasta con la realidad del tránsito supuestamente “libre” de los argentinos que deben pagar peaje cada determinados kilómetros para poder transitar por las autopistas “nacionales”.
. Socolovsky, Y, Op. Cit.
. Entrevista, Op. Cit.
. Ibarra, Op. Cit.
. Cruz D., Juan, Coordinadora de Trabajadores Desocupados “Aníbal Verón”, referente del Movimiento de Trabajadores Desocupados de “Florencio Varela”; entrevista realizada por mi , Buenos Aires, julio de 2002.
. Idem.
. Pitrola, Néstor, máximo referente de la organización piquetera Polo Obrero, entrevista realizada por Mónica Ghirelli para esta investigación.
. Ceballos, Jorge, coordinador de Barrios de Pie, organización barrial. Entrevista realizada por mí; Buenos Aires, julio de 2002.
. Ibarra, Op. Cit.
. Cruz, Juan, Op. Cit.
. Mendibil, Víctor, Idem.
. Tomado del ensayo: “Argentina, hora de unidad popular y de patria”, de Isabel Rauber, publicado en el libro ¿Qué son las asambleas?, Ediciones Continente‑Peña Lillo, Buenos Aires, 2002, pp. 69‑85.
. Pitrola, Néstor, Idem.
. Como señala Oscar Kuperman, de la CUBa, “...el BPN está conformado por cinco organizaciones (...), cada una tiene su forma de definir su política, por lo tanto, para mantener la unidad, se han realizado acuerdos, los que no impiden la independencia política de cada organización...” Respuesta escrita a cuestionario enviado por Mónica Ghirelli para esta investigación.
. Información reunida sobre la base de las entrevistas concedidas por los integrantes de la mesa nacional del Bloque Piquetero Nacional para esta investigación.
. D’elía, Luis, entrevista realizada en julio de 2002.
. Ibarra, Beto, Op. Cit.