Introducción.
Existe una gran proporción de individuos que elaboran una respuesta inmune adaptativa frente a sustancias inofensivas para el organismo. Este tipo de respuestas inmunes frente a sustancias extrañas no infecciosas puede producir una patología clínica que se conoce como reacción alérgica, reacción de hipersensibilidad o simplemente alergia (que significa respuesta extraña). Otro término muy utilizado es atopia (fuera de lugar) o intolerancia (para alimentos). A los antígenos extraños inofensivos que desencadenan las reacciones de hipersensibilidad se les denomina alérgenos.
Las alergias se caracterizan porque generalmente el primer contacto con el alérgeno no origina ningún tipo de reacción, ya que los alérgenos son catabolizados (a diferencia de los patógenos, que se multiplican en el foco infeccioso). Por ello el primer contacto o fase de sensibilización no produce ningún tipo de manifestación clínica, aunque si se generan células de memoria y anticuerpos específicos para ese alérgeno, de tal forma que tras una reexposición al mismo alérgeno se producirá la reacción alérgica con sintomatología clínica. Podemos agrupar las alergias en cuatro tipos distintos atendiendo a los componentes del sistema inmune adaptativo que inician la respuesta (IgE, IgG o célula T) y a la naturaleza del alérgeno (soluble o asociado a membranas celulares). Las alergias son respuestas inmunes exageradas a antígenos extraños inofensivos (alérgenos) en individuos sensibilizados. Las reacciones alérgicas están originadas por el reconocimiento de determinadas moléculas extrañas inofensivas, o alérgenos, que en condiciones normales no deberían inducir ninguna respuesta inmune, ya que son inocuas para el organismo. La exposición inicial del individuo a estos alérgenos (polen, alimentos, ácaros, determinados antibióticos, restos de distintos animales, etc.) Origina una respuesta Inmune adaptativa, en la que se produce una activación de linfocitos T, que coordinan la síntesis de anticuerpos y la activación de distintos tipos celulares. Esta respuesta inicial lIeva tiempo, y normalmente no causa ningún síntoma clínico. Una vez producidos los anticuerpos o las células T que reaccionan contra el alérgeno, cualquier exposición posterior al mismo alergeno originará una reacción alérgica con diversos síntomas, hasta un choque anafiláctico y muerte en respuesta a picaduras o mordeduras de ciertos animales (en individuos altamente sensibilizados).
Una vez que un individuo esta sensibilizado, las reacciones alérgicas pueden agravarse con cada nueva reexposición al alérgeno, por el aumento el número de linfocitos T y B que reaccionan frente a esa sustancia.
Hay cuatro tipos de alergias según las moléculas o células implicadas en la respuesta inmune aI igual que ocurre con la respuesta inmune específica frente a patógenos, las reacciones alérgicas frente a sustancias inocuas pueden originar respuestas de tipo humoral o celular, dependiendo del tipo de alérgeno y de como es presentado a las células del sistema inmune. Así podemos diferenciar cuatro tipos de respuestas alérgicas, las tres primeras mediadas por anticuerpos y la cuarta mediada por células.
Tipos de hipersensibilidad.
a) Hipersensibilidad de tipo I. También llamada hipersensibilidad inmediata, alergia atópica o simplemente atopia. La más común es la rinitis alérgica primaveral que sufren todos los alérgicos al polen durante esta estación. EI organismo reacciona frente a alergenos solubles, mediante una respuesta de tipo IgE Fc-dependiente. Este tipo de reacción es prácticamente inmediata, desarrollándose la respuesta en segundos a minutos.
b) Hipersensibilidad de tipo II. En este caso el alérgeno es también una molécula soluble, pero se une a la superficie de las células a de la matriz extracelular, donde genera neoantígenos, que son reconocidos por anticuerpos del tipo IgG; los anticuerpos activan el complemento y reacciones mediadas por Fc (fagocitosis, citolisis celular mediada por anticuerpos), destruyendo las células que llevan unido el alergeno. Ejemplo: Anemia hemolítica tras la administración de penicilina.
c) Hipersensibilidad de tipo III. Si los antígenos son solubles, también se pueden formar inmunocomplejos con anticuerpos de isotipo IgG; estos inmunocomplejos al depositarse causan reacciones inflamatorias locales Fc-dependientes, activándose también el sistema del complemento y provocando la destrucción de estos complejos por fagocitosis. Ejemplo: Alveolitis alérgica causada por alergenos de ciertos hongos de la paja e agricultores (pulmón del granjero).
d) Hipersensibilidad de tipo IV. Esta originada por la respuesta de células T, tanto frente a antígenos solubles como a antígenos asociadas a células. EI antígeno es una proteína extraña o una sustancia química que reacciona y modifica a las proteínas propias, generando neoantígenos que son reconocidos por las células T. La reexposición a los linfocitos T, tanto CD4 como CD8, da lugar a una reacción de hipersensibilidad, Ilamada de tipo retardada, ya que tarda varios días en producirse, causando daño en los tejidos debido a la secreción de citocinas inflamatorias a procesos de citólisis. EI ejemplo clásico es la alergia a las correas metálicas de reloj.
A diferencia de los que ocurre en la hipersensibilidad e tipo I, las de tipo II y tipo III generalmente tardan unas cuantas horas en producir síntomas tras la exposición alergeno.
Tabla. Clasificación de las enfermedades de origen inmunológico.
Tipo de hipersensibilidad Mecanismo Inmunitario patológico Mecanismo de lesión hística y enfermedad
Hipersensibilidad inmediata: tipo I Anticuerpo IgE Mastocitos y sus mediadores (aminas vasoactivas, mediadores lipídicos, citocinas)
Mediada por anticuerpos: tipo II IgM, IgG. Anticuerpos contra antígenos de la superficie celular o la matriz extracelular. Opsonización y fagocitosis de las células.
Reclutamiento y activación de leucocitos (macrófagos, neutrófilos) mediados por el complemento y el receptor Fc.
Alteraciones de las funciones celulares (p.ej transmicon de señales de receptores hormonales)
Mediada por inmunocomplejos: tipo III Inmunocomplejos circulantes formados por antigenos y anticuerpos IgM o IgG. Reclutamiento y activación de leucocitos mediados por el complemento y el receptor Fc.
Mediada por linfocitos T: tipo IV 1. linfocitos CD4+(hipersensibilidad retarddada)
2. LTC CD8+(citólisis mediada por linfocitos T) 1. Activación de macrófagos inflamación mediada por citocinas.
2. Muerte directa de las células dianas, inflamación mediada por citocinas.
Naturaleza de los alérgenos.
Se denomina alérgenos a los antígenos que provocan hipersensibilidad inmediata, son proteínas o sustancias químicas unidas a proteínas a las que las personas atópicas se encuentra expuestas de manera crónica. Los más habituales son proteínas del polen, ácaros del polvo domestico, caspas de animales, ciertos animales y productos químicos (penicilina). No se sabe porque algunos antígenos inducen respuesta a Th2 y reacciones alérgicas mientras que otros no, las respuestas mediadas por IgE se observan fisiológicamente durante las infestaciones por helmintos y no se conocen las razones por las que ciertos alergenos evocan este tipo de respuestas, pero debido a su características bioquímicas (suelen ser enzimas y en muchos casos proteasas) se ha sugerido que se debe a su posible semejanza con los patrones moleculares que son reconocidos por el sistema inmune en estos parásitos.
Dos características importantes de los alérgenos son que al exponerse en forma repetida ya que a diferencia de lo que sucede con los microorganismo, no se estimulan las respuesta inmunitaria innata, que desencadenarían una activación de los macrófagos y secreción de citocinas IL-12 e IL-18 inductoras de los linfocitos Th1. La activación crónica o repetida de los linfocitos T en ausencia de inmunidad innata puede estimular a los linfocitos T CD4+ hacia la vía Th2, ya que los linfocitos T sintetizan IL-4, inductora de linfocitos Th2, aunque no existe ninguna característica estructural de las proteínas que permita predecir si se comportará o no como alérgeno, muchos de estos poseen rasgos comunes tales como peso molecular bajo, glucosidación y solubilidad alta en líquidos corporales. Es típico en respuesta a los alimentos se deban a proteínas pequeñas y glucosiladas. La cisteína proteasa del Dermatophangoides pteonyssinus (acaro del polvo) y la fosfolipasa A2 (veneno de abeja) son curiosamente enzimas, aunque no se conoce la relación con la inducción a la hipersensibilidad inmediata.
Mecanismos efectores de las lesiones hísticas y enfermedades de origen inmunológico.
Los mecanismos efectores de la enfermedad de origen inmunológico son los mismos que los de la inmunidad humoral y celular frente a los antígenos microbianos y otros antígenos extraños, pero se dirigen contra antígenos extraños pero de una manera incontrolada.
Hipersensibilidad inmediata (tipo I).
Origen y formación de las reacciones alérgicas (tipo I). En la primera exposición al alergeno los linfocitos Th2 inducen la activación de linfocitos secretores de IgE, la cual armará al mastocito. En una segunda exposición el mastocito activado secretara las sustancias vasoactivas produciéndose la reacción alérgica.
Las alergias mediadas por IgE producen síntomas distintos según la naturaleza y vía de entrada del alérgeno.
La mayoría de los individuos inhalan ciertos alérgenos (polen) sin que se produzca la respuesta inmunológica o, en todo caso, se producen pequeñas cantidades de IgG contra el alérgeno. Existen ciertos individuos denominados atípicos que tiene una tendencia genética a desarrollarse intensas respuestas mediadas por IgE contra estos alérgenos.
La fase de sensibilización se produce la primera vez que entramos en contacto con estos alérgenos. Los alérgenos que son inhalados o atraviesan la piel o mucosas son adaptados por las células presentadoras de antígenos, principalmente las células de Largerhans, que los transportan a los ganglios linfáticos donde son presentados a los linfocitos Th2 a través de moléculas CPH de clase II. Los linfocitos Th2 promueven la proliferación y diferenciación de los linfocitos B mediante secreción de citocinas (IL-4 e IL-13) su cambio de isotipo hace células productoras de IgE. El resultado de la fase de sensibilización es producción de IgE específica que se va a unir al receptor FcRI en la superficie de los mastocitos que se encuentran localizados debajo de la piel y mucosas y asociados a los vasos sanguíneos.
La fase de sensibilización no va a producir ninguna sintomatología clínica, pero si un individuo previamente sensibilizado es reexpuesto al mismo alérgeno, su reconocimiento por la IgE va a causar la desgranulación de los mastocitos produciendo una reacción inflamatoria inmediata. Dependiendo de la cantidad de alérgeno se puede continuar con una reacción tardía (con un pico a las 6 o 9 horas) más o menos intensa. La reacción inmediata depende de la secreción de sustancias vaso activas preformadas y almacenadas en los gránulos de los mastocitos como las histamina y triptasa, mediadores lipídicos derivados de su membrana como leucotrienos, prostangrandinas y el factor activador de plaquetas. Su liberación produce un rápido aumento del flujo sanguíneo local, aumento de la permeabilidad vascular y la contracción del músculo liso. Esta respuesta es idéntica a la que se produce en respuesta a una infección, y recluta elementos de la respuesta inmune al lugar de la inflamación. La contracción del músculo liso pretende la expulsión del patógeno y sus manifestaciones varían desde la secreción de moco (por contracción de la musculatura lisa de las glándulas mucosas) hasta la tos, los vómitos y la diarrea.
Reacción inmediata y tardía.
La reacción tardía se produce por la síntesis inducida de nuevos mediadores como leucotrienos y numerosas quimiocinas y citocinas como IL-4, IL-5, IL-9, IL-13 y TNF, etc., que prolongan a la acción inflamatoria y reclutan a eosinófilos, basófilos, monocitos y linfocitos al foco inflamatorio. Las células reclutadas secretan sustancias vaso activas que prolongan la inflamación inicial y son responsables del daño tardío y la producción de moco asociado con las reacciones alérgicas crónicas.
Cuando el alergeno es ingerido (alimentos, por ejemplo el marisco) la desgranulación de los mastocitos de la mucosa intestinal produce vómitos y diarreas. Si los alérgenos son absorbidos a través de la mucosa intestinal y pasan a la sangre pueden desencadenar la desgranulación de los mastocitos del tejido conectivo submucoso, dando lugar a la formación de habones o ronchas en la piel, fenómeno conocido como urticaria. Aunque en ambos se afecta la piel, no se debe de confundir con la dermatitis atópica, en el que también se desgranulan los mastocitos de la dermis, pero en este caso el alérgeno penetra en el organismo directamente por la piel, causando una inflamación en el sitio de contacto. Este mecanismo se puede aprovechar con fines diagnósticos. Para saber si un individuo es alérgico se puede inyectar, por ejemplo, diferentes tipos de polen en la piel y, pasados unos minutos, la presencia de habones blandos delatara la existencia de alergia inmunológica (aunque no siempre clínica). Si el alérgeno se suministra por vía intravenosa (un medicamento, por ejemplo), puede causar la desgranulación de todos los mastocitos del tejido conectivo que se encuentran asociados a los vasos sanguíneos, ocasionando un síndrome de graves consecuencias caracterizado por una vaso dilatación sistémica, asociada a una gran perdida de presión de todos los vasos sanguíneos y constricción de las vías respiratorias. A este síndrome se Ie llamó anafilaxia porque es justo lo contrario de profilaxis o protección, que es lo que persigue el tratamiento. En personas con anticuerpos IgE contra la penicilina, por ejemplo, la administración de penicilina intravenosa puede causar un choque anafiláctico e incluso la muerte en pocos minutos.
Las quimiocinas participan en los procesos inflamatorios generados por la alergia.
Quimiocinas implicadas en los procesos inflamatorios generados durante las alergias de tipo I. Las quimiocinas participan en el reclutamiento y favorecen la desgranulación de los eosinófilos, uno de los principales responsables del daño que se produce durante la reacción tardia.
Aunque existen diferentes factores que contribuyen al daño y el desarrollo de las reacciones de hipersensibilidad de tipo I, los procesos inflamatorios parecen implicados en las respuestas más severas. EI infiltrado inflamatorio rico en eosinófilos y basófilos es característico de las reacciones alérgicas y de las infecciones parasitarias, estando prácticamente ausente en otro tipo de infecciones. Las quimiocinas están implicadas en este proceso, a través del control de la migración de diferentes poblaciones de linfocitos. Las quimiocinas se unen a receptores de membrana acoplados a proteína-G que por su estructura molecular se ha dividido en dos grandes grupos, CXC y CC. Las célula que contribuyen fundamentalmente a la producción de quimiocinas en los asmáticos son células residentes epiteliales y macrófagos pulmonares. La liberación de quimiocinas tiene un efecto inmediato sobre el ambiente celular relacionado con el tejido pulmonar. Se ha identificado un conjunto de quimiocinas en procesos asmáticos tales como MIP-1 (CCL3), RANTES (CCL5), MCP-3 (CCL7) Y MCP-4 (CCL13) que inducen reclutamiento de eosinófilos a través del receptor CCR3, altamente expresado en estas células. Por otra parte las células epiteliales pueden proporcionar un segundo gradiente de quimiocinas, como CCLS, CCL13 Y sobre todo la eotaxina (CCL11) que además de quimioatrayente para los eosinófilos es un potente factor relacionado con la desgranulación (aunque no el único). La exocitosis de los productos tóxicos de los eosinófilos es uno de los principales responsables del daño que se produce durante la reacción tardía. Las mismas quimiocinas pueden también afectar a otras poblaciones celulares tales como basófilos y linfocitos Th2.
En resumen, la fase inicial de localización de los eosinófilos en pulmón es dependiente fundamentalmente de CCL3, mientras que la segunda fase de reclutamiento y desgranulación esta asociada a la eotaxina (CCL11). Estas moléculas pueden ser futuras dianas terapéuticas.
Ciertas moléculas de histocompatibilidad predisponen a la alergia mediada por IgE La mayoría de los individuos con atopia tienen una predisposición genética a producir grandes cantidades de IgE frente una variedad de alérgenos desarrollando una o varias enfermedades alérgicas (rinitis alérgica, asma, eczemas atópicos, etc.). En estos pacientes hay una clara correlación entre la producción de IgE frente a un determinado alergeno y el genotipo del locus HLA-DR (CPH de clase II), quizás porque dichas moléculas HLA-DR unen muy eficazmente péptidos derivados del alergeno. A pesar de la existencia de estos factores genéticos, el desarrollo de la alergia también depende de un conjunto de factores entre los que se incluyen los cambios de antígenos ambientales, exposición a agentes infecciosos, etcétera.
Alergias mediadas por IgE.
Mediada por anticuerpos (tipo II).
Se deben a anticuerpos que se unen a antígenos en células o tejidos extracelulares concretos o a complejos antígeno–anticuerpos que se forman en la circulación y se depositan en las paredes de los vasos.
Estos anticuerpos son autoanticuerpos, aunque a veces se sintetizan contra un antígeno extraño que produce reacciones inmunitarias cruzadas con un componente de los tejidos propios. Estos pueden causar enfermedades mediante tres mecanismos.
Mecanismos efectores de la enfermedad mediada por anticuerpos.
En primer lugar, los anticuerpos opsonizan las células o activan el sistema del complemento, induciendo la formación de proteínas del complemento que opsonizan las células. Estas células son fagocitadas y destruidas por los fagotitos que expresan los receptores para las porciones Fc y para las proteínas del complemento. Ejemplo: anemia hemolítica que destruye los glóbulos rojos responsable de la hemólisis.
En segundo lugar los anticuerpos depositados en los tejidos atraen a neutrófilos y macrófagos, se unen a los anticuerpos o proteínas del complemento mediante receptores Fc y del complemento. Los leucocitos se activan y sus productos lesionan los tejidos. Ejemplo: glomerulonefritis.
En tercer lugar, los anticuerpos se unen a los receptores de células normales o a otras proteínas pueden alterar las funciones de tales receptores o proteínas y provocar una enfermedad en la que no existe una lesión hística real. Ejemplo: enfermedad de Graves (hipertiroidismo).
Se produce una respuesta mediada por IgG contra alergenos que se unen a la superficie celular o a la matriz extracelular. Esta unión provoca la activación de la cascada del complemento y de las células citolíticas con receptores para el FC de las IgG.
Las células mas afectadas por esta reacción alérgica son los eritrocitos, posiblemente porque tienen menos proteínas reguladoras del complemento que otras células.
Mediada por inmunocomplejos (tipo III).
Los complejos antígeno-anticuerpos se producen durante las respuestas inmunitarias normales pero sola dan lugar a una enfermedad cuando se forman en cantidades excesivas. Se forman en la sangre complejos inmunes solubles, es decir, agregados de anticuerpos IgG e IgM, que son depositados en varios tejidos (típicamente la piel, riñón y las articulaciones) donde disparan una respuesta inmunitaria en la vía clásica de la activación del complemento. Se denomina inmunocomplejo a la unión de un antígeno con el anticuerpo específico y normalmente es eliminado durante el desarrollo de la respuesta inmune por las células fagocíticas. La eliminación de los inmunocomplejos que se forman en el torrente circulatorio depende en gran medida por su tamaño.
Hay dos etapas relacionadas al desarrollo de complejos inmunes, primero el complejo se forma cuando los anticuerpos IgG e IgM se unen al antígeno, luego de lo cual, los complejos se tornan de mayor tamaño los que pueden ser eliminados del cuerpo. Es en la primera etapa de esta formación que no es posible eliminar estos complejos antígeno-anticuerpo del organismo, por lo que son esparcidos y depositados en los tejidos mencionados. La reacción puede tardar desde varias horas hasta días para desarrollarse.
El deposito de los inmunocomplejos en las paredes de los vasos provoca una inflamación y lesión de los vasos y los tejidos adyacentes mediada por el complemento y receptores Fc.
Reacción de Arthus, originada por la deposición subcutanea de inmunocomplejos.
La producción de IgG contra alergenos solubles, lo que origina la deposición de inmunocomplejos en ciertos tejidos. Los de mayor tamaño fijan el complemento y son transportados por los eritrocitos hasta el hígado y el bazo donde son rápidamente eliminados por los fagocitos. Los inmunocomplejos de menor tamaño son difíciles de eliminar de la circulación, tendiendo a depositarse y generar reacciones inflamatorias sobre glomérulos renales.
Si el alérgeno es inyectado en la piel los anticuerpos IgG forman inmunocomplejos subcutáneos, activando el complemento que produce C3a y C5a.
Si la ruta de entrada es intravenosa y con una dosis alta de antígeno se producen mas inmunocomplejos de los que pueden ser eliminados por el organismo. Los síntomas más característicos son vasculitis o artritis.
Alergias causadas por inmunocomplejos.
Mediada por linfocitos T (tipo IV).
Los linfocitos T producen lesiones de los tejidos tanto mediante reacciones de hipersensibilidad retardada HSR como por lisis directa de las células diana.
Las reacciones de HSR se desencadenan por los linfocitos T CD4+ de la subpoblación Th1 y los linfocitos T CD8+ ambos tipos secretan citocinas que activan los macrófagos (interferón gamma INF- inducen inflamación (como el factor de necrosis tumoral, TNF). Los linfocitos T citotóxicos CD8+ destruyen directamente las células dianas que portan antígenos asociados al complejo mayor de histocompatibilidad de clase I. Los linfocitos T que provocan lesiones hísticas pueden se autoreactivos o específicos de antígenos proteicos extraños que están presentes en células o tejidos unidos a ellos, las lesiones hísticas causadas por los linfocitos T pueden acompañar también con respuestas inmunitarias protectoras intensas frente a microorganismos preexistentes intracelulares que residen en la erradicación por los fagocitos y anticuerpos.
Mecanismos de las enfermedades mediadas por linfocitos T.
La participación de los linfocitos T en una enfermedad de origen inmunológico concreta se sospecha sobre todo cuando se demuestra su presencia en lesiones y se aíslan linfocitos T específicos para antígenos propios en los tejidos o en la sangre del paciente. La citocinas secretadas por los linfocitos T activados induce alteraciones de los tejidos vecinos que sirve como indicadores de la estimulación local de estas células. El interferón gamma estimula la expresión de moléculas de CPH de clase II en células que no las expresan en condiciones normales. La expresión anómala de las moléculas del CPH de clase II en un tejido indica una activación de los linfocitos T en el entorno inmediato.
Hay distintos síntomas dependiendo del tipo de antígeno y de la célula efectora que intervenga:
• Hipersensibilidad por contacto: es la reacción alérgica a la correa del reloj y se produce por la presencia de metales, como el níquel y el cromo, que difunden a través de la piel y las mucosas y actúan como haptenos uniéndose a moléculas propias que actúan como portadoras (generando así neoantígenos). Estos complejos son degradados por células de Langerhans, que lleva el antígeno expuesto en moléculas CPH de clase II hasta los ganglios, donde se sensibilizan linfocitos CD4 Th1 específicos. En un segundo contacto, el linfocito CD4 inducirá una reacción inflamatoria y la activación y reclutamiento de células fagocíticas en la zona de contacto con la correa, originando una reacción eczematosa denominada dermatitis por contacto.
Hipersensibilidad retardada.
• Hipersensibilidad tuberculinita: cuando se admistra por vía subcutánea pequeñas dosis de un antígeno derivado del Mycobacterium tuberculosis (denominado tuberculina) a individuos sensibilizados contra este antígeno se genera una reacción inflamatoria mediada por células Th1 localizada en el lugar de inyección y un habón duro. Esta reacción no es una alergia, pero en las picaduras de insectos se produce también por mecanismos similares a esta hipersensibilidad.
• Hipersensibilidad granulomatosa: hay sustancias fagocitadas por macrófagos que, posteriormente, son incapaces de destruir, lo que provoca una acumulación de células fagocíticas formando una estructura característica llamada granuloma.
• Hipersensibilidad mediada por células citolíticas: determinas sustancias químicas son solubles en lípidos y pueden atravesar la membrana plasmática y modificar proteínas del interior celular. Las proteínas modificadas se asocian a moléculas CPH de clase I, quedando expuestas en la superficie celular. Cuando los linfocitos CD8 sensibilizados se unen a estas células reconocen como extrañan las proteínas asociadas al CPH de clase I ejerciendo su acción cito lítica secretando citocinas.
Predisposición genética a la hipersensibilidad.
La tendencia de producir IgE depende de la herencia de varios genes. Estos genes poseen una clara transmisión autosómica, aunque el patrón puede ser multigénico, individuos de una familia pueden poseer distintos grados de la enfermedad pero siempre poseen concentraciones superiores de IgE superiores a la media.
Se han identificado genes o loci que pueden intervenir en la alergia.
Ejemplos de localizaciones cromosómicas y genes asociados a la atopia y al asma.
Enfermedades y lesiones.
Tipo I:
• Anemia hemolitica autoinmunitaria: Es un trastorno caracterizado por anemia debido a la destrucción prematura de los glóbulos rojos por parte del sistema inmunitario.
• Hipertiroidismo: trastorno metabólico en el que la glándula tiroides funciona de forma excesiva.
Tipo II:
• Trombocitopenia : cualquier situación de recuento plaquetario inferior a 100.000/mm³, es decir, la disminución de la cantidad de plaquetas circulantes en el torrente sanguíneo por debajo de los niveles normales.En términos generales los valores normales se ubican entre 150.000/mm³ y 450.000/mm³. La trombocitopenia afecta con mayor frecuencia a personas de 20 a 40 años de edad.
• Eritroblastosis fetal: es un trastorno sanguíneo en la que una madre produce anticuerpos durante el embarazo que atacan los glóbulos rojos de su propio feto, cuando la madre y el bebé tienen tipos de sangre diferentes.
Tipo III:
• Artritis: es la inflamación de desgaste de una articulación.
• Enfermedad del suero aguda , prototipo de una enfermedad por inmunocomplejos sistémica o generalizada. Se produce por un exceso relativo de antígenos circulantes, que forman inmunocomplejos pequeños que persisten en la circulación. Ocurre al administrar sueros heterólogos en cantidades suficientes que son reconocidos como extraños y por tanto se comportan como xenoantígenos, dando lugar a la formación de anticuerpos contra ellos, provocando que aparezcan en el organismo inmunocomplejos que se depositan y producen el daño que clínicamente se caracteriza por fiebre , erupción cutánea, glomerulonefritis y artritis.
Tipo IV:
• Lepra: es una enfermedad infecciosa, de nula transmisibilidad cuando está debidamente tratada, aunque los pacientes que no reciben tratamiento, o este es inadecuado, si constituyen una fuente de contagio. Puede estar producida por la bacteria Mycobacterium leprae o por Mycobacterium lepromatosis.
• Tuberculosis: es una enfermedad infecciosa, causada por diversas especies del género Mycobacterium. La especie más importante y representativa, causante de tuberculosis es el Mycobacterium tuberculosis o bacilo de Koch. Es posiblemente la enfermedad infecciosa más prevalente en el mundo. Aunque la tuberculosis es una enfermedad predominantemente de los pulmones, puede también verse afectando el sistema nervioso central, el sistema linfático, circulatorio, genitourinario, gastrointestinal, los huesos, articulaciones y aun la piel.
Bibliografía.
• ABBAS, LICHTMAN, Inmunología celular y molecular, Elsevier, 5ta edición 2004.
• REGUEIRO, GONZALEZ, Inmunología: biología y patología del sistema inmune, Medica Panamericana, 3er edición 2002.
Existe una gran proporción de individuos que elaboran una respuesta inmune adaptativa frente a sustancias inofensivas para el organismo. Este tipo de respuestas inmunes frente a sustancias extrañas no infecciosas puede producir una patología clínica que se conoce como reacción alérgica, reacción de hipersensibilidad o simplemente alergia (que significa respuesta extraña). Otro término muy utilizado es atopia (fuera de lugar) o intolerancia (para alimentos). A los antígenos extraños inofensivos que desencadenan las reacciones de hipersensibilidad se les denomina alérgenos.
Las alergias se caracterizan porque generalmente el primer contacto con el alérgeno no origina ningún tipo de reacción, ya que los alérgenos son catabolizados (a diferencia de los patógenos, que se multiplican en el foco infeccioso). Por ello el primer contacto o fase de sensibilización no produce ningún tipo de manifestación clínica, aunque si se generan células de memoria y anticuerpos específicos para ese alérgeno, de tal forma que tras una reexposición al mismo alérgeno se producirá la reacción alérgica con sintomatología clínica. Podemos agrupar las alergias en cuatro tipos distintos atendiendo a los componentes del sistema inmune adaptativo que inician la respuesta (IgE, IgG o célula T) y a la naturaleza del alérgeno (soluble o asociado a membranas celulares). Las alergias son respuestas inmunes exageradas a antígenos extraños inofensivos (alérgenos) en individuos sensibilizados. Las reacciones alérgicas están originadas por el reconocimiento de determinadas moléculas extrañas inofensivas, o alérgenos, que en condiciones normales no deberían inducir ninguna respuesta inmune, ya que son inocuas para el organismo. La exposición inicial del individuo a estos alérgenos (polen, alimentos, ácaros, determinados antibióticos, restos de distintos animales, etc.) Origina una respuesta Inmune adaptativa, en la que se produce una activación de linfocitos T, que coordinan la síntesis de anticuerpos y la activación de distintos tipos celulares. Esta respuesta inicial lIeva tiempo, y normalmente no causa ningún síntoma clínico. Una vez producidos los anticuerpos o las células T que reaccionan contra el alérgeno, cualquier exposición posterior al mismo alergeno originará una reacción alérgica con diversos síntomas, hasta un choque anafiláctico y muerte en respuesta a picaduras o mordeduras de ciertos animales (en individuos altamente sensibilizados).
Una vez que un individuo esta sensibilizado, las reacciones alérgicas pueden agravarse con cada nueva reexposición al alérgeno, por el aumento el número de linfocitos T y B que reaccionan frente a esa sustancia.
Hay cuatro tipos de alergias según las moléculas o células implicadas en la respuesta inmune aI igual que ocurre con la respuesta inmune específica frente a patógenos, las reacciones alérgicas frente a sustancias inocuas pueden originar respuestas de tipo humoral o celular, dependiendo del tipo de alérgeno y de como es presentado a las células del sistema inmune. Así podemos diferenciar cuatro tipos de respuestas alérgicas, las tres primeras mediadas por anticuerpos y la cuarta mediada por células.
Tipos de hipersensibilidad.
a) Hipersensibilidad de tipo I. También llamada hipersensibilidad inmediata, alergia atópica o simplemente atopia. La más común es la rinitis alérgica primaveral que sufren todos los alérgicos al polen durante esta estación. EI organismo reacciona frente a alergenos solubles, mediante una respuesta de tipo IgE Fc-dependiente. Este tipo de reacción es prácticamente inmediata, desarrollándose la respuesta en segundos a minutos.
b) Hipersensibilidad de tipo II. En este caso el alérgeno es también una molécula soluble, pero se une a la superficie de las células a de la matriz extracelular, donde genera neoantígenos, que son reconocidos por anticuerpos del tipo IgG; los anticuerpos activan el complemento y reacciones mediadas por Fc (fagocitosis, citolisis celular mediada por anticuerpos), destruyendo las células que llevan unido el alergeno. Ejemplo: Anemia hemolítica tras la administración de penicilina.
c) Hipersensibilidad de tipo III. Si los antígenos son solubles, también se pueden formar inmunocomplejos con anticuerpos de isotipo IgG; estos inmunocomplejos al depositarse causan reacciones inflamatorias locales Fc-dependientes, activándose también el sistema del complemento y provocando la destrucción de estos complejos por fagocitosis. Ejemplo: Alveolitis alérgica causada por alergenos de ciertos hongos de la paja e agricultores (pulmón del granjero).
d) Hipersensibilidad de tipo IV. Esta originada por la respuesta de células T, tanto frente a antígenos solubles como a antígenos asociadas a células. EI antígeno es una proteína extraña o una sustancia química que reacciona y modifica a las proteínas propias, generando neoantígenos que son reconocidos por las células T. La reexposición a los linfocitos T, tanto CD4 como CD8, da lugar a una reacción de hipersensibilidad, Ilamada de tipo retardada, ya que tarda varios días en producirse, causando daño en los tejidos debido a la secreción de citocinas inflamatorias a procesos de citólisis. EI ejemplo clásico es la alergia a las correas metálicas de reloj.
A diferencia de los que ocurre en la hipersensibilidad e tipo I, las de tipo II y tipo III generalmente tardan unas cuantas horas en producir síntomas tras la exposición alergeno.
Tabla. Clasificación de las enfermedades de origen inmunológico.
Tipo de hipersensibilidad Mecanismo Inmunitario patológico Mecanismo de lesión hística y enfermedad
Hipersensibilidad inmediata: tipo I Anticuerpo IgE Mastocitos y sus mediadores (aminas vasoactivas, mediadores lipídicos, citocinas)
Mediada por anticuerpos: tipo II IgM, IgG. Anticuerpos contra antígenos de la superficie celular o la matriz extracelular. Opsonización y fagocitosis de las células.
Reclutamiento y activación de leucocitos (macrófagos, neutrófilos) mediados por el complemento y el receptor Fc.
Alteraciones de las funciones celulares (p.ej transmicon de señales de receptores hormonales)
Mediada por inmunocomplejos: tipo III Inmunocomplejos circulantes formados por antigenos y anticuerpos IgM o IgG. Reclutamiento y activación de leucocitos mediados por el complemento y el receptor Fc.
Mediada por linfocitos T: tipo IV 1. linfocitos CD4+(hipersensibilidad retarddada)
2. LTC CD8+(citólisis mediada por linfocitos T) 1. Activación de macrófagos inflamación mediada por citocinas.
2. Muerte directa de las células dianas, inflamación mediada por citocinas.
Naturaleza de los alérgenos.
Se denomina alérgenos a los antígenos que provocan hipersensibilidad inmediata, son proteínas o sustancias químicas unidas a proteínas a las que las personas atópicas se encuentra expuestas de manera crónica. Los más habituales son proteínas del polen, ácaros del polvo domestico, caspas de animales, ciertos animales y productos químicos (penicilina). No se sabe porque algunos antígenos inducen respuesta a Th2 y reacciones alérgicas mientras que otros no, las respuestas mediadas por IgE se observan fisiológicamente durante las infestaciones por helmintos y no se conocen las razones por las que ciertos alergenos evocan este tipo de respuestas, pero debido a su características bioquímicas (suelen ser enzimas y en muchos casos proteasas) se ha sugerido que se debe a su posible semejanza con los patrones moleculares que son reconocidos por el sistema inmune en estos parásitos.
Dos características importantes de los alérgenos son que al exponerse en forma repetida ya que a diferencia de lo que sucede con los microorganismo, no se estimulan las respuesta inmunitaria innata, que desencadenarían una activación de los macrófagos y secreción de citocinas IL-12 e IL-18 inductoras de los linfocitos Th1. La activación crónica o repetida de los linfocitos T en ausencia de inmunidad innata puede estimular a los linfocitos T CD4+ hacia la vía Th2, ya que los linfocitos T sintetizan IL-4, inductora de linfocitos Th2, aunque no existe ninguna característica estructural de las proteínas que permita predecir si se comportará o no como alérgeno, muchos de estos poseen rasgos comunes tales como peso molecular bajo, glucosidación y solubilidad alta en líquidos corporales. Es típico en respuesta a los alimentos se deban a proteínas pequeñas y glucosiladas. La cisteína proteasa del Dermatophangoides pteonyssinus (acaro del polvo) y la fosfolipasa A2 (veneno de abeja) son curiosamente enzimas, aunque no se conoce la relación con la inducción a la hipersensibilidad inmediata.
Mecanismos efectores de las lesiones hísticas y enfermedades de origen inmunológico.
Los mecanismos efectores de la enfermedad de origen inmunológico son los mismos que los de la inmunidad humoral y celular frente a los antígenos microbianos y otros antígenos extraños, pero se dirigen contra antígenos extraños pero de una manera incontrolada.
Hipersensibilidad inmediata (tipo I).
Origen y formación de las reacciones alérgicas (tipo I). En la primera exposición al alergeno los linfocitos Th2 inducen la activación de linfocitos secretores de IgE, la cual armará al mastocito. En una segunda exposición el mastocito activado secretara las sustancias vasoactivas produciéndose la reacción alérgica.
Las alergias mediadas por IgE producen síntomas distintos según la naturaleza y vía de entrada del alérgeno.
La mayoría de los individuos inhalan ciertos alérgenos (polen) sin que se produzca la respuesta inmunológica o, en todo caso, se producen pequeñas cantidades de IgG contra el alérgeno. Existen ciertos individuos denominados atípicos que tiene una tendencia genética a desarrollarse intensas respuestas mediadas por IgE contra estos alérgenos.
La fase de sensibilización se produce la primera vez que entramos en contacto con estos alérgenos. Los alérgenos que son inhalados o atraviesan la piel o mucosas son adaptados por las células presentadoras de antígenos, principalmente las células de Largerhans, que los transportan a los ganglios linfáticos donde son presentados a los linfocitos Th2 a través de moléculas CPH de clase II. Los linfocitos Th2 promueven la proliferación y diferenciación de los linfocitos B mediante secreción de citocinas (IL-4 e IL-13) su cambio de isotipo hace células productoras de IgE. El resultado de la fase de sensibilización es producción de IgE específica que se va a unir al receptor FcRI en la superficie de los mastocitos que se encuentran localizados debajo de la piel y mucosas y asociados a los vasos sanguíneos.
La fase de sensibilización no va a producir ninguna sintomatología clínica, pero si un individuo previamente sensibilizado es reexpuesto al mismo alérgeno, su reconocimiento por la IgE va a causar la desgranulación de los mastocitos produciendo una reacción inflamatoria inmediata. Dependiendo de la cantidad de alérgeno se puede continuar con una reacción tardía (con un pico a las 6 o 9 horas) más o menos intensa. La reacción inmediata depende de la secreción de sustancias vaso activas preformadas y almacenadas en los gránulos de los mastocitos como las histamina y triptasa, mediadores lipídicos derivados de su membrana como leucotrienos, prostangrandinas y el factor activador de plaquetas. Su liberación produce un rápido aumento del flujo sanguíneo local, aumento de la permeabilidad vascular y la contracción del músculo liso. Esta respuesta es idéntica a la que se produce en respuesta a una infección, y recluta elementos de la respuesta inmune al lugar de la inflamación. La contracción del músculo liso pretende la expulsión del patógeno y sus manifestaciones varían desde la secreción de moco (por contracción de la musculatura lisa de las glándulas mucosas) hasta la tos, los vómitos y la diarrea.
Reacción inmediata y tardía.
La reacción tardía se produce por la síntesis inducida de nuevos mediadores como leucotrienos y numerosas quimiocinas y citocinas como IL-4, IL-5, IL-9, IL-13 y TNF, etc., que prolongan a la acción inflamatoria y reclutan a eosinófilos, basófilos, monocitos y linfocitos al foco inflamatorio. Las células reclutadas secretan sustancias vaso activas que prolongan la inflamación inicial y son responsables del daño tardío y la producción de moco asociado con las reacciones alérgicas crónicas.
Cuando el alergeno es ingerido (alimentos, por ejemplo el marisco) la desgranulación de los mastocitos de la mucosa intestinal produce vómitos y diarreas. Si los alérgenos son absorbidos a través de la mucosa intestinal y pasan a la sangre pueden desencadenar la desgranulación de los mastocitos del tejido conectivo submucoso, dando lugar a la formación de habones o ronchas en la piel, fenómeno conocido como urticaria. Aunque en ambos se afecta la piel, no se debe de confundir con la dermatitis atópica, en el que también se desgranulan los mastocitos de la dermis, pero en este caso el alérgeno penetra en el organismo directamente por la piel, causando una inflamación en el sitio de contacto. Este mecanismo se puede aprovechar con fines diagnósticos. Para saber si un individuo es alérgico se puede inyectar, por ejemplo, diferentes tipos de polen en la piel y, pasados unos minutos, la presencia de habones blandos delatara la existencia de alergia inmunológica (aunque no siempre clínica). Si el alérgeno se suministra por vía intravenosa (un medicamento, por ejemplo), puede causar la desgranulación de todos los mastocitos del tejido conectivo que se encuentran asociados a los vasos sanguíneos, ocasionando un síndrome de graves consecuencias caracterizado por una vaso dilatación sistémica, asociada a una gran perdida de presión de todos los vasos sanguíneos y constricción de las vías respiratorias. A este síndrome se Ie llamó anafilaxia porque es justo lo contrario de profilaxis o protección, que es lo que persigue el tratamiento. En personas con anticuerpos IgE contra la penicilina, por ejemplo, la administración de penicilina intravenosa puede causar un choque anafiláctico e incluso la muerte en pocos minutos.
Las quimiocinas participan en los procesos inflamatorios generados por la alergia.
Quimiocinas implicadas en los procesos inflamatorios generados durante las alergias de tipo I. Las quimiocinas participan en el reclutamiento y favorecen la desgranulación de los eosinófilos, uno de los principales responsables del daño que se produce durante la reacción tardia.
Aunque existen diferentes factores que contribuyen al daño y el desarrollo de las reacciones de hipersensibilidad de tipo I, los procesos inflamatorios parecen implicados en las respuestas más severas. EI infiltrado inflamatorio rico en eosinófilos y basófilos es característico de las reacciones alérgicas y de las infecciones parasitarias, estando prácticamente ausente en otro tipo de infecciones. Las quimiocinas están implicadas en este proceso, a través del control de la migración de diferentes poblaciones de linfocitos. Las quimiocinas se unen a receptores de membrana acoplados a proteína-G que por su estructura molecular se ha dividido en dos grandes grupos, CXC y CC. Las célula que contribuyen fundamentalmente a la producción de quimiocinas en los asmáticos son células residentes epiteliales y macrófagos pulmonares. La liberación de quimiocinas tiene un efecto inmediato sobre el ambiente celular relacionado con el tejido pulmonar. Se ha identificado un conjunto de quimiocinas en procesos asmáticos tales como MIP-1 (CCL3), RANTES (CCL5), MCP-3 (CCL7) Y MCP-4 (CCL13) que inducen reclutamiento de eosinófilos a través del receptor CCR3, altamente expresado en estas células. Por otra parte las células epiteliales pueden proporcionar un segundo gradiente de quimiocinas, como CCLS, CCL13 Y sobre todo la eotaxina (CCL11) que además de quimioatrayente para los eosinófilos es un potente factor relacionado con la desgranulación (aunque no el único). La exocitosis de los productos tóxicos de los eosinófilos es uno de los principales responsables del daño que se produce durante la reacción tardía. Las mismas quimiocinas pueden también afectar a otras poblaciones celulares tales como basófilos y linfocitos Th2.
En resumen, la fase inicial de localización de los eosinófilos en pulmón es dependiente fundamentalmente de CCL3, mientras que la segunda fase de reclutamiento y desgranulación esta asociada a la eotaxina (CCL11). Estas moléculas pueden ser futuras dianas terapéuticas.
Ciertas moléculas de histocompatibilidad predisponen a la alergia mediada por IgE La mayoría de los individuos con atopia tienen una predisposición genética a producir grandes cantidades de IgE frente una variedad de alérgenos desarrollando una o varias enfermedades alérgicas (rinitis alérgica, asma, eczemas atópicos, etc.). En estos pacientes hay una clara correlación entre la producción de IgE frente a un determinado alergeno y el genotipo del locus HLA-DR (CPH de clase II), quizás porque dichas moléculas HLA-DR unen muy eficazmente péptidos derivados del alergeno. A pesar de la existencia de estos factores genéticos, el desarrollo de la alergia también depende de un conjunto de factores entre los que se incluyen los cambios de antígenos ambientales, exposición a agentes infecciosos, etcétera.
Alergias mediadas por IgE.
Mediada por anticuerpos (tipo II).
Se deben a anticuerpos que se unen a antígenos en células o tejidos extracelulares concretos o a complejos antígeno–anticuerpos que se forman en la circulación y se depositan en las paredes de los vasos.
Estos anticuerpos son autoanticuerpos, aunque a veces se sintetizan contra un antígeno extraño que produce reacciones inmunitarias cruzadas con un componente de los tejidos propios. Estos pueden causar enfermedades mediante tres mecanismos.
Mecanismos efectores de la enfermedad mediada por anticuerpos.
En primer lugar, los anticuerpos opsonizan las células o activan el sistema del complemento, induciendo la formación de proteínas del complemento que opsonizan las células. Estas células son fagocitadas y destruidas por los fagotitos que expresan los receptores para las porciones Fc y para las proteínas del complemento. Ejemplo: anemia hemolítica que destruye los glóbulos rojos responsable de la hemólisis.
En segundo lugar los anticuerpos depositados en los tejidos atraen a neutrófilos y macrófagos, se unen a los anticuerpos o proteínas del complemento mediante receptores Fc y del complemento. Los leucocitos se activan y sus productos lesionan los tejidos. Ejemplo: glomerulonefritis.
En tercer lugar, los anticuerpos se unen a los receptores de células normales o a otras proteínas pueden alterar las funciones de tales receptores o proteínas y provocar una enfermedad en la que no existe una lesión hística real. Ejemplo: enfermedad de Graves (hipertiroidismo).
Se produce una respuesta mediada por IgG contra alergenos que se unen a la superficie celular o a la matriz extracelular. Esta unión provoca la activación de la cascada del complemento y de las células citolíticas con receptores para el FC de las IgG.
Las células mas afectadas por esta reacción alérgica son los eritrocitos, posiblemente porque tienen menos proteínas reguladoras del complemento que otras células.
Mediada por inmunocomplejos (tipo III).
Los complejos antígeno-anticuerpos se producen durante las respuestas inmunitarias normales pero sola dan lugar a una enfermedad cuando se forman en cantidades excesivas. Se forman en la sangre complejos inmunes solubles, es decir, agregados de anticuerpos IgG e IgM, que son depositados en varios tejidos (típicamente la piel, riñón y las articulaciones) donde disparan una respuesta inmunitaria en la vía clásica de la activación del complemento. Se denomina inmunocomplejo a la unión de un antígeno con el anticuerpo específico y normalmente es eliminado durante el desarrollo de la respuesta inmune por las células fagocíticas. La eliminación de los inmunocomplejos que se forman en el torrente circulatorio depende en gran medida por su tamaño.
Hay dos etapas relacionadas al desarrollo de complejos inmunes, primero el complejo se forma cuando los anticuerpos IgG e IgM se unen al antígeno, luego de lo cual, los complejos se tornan de mayor tamaño los que pueden ser eliminados del cuerpo. Es en la primera etapa de esta formación que no es posible eliminar estos complejos antígeno-anticuerpo del organismo, por lo que son esparcidos y depositados en los tejidos mencionados. La reacción puede tardar desde varias horas hasta días para desarrollarse.
El deposito de los inmunocomplejos en las paredes de los vasos provoca una inflamación y lesión de los vasos y los tejidos adyacentes mediada por el complemento y receptores Fc.
Reacción de Arthus, originada por la deposición subcutanea de inmunocomplejos.
La producción de IgG contra alergenos solubles, lo que origina la deposición de inmunocomplejos en ciertos tejidos. Los de mayor tamaño fijan el complemento y son transportados por los eritrocitos hasta el hígado y el bazo donde son rápidamente eliminados por los fagocitos. Los inmunocomplejos de menor tamaño son difíciles de eliminar de la circulación, tendiendo a depositarse y generar reacciones inflamatorias sobre glomérulos renales.
Si el alérgeno es inyectado en la piel los anticuerpos IgG forman inmunocomplejos subcutáneos, activando el complemento que produce C3a y C5a.
Si la ruta de entrada es intravenosa y con una dosis alta de antígeno se producen mas inmunocomplejos de los que pueden ser eliminados por el organismo. Los síntomas más característicos son vasculitis o artritis.
Alergias causadas por inmunocomplejos.
Mediada por linfocitos T (tipo IV).
Los linfocitos T producen lesiones de los tejidos tanto mediante reacciones de hipersensibilidad retardada HSR como por lisis directa de las células diana.
Las reacciones de HSR se desencadenan por los linfocitos T CD4+ de la subpoblación Th1 y los linfocitos T CD8+ ambos tipos secretan citocinas que activan los macrófagos (interferón gamma INF- inducen inflamación (como el factor de necrosis tumoral, TNF). Los linfocitos T citotóxicos CD8+ destruyen directamente las células dianas que portan antígenos asociados al complejo mayor de histocompatibilidad de clase I. Los linfocitos T que provocan lesiones hísticas pueden se autoreactivos o específicos de antígenos proteicos extraños que están presentes en células o tejidos unidos a ellos, las lesiones hísticas causadas por los linfocitos T pueden acompañar también con respuestas inmunitarias protectoras intensas frente a microorganismos preexistentes intracelulares que residen en la erradicación por los fagocitos y anticuerpos.
Mecanismos de las enfermedades mediadas por linfocitos T.
La participación de los linfocitos T en una enfermedad de origen inmunológico concreta se sospecha sobre todo cuando se demuestra su presencia en lesiones y se aíslan linfocitos T específicos para antígenos propios en los tejidos o en la sangre del paciente. La citocinas secretadas por los linfocitos T activados induce alteraciones de los tejidos vecinos que sirve como indicadores de la estimulación local de estas células. El interferón gamma estimula la expresión de moléculas de CPH de clase II en células que no las expresan en condiciones normales. La expresión anómala de las moléculas del CPH de clase II en un tejido indica una activación de los linfocitos T en el entorno inmediato.
Hay distintos síntomas dependiendo del tipo de antígeno y de la célula efectora que intervenga:
• Hipersensibilidad por contacto: es la reacción alérgica a la correa del reloj y se produce por la presencia de metales, como el níquel y el cromo, que difunden a través de la piel y las mucosas y actúan como haptenos uniéndose a moléculas propias que actúan como portadoras (generando así neoantígenos). Estos complejos son degradados por células de Langerhans, que lleva el antígeno expuesto en moléculas CPH de clase II hasta los ganglios, donde se sensibilizan linfocitos CD4 Th1 específicos. En un segundo contacto, el linfocito CD4 inducirá una reacción inflamatoria y la activación y reclutamiento de células fagocíticas en la zona de contacto con la correa, originando una reacción eczematosa denominada dermatitis por contacto.
Hipersensibilidad retardada.
• Hipersensibilidad tuberculinita: cuando se admistra por vía subcutánea pequeñas dosis de un antígeno derivado del Mycobacterium tuberculosis (denominado tuberculina) a individuos sensibilizados contra este antígeno se genera una reacción inflamatoria mediada por células Th1 localizada en el lugar de inyección y un habón duro. Esta reacción no es una alergia, pero en las picaduras de insectos se produce también por mecanismos similares a esta hipersensibilidad.
• Hipersensibilidad granulomatosa: hay sustancias fagocitadas por macrófagos que, posteriormente, son incapaces de destruir, lo que provoca una acumulación de células fagocíticas formando una estructura característica llamada granuloma.
• Hipersensibilidad mediada por células citolíticas: determinas sustancias químicas son solubles en lípidos y pueden atravesar la membrana plasmática y modificar proteínas del interior celular. Las proteínas modificadas se asocian a moléculas CPH de clase I, quedando expuestas en la superficie celular. Cuando los linfocitos CD8 sensibilizados se unen a estas células reconocen como extrañan las proteínas asociadas al CPH de clase I ejerciendo su acción cito lítica secretando citocinas.
Predisposición genética a la hipersensibilidad.
La tendencia de producir IgE depende de la herencia de varios genes. Estos genes poseen una clara transmisión autosómica, aunque el patrón puede ser multigénico, individuos de una familia pueden poseer distintos grados de la enfermedad pero siempre poseen concentraciones superiores de IgE superiores a la media.
Se han identificado genes o loci que pueden intervenir en la alergia.
Ejemplos de localizaciones cromosómicas y genes asociados a la atopia y al asma.
Enfermedades y lesiones.
Tipo I:
• Anemia hemolitica autoinmunitaria: Es un trastorno caracterizado por anemia debido a la destrucción prematura de los glóbulos rojos por parte del sistema inmunitario.
• Hipertiroidismo: trastorno metabólico en el que la glándula tiroides funciona de forma excesiva.
Tipo II:
• Trombocitopenia : cualquier situación de recuento plaquetario inferior a 100.000/mm³, es decir, la disminución de la cantidad de plaquetas circulantes en el torrente sanguíneo por debajo de los niveles normales.En términos generales los valores normales se ubican entre 150.000/mm³ y 450.000/mm³. La trombocitopenia afecta con mayor frecuencia a personas de 20 a 40 años de edad.
• Eritroblastosis fetal: es un trastorno sanguíneo en la que una madre produce anticuerpos durante el embarazo que atacan los glóbulos rojos de su propio feto, cuando la madre y el bebé tienen tipos de sangre diferentes.
Tipo III:
• Artritis: es la inflamación de desgaste de una articulación.
• Enfermedad del suero aguda , prototipo de una enfermedad por inmunocomplejos sistémica o generalizada. Se produce por un exceso relativo de antígenos circulantes, que forman inmunocomplejos pequeños que persisten en la circulación. Ocurre al administrar sueros heterólogos en cantidades suficientes que son reconocidos como extraños y por tanto se comportan como xenoantígenos, dando lugar a la formación de anticuerpos contra ellos, provocando que aparezcan en el organismo inmunocomplejos que se depositan y producen el daño que clínicamente se caracteriza por fiebre , erupción cutánea, glomerulonefritis y artritis.
Tipo IV:
• Lepra: es una enfermedad infecciosa, de nula transmisibilidad cuando está debidamente tratada, aunque los pacientes que no reciben tratamiento, o este es inadecuado, si constituyen una fuente de contagio. Puede estar producida por la bacteria Mycobacterium leprae o por Mycobacterium lepromatosis.
• Tuberculosis: es una enfermedad infecciosa, causada por diversas especies del género Mycobacterium. La especie más importante y representativa, causante de tuberculosis es el Mycobacterium tuberculosis o bacilo de Koch. Es posiblemente la enfermedad infecciosa más prevalente en el mundo. Aunque la tuberculosis es una enfermedad predominantemente de los pulmones, puede también verse afectando el sistema nervioso central, el sistema linfático, circulatorio, genitourinario, gastrointestinal, los huesos, articulaciones y aun la piel.
Bibliografía.
• ABBAS, LICHTMAN, Inmunología celular y molecular, Elsevier, 5ta edición 2004.
• REGUEIRO, GONZALEZ, Inmunología: biología y patología del sistema inmune, Medica Panamericana, 3er edición 2002.