Ahora se rasgan las vestiduras porque Diego dijo que la chupen. ¡Ay! que horror, era una conferencia de prensa Internacional, quedamos mal como país. Después resulta que cualquier pelotudo reivindica golpes de estado o pide pena de muerte por televisión y no se sienten tan tocados como Nación.
Es el mal de siempre, la gente que no le gusta el fútbol se sienta a ver las Eliminatorias y después el Mundial, y preguntan durante el partido qué es el offside, o hacen chistes sobre las camisetas, o proponen nuevas reglas para que según ellos sea más entretenido, o se aburren y hablan de otras cosas, o repiten que ojalá perdamos así se nos baja un poco el copete, o buscan jugadores lindos, o encuentran jugadores feos, o se ríen de cómo corre el árbitro, o se levantan quinientas veces a buscar algo para tomar, o para comer, o para fumar (son los mismos que van al cine a comer pochoclos y tomar gaseosas, son los mismos que cogen con la luz apagada, son los mismos que alquilan disfraces para las fiestas de disfraces, son los mismos que dicen “Ti” o “Tu” cuando escriben cosas de amor.)
No les gusta el fútbol, entonces no nos rompan las pelotas a los que sí nos gusta.
Vayan a ver una novela brasileña o un documental sobre la ballena franca o una película clase B en I-Sat con Morgan Freeman, o a caminar, o a leer, o a conversar con sus amigos, pero no sientan la estúpida obligación de mirar los partidos de la selección, porque realmente no les interesa y además les da lo mismo.
Por eso durante todo el resto del año no ven un puto partido, ni les interesa saber los resultados. Y eso se nota enseguida.
Para ver un Mundial, hay que haber mirado un sábado a la tarde un Temperley – Atlanta, o un domingo al mediodía un Sampdoria – Torino, o un lunes a la noche un Instituto – Platense. Eso durante años, muchos años, precisamente ocho menos que la edad que uno tiene.
Porque sino es como querer jugar un Mundial sin haber pasado por las inferiores.
Pero claro, son los mismos que después le dan una trascendencia al fútbol que ni nosotros, los fanáticos, le damos, y entonces consideran que los dichos de Maradona nos jode como País. ¡Es fútbol hijos de puta! ¡Es fútbol! Un juego de contacto, de burla, de magia y de calentura, de pierna fuerte, y de llanto, como para ustedes puede ser el rugby o el paddle o el club del trueque.
Todos los que tienen ese discurso purista, son los que no pisaron una cancha en su puta vida, ni lloraron por un gol en contra en el minuto final, ni sintieron ganas reales de matar por culpa de un penal no cobrado, ni se abrazaron llorando con un desconocido por un triunfo sobre la hora con un jugador menos.
Nosotros no los llamamos, no nos importa que no les guste el fútbol, vayan a llenar los parques los domingos, vayan a tomar mate y a conversar sobre los chismes de la tele o sobre la teoría de la relatividad, pero por favor, no nos rompan más las pelotas ni antes, ni durante, ni después de los partidos.
Y por supuesto… ¡Que la chupen!
http://laurelesyperejiles.wordpress.com/2009/10/16/por-un-mundial-sin-perifericos