Mucho se ha hablado del rol del COACHING porque se presta a la confusión, a la tergiversación de papeles entre un profesor y un COACHING. En realidad, ésta nueva manera de relación personal entre un grupo y un Coach o -como el caso que nos ocupa- entre un Coach y un estudiante, la relación es en función de las características de un Ser en Formación llamado "Coachee" (estudiante) y un Ser Formado llamado "Coach".
El Coach acompaña al estudiante en ese largo camino que es buscarse a sí mismo, con sus fortalezas y sus debilidades, sus capacidades y sus habilidades. En ese trayecto aparece el Coach como facilitador de resultados, como apoyo y estímulo a las flaquezas que hacen decaer y cuesta superar.
Coaching es buscar un nuevo resultado, un cambio, una nueva actitud que se instale para siempre como hábito para el éxito personal.
Se innova en acciones, pues se busca generar aquellas acciones que nunca se hicieron antes, precisamente por ignorase que se era capaz de llevarlas a cabo. Ahí es cuando aparece la figura del Coaching como efectiva, pues es el trabajo "Conjunto" (Coach-Coachee) el que dió sus frutos y prosperó.
Finalizada la primera meta, se sale en busca de las próximas, siempre aceptando el desafío que implica innovar, sacar lo mejor del Coachee para sorprenderlo con nuevos objetivos a lograr.
De modo que, un profesor instruye, explica su materia y se retira del recinto donde ha dado su clase. El Coaching va más allá de lo teórico, se instala en la persona del Coachee e indiga, busca, investiga, se interioriza acerca del estudiante, para saber qué le pasa, cómo se siente y cuáles son sus inquietudes.
El COACHING para estudiantes es una herramienta de efectiva comprobación que ha dado un vuelco en la vida de adolescentes, padres y familias.

