Introducción
En su mayor apogeo, es decir, a finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI, el imperio azteca se extendía por una amplia región de Mesoamérica, incluyendo además del valle de México, las costas del Golfo y las del Pacífico, el istmo de Tehuantepec y parte del actual territorio de Guatemala.
Los aztecas, a diferencia de las demás civilizaciones de Mesoamérica, iniciaron algo tarde su ascenso cultural, probablemente hacia el año 1325 a. de C. cuando se establecieron en el Lago de Texcoco, en el cual iniciaron la construcción de la ciudad capital de Tenochtitlán, hoy ciudad de México. Los aztecas habían sido una tribu guerrera y nómada de cazadores y recolectores, proveniente de la región semiárida del norte de México. En los siglos siguientes y hasta la llegada de los españoles, dominaron a los pueblos vecinos y construyeron un vasto imperio.
Historia
Los aztecas llegaron al valle de México en el siglo XXI. Luego de llegar a este lugar, en el año 1276, se instalaron en Chapultepec (cerro ubicado cercano a la actual ciudad de México) de donde luego fueron expulsados por los culhuas.
En 1325 huyeron por el lago Texcoco donde vieron un águila comiéndose una serpiente, señal que significaba que allí debían fundar su nueva capital, Tenochtitlán.
Durante los próximos años se aliaron con los tlatelolcas, que vivían cercanos a ellos. En 1376 Acamachpitlí se declaró rey de los aztecas. Durante el reinado de Izcóalt los aztecas se unieron a Texcoco y a Tlacopan (dos ciudades junto al lago Texcoco), en este tiempo el imperio ocupo los alrededores de este lago.
Durante el reinado de Moctezuma I Illhucamina los aztecas no sólo aseguraron sus dominios sino que expandieron su imperio hasta dejarlo varias veces más grande. Además en este tiempo Tenochtitlán enriqueció, tanto en el aspecto económico como en el artístico.
En el reinado de Axayácalt, de Tizoc (que duró muy poco) y de Ahuízolt el imperio conquistó el valle de Toluca, la ciudad de Tlatelolco, Oaxa, Tehuantepec y parte de lo que hoy es Guatemala. Aquí el imperio azteca alcanzó su máxima expansión con 200.000 km2 y cinco a seis millones de habitantes.
Desde 1502 y durante el reinado de Moctezuma II Yocoyotzin el poder monárquico creció, pero así el descontento de los países sometidos al imperio era cada vez mayor. En 1519 tuvieron el primer encuentro con conquistadores europeos.
Moctezuma recibió amistosamente a los extranjeros blancos pensando que Hernán Cortés era la encarnación del dios Quetzalcóatl, cuya llegada era vaticinada por las profecías. Unos cientos españoles, apoyados por tribus indias enemigas de los aztecas, llegaron a Tenochtitlán. Un ataque azteca al enclave español de Veracruz en la costa del Golfo de México sirvió de pretexto a Cortés para apresar a Moctezuma en su propia corte. El recelo de los aztecas de los españoles fue creciendo. El 30 de junio de 1520 los guerreros de Tenochtitlán dirigidos por Cuitláhuac obligaron a los españoles y a sus aliados a abandonar la ciudad causándoles grandes pérdidas. Al día siguiente los españoles contuvieron el ataque de los aztecas en la llanura de Apam y se refugiaron en Tlaxcala.
Una epidemia de viruela, enfermedad traída del viejo mundo, diezmó durante los meses siguientes a la población de Tenochtitlán. Mientras tanto, Cortés se dedicó a reorganizar y reforzar a sus ejércitos y a preparar el ataque a la capital azteca. En abril de 1521, los españoles iniciaron el sitio de Tenochtitlán y comenzaron a bombardear desde varios bergantines que se encontraban en la laguna. Los aztecas, privados de agua y alimento, resistieron durante cuatro meses. El 13 de agosto, se produjo el asalto final durante el cual los aztecas defendieron con valor hasta el último reducto de su ciudad. Cuauhtémoc, último rey de los aztecas, fue apresado por los conquistadores cuando intentaba escapar en canoa para refugiarse en las provincias y reorganizar las fuerzas aztecas.
La caída de la capital, el apresamiento de Cuauhtémoc y la dispersión del ejército azteca facilitaron la conquista del resto del imperio por parte de los españoles. Desde la capital, reconstruida a través de los antiguos cimientos, Cortés organizó diversas expediciones por el territorio mexicano y centroamérica. En 1534 quedó convertido en el Virreinato de Nueva España o de México.
Sociedad
La sociedad azteca estaba dividida en tres clases sociales: esclavos, plebeyos (del pueblo) y nobles. Los hijos de los pobres podían ser vendidos como esclavos por un periodo determinado. Los esclavos podían comprar su libertad y los que lograban escapar de sus amos y llegar hasta el palacio real sin que los atraparan obtenían la libertad inmediatamente. A los plebeyos se les daba un terreno en el que construían su casa. Sin embargo, a los plebeyos más pobres, no se les permitía tener propiedades y eran campesinos en tierras arrendadas. La nobleza estaba compuesta por los nobles de nacimiento, los sacerdotes y los que se habían ganado el derecho a serlo (especialmente los guerreros) la educación era muy estricta y se impartía desde los primeros años. A las mujeres se les imponía la discreción en sus modales y en el vestir y se les enseñaban todas las modalidades de los quehaceres domésticos que, además de moler y preparar los alimentos, consistían en descarozar el algodón, hilar, tejer y confeccionar la ropa de la familia. A los hombres se les destinaba a guerrear. Desde pequeños se les formaba para que fueran fuertes, de modo que los bañaban con agua fría, los abrigaban con ropa ligera y dormían en el suelo.
Cultura
La cultura azteca se basa en las culturas Tolteca y Mixteca que está compuesta por la arquitectura, proveniente de los Toltecas, y las artesanías, provenientes de los Mixtecas.
Religión
La extrema complejidad de la religión azteca sólo puede comprenderse desde la perspectiva de un pueblo guerrero que, en apenas dos siglos, pasó de ser dominado a ejercer total soberanía sobre los restantes pueblos mesoamericanos, muchos de ellos con una tradición cultural muy anterior a la suya.
El régimen azteca era teocrático. El rey ejercía el poder divino por medio de las leyes, los funcionarios y las escuelas nobles. Cosmogonía Al igual que otros pueblos mesoamericanos, como los mayas, los aztecas creían estar viviendo en la era del quinto sol, mientras que las cuatro anteriores habían terminado en catástrofes. Ello constituía, cuando menos, una justificación ideológica para las continuas guerras aztecas, pues era necesario capturar enemigos y sacrificarlos a los dioses, a fin de proporcionar sangre para que el sol no se apagara. En realidad, las concepciones guerreras -con su culto al sacrificio y al valor-, las necesidades políticas y las creencias religiosas constituían casi una unidad en el mundo azteca. Los cautivos muertos en sacrificios, al igual que los guerreros fallecidos en combate, tenían asegurada su entrada en el imperio del sol. Suerte semejante estaba reservada a las mujeres que morían en parto, probablemente para ahuyentar los temores y aumentar la fecundidad.
Los muertos vulgares iban a un lugar subterráneo llamado Mictlan.
Los aztecas, en suma, contemplaban el mundo como un lugar inestable, fatalismo al que sin duda contribuyó su vagabundear de siglos por la meseta mesoamericana. Las cosechas, los hombres, incluso los mismos dioses, estaban amenazados por las catástrofes naturales, y sólo una religión dura y severa podía ofrecer seguridad. El panteón azteca El sincretismo -conciliación de las diferentes religiones de los pueblos vecinos- llenó de dioses el panteón azteca. Deidades provenientes de diversas tradiciones duplicaban una misma misión; la tradición dualista oponía los dioses propicios a los destructores. Los intereses de la clase dirigente ensalzaban a sus divinidades guerreras, mientras que los campesinos atribuían la fertilidad o las calamidades a los dioses agrícolas. Cada lugar, cada profesión, agregaba al panteón azteca sus propias divinidades. Los sacerdotes trataron de sistematizar y simplificar la complejidad del sistema de dioses. A mediados del siglo XV, el rey de Texcoco, Netzahualcóyotl -poeta, filósofo y sabio-, proclamó la existencia de un ser supremo invisible; pero, carente de imágenes sensibles, el culto impuesto resultó abstracto y sin eco popular. Más extendida estaba la creencia en un principio dual de la creación, Ometecuhtli y Omecíhuatl.
Tres dioses, que provenían de tres tradiciones distintas, pueden considerarse partícipes de una naturaleza suprema. Quetzalcóatl, la "serpiente emplumada", dios supremo, benéfico, creador del hombre y héroe civilizador, patrocinador del clero, tenía su origen en la civilización de Teotihuacan y había sido adoptado ya por los toltecas; fue vencido y expulsado de su reino -aunque la tradición aseguraba que volvería- por Tezcatlipoca, el sol nocturno, dios supremo de los toltecas, protector de los hechiceros y de los jóvenes guerreros. Huitzilopochtli, divinidad suprema de los primitivos aztecas, era el dios del sol diurno y de la guerra; para los campesinos, el dios de la cosecha y de la vegetación.
Muy cercanos a éstos pueden considerarse también otros dioses como Tláloc, dios de la lluvia y de la tormenta; para los campesinos era el dios de la lluvia fertilizante, pero también de la sequía y de las inundaciones, deidad imprevisible a la que era preciso aplacar con sacrificios, y cuyo reino era el lugar de los que morían ahogados y de los leprosos. Su madre, Coatlicue, era el símbolo de la tierra, que se alimentaba de los cadáveres enterrados, y que absorbía los pecados de quienes los confesaban. Chalchiuhtlicue gobernaba las aguas dulces y Huixtocíhuatl las saladas.
Las diosas Teteoinnan, Cihuacóatl e Itzapapalotl patrocinaban la fertilidad de la tierra y la fecundidad de las mujeres. Centéotl era la divinidad del maíz, Xochipilli la de las flores y Xipe Totec la de la primavera. La diosa Tlazoltéotl presidía el amor carnal, y en los parajes subterráneos de Mictlan reinaban Mictlantecuhtli y Mictlancíhuatl, señores de la muerte. Además de éstos y otros dioses principales, los calpulli y los grupos familiares y locales tenían sus propias divinidades.
Clero y culto religioso El clero pertenecía a las clases superiores; estudiaba en sus propias escuelas (calmécac) la escritura y la astrología, a la vez que practicaba la mortificación y los cantos rituales; su vida era de suma austeridad y permanecían célibes. Los dos sumos sacerdotes dependían del rey. Éste era inaccesible -gobernaba a través de un delegado- y, según los españoles, era transportado en litera porque sus pies no podían pisar la tierra. Los templos estaban bien dotados, y a sus expensas se mantenían asilos y hospitales. Los ritos religiosos, frecuentemente celebrados al aire libre alrededor de los templos, reproducían fenómenos cósmicos y, dada su estrecha relación con los ciclos vegetativos, se regían por un complicado ritual, centrado en los sacrificios.
Éstos podían ser de flores y de animales, pero con frecuencia eran humanos, aun cuando las descripciones dadas por los españoles sin duda exageraron el número de víctimas. Los sacrificios e inmolaciones eran en ocasiones voluntarios, si bien lo usual es que se realizaran con cautivos. Las víctimas eran ejecutadas por los sacerdotes, y el ritual indicaba la forma en que debía llevarse a cabo la ejecución. Cuando el sacrificio era dedicado a Huitzilopochtli o Tezcatlipoca, el sacerdote extraía el corazón del guerrero para alimentar al dios.
En ocasiones, cuando no había guerra contra los vecinos, los aztecas declaraban la "guerra florida", una serie de combates individuales que proporcionaban víctimas para los sacrificios. El aspecto sanguinario de estos rituales impresionó grandemente a los españoles, pero la posible evolución del sistema religioso quedó truncada con la invasión hispana. El mismo Moctezuma tomó a los españoles por emisarios de Quetzalcóatl, el dios benéfico que había de volver; claro es que los españoles no se comportaron como mensajeros de Dios.
Construcciones
En su máximo esplendor la ciudad de Tenochtitlan tenia alrededor de 150.000 habitantes y superaba en extensión a cualquier ciudad Europea de esa época. Los aztecas la edificaron sobre un islote en el lago texcoco unido a la costa y los demás islotes a través de una red de puentes y túneles. En su centro albergaba un conjunto de templos donde se hacían sacrificios humanos. La parte mas importante del recinto sagrado era el templo mayor que alcanzaba los 42 metros de altura que albergaba dos templos dedicados para sacrificios. La base del templo mayor estaba decorada con figuras talladas y se ascendía a éste por escalinatas.
Economía
La base de su economía Azteca fue la agricultura del maíz, pero tenían también como cultivo frijoles, calabazas, ají, tomates y otros productos. Usualmente, lo hacían en las chinampas, esto es, campos artificiales que flotaban sobre el lago como verdaderas islas, pero en otras áreas desarrollaron una agricultura a gran escala, con la técnica de tala y roza. Existía la propiedad privada, el salario y un tributo, cada calpulli, división que constituía la unidad fundamental de la sociedad, debía pagar dos veces al año, lo que permitía al estado desarrollar obras arquitectónicas en lugares lejanos. El comercio jugó también un papel fundamental en la formación e integración del imperio. Se desarrollaba en dos niveles, el exterior para obtener bienes exóticos y de lujo para la nobleza (plumas, frutos, maderas, legumbres, herramientas, ropa, pescado, biscochos de maíz, etc.), y otro de menor escala, de mercados, para el abastecimiento local básico interno. Las semillas de cacao actuaban como valor de cambio.
siendo su isla demasiado estrecha para llevar a cabo sus cultivos, crearon chinanpas o islas artificiales, forrado con lodo amontonado y fijado mediante hierbas y arbustos, entre los cuales circulaba el agua por canales. A través de las chinanpas, los Aztecas consiguieron ganarle espacio al lago y cultivar grandes cantidades de maíz (base de su alimentación), Diferentes variedades de judías (poroto, frijol), melones, pimientos, tomates, variedades de algodón y cacao. Y por último, había plantaciones de tabaco, que se fumaban en las ceremonías religiosas.
La cría de animales era escasa, se críaba una especie de perros sin pelos (chihuahua), sumamente apreciados por su carne. La única ave de corral conocida era el pavo. Se comian perdices, patos y aves salvajes.Una rama importante de la economía, estaba constituída por el comercio. Todas las ciudades aztecas y Tenotichlán, en particular, contaban con un mercado de gran movimiento donde se reunian millares de personas venidas de muy lejos. Se desconocía la moneda, se efectuaba un intercambio de productos. Para facilitar los canjes, se saldaban los restos de una cuenta con semillas de cacao.
En su mayor apogeo, es decir, a finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI, el imperio azteca se extendía por una amplia región de Mesoamérica, incluyendo además del valle de México, las costas del Golfo y las del Pacífico, el istmo de Tehuantepec y parte del actual territorio de Guatemala.
Los aztecas, a diferencia de las demás civilizaciones de Mesoamérica, iniciaron algo tarde su ascenso cultural, probablemente hacia el año 1325 a. de C. cuando se establecieron en el Lago de Texcoco, en el cual iniciaron la construcción de la ciudad capital de Tenochtitlán, hoy ciudad de México. Los aztecas habían sido una tribu guerrera y nómada de cazadores y recolectores, proveniente de la región semiárida del norte de México. En los siglos siguientes y hasta la llegada de los españoles, dominaron a los pueblos vecinos y construyeron un vasto imperio.
Historia
Los aztecas llegaron al valle de México en el siglo XXI. Luego de llegar a este lugar, en el año 1276, se instalaron en Chapultepec (cerro ubicado cercano a la actual ciudad de México) de donde luego fueron expulsados por los culhuas.
En 1325 huyeron por el lago Texcoco donde vieron un águila comiéndose una serpiente, señal que significaba que allí debían fundar su nueva capital, Tenochtitlán.
Durante los próximos años se aliaron con los tlatelolcas, que vivían cercanos a ellos. En 1376 Acamachpitlí se declaró rey de los aztecas. Durante el reinado de Izcóalt los aztecas se unieron a Texcoco y a Tlacopan (dos ciudades junto al lago Texcoco), en este tiempo el imperio ocupo los alrededores de este lago.
Durante el reinado de Moctezuma I Illhucamina los aztecas no sólo aseguraron sus dominios sino que expandieron su imperio hasta dejarlo varias veces más grande. Además en este tiempo Tenochtitlán enriqueció, tanto en el aspecto económico como en el artístico.
En el reinado de Axayácalt, de Tizoc (que duró muy poco) y de Ahuízolt el imperio conquistó el valle de Toluca, la ciudad de Tlatelolco, Oaxa, Tehuantepec y parte de lo que hoy es Guatemala. Aquí el imperio azteca alcanzó su máxima expansión con 200.000 km2 y cinco a seis millones de habitantes.
Desde 1502 y durante el reinado de Moctezuma II Yocoyotzin el poder monárquico creció, pero así el descontento de los países sometidos al imperio era cada vez mayor. En 1519 tuvieron el primer encuentro con conquistadores europeos.
Moctezuma recibió amistosamente a los extranjeros blancos pensando que Hernán Cortés era la encarnación del dios Quetzalcóatl, cuya llegada era vaticinada por las profecías. Unos cientos españoles, apoyados por tribus indias enemigas de los aztecas, llegaron a Tenochtitlán. Un ataque azteca al enclave español de Veracruz en la costa del Golfo de México sirvió de pretexto a Cortés para apresar a Moctezuma en su propia corte. El recelo de los aztecas de los españoles fue creciendo. El 30 de junio de 1520 los guerreros de Tenochtitlán dirigidos por Cuitláhuac obligaron a los españoles y a sus aliados a abandonar la ciudad causándoles grandes pérdidas. Al día siguiente los españoles contuvieron el ataque de los aztecas en la llanura de Apam y se refugiaron en Tlaxcala.
Una epidemia de viruela, enfermedad traída del viejo mundo, diezmó durante los meses siguientes a la población de Tenochtitlán. Mientras tanto, Cortés se dedicó a reorganizar y reforzar a sus ejércitos y a preparar el ataque a la capital azteca. En abril de 1521, los españoles iniciaron el sitio de Tenochtitlán y comenzaron a bombardear desde varios bergantines que se encontraban en la laguna. Los aztecas, privados de agua y alimento, resistieron durante cuatro meses. El 13 de agosto, se produjo el asalto final durante el cual los aztecas defendieron con valor hasta el último reducto de su ciudad. Cuauhtémoc, último rey de los aztecas, fue apresado por los conquistadores cuando intentaba escapar en canoa para refugiarse en las provincias y reorganizar las fuerzas aztecas.
La caída de la capital, el apresamiento de Cuauhtémoc y la dispersión del ejército azteca facilitaron la conquista del resto del imperio por parte de los españoles. Desde la capital, reconstruida a través de los antiguos cimientos, Cortés organizó diversas expediciones por el territorio mexicano y centroamérica. En 1534 quedó convertido en el Virreinato de Nueva España o de México.
Sociedad
La sociedad azteca estaba dividida en tres clases sociales: esclavos, plebeyos (del pueblo) y nobles. Los hijos de los pobres podían ser vendidos como esclavos por un periodo determinado. Los esclavos podían comprar su libertad y los que lograban escapar de sus amos y llegar hasta el palacio real sin que los atraparan obtenían la libertad inmediatamente. A los plebeyos se les daba un terreno en el que construían su casa. Sin embargo, a los plebeyos más pobres, no se les permitía tener propiedades y eran campesinos en tierras arrendadas. La nobleza estaba compuesta por los nobles de nacimiento, los sacerdotes y los que se habían ganado el derecho a serlo (especialmente los guerreros) la educación era muy estricta y se impartía desde los primeros años. A las mujeres se les imponía la discreción en sus modales y en el vestir y se les enseñaban todas las modalidades de los quehaceres domésticos que, además de moler y preparar los alimentos, consistían en descarozar el algodón, hilar, tejer y confeccionar la ropa de la familia. A los hombres se les destinaba a guerrear. Desde pequeños se les formaba para que fueran fuertes, de modo que los bañaban con agua fría, los abrigaban con ropa ligera y dormían en el suelo.
Cultura
La cultura azteca se basa en las culturas Tolteca y Mixteca que está compuesta por la arquitectura, proveniente de los Toltecas, y las artesanías, provenientes de los Mixtecas.
Religión
La extrema complejidad de la religión azteca sólo puede comprenderse desde la perspectiva de un pueblo guerrero que, en apenas dos siglos, pasó de ser dominado a ejercer total soberanía sobre los restantes pueblos mesoamericanos, muchos de ellos con una tradición cultural muy anterior a la suya.
El régimen azteca era teocrático. El rey ejercía el poder divino por medio de las leyes, los funcionarios y las escuelas nobles. Cosmogonía Al igual que otros pueblos mesoamericanos, como los mayas, los aztecas creían estar viviendo en la era del quinto sol, mientras que las cuatro anteriores habían terminado en catástrofes. Ello constituía, cuando menos, una justificación ideológica para las continuas guerras aztecas, pues era necesario capturar enemigos y sacrificarlos a los dioses, a fin de proporcionar sangre para que el sol no se apagara. En realidad, las concepciones guerreras -con su culto al sacrificio y al valor-, las necesidades políticas y las creencias religiosas constituían casi una unidad en el mundo azteca. Los cautivos muertos en sacrificios, al igual que los guerreros fallecidos en combate, tenían asegurada su entrada en el imperio del sol. Suerte semejante estaba reservada a las mujeres que morían en parto, probablemente para ahuyentar los temores y aumentar la fecundidad.
Los muertos vulgares iban a un lugar subterráneo llamado Mictlan.
Los aztecas, en suma, contemplaban el mundo como un lugar inestable, fatalismo al que sin duda contribuyó su vagabundear de siglos por la meseta mesoamericana. Las cosechas, los hombres, incluso los mismos dioses, estaban amenazados por las catástrofes naturales, y sólo una religión dura y severa podía ofrecer seguridad. El panteón azteca El sincretismo -conciliación de las diferentes religiones de los pueblos vecinos- llenó de dioses el panteón azteca. Deidades provenientes de diversas tradiciones duplicaban una misma misión; la tradición dualista oponía los dioses propicios a los destructores. Los intereses de la clase dirigente ensalzaban a sus divinidades guerreras, mientras que los campesinos atribuían la fertilidad o las calamidades a los dioses agrícolas. Cada lugar, cada profesión, agregaba al panteón azteca sus propias divinidades. Los sacerdotes trataron de sistematizar y simplificar la complejidad del sistema de dioses. A mediados del siglo XV, el rey de Texcoco, Netzahualcóyotl -poeta, filósofo y sabio-, proclamó la existencia de un ser supremo invisible; pero, carente de imágenes sensibles, el culto impuesto resultó abstracto y sin eco popular. Más extendida estaba la creencia en un principio dual de la creación, Ometecuhtli y Omecíhuatl.
Tres dioses, que provenían de tres tradiciones distintas, pueden considerarse partícipes de una naturaleza suprema. Quetzalcóatl, la "serpiente emplumada", dios supremo, benéfico, creador del hombre y héroe civilizador, patrocinador del clero, tenía su origen en la civilización de Teotihuacan y había sido adoptado ya por los toltecas; fue vencido y expulsado de su reino -aunque la tradición aseguraba que volvería- por Tezcatlipoca, el sol nocturno, dios supremo de los toltecas, protector de los hechiceros y de los jóvenes guerreros. Huitzilopochtli, divinidad suprema de los primitivos aztecas, era el dios del sol diurno y de la guerra; para los campesinos, el dios de la cosecha y de la vegetación.
Muy cercanos a éstos pueden considerarse también otros dioses como Tláloc, dios de la lluvia y de la tormenta; para los campesinos era el dios de la lluvia fertilizante, pero también de la sequía y de las inundaciones, deidad imprevisible a la que era preciso aplacar con sacrificios, y cuyo reino era el lugar de los que morían ahogados y de los leprosos. Su madre, Coatlicue, era el símbolo de la tierra, que se alimentaba de los cadáveres enterrados, y que absorbía los pecados de quienes los confesaban. Chalchiuhtlicue gobernaba las aguas dulces y Huixtocíhuatl las saladas.
Las diosas Teteoinnan, Cihuacóatl e Itzapapalotl patrocinaban la fertilidad de la tierra y la fecundidad de las mujeres. Centéotl era la divinidad del maíz, Xochipilli la de las flores y Xipe Totec la de la primavera. La diosa Tlazoltéotl presidía el amor carnal, y en los parajes subterráneos de Mictlan reinaban Mictlantecuhtli y Mictlancíhuatl, señores de la muerte. Además de éstos y otros dioses principales, los calpulli y los grupos familiares y locales tenían sus propias divinidades.
Clero y culto religioso El clero pertenecía a las clases superiores; estudiaba en sus propias escuelas (calmécac) la escritura y la astrología, a la vez que practicaba la mortificación y los cantos rituales; su vida era de suma austeridad y permanecían célibes. Los dos sumos sacerdotes dependían del rey. Éste era inaccesible -gobernaba a través de un delegado- y, según los españoles, era transportado en litera porque sus pies no podían pisar la tierra. Los templos estaban bien dotados, y a sus expensas se mantenían asilos y hospitales. Los ritos religiosos, frecuentemente celebrados al aire libre alrededor de los templos, reproducían fenómenos cósmicos y, dada su estrecha relación con los ciclos vegetativos, se regían por un complicado ritual, centrado en los sacrificios.
Éstos podían ser de flores y de animales, pero con frecuencia eran humanos, aun cuando las descripciones dadas por los españoles sin duda exageraron el número de víctimas. Los sacrificios e inmolaciones eran en ocasiones voluntarios, si bien lo usual es que se realizaran con cautivos. Las víctimas eran ejecutadas por los sacerdotes, y el ritual indicaba la forma en que debía llevarse a cabo la ejecución. Cuando el sacrificio era dedicado a Huitzilopochtli o Tezcatlipoca, el sacerdote extraía el corazón del guerrero para alimentar al dios.
En ocasiones, cuando no había guerra contra los vecinos, los aztecas declaraban la "guerra florida", una serie de combates individuales que proporcionaban víctimas para los sacrificios. El aspecto sanguinario de estos rituales impresionó grandemente a los españoles, pero la posible evolución del sistema religioso quedó truncada con la invasión hispana. El mismo Moctezuma tomó a los españoles por emisarios de Quetzalcóatl, el dios benéfico que había de volver; claro es que los españoles no se comportaron como mensajeros de Dios.
Construcciones
En su máximo esplendor la ciudad de Tenochtitlan tenia alrededor de 150.000 habitantes y superaba en extensión a cualquier ciudad Europea de esa época. Los aztecas la edificaron sobre un islote en el lago texcoco unido a la costa y los demás islotes a través de una red de puentes y túneles. En su centro albergaba un conjunto de templos donde se hacían sacrificios humanos. La parte mas importante del recinto sagrado era el templo mayor que alcanzaba los 42 metros de altura que albergaba dos templos dedicados para sacrificios. La base del templo mayor estaba decorada con figuras talladas y se ascendía a éste por escalinatas.
Economía
La base de su economía Azteca fue la agricultura del maíz, pero tenían también como cultivo frijoles, calabazas, ají, tomates y otros productos. Usualmente, lo hacían en las chinampas, esto es, campos artificiales que flotaban sobre el lago como verdaderas islas, pero en otras áreas desarrollaron una agricultura a gran escala, con la técnica de tala y roza. Existía la propiedad privada, el salario y un tributo, cada calpulli, división que constituía la unidad fundamental de la sociedad, debía pagar dos veces al año, lo que permitía al estado desarrollar obras arquitectónicas en lugares lejanos. El comercio jugó también un papel fundamental en la formación e integración del imperio. Se desarrollaba en dos niveles, el exterior para obtener bienes exóticos y de lujo para la nobleza (plumas, frutos, maderas, legumbres, herramientas, ropa, pescado, biscochos de maíz, etc.), y otro de menor escala, de mercados, para el abastecimiento local básico interno. Las semillas de cacao actuaban como valor de cambio.
siendo su isla demasiado estrecha para llevar a cabo sus cultivos, crearon chinanpas o islas artificiales, forrado con lodo amontonado y fijado mediante hierbas y arbustos, entre los cuales circulaba el agua por canales. A través de las chinanpas, los Aztecas consiguieron ganarle espacio al lago y cultivar grandes cantidades de maíz (base de su alimentación), Diferentes variedades de judías (poroto, frijol), melones, pimientos, tomates, variedades de algodón y cacao. Y por último, había plantaciones de tabaco, que se fumaban en las ceremonías religiosas.
La cría de animales era escasa, se críaba una especie de perros sin pelos (chihuahua), sumamente apreciados por su carne. La única ave de corral conocida era el pavo. Se comian perdices, patos y aves salvajes.Una rama importante de la economía, estaba constituída por el comercio. Todas las ciudades aztecas y Tenotichlán, en particular, contaban con un mercado de gran movimiento donde se reunian millares de personas venidas de muy lejos. Se desconocía la moneda, se efectuaba un intercambio de productos. Para facilitar los canjes, se saldaban los restos de una cuenta con semillas de cacao.