El mate es la voz castellanizada del quechua "mati", que significa vaso o recipiente para beber; pero se generalizó como nombre para designar en forma vulgar al fruto de la calabacera Lagenaria ciceraria.
El nombre científico de esta especie vegetal se inspira en la forma particular de sus frutos y el uso que le dieron los indígenas, usándolos como botellones, pues "lagena" en latín significa botella. Los incas la designaban con el nombre de "puru".
El fruto de esta cucurbitácea, en todas sus variedades, ha servido como vajilla a las clases pobres indígenas y criollas.
En el Río de la Plata, el nombre mate sólo se utilizó para la variedad de Lagenaria usada para servir la infusión de yerba. Los guaraníes la llamaban "caiguá", su etimología es: "caa": yerba, "i": agua y "gua": recipiente. Significa: "recipiente para el agua de la yerba".
Existen variedades de diferentes tamaños. Las de mayor dimensión fueron llamadas "yerua" en guaraní y "porongo" en quechua.
Entre nosotros, la palabra mate designa específicamente al fruto de una variedad de Lagenaria destinado a cebar mate. Según la forma de éste se los conoce como "poro" y "galleta".

La palabra mate se ha vulgarizado en castellano y por extensión llamamos así a cualquier recipiente que reemplace a la calabacita natural. Después, por relación de continente a contenido la palabra mate ha pasado a designar la infusión de yerba.
Muchos hombres de ciencias y viajeros europeos contribuyeron a hacer más confuso el significado de la palabra mate, pues la usaron para designar al árbol Ilex paraguayensis del cual se procesan las hojas para fabricar la yerba.
