El cuerpo de las personas tiene tres líneas de defensa contra los ataques de estos microorganismos parásitos:
1. La piel y las mucosas
Si los microbios invasores logran traspasar la primera barrera, por ejemplo por una lastimadura en la piel, se encuentran con las defensas internas.
2. Las defensas internas.
El cuerpo cuenta con un ejército permanente de células que destruyen a los microbios directamente y "células asesinas" naturales que destruyen células del cuerpo que han sido infectadas por virus. La fiebre y la inflamación son parte de las defensas ya que aumentan la capacidad del cuerpo para combatir a los invasores.
Durante estas "batallas", aparece frecuentemente fiebre que:
* hace más difícil la reproducción de los invasores,
* fomenta las defensas del cuerpo y
* aumenta la resistencia de las células del cuerpo a los virus.
Por eso es conveniente no proporcionar medicamentos para bajar la fiebre si es moderada.
La fiebre no es una enfermedad en sí, sino un síntoma de muchas de ellas.
Consiste en la elevación de la temperatura normal del cuerpo situada entre los 36,5º C y los 37º C.
Así se puede decir, en general, que hay fiebre cuando se tiene una temperatura por encima de 37 ó 38º C
3. El sistema inmunitario
Cuando las defensas internas no logran destruir a los invasores, se encarga el sistema inmunitario, formado por los glóbulos blancos o linfocitos. El sistema inmunitario reconoce al invasor, lanza el ataque destructor y recuerda al invasor para reconocerlo y destruirlo en futuras infecciones.
F!
1. La piel y las mucosas
Si los microbios invasores logran traspasar la primera barrera, por ejemplo por una lastimadura en la piel, se encuentran con las defensas internas.
2. Las defensas internas.
El cuerpo cuenta con un ejército permanente de células que destruyen a los microbios directamente y "células asesinas" naturales que destruyen células del cuerpo que han sido infectadas por virus. La fiebre y la inflamación son parte de las defensas ya que aumentan la capacidad del cuerpo para combatir a los invasores.
Durante estas "batallas", aparece frecuentemente fiebre que:
* hace más difícil la reproducción de los invasores,
* fomenta las defensas del cuerpo y
* aumenta la resistencia de las células del cuerpo a los virus.
Por eso es conveniente no proporcionar medicamentos para bajar la fiebre si es moderada.
La fiebre no es una enfermedad en sí, sino un síntoma de muchas de ellas.
Consiste en la elevación de la temperatura normal del cuerpo situada entre los 36,5º C y los 37º C.
Así se puede decir, en general, que hay fiebre cuando se tiene una temperatura por encima de 37 ó 38º C
3. El sistema inmunitario
Cuando las defensas internas no logran destruir a los invasores, se encarga el sistema inmunitario, formado por los glóbulos blancos o linfocitos. El sistema inmunitario reconoce al invasor, lanza el ataque destructor y recuerda al invasor para reconocerlo y destruirlo en futuras infecciones.
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