En la historia han existido patriotas y antipatriotas, por un lado, los romanos se caracterizaban mucho por su amor a la patria, Cicerón o el poeta satírico Horacio, que una vez declaró:
“Es dulce y glorioso morir por la patria”;
obviamente en latín.
Seguramente hay una tendencia de ser patriota según lo que tenemos, si no tenemos nada, nos retiramos siendo antipatriotas, entonces, una verdad muy grande de Cicerón sale:
“En las horas de peligro es cuando la patria conoce el quilate de sus hijos.”
Por otro lado, muchos filósofos, escritores han sido antipatriota dando argumentos en forma de prosa, por ejemplo:
“Cuantas menos razones tiene un hombre para enorgullecerse de sí mismo, más suele enorgullecerse de pertenecer a una nación”.Arthur Schopenhauer
Los filósofos, en este caso Arthur, siendo oficialmente un pesimista, viendo a las ciudades llena de corruptos, una sociedad vacía, es difícil ser patriota. Aunque la patria no tiene nada que ver con el político, veamos la definición de antipatriotismo:
“El antipatriotismo es un concepto ideológico aplicado a aquella doctrina o movimiento cuyo fin es desconocer y eliminar el concepto patria como referente jurídico y político. Sostiene que ningún individuo está atado obligatoriamente a su país de origen y que ningún individuo es superior o inferior por su lugar de origen.” Suena lógico, coherente y hasta ético. Pero hay un trasfondo que hay que ver.
Alemania nunca hubiera sido lo que es si no hubiera sido por los patriotas, no ser patriota es abandonar tu tierra, perder la fe y no mirar atrás para ver lo que es tu país.
Hay ciertos derechos que uno puede apelar, por ejemplo, que te juzgue tu país y no otro, que otro respete las normas preestablecidas de tu país.
En tiempos antiguos, pelear por tu país no solo era algo honorable, si no que necesario, a menos que quieras que los bárbaros tomaran tus tierras, mataran a los hombre, violaran a las mujeres y esclavizaran a los jóvenes.
La pregunta surge, ¿uno le debe algo a su país? Para mi la respuesta es que no. Pero uno debe tener afecto por su país, es en donde nació, el lugar donde uno tuvo la oportunidad de crecer, amar y morir. Ya con pagar impuestos, la deuda está saldada. La patria no es una persona, solo es un pedazo de tierra a la que se le tiene afecto, ni más ni menos. Mucho más se puede hablar de este tema, pero lo dejaré ahí. Pronto veré si escribo sobre algo más relacionado a la filosofía, la sociología y como se vincula con tu país.
«Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad». Arthur Schopenhauer.
“Es dulce y glorioso morir por la patria”;
obviamente en latín.
Seguramente hay una tendencia de ser patriota según lo que tenemos, si no tenemos nada, nos retiramos siendo antipatriotas, entonces, una verdad muy grande de Cicerón sale:
“En las horas de peligro es cuando la patria conoce el quilate de sus hijos.”
Por otro lado, muchos filósofos, escritores han sido antipatriota dando argumentos en forma de prosa, por ejemplo:
“Cuantas menos razones tiene un hombre para enorgullecerse de sí mismo, más suele enorgullecerse de pertenecer a una nación”.Arthur Schopenhauer
Los filósofos, en este caso Arthur, siendo oficialmente un pesimista, viendo a las ciudades llena de corruptos, una sociedad vacía, es difícil ser patriota. Aunque la patria no tiene nada que ver con el político, veamos la definición de antipatriotismo:
“El antipatriotismo es un concepto ideológico aplicado a aquella doctrina o movimiento cuyo fin es desconocer y eliminar el concepto patria como referente jurídico y político. Sostiene que ningún individuo está atado obligatoriamente a su país de origen y que ningún individuo es superior o inferior por su lugar de origen.” Suena lógico, coherente y hasta ético. Pero hay un trasfondo que hay que ver.
Alemania nunca hubiera sido lo que es si no hubiera sido por los patriotas, no ser patriota es abandonar tu tierra, perder la fe y no mirar atrás para ver lo que es tu país.
Hay ciertos derechos que uno puede apelar, por ejemplo, que te juzgue tu país y no otro, que otro respete las normas preestablecidas de tu país.
En tiempos antiguos, pelear por tu país no solo era algo honorable, si no que necesario, a menos que quieras que los bárbaros tomaran tus tierras, mataran a los hombre, violaran a las mujeres y esclavizaran a los jóvenes.
La pregunta surge, ¿uno le debe algo a su país? Para mi la respuesta es que no. Pero uno debe tener afecto por su país, es en donde nació, el lugar donde uno tuvo la oportunidad de crecer, amar y morir. Ya con pagar impuestos, la deuda está saldada. La patria no es una persona, solo es un pedazo de tierra a la que se le tiene afecto, ni más ni menos. Mucho más se puede hablar de este tema, pero lo dejaré ahí. Pronto veré si escribo sobre algo más relacionado a la filosofía, la sociología y como se vincula con tu país.
«Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad». Arthur Schopenhauer.