Mi hermano es periodista y cada tanto escribe algunos ensayos y criticas sobre actualidad para su laburo. Con su permiso subo algunos de ellos para compartirlas con ustedes.
En nuestra querida y paradigmática Argentina es muy común prender la tele y toparse con un buen culo. Nada de educación en la TV, eso no sirve, no vende, en un mundo regido por el consumo y el dinero, si no vende, no sirve. Y lo que vende es lo que se ve, por que es lo que la gente quiere ver, y la gente quiere culos, la gente quiere ver tetas, quiere vaciar su cabeza y llenarla con pelotudeces de famosos que no tienen nada para decir y dicen muchísimo (y llegan muchísimo más que gente que tiene cosas para decir). Y taladran profundo en una mina abierta que nace en la superficie de la sociedad y termina en el centro, y extrae poco a poco cada rastro de pensamiento para reemplazarlo con mierda. En una elaborada e intrincada red cloacal que termina en la pantalla de Tv de tu cocina, de tu pieza, en el 70% de las páginas que pueda haber en un kiosco de revistas, en afiches, en Internet. Ya no importa el contenido, ¿contenido?, la gente solo quiere beber las gotas que deja caer de su copa la farándula más monótona y simple. Uno prende la Tv y se encuentra a Tinelli que con su programa da de comer a todos los demás programas que empaquetan eso y se lo dan todo el tiempo a la gente, degradando al sexo femenino, rebajándolo a solo un cuerpo que no tiene nada para decir. Ese sexo que no es el mío y que tantas veces uno se esfuerza (se apasiona) por comprender, por desatar las complejidades que guarda consigo y que nos hacen amarlo, ya no es más que un culo y un buen par de tetas que cada vez que abre la boca deja en evidencia la poca triangulación de sus neuronas. Y así nos vamos volviendo adictos a eso, nos gusta, nos convence, en sus miles colores y formas lo dejamos entrar por nuestros sentidos y nos llena la cabeza con algo, algo que nos gusta, que nos hace querer más, que nos pelotudiza sin remedio y hace que nuestra mente no tenga tiempo para ocuparse de otras cosas. Y ya somos esclavos de ese imperio al que alimentamos, y mantenemos.
Triste que halla gente que le intensa más ver minas en bolas, peleas de famosos, infinidad de pelotudeces que leer un libro, que ver algún documental o cualquier cosa que cultive nuestra mente, que nos haga cultos, que nos haga inteligentes y seres pensantes. Ya no somos seres pensantes, somos seres "idotizantes", por que además de volvernos idiotas evangelizamos la pelotudez. Quizá necesiten ver este tipo de cosas para no tener que preocuparse por sus vidas y sus problemas, o quizá solo sean pelotudos.
Esteban Lo Forte.
Para ilustrar un poco voy a ponerles videos de lo que ve la gente, las familias en sus casas mientras comen, lo que llega a mas de 35 puntos de raiting en Argentina, lo que comen las moscas:
TV BASURA.
Y cierro este post con una pequeña hipótesis formulada como pregunta: ¿Serán los medios un reflejo de nuestra sociedad, o cada vez más la sociedad es un reflejo de lo que se ve por la tele?
En nuestra querida y paradigmática Argentina es muy común prender la tele y toparse con un buen culo. Nada de educación en la TV, eso no sirve, no vende, en un mundo regido por el consumo y el dinero, si no vende, no sirve. Y lo que vende es lo que se ve, por que es lo que la gente quiere ver, y la gente quiere culos, la gente quiere ver tetas, quiere vaciar su cabeza y llenarla con pelotudeces de famosos que no tienen nada para decir y dicen muchísimo (y llegan muchísimo más que gente que tiene cosas para decir). Y taladran profundo en una mina abierta que nace en la superficie de la sociedad y termina en el centro, y extrae poco a poco cada rastro de pensamiento para reemplazarlo con mierda. En una elaborada e intrincada red cloacal que termina en la pantalla de Tv de tu cocina, de tu pieza, en el 70% de las páginas que pueda haber en un kiosco de revistas, en afiches, en Internet. Ya no importa el contenido, ¿contenido?, la gente solo quiere beber las gotas que deja caer de su copa la farándula más monótona y simple. Uno prende la Tv y se encuentra a Tinelli que con su programa da de comer a todos los demás programas que empaquetan eso y se lo dan todo el tiempo a la gente, degradando al sexo femenino, rebajándolo a solo un cuerpo que no tiene nada para decir. Ese sexo que no es el mío y que tantas veces uno se esfuerza (se apasiona) por comprender, por desatar las complejidades que guarda consigo y que nos hacen amarlo, ya no es más que un culo y un buen par de tetas que cada vez que abre la boca deja en evidencia la poca triangulación de sus neuronas. Y así nos vamos volviendo adictos a eso, nos gusta, nos convence, en sus miles colores y formas lo dejamos entrar por nuestros sentidos y nos llena la cabeza con algo, algo que nos gusta, que nos hace querer más, que nos pelotudiza sin remedio y hace que nuestra mente no tenga tiempo para ocuparse de otras cosas. Y ya somos esclavos de ese imperio al que alimentamos, y mantenemos.
Triste que halla gente que le intensa más ver minas en bolas, peleas de famosos, infinidad de pelotudeces que leer un libro, que ver algún documental o cualquier cosa que cultive nuestra mente, que nos haga cultos, que nos haga inteligentes y seres pensantes. Ya no somos seres pensantes, somos seres "idotizantes", por que además de volvernos idiotas evangelizamos la pelotudez. Quizá necesiten ver este tipo de cosas para no tener que preocuparse por sus vidas y sus problemas, o quizá solo sean pelotudos.
Esteban Lo Forte.
Para ilustrar un poco voy a ponerles videos de lo que ve la gente, las familias en sus casas mientras comen, lo que llega a mas de 35 puntos de raiting en Argentina, lo que comen las moscas:
TV BASURA.
Y cierro este post con una pequeña hipótesis formulada como pregunta: ¿Serán los medios un reflejo de nuestra sociedad, o cada vez más la sociedad es un reflejo de lo que se ve por la tele?