Este cuento tiene un estilo tipo cine negro, como el primer cuento del Sr, Costanzo.
Espero comentarios.
Margarita.
Estoy en un auto. Definitivamente. Lo sé por el sonido del aire que entra por las ventanas. No estoy amarrado, tampoco vendado, sin embargo sólo me doy cuenta de que estoy en un auto por el sonido del viento. Debo dejar de fumar cuando manejo, me acelero. ¿Y charly? ¿A dónde está Charly? Cuando me subí al auto estaba conmigo, ahora no está. ¿A ver? Sí, sigue ahí. Lo imagino desangrándose. ¿Y si le disparo? Sería una locura. Pero sería como estar en una película. Debo dejar de fumar antes de manejar.
Las reuniones con desconocidos me ponen nervioso. Siempre hay que demostrar quien la tiene mas larga. Quería regatear el precio. 5% menos dijo el cabrón. No respondí, nos quedamos mirándonos a los ojos y nadie dijo nada por 5 minutos. Hasta que me di cuenta que llevaba corbata. Le disparé. 5 minutos. Lo que se tarda en sacar un arma sin hacer ruido, ni llamar la atención y cargarla. Me levanté despacio y salí caminando. Paré en una panadería y compré dos facturas de dulce de leche.
La tasa está fría, el café también. Mierda debo comprar un microondas. Anteojos, billetera, celular, maletín, arma, chicles. Estoy listo. ¿A dónde están las llaves? Siempre pierdo las malditas llaves. Tener una casa significa tener llaves. Y sin una llave, no tenés casa. Si llamo al cerrajero va a ser la tercera vez en el mes, que vergüenza. Pero no me puedo ir sin cerrar. Patético, patético, soy muy patético. Me debería comprar uno de esos buscadores de llaves. Pip, pip, pip, pipipipi, y listo. Pero si ¿con qué plata? Estoy fregado. Mañana hago horas extras. No, no puedo, tengo que ir al dentista. Me acordé, lo había olvidado, me duele la muela. Las dejé arriba de la heladera.
-. Disculpe dejó las luces encendidas del auto.
-. Gracias.
-. Una vez mi hijo dejó las luces encendidas del auto, y cuando las quiso volver a encender. Señor, señor, señor…
No me gustan las corbatas. No me gusta la gente que las usa. Nunca hacen juego con el resto del uniforme. Una vez usé una, me quise estirar al otro lado de la mesa y la metí en un plato con salsa. Charly no usa por eso me cae bien. Además de que su hermana es muy bonita, también por eso me cae muy bien. No entiendo a las mujeres que usan corbata. Nadie las obliga e igual lo hacen.
No tengo obra social. Ni nunca la voy a tener.
Me gustan las facturas de dulce de leche. Odio las de membrillo. Las de crema no me disgustan. El problema es el azúcar impalpable, mancha todo. No es el único problema. En realidad no me gusta toda la factura de dulce de leche. Me gusta sólo la parte del dulce de leche, todo lo demás es sólo la excusa.
Damián E. Martín
Espero comentarios.
Margarita.
Estoy en un auto. Definitivamente. Lo sé por el sonido del aire que entra por las ventanas. No estoy amarrado, tampoco vendado, sin embargo sólo me doy cuenta de que estoy en un auto por el sonido del viento. Debo dejar de fumar cuando manejo, me acelero. ¿Y charly? ¿A dónde está Charly? Cuando me subí al auto estaba conmigo, ahora no está. ¿A ver? Sí, sigue ahí. Lo imagino desangrándose. ¿Y si le disparo? Sería una locura. Pero sería como estar en una película. Debo dejar de fumar antes de manejar.
Las reuniones con desconocidos me ponen nervioso. Siempre hay que demostrar quien la tiene mas larga. Quería regatear el precio. 5% menos dijo el cabrón. No respondí, nos quedamos mirándonos a los ojos y nadie dijo nada por 5 minutos. Hasta que me di cuenta que llevaba corbata. Le disparé. 5 minutos. Lo que se tarda en sacar un arma sin hacer ruido, ni llamar la atención y cargarla. Me levanté despacio y salí caminando. Paré en una panadería y compré dos facturas de dulce de leche.
La tasa está fría, el café también. Mierda debo comprar un microondas. Anteojos, billetera, celular, maletín, arma, chicles. Estoy listo. ¿A dónde están las llaves? Siempre pierdo las malditas llaves. Tener una casa significa tener llaves. Y sin una llave, no tenés casa. Si llamo al cerrajero va a ser la tercera vez en el mes, que vergüenza. Pero no me puedo ir sin cerrar. Patético, patético, soy muy patético. Me debería comprar uno de esos buscadores de llaves. Pip, pip, pip, pipipipi, y listo. Pero si ¿con qué plata? Estoy fregado. Mañana hago horas extras. No, no puedo, tengo que ir al dentista. Me acordé, lo había olvidado, me duele la muela. Las dejé arriba de la heladera.
-. Disculpe dejó las luces encendidas del auto.
-. Gracias.
-. Una vez mi hijo dejó las luces encendidas del auto, y cuando las quiso volver a encender. Señor, señor, señor…
No me gustan las corbatas. No me gusta la gente que las usa. Nunca hacen juego con el resto del uniforme. Una vez usé una, me quise estirar al otro lado de la mesa y la metí en un plato con salsa. Charly no usa por eso me cae bien. Además de que su hermana es muy bonita, también por eso me cae muy bien. No entiendo a las mujeres que usan corbata. Nadie las obliga e igual lo hacen.
No tengo obra social. Ni nunca la voy a tener.
Me gustan las facturas de dulce de leche. Odio las de membrillo. Las de crema no me disgustan. El problema es el azúcar impalpable, mancha todo. No es el único problema. En realidad no me gusta toda la factura de dulce de leche. Me gusta sólo la parte del dulce de leche, todo lo demás es sólo la excusa.
Damián E. Martín