Extracto de mi blog personal...
?! Pensar Inquieto
¡Los invito a visitarlo!
Estoy leyendo el libro Outliers de Malcolm Gladwell. En este libro, el autor, va reflexionando sobre los distintos aspectos que hacen que una persona se destaque sobre el resto. Es muy interesante como va fundamentando con estudios científicos e información concreta qué hace que alguien sobresalga. Capítulo a capítulo va explicando distintas teorías, desde la regla de las 10.000 horas hasta cómo afecta la cultura de un país en sus accidentes aéreos. Durante todo el libro explica como el vivir de una persona tiene mucho que ver con la historia de sus antepasados, con su cultura. Acabo de terminar un capítulo que me dejó pensando en nuestra sociedad y en una vieja idea que tengo hace tiempo, ¿cómo afectan los dichos populares a la cultura de un país?
Estoy seguro que los dichos populares influyen en el comportamiento de los individuos dentro de una sociedad. Claramente no sé si se puede determinar qué es lo que viene primero, si el huevo o la gallina, pero no me caben dudas que una vez que un dicho se hace popular afecta la forma de vivir de generaciones futuras que no tuvieron que ver con la “invención” del dicho.
En el capítulo ocho de Outliers, Gadwell establece una correlación entre la cultura asiática basada en el cultivo de arroz, la simpleza de las lenguas asiáticas en cuanto a la forma de nombrar los números y su capacidad de aprender matemáticas. Todo esto lo asocia con su actual desarrollo industrial. Me voy a quedar con la primera parte, en cómo es una cultura que basa su desarrollo en el cultivo de arroz. La principal característica es que requiere gente muy trabajadora y que se autogestione eficientemente. No se puede cultivar arroz si no se está muy pendiente de los detalles. Desde la nivelación perfecta de la capa inferior de arcilla, la construcción de diques y canales para irrigar e inundar al punto justo, la fertilización en la cantidad y momento precisos, la selección de los granos adecuados, etc. Hay que tener en cuenta que cada parcela de arroz es del tamaño de una habitación de hotel y cada familia se mantiende con solo 2 o 3 parcelas. En una pequeña villa china, con más de 15.000 personas, necesitan aproximadamente 450 hectáreas de arroz para subsistir, en Argentina eso es un campo más o menos normal. Muchas familias chinas resiembran sus campos entre 2 y 3 veces al año, al poco espacio hay que hacerlo rendir. Para lograrlo, cada persona tiene que trabajar en promedio, 3.000 horas anuales.
Esta necesidad de estar trabajando constantemente para mantenerse y progresar generó que existan algunos dichos chinos que me llamaron la atención:
- No hay comida sin sangre ni sudor.
- Los granjeros viven ocupados, si no vivieran así, ¿de dónde vendría el grano para pasar el duro invierno?
- En invierno, el haragán muere de frío.
- No dependas de los dioses para obtener comida, sino de tu trabajo duro.
- Si el hombre trabaja duro, su tierra no será perezosa.
- Nadie, que se despierte antes del amanecer 360 días al año, falla en hacer rica a su familia.
Comparen contra dos de nuestros dichos populares, dos que a mí siempre me molestaron.
- El que no llora no mama, y el que no afana es un gil.
- Las leyes están hechas para romperse.
Está bien que también tenemos “Al que madruga Dios lo ayuda” pero creo que ese no es el que está marcando el paso del país.
Pienso en todos los piquetes que hay día a día en nuestro país, en los planes sociales y sus peleas de implementación y de poder. Esto está en el ADN de nuestra cultura, porque “el que no llora no mama”. Y lamentablemente esto es verdad, porque muchas veces es necesario llegar al piquete o al paro para obtener cosas que realmente necesitan. Ojo, no estoy diciendo que este tipo de subsidios estén mal, pero creo que nunca deben ser una política permanente, porque no creo que generen una cultura del trabajo.
La otra frase argentina odio es: “Las leyes están hechas para romperse”. Creo que esta frase es el camino al fracaso. Es la avivada argentina de ponerse a uno, como individuo, por encima del bien colectivo para el que se supone que están dictaminadas las leyes. Uno puede estar de acuerdo o no con las leyes, pero no puede elegir cumplirlas o no, las leyes están hechas para cumplirse.
China está transformando el mundo basado en su cultura del trabajo. Los campos de arroz se están transformando en fábricas y a esta altura ya es claro que va a ser la primera economía del mundo en el corto plazo. Creo que hay que lograr cambiar nuestra cultura para llorar menos y trabajar más. No veo una forma fácil de lograr esto, pero como en todo, lo único que uno puede controlar totalmente es lo que uno hace, por lo tanto, si queremos cambiar, como mínimo, desde nuestro lugar, debemos trabajar más duro y respetar las leyes.
¿Qué otros dichos argentinos o latinoamericanos van para atrás?
¡Espero visiten y comenten en mi blog !
@NitoA
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¡Los invito a visitarlo!
Estoy leyendo el libro Outliers de Malcolm Gladwell. En este libro, el autor, va reflexionando sobre los distintos aspectos que hacen que una persona se destaque sobre el resto. Es muy interesante como va fundamentando con estudios científicos e información concreta qué hace que alguien sobresalga. Capítulo a capítulo va explicando distintas teorías, desde la regla de las 10.000 horas hasta cómo afecta la cultura de un país en sus accidentes aéreos. Durante todo el libro explica como el vivir de una persona tiene mucho que ver con la historia de sus antepasados, con su cultura. Acabo de terminar un capítulo que me dejó pensando en nuestra sociedad y en una vieja idea que tengo hace tiempo, ¿cómo afectan los dichos populares a la cultura de un país?
Estoy seguro que los dichos populares influyen en el comportamiento de los individuos dentro de una sociedad. Claramente no sé si se puede determinar qué es lo que viene primero, si el huevo o la gallina, pero no me caben dudas que una vez que un dicho se hace popular afecta la forma de vivir de generaciones futuras que no tuvieron que ver con la “invención” del dicho.
En el capítulo ocho de Outliers, Gadwell establece una correlación entre la cultura asiática basada en el cultivo de arroz, la simpleza de las lenguas asiáticas en cuanto a la forma de nombrar los números y su capacidad de aprender matemáticas. Todo esto lo asocia con su actual desarrollo industrial. Me voy a quedar con la primera parte, en cómo es una cultura que basa su desarrollo en el cultivo de arroz. La principal característica es que requiere gente muy trabajadora y que se autogestione eficientemente. No se puede cultivar arroz si no se está muy pendiente de los detalles. Desde la nivelación perfecta de la capa inferior de arcilla, la construcción de diques y canales para irrigar e inundar al punto justo, la fertilización en la cantidad y momento precisos, la selección de los granos adecuados, etc. Hay que tener en cuenta que cada parcela de arroz es del tamaño de una habitación de hotel y cada familia se mantiende con solo 2 o 3 parcelas. En una pequeña villa china, con más de 15.000 personas, necesitan aproximadamente 450 hectáreas de arroz para subsistir, en Argentina eso es un campo más o menos normal. Muchas familias chinas resiembran sus campos entre 2 y 3 veces al año, al poco espacio hay que hacerlo rendir. Para lograrlo, cada persona tiene que trabajar en promedio, 3.000 horas anuales.
Esta necesidad de estar trabajando constantemente para mantenerse y progresar generó que existan algunos dichos chinos que me llamaron la atención:
- No hay comida sin sangre ni sudor.
- Los granjeros viven ocupados, si no vivieran así, ¿de dónde vendría el grano para pasar el duro invierno?
- En invierno, el haragán muere de frío.
- No dependas de los dioses para obtener comida, sino de tu trabajo duro.
- Si el hombre trabaja duro, su tierra no será perezosa.
- Nadie, que se despierte antes del amanecer 360 días al año, falla en hacer rica a su familia.
Comparen contra dos de nuestros dichos populares, dos que a mí siempre me molestaron.
- El que no llora no mama, y el que no afana es un gil.
- Las leyes están hechas para romperse.
Está bien que también tenemos “Al que madruga Dios lo ayuda” pero creo que ese no es el que está marcando el paso del país.
Pienso en todos los piquetes que hay día a día en nuestro país, en los planes sociales y sus peleas de implementación y de poder. Esto está en el ADN de nuestra cultura, porque “el que no llora no mama”. Y lamentablemente esto es verdad, porque muchas veces es necesario llegar al piquete o al paro para obtener cosas que realmente necesitan. Ojo, no estoy diciendo que este tipo de subsidios estén mal, pero creo que nunca deben ser una política permanente, porque no creo que generen una cultura del trabajo.
La otra frase argentina odio es: “Las leyes están hechas para romperse”. Creo que esta frase es el camino al fracaso. Es la avivada argentina de ponerse a uno, como individuo, por encima del bien colectivo para el que se supone que están dictaminadas las leyes. Uno puede estar de acuerdo o no con las leyes, pero no puede elegir cumplirlas o no, las leyes están hechas para cumplirse.
China está transformando el mundo basado en su cultura del trabajo. Los campos de arroz se están transformando en fábricas y a esta altura ya es claro que va a ser la primera economía del mundo en el corto plazo. Creo que hay que lograr cambiar nuestra cultura para llorar menos y trabajar más. No veo una forma fácil de lograr esto, pero como en todo, lo único que uno puede controlar totalmente es lo que uno hace, por lo tanto, si queremos cambiar, como mínimo, desde nuestro lugar, debemos trabajar más duro y respetar las leyes.
¿Qué otros dichos argentinos o latinoamericanos van para atrás?
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@NitoA