NitoA
Usuario (Argentina)
Extracto de mi blog personal... ?! Pensar Inquieto ¡Los invito a visitarlo! Yo creo que todos vivimos aprendiendo todo el tiempo. Aprendemos mirando la tele, leyendo un libro o el diario, cuando estudiamos, cuando hablamos, cuando escuchamos, todo el tiempo. Se aprende de los padres cuando uno es chico, pero también se aprende de otros chicos en el jardín, de amigos, de conocidos, de extraños. De todo se aprende y de todos se aprende. Uno no elige aprender, incluso puede no querer aprender, simplemente aprende. Muchas veces es duro aprender, muchas veces cuesta. Incluso a veces duele. Pero la mayoría de las veces trae grandes satisfacciones. ¿Quién no se sintió satisfecho al rendir un buen examen alguna vez? ¿A quién no le gusta aplicar algo que le costó con esfuerzo aprender? Pero no todos aprendemos igual y, por suerte, no todos aprendemos lo mismo. Creo que hay gente que tiene una pasión especial por aprender, casi como una vocación. Yo me siento dentro de ese grupo de gente. A mí me encanta aprender. Me gusta aprender de todo y de todos. Me gusta leer, mirar, explorar, preguntar. Un poco de esta pasión viene el nombre del blog, Mente Inquieta. En mi sed de aprender y entender, no me da vergüenza en una conversación hacer una pregunta que parezca básica o estúpida para entender mejor un tema. “Más vale parecer ignorante una vez que serlo para toda la vida” dicen por ahí. Desde chiquito que soy así, el típico niño “¿Por qué…?” y completen la pregunta con cualquier cosa. Siempre me gustó desarmar cosas, aparatos, mecanismos, para ver que tenían adentro, para ver cómo funcionaban. Además de mi pasión por aprender tuve la suerte de tener unos padres que siempre me apoyaron y ayudaron en esto. Mi mamá tiene una frase que siempre me repitió “Nosotros, probablemente, solo les dejemos su educación”. Y además de repetirla, la vivían, por eso nunca ahorraron un peso en nuestra educación. Si nos interesaba algo, a estudiarlo, a leer libros, etc. Eso es algo de lo que siempre voy a estar agradecido y que ojala pueda poner en práctica cuando me toque ser padre. Creo que además se nota en la formación de mi familia. Mi viejo es Ing. Industrial y mi mamá docente de inglés (y otra fanática del aprendizaje). Mis tres hermanas son docentes de grado o/y de música, mi hermano es Lic. en Ciencias de la Educación y MBA y yo soy Ing. Industrial. ¡Parejito! Evidentemente en mi familia había una relación especial con la educación… Mi (problema) es que nunca me especialice en nada. No hay ningún tema que me guste mucho más que otros. No tengo ningún fanatismo, ninguna pasión desmedida. A mí me gusta aprender. Desde música hasta política. Creo que también por eso estudié Ingeniería Industrial. Hay una gran definición del Ingeniero Industrial que dice que es un océano de 1 cm de profundidad. No sabemos de nada mucho, pero sabemos de todo. Podemos hablar con contadores y entenderles, con técnicos y entenderles, con marketineros, con administradores, con arquitectos, etc. Pero realmente, no tenemos formación profunda en casi ningún tema. Creo que por eso envidio y admiro a la gente que “sabe”. De cualquier tema. Pero que sabe. Sabe de SU tema, de su pasión, de lo que aprendió. Me encanta cruzarme con esta gente, disfruto mucho escucharlos. Es esa gente que te habla con pasión y con saber. Que siempre tiene argumentos y que se puede quedar hablando horas del tema, porque la gente que sabe, siempre sabe que no sabe todo. Entonces siempre trata de seguir aprendiendo, para saber más. No se si algún día llegaré a “saber” de algo, pero sin duda, voy a seguir aprendiendo de todo y de todos. ¿De qué saben ustedes? Sé que reconocer que uno “sabe” de algo es difícil, pero muchas veces es válido. Y si no, ¿Qué disfrutan de aprender? pd: La foto es la pierna del Agu De Marco! Que se tatuó “amar soñar aprender emprender” (pero todo junto) pd2: Les dejo un grafico que encontré por ahí.
Extracto de mi blog personal... ?! Pensar Inquieto ¡Los invito a visitarlo! En el blog de Juan Carlos Lucas leí un post sobre el libro El Elemento, de Sir Ken Robinson, un experto en educación, y me interesó leerlo. El libro tiene muchas cosas interesantes sobre cómo encontrar qué es lo que a uno lo hace feliz, y qué factores hacen que logremos hacerlo. En ese libro encontré una referencia a un experimento que me pareció muy interesante y me dejó pensando. Solomon Asch, psicólogo nacido en Polonia que estudió y se doctoró en Estados Unidos, realizó en la década del 50 el “Experimento de conformidad con el grupo”. En este experimento se les pedía a estudiantes que participaran de una “prueba de visión”. En realidad, todos los participantes del experimento menos uno, eran cómplices para evaluar el comportamiento del participante real ante la presión de la opinión del resto del grupo. Se les mostraba una pizarra con una línea de referencia y otras tres de distintos largos, y se les pedía que indicaran qué línea era igual a la original. Lo interesante del experimento era que los cómplices debían deliberadamente elegir mal la respuesta. Los resultados demostraron que en el 33% de los casos el individuo respondía mal “a propósito” siguiendo la respuesta del resto del grupo. Sin embargo, al realizar el experimento escribiendo la respuesta, en vez de diciéndola en voz alta, en el 98% de los casos escribían la respuesta correcta. Les dejo un video que en dos minutos muestra claramente el experimento. link: http://www.youtube.com/watch?v=nWfPaMJEg-M Ahora, ¿por qué se dio ese resultado? Cuando terminaba el experimento se les preguntaba por qué habían respondido mal. La mayoría decía que no quería quedar en ridículo con el grupo; y una minoría decía que realmente pensaba que el resto estaba eligiendo la respuesta correcta. Esto es llamativo. Tanto puede afectar la opinión del entorno que uno puede llegar a creer que está equivocado realmente, ojo, puede pasar que realmente uno esté equivocado, ¡pero que te convenzan con fundamentos! No habría que sentir que estás equivocado solo porque el resto piensa distinto. ¿Creen que nos pasa ésto en la vida real? Algunos científicos criticaron duro a Asch diciendo que éste experimento de laboratorio no se podía generalizar a la vida real. Yo no estoy de acuerdo. Creo que muchos de nosotros somos influenciados a actuar o elegir mal para no quedar en ridículo. Creo que esto pasa en muchos entornos: en organizaciones, en empresas, en familias, con amigos, etc. Creo que a veces algunos miembros del grupo saben que la cosa no va bien, pero nadie dice nada para no ser el que arruina la fiesta. Es difícil tener que contradecir a un grupo, sobre todo si alguno con los que no estás de acuerdo es un líder fuerte. Si todos dicen algo que a vos no te parece, por algo será, ¿no? El enemigo del pueblo, es una obra de teatro escrita por Henrik Ibsen en 1882. Hace más de 100 años este dramaturgo planteaba una situación en la que un doctor se planta contra todo su pueblo al denunciar que el agua del balneario (principal atracción turística y sustento económico del pueblo) está contaminada. Pelea contra todos los intereses económicos del pueblo, la prensa, el alcalde (su hermano) y la “mayoría compacta” de la gente. La obra termina con el doctor y su familia abandonando el pueblo para salvar su vida. Hace unos años estuvo presentándose en el teatro San Martin. Me vino a la cabeza porque en ese caso, el doctor se pudo liberar del “conformismo” y hablar contra la creencia del resto de su pueblo. El autor radicaliza el concepto cuando el protagonista sostiene a viva voz que “La mayoría nunca tiene la razón”. Es una obra muy interesante que sigue vigente 130 años después. El concepto de conformismo está muy relacionado al de Pensamiento Grupal, estudiado por Irving Janis. El pensamiento grupal se da en grupos muy cohesionados que tienden a minimizar conflictos en búsqueda de consenso, evitando el análisis crítico de las situaciones. Hay muchas razones para llegar a esta situación: grupos muy aislados, miembros muy homogéneos, contexto altamente estresante, entre otras. El resultado básicamente son grupos que toman decisiones erradas, principalmente por falta de análisis de alternativas. Para solucionarlo, Janis detectó siete aspectos a tener en cuenta, entre los que se destaca que los grupos deberían asignar a cada miembro un rol de evaluador crítico, que sea el “abogado del diablo” que vaya cambiando en cada reunión. Estemos atentos, tenemos que pensar por nosotros mismos y animarnos a hablar cuando el grupo” piense distinto. No solo eso, tenemos que lograr que los demás digan realmente lo que piensan y no lo que les parece que sería mejor decir. A un empleado le puede costar mucho decir realmente su punto de vista sobre un tema cuando sabe que su jefe está en una postura distinta, solo por poner un ejemplo. ¿Estás de acuerdo conmigo, verdad? Si no están de acuerdo, ¡comentá!, por si me estoy equivocando… ¡Espero visiten mi blog! @NitoA
Extracto de mi blog personal... ?! Pensar Inquieto ¡Los invito a visitarlo! Ayer terminé de leer Crónicas Marcianas, de Ray Bradbury, uno de esos tantos clásicos que se leen en el colegio y que yo nunca había leído. El libro me gustó mucho, se publicó en 1950 y son varios cuentos que sin estar relacionados directamente, siguen una línea de tiempo y relatan como en el año 1999 el hombre llega a Marte y comienza la colonización del planeta. Es un libro con muchísima imaginación, teniendo en cuenta que se escribió antes de 1950, y mucha poesía en forma de prosa. El libro me dejó pensando en algo que tengo en la cabeza hace tiempo. ¿Hasta dónde puede llegar el hombre? Entre tantas diferencias entre la raza humana y el resto de los animales, nosotros contamos con una cualidad que nos es totalmente exclusiva y que hace que podamos transformar todo nuestro mundo (hasta el punto de ponerlo en peligro). Podemos imaginar. La imaginación es la capacidad que tenemos de pensar una situación, posible o imposible, dentro de nuestra cabeza. Habitualmente tomamos información de nuestra memoria y sobre eso basamos las nuevas ideas. La imaginación es parte cotidiana de nuestra vida. No necesitamos sentarnos a escribir una novela de ciencia ficción para estar imaginando. Imaginamos cómo puede llegar a ser nuestro día cuando nos levantamos, imaginamos al ver una película o leer un libro, imaginamos qué estará pasando mientras escuchamos o leemos noticias. Imaginamos mientras caminamos, mientras hablamos e incluso mientras dormimos, donde imaginamos a veces cosas que nunca podríamos imaginar despiertos. Entre todas estas, para mí, lo más importante es que podemos imaginar cómo queremos vivir en el futuro. Está claro que el hecho de imaginar por sí mismo no transforma el mundo, pero la capacidad de pensar ese futuro distinto es la que nos puede poner a trabajar en generar esa realidad que imaginamos. Edison, un hombre claramente imaginativo que cuenta con 1.093 patentes a su nombre, decía que todo era 1% inspiración y 99% transpiración. (No pude chequear realmente si la frase es de él o de Einstein, a quien también se la acreditan, igual es muy clara, sea de quien sea.) Las cosas que podemos imaginarnos se van transformando y cambiando con el tiempo y el contexto. Seguramente nuestros antepasados lejanos, no imaginaban que podría llegar a existir internet o las computadoras, pero pudieron imaginar las cosas que fueron cambiando su tiempo. No sé en qué situación estarán leyendo esto, pero es probable que si miran alrededor suyo vean un montón de inventos recientemente imaginados por alguien que pensó que ese invento podría satisfacer alguna necesidad. La imaginación hay que trabajarla. Es sabido que los niños tienen mucha más imaginación que los adultos. Personalmente creo que es porque se imponen menos restricciones ellos mismos. Justo ahora presté el libro El Elemento y no puedo contar perfecto un experimento que contaban ahí. Pero básicamente era un experimento para ver la evolución de la imaginación de los niños a distintas edades. Lo que tenían que hacer era decir todas las cosas que se les ocurría hacer con, por ejemplo, una hoja de papel. El test se repetía a distintas edades y cuanto más grandes los niños, más corta era la lista de ideas. Creo que un adulto no imaginaría poder hacer una nave espacial con una hoja de papel, sin embargo para un chico es algo posible. Para trabajar la imaginación hay muchas técnicas. La gran mayoría se basa en darnos una consigna que tenemos que tratar de formar en nuestra cabeza. Yo creo que una muy buena forma de trabajar la imaginación es leer mucho. Al leer uno imagina muchísimas más cosas que al ver una película. Es lo que hace tan decepcionante a muchas películas de novelas que leímos, nunca los paisajes y personajes son tan buenos como nosotros nos las habíamos imaginado. Otra buena forma de trabajar la imaginación es hablar mucho con chicos, en realidad, más que hablar con chicos, hay que escucharlos. ¡Ellos sí que saben! Si queremos seguir cambiando el mundo debemos seguir imaginando nuevos límites. Mi pregunta sobre hasta dónde puede llegar el hombre sigue totalmente abierta, yo personalmente creo que mientras sigamos imaginando no hay ningún límite. Foto: Agus ¡Espero visiten mi blog! @NitoA
Extracto de mi blog personal... ?! Pensar Inquieto ¡Los invito a visitarlo! Ya escribí una vez sobre mi miedo al fracaso, hoy quiero escribir algo que podría ser lo mismo pero visto al revés. La importancia de la autoconfianza. Hace unos días que vengo pensando en escribir sobre este tema y justo anteayer fui al cine a ver la película “El discurso del Rey”, si no la vieron, se las recomiendo. No quiero ser el típico spoiler así que no voy a contar demasiado de lo que pasa, pero básicamente es un Duque tartamudo que lucha para lograr superar su tartamudez. En todo el proceso se ve la importancia de que el mismo confié en sus palabras y en su voz. En economía existe un concepto que se llama “Crisis de expectativas”. Yo relaciono mucho este concepto con la autoconfianza. Las crisis de expectativas se dan cuando mucha gente cree que va a pasar algo y actúa en consecuencia. Digamos por ejemplo que la gente espera una recesión. Como mucha gente espera una recesión, los empresarios dejan de invertir y ya no contratan gente, la gente deja de consumir porque no sabe si va a tener trabajo en el futuro, etc. Lo que se genera por esa expectativa de recesión es justamente, recesión. Creo que esto puede pasarnos a cada uno de nosotros en nuestra vida diaria. El concepto es muy similar al de una Profecía Autocumplida, si creemos que algo va a pasar, nuestras propias acciones hacen que pase. Esto deriva del teorema de Thomas que dice “Si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales”. Cuando estamos hablando de las cosas que hacemos nosotros, la autoconfianza puede transformar nuestro propio futuro. Si creemos que somos capaces de lograr algo que nos proponemos, será mucho más probable que lo logremos. Incluso cuando no haya ningún sustento objetivo para creer que lo podemos hacer, si en nuestra cabeza nos mentalizamos en lograrlo, siempre será más alcanzable. Un ejercicio que yo suelo hacer es el de visualizar cómo sería el momento del logro. Por ejemplo, puedo ver la imagen en mi cabeza de cómo festejo después de rendir ese examen imposible. Puedo verme recibiendo la nota y hasta sentir la alegría y el alivio de habérmelo sacado de encima. Todo esto, claro está, haciéndolo mentalmente y mucho antes de rendir. Creo personalmente que esto es un paso importante en la preparación de ese examen imposible, obviamente, y no soy naif, estudiar es lo más importante, pero la confianza puede cambiarlo todo. Lamentablemente, nunca alcanza solo con la confianza, y muchas veces podemos terminar decepcionados con el resultado por más esperanzas que le hayamos puesto al asunto. Ahí es donde hay que tener en cuenta que todo éxito se logra con mucho trabajo, lo que yo estoy diciendo es que generarse confianza, debería ser parte importante de esa preparación. Debemos tener en cuenta que la confianza también funciona en el otro sentido. Si sentimos que no vamos a poder, lo más probable es que terminemos no pudiendo. Por eso es importante pensar positivo, incluso en las situaciones más adversas. ¿Cuál es la diferencia entre alguien optimista y alguien pesimista? Probablemente no sean los resultados que obtiene cada uno, o por lo menos no es por los resultados los que hacen que alguien sea optimista o pesimista. Lo importante es la forma en que se toman esos resultados. Uno pensará siempre en lo bueno de lo que pasó y otro encontrará lo malo. Yo creo que nadie es de por sí positivo o de por sí negativo. Creo que todos tenemos nuestros momentos. Lo que debemos intentar es de ejercitarnos para ser cada día más positivos y siempre buscar las cosas buenas dentro de lo malo. Algunos tienen el don de confiar en sí mismos por naturaleza y algunos no. Yo estoy más del lado de los que suelen confiar mucho en sí mismo, quizás demasiado, al punto de parecer/ser arrogante muchas veces. Ahora, para los que les cuesta, ¿cómo podemos tratar de mejorar la confianza en nosotros mismos? Por suerte, como casi todo en la vida, se puede practicar y mejorar. Encontré muchas cosas escritas, con muchas no estoy nada de acuerdo, con algunas bastante. Van algunos pequeños tips que me parecieron buenos: - Pensá en todas las cosas que haces bien. - Identificá tus éxitos. - Se agradecido por lo que tenés. - Actuá seguro. Incluso cuando no lo estés, a veces actuar “como sí” hace que te sientas más seguro. - Ayuda a otros. Esto va a hacer que te sientas bien. - Sonreí. - Si necesitas hacer algo, practicá. La práctica siempre da confianza. ¿Cuál es su forma de sentirse más confiados? Foto: SweetOnVeg/ ¡Espero visiten mi blog! @NitoA

Extracto de mi blog personal... ?! Pensar Inquieto ¡Los invito a visitarlo! Este post es bien personal, les voy a contar esas cosas que yo creo que deberíamos hacer una vez al año (como mínimo), o por lo menos, las que yo hago una vez al año. Son cosas que me hacen bien, me hacen pensar, crecer o todas esas cosas juntas. 1. Leer El Principito. Creo que todo empezó con El Principito, el famosísimo libro de Saint Exupéry. No creo que todos los que lean esto lo hayan leído… Bueno, yo lo leo mínimo una vez al año. Lo siento necesario. Claramente es mi libro favorito. Me impresiona como en unos pocos conceptos el autor puede generar una imagen muy clara de cada personaje y como uno puede reconocer que tiene cosas de cada uno de ellos. Es el libro que me ayuda a tener siempre alma de niño. No hay vez que lo lea y no me emocione y termine replanteándome algún aspecto de mi vida. Si no lo leyeron, no esperen más, se lee en menos de 1 hora, y vale la pena, sobre todo si “son adultos”. Se sabe que la repetición ayuda a entender mejor las cosas y a asimilarlas. 2. Donar sangre. Claramente es algo que deberíamos hacer más seguido que una vez al año, pero a mí me pasa que me cuelgo y no voy. Si no tienen ningún tipo de contraindicación médica les recomiendo fuertemente que lo hagan. Se van a sentir muy bien donando algo que realmente sobra. Es dedicar un rato a hacer algo por el resto de la gente. ¡Además te suelen regalar un café y una medialuna! 3. Mirar el video de Steve Jobs en Standford. Les dejo el video y se darán cuenta por qué. link: http://www.youtube.com/watch?v=6zlHAiddNUY 4. Hacer algo nuevo. Mínimo una vez al año hay que hacer algo que nunca hayas hecho. Este punto es bien abierto, pero bien importante. Vale desde visitar un nuevo lugar hasta hacer algún deporte extremo. Pero hablo de algo significativo, algo que rompa la monotonía en serio. Suele pasar que es más fácil de lograr en vacaciones, pero si no te vas de vacaciones, que no pase un año sin que hagas algo nuevo. Ejemplos: Andar en karting, Bungee Jumping, subirte a un velero, tirarte en paracaídas, visitar otra ciudad, dormir en carpa, hacer un viaje a dedo, y un larguísimo etc. (por suerte porque una vez que lo hiciste deja de ser nuevo así que hay que innovar cada año.) 5. Navegar en algún tipo de embarcación. Mínimo una vez al año necesito conectarme con el Rio de la Plata, mar o lo que sea. A pesar de haber trabajado de instructor de windsurf unos años y de kitesurf un tiempito nunca me convertí en un fanático de ninguno de los dos deportes. Sin embargo, siento que sí o sí necesito sentir el agua cada tanto. 6. Comer un gran asado, preferentemente algún bicho a la cruz. Soy medio un enfermo del asado, y muchas veces disfruto hacerlo más que comerlo. Una vez al año es muy importante juntar un grupo grande de amigos y hacer un rico animal a la cruz. Algún vegetariano lo podrá cambiar por comer su comida favorita, pero con muchos amigos, esa es la clave de este punto. Hacer algo para compartir entre amigos un día entero. 7. Conectarse con la naturaleza. No sé cómo, ni dónde y creo que es muy personal. Pero mínimo una vez al año hay que hacer algo que te conecte con la naturaleza. No sé, dormir debajo de las estrellas, irse un día a un campo, ir a algún lugar donde se pueda ver el horizonte completo, meterse en el mar, hay muchas maneras, pero una vez al año hay que escaparse del cemento y los edificios. 8. Treparse a un árbol. Tengo que ser sincero, creo que esta ya pasó más de un año desde mi última vez. Pero lo voy a remediar en cuanto encuentre uno que me guste. Y bueno, mantengo el espíritu de niño (ver punto 1.) Bueno, mi lista termina por acá, hay muchas más cosas que hago una vez al año, pero estas son las que considero más importantes para mí bienestar. ¿Tienen alguna para recomendar? ¿Hacen alguna de estas? Bonus track No una vez al año, pero al menos una vez en la vida, hay que vivir en el extranjero mínimo 6 meses. Es una experiencia increíble y que ayuda a crecer muchísimo. Yo tuve la suerte de poder vivir 6 meses en Irlanda y viajar otros 3 por Europa, aprendí cosas que acá no hay manera de aprender. Este post lo adapté más al estilo T!. ¡Espero visiten mi blog! @NitoA

Extracto de mi blog personal... ?! Pensar Inquieto ¡Los invito a visitarlo! Estoy leyendo el libro Outliers de Malcolm Gladwell. En este libro, el autor, va reflexionando sobre los distintos aspectos que hacen que una persona se destaque sobre el resto. Es muy interesante como va fundamentando con estudios científicos e información concreta qué hace que alguien sobresalga. Capítulo a capítulo va explicando distintas teorías, desde la regla de las 10.000 horas hasta cómo afecta la cultura de un país en sus accidentes aéreos. Durante todo el libro explica como el vivir de una persona tiene mucho que ver con la historia de sus antepasados, con su cultura. Acabo de terminar un capítulo que me dejó pensando en nuestra sociedad y en una vieja idea que tengo hace tiempo, ¿cómo afectan los dichos populares a la cultura de un país? Estoy seguro que los dichos populares influyen en el comportamiento de los individuos dentro de una sociedad. Claramente no sé si se puede determinar qué es lo que viene primero, si el huevo o la gallina, pero no me caben dudas que una vez que un dicho se hace popular afecta la forma de vivir de generaciones futuras que no tuvieron que ver con la “invención” del dicho. En el capítulo ocho de Outliers, Gadwell establece una correlación entre la cultura asiática basada en el cultivo de arroz, la simpleza de las lenguas asiáticas en cuanto a la forma de nombrar los números y su capacidad de aprender matemáticas. Todo esto lo asocia con su actual desarrollo industrial. Me voy a quedar con la primera parte, en cómo es una cultura que basa su desarrollo en el cultivo de arroz. La principal característica es que requiere gente muy trabajadora y que se autogestione eficientemente. No se puede cultivar arroz si no se está muy pendiente de los detalles. Desde la nivelación perfecta de la capa inferior de arcilla, la construcción de diques y canales para irrigar e inundar al punto justo, la fertilización en la cantidad y momento precisos, la selección de los granos adecuados, etc. Hay que tener en cuenta que cada parcela de arroz es del tamaño de una habitación de hotel y cada familia se mantiende con solo 2 o 3 parcelas. En una pequeña villa china, con más de 15.000 personas, necesitan aproximadamente 450 hectáreas de arroz para subsistir, en Argentina eso es un campo más o menos normal. Muchas familias chinas resiembran sus campos entre 2 y 3 veces al año, al poco espacio hay que hacerlo rendir. Para lograrlo, cada persona tiene que trabajar en promedio, 3.000 horas anuales. Esta necesidad de estar trabajando constantemente para mantenerse y progresar generó que existan algunos dichos chinos que me llamaron la atención: - No hay comida sin sangre ni sudor. - Los granjeros viven ocupados, si no vivieran así, ¿de dónde vendría el grano para pasar el duro invierno? - En invierno, el haragán muere de frío. - No dependas de los dioses para obtener comida, sino de tu trabajo duro. - Si el hombre trabaja duro, su tierra no será perezosa. - Nadie, que se despierte antes del amanecer 360 días al año, falla en hacer rica a su familia. Comparen contra dos de nuestros dichos populares, dos que a mí siempre me molestaron. - El que no llora no mama, y el que no afana es un gil. - Las leyes están hechas para romperse. Está bien que también tenemos “Al que madruga Dios lo ayuda” pero creo que ese no es el que está marcando el paso del país. Pienso en todos los piquetes que hay día a día en nuestro país, en los planes sociales y sus peleas de implementación y de poder. Esto está en el ADN de nuestra cultura, porque “el que no llora no mama”. Y lamentablemente esto es verdad, porque muchas veces es necesario llegar al piquete o al paro para obtener cosas que realmente necesitan. Ojo, no estoy diciendo que este tipo de subsidios estén mal, pero creo que nunca deben ser una política permanente, porque no creo que generen una cultura del trabajo. La otra frase argentina odio es: “Las leyes están hechas para romperse”. Creo que esta frase es el camino al fracaso. Es la avivada argentina de ponerse a uno, como individuo, por encima del bien colectivo para el que se supone que están dictaminadas las leyes. Uno puede estar de acuerdo o no con las leyes, pero no puede elegir cumplirlas o no, las leyes están hechas para cumplirse. China está transformando el mundo basado en su cultura del trabajo. Los campos de arroz se están transformando en fábricas y a esta altura ya es claro que va a ser la primera economía del mundo en el corto plazo. Creo que hay que lograr cambiar nuestra cultura para llorar menos y trabajar más. No veo una forma fácil de lograr esto, pero como en todo, lo único que uno puede controlar totalmente es lo que uno hace, por lo tanto, si queremos cambiar, como mínimo, desde nuestro lugar, debemos trabajar más duro y respetar las leyes. ¿Qué otros dichos argentinos o latinoamericanos van para atrás? ¡Espero visiten y comenten en mi blog ! @NitoA
Extracto de mi blog personal... ?! Pensar Inquieto ¡Los invito a visitarlo! Hace un par de semanas podría haber tenido un accidente de tránsito grave. Venía volviendo de Pinamar tipo cuatro de la tarde y con la ruta tranquila. Me quedé dormido y de golpe me despertó un grito del acompañante. Cuando abro los ojos siento un golpe y veo que estamos entrando al pasto de la banquina del lado de la contramano. Sin pensarlo, comencé a gritarle instrucciones al que manejaba. “¡El volante derecho! ¡No intentes volver a la ruta! ¡Apunta derecho y no volantees! ¡Andá frenando muy de a poco!”. Creo que todo duró menos de 15 segundos, supongo que entramos a la banquina a más o menos 120km/h, pero frenamos bastante bien, en más o menos 300 metros. Salió todo bien. Al parecer, se quedó dormido el conductor y se fue para la contramano. Tuvimos suerte por muchos factores, porque no venía nadie de frente, porque no había ni árboles, ni carteles, ni zanjas, ni alambrados, ni nada en la banquina que tenía el pasto corto impecable y porque el que manejaba logró controlar el auto sin que vuelque (faltó muy poco en un momento). Pero no solo tuvimos suerte, también hubo cosas que no son parte de la suerte, la camioneta estaba en perfecto estado y bien preparada para salir a la ruta (responsabilidad del dueño), la banquina era muy ancha y estaba en buenas condiciones (responsabilidad del que mantenga la ruta 11) y el que manejaba logró dominar la camioneta y frenar (habilidad de él). Un párrafo aparte para la buena gente que paró en la banquina y se acercó a ver como estábamos y ofrecer su ayuda cuando logramos frenar. Entre mucho pesimista, yo sigo reconociendo que hay muy buena gente dando vueltas por ahí. A ellos muchas gracias, en ese momento solo queríamos seguir nuestro camino y no los dimos las gracias lo suficiente. Si una experiencia así se aprovecha, se pueden aprender muchas cosas. Si se toma conciencia de lo que podría haber pasado, se aprende a valorar más la vida, que puede terminar en cualquier momento. Literalmente en cualquier momento. Se aprende a que hay que salir descansado a la ruta y que nunca se pueden dormir todos los acompañantes. Y entre varias otras cosas, yo valoré y reconocí la importancia de estar pre-programado. (No creo que ese sea un término científico, pero expresa un poco lo que pienso). Ese día, mis gritos con instrucciones no salieron porque sí. Yo no me desperté y pensé “¿Qué hay que hacer si te vas con el auto a la banquina?”. No tardé más de un segundo en reconocer lo que estaba pasando y comenzar a gritar lo que, para mí, había que hacer. Yo ya tenía muy metido en mi cabeza qué había que hacer. Desde que tengo uso de razón, en cada vacación y cada vez que salgo a la ruta con mi viejo, al menos una vez me dice qué hay que hacer si te vas a la banquina. Volante derecho, no volantear, no volver rápido a la ruta, frenar de a poco. Creo que habré escuchado eso más de 100 veces en mi vida. Como hijo, cada vez que lo escucho decir eso siento que es un hincha huevos, ¡¡ya lo escuché 100 veces!! En general, uno no mide a sus padres como al resto de la gente lo haría. Hoy sin embargo lo valoro muchísimo. Yo no creo que mis gritos nos hayan ayudado demasiado ese día, pero sí creo que si yo hubiera estado manejando hubieran sido clave. ¿Qué harías si estás en un accidente grave de auto, tren o avión? ¿Y si tenés que sacar a un niño de una pileta porque se está ahogando y perdió el conocimiento? ¿Y si ves que una parte de tu casa se prendió fuego? ¿Qué harías si alguien al lado tuyo se atraganta y no puede respirar? ¿Y si ves un ladrón robando a una persona con arma de fuego? Etc. Yo no tengo respuesta instantánea para todas estas, pero sí para varias. Mi punto es, hay que dedicar tiempo a pensar en estas cosas. La mayoría de estas situaciones que planteé ya cuenta con “buenas prácticas”. Ya hay experiencia acumulada que demuestra cuál es la mejor solución. Hay que aprenderlas. Yo hice ya 2 o 3 cursos de primeros auxilios y RCP en mi vida. Claramente no soy un experto, pero tengo las bases. Hoy en día me estoy olvidando algunas cosas por lo que tendría que hacerlo nuevamente. Ojalá nunca me toqué ponerlo en práctica. Pensar de antemano qué hacer en situaciones límite tiene muchas ventajas. Se eliminan de la mente un montón de opciones que ni se consideran, lo que acorta significativamente el tiempo de reacción. Se está mucho más tranquilo porque uno sabe que lo que está haciendo es correcto, y puede sentirse en control de una situación que nunca vivió realmente. Por algo se hacen los simulacros. A mí nunca me tocó estar en ninguno, así que trato de pensarlos en mi cabeza. El ejercicio de averiguar qué hacer en emergencias obliga a pensar en la prevención. Cosas como “No dejes el repasador arriba de la cacerola”, “mangos de sartenes van para adentro”, “nada de venenos en armarios de comida o remedios”, “no andes descalzo tocando cosas con corriente”, etc. son también frases que escuché mil veces y que aprendí a tener presentes. Esta semana yo ya pensaba escribir este post, que iba a terminar más o menos en el párrafo anterior. En eso, tuve una situación de discusión típica donde cada uno estaba en su posición y no me podía dar cuenta porque lo que decía afectaba tanto a la otra persona. Hice el esfuerzo de ponerme en su lugar. Sinceramente hice un gran esfuerzo, primero dominé mi enojo, me calmé, me serené y logré ponerme en el lugar del otro. Ahí comprendí muchas cosas que pude poner en palabras y aflojar un poco la tensión con la otra persona. Me di cuenta que no estoy pre-programado para ponerme en el lugar del otro. Me costó un esfuerzo terrible. Y ahí me di cuenta que esto de la pre-programación se puede usar en muchísimos ámbitos. Podría haberme dicho a mi mismo mil veces, en discusiones siempre trata de ponerte en el lugar del otro, y sin duda hoy me sería más fácil. Pienso en otras cosas que podría pre-programar en mi vida y se me ocurren situación como, si estás enojado pensá tal cosa, si estas cansado, hace tal cosa. Creo que eso nunca lo había hecho. Voy a ver si me puede ayudar, en unos años les cuento. Sin duda, voy a empezar con ponerme en el lugar del otro. “En una discusión, siempre ponete en el lugar del otro”. Foto por s0fis0l ¡Espero visiten mi blog! @NitoA
Extracto de mi blog personal... ?! Pensar Inquieto ¡Los invito a visitarlo! No soy una persona con fanatismos marcados, es más, en general me deja una sensación rara la gente que es muy fanática de algo. Puede ser cualquier cosa, fútbol, tecnología, música, etc. Esa gente que habla sólo de un tema y todo lo relaciona con eso. No los juzgo, y me encanta charlar un rato con esta gente porque normalmente sabe mucho de su tema, pero a mí me gusta más la variedad. Sin embargo, cuando arranque a escribir este post arranqué con esta frase: Yo soy un fanático de vivir experiencias, emociones, cosas memorables y es algo que recomiendo a cualquier persona (como buen fanático). Cuando hablo de vivir experiencias estoy hablando de esas cosas que a uno lo fascinan y llenan. En ésta época del año mucha gente se va de vacaciones y es muy normal escuchar frases como “con esto tengo que tirar todo el año” o “no puedo creer que ya me gasté mis vacaciones”. Un poco de ese tipo de experiencias estoy hablando, de las que duran en la memoria mucho más allá de la vivencia en sí misma y que, además, no se pueden romper con el uso. Es que en realidad, en mi caso, no hablo de cosas, hablo de experiencias. Seguro alguna idea se les vino a la cabeza, alguna de esos gustitos de los que nunca se van a arrepentir y mucho menos olvidar. En esta línea cada uno tendrá sus gustos y sus momentos. Para muchos puede ser viajar, hacer cosas extremas, ayudar a otra gente, pero pueden ser cosas mucho más sencillas como leer un libro, ver una película, un atardecer, jugar al poker con amigos, practicar un deporte, etc. Para poder vivir estos momentos cada uno de nosotros tendrá que hacer las “inversiones” que considere para vivirlos más seguido o mejor. La definición económica de invertir (que no existe como tal para la Real Academia) está relacionada con postergar el consumo para ahorrar y buscar obtener interés o mayores ingresos en el mediano o largo plazo. Mi definición de una inversión, hablando de experiencias, es igual, pero en vez de postergar el consumo hay que gastar. Gastar (para mí invertir) dinero o tiempo en vivir una buena experiencia puede traer muchos ingresos en el futuro. Sobre todo, esos ingresos que “el dinero no puede comprar”. Sentir que una vez en tu vida fuiste a tal lugar espectacular, comiste en tal restaurante al que siempre quisiste ir, esas cosas que realmente no tienen precio una vez que se hacen, pero si lo tienen antes (ir a tal lugar o ver tal espectáculo puede costar caro). Justamente hablo de tratar de hacerlo. Tratar de darse el gusto, aunque sea sacrificando otras cosas que también pueden gustarte. Ejemplo, yo no me voy a comprar un plasma o una play 3, con la plata que ahorro me puedo ir a viajar 10 días. Para otros puede ser al revés y tener el plasma y la play es lo que los llena. Evidentemente, algún nivel de fanatismo tengo. Y si me pongo a pensar, para vivir experiencias soy fanático de viajar. Una de las cosas que me arrepiento de mi juventud es no haber recorrido más el mundo, y tuve la suerte de viajar bastante. Por suerte creo que todavía me quedan muchísimos viajes por hacer. Viajando todo es una experiencia. Desde tomarse un colectivo hasta conocer una ruina, un museo, hablar con la gente del lugar (¡esta es la mejor!), cualquier cosa. Este año tenemos planeado con mi novia un viaje espectacular. Claramente a ninguno de los dos nos sobra la plata (para el que quiera colaborar: MASGourmet Pastas Caseras Congeladas / Covac - Ingeniería y Construcciones / Fideicomiso al costo) pero estamos decididos a invertir en esta experiencia, porque sabemos que la alegría que nos va a dar nos va a durar muchísimo más que un plasma, que una nueva mesa o que seguir ahorrando para comprar un departamento. De esto se trata la vida ¿no? Poray me estoy pasando de filósofo, pero creo realmente que en estas experiencias son oxigeno para la vida. Siempre hay que tratar de vivir lo mejor posible en el día a día. Pero pónganse en la siguiente situación irreal; ¿Vivirías todos los días como viviste ayer? (suponiendo que ayer trabajaste o hiciste tu rutina más habitual). Yo no. Yo necesito tener esos momentos que me hacen más feliz que el promedio de los días. ¿Cuáles son sus momentos memorables? ¡Espero visiten mi blog! @NitoA

Extracto de mi blog personal... ?! Pensar Inquieto ¡Los invito a visitarlo! Hay que saber sentir. Aunque parezca una locura, o un imposible, hay que saber sentir. Hoy me di cuenta de algo que me podría llegar a cambiar la vida si logro hacer que sea parte de mi vida. Uno elije como sentirse, uno elije en qué estado de ánimo estar. Tan sencillo y tan complicado como eso. Les voy a contar de donde me vino esta idea, que es tan básica como difícil de poner en práctica, así entienden un poco más a que me refiero. Básicamente hoy tuve uno de esos días en los que uno quisiera no haberse levantado, o como escuche el otro día, una de esas noches en las que antes de acostarse estaría bueno que alguien te pregunte si “desea guardar los cambios” del día. Lamentablemente, en Covac, hoy perdimos una obra que teníamos muchas ganas de ganar. Yo había trabajado mucho para la cotización, además de haber acercado el cliente. Esto me puso de mal humor. Para colmo, tuve una fuerte discusión con mi viejo (que es también mi jefe) sobre por qué habíamos perdido. El estaba de muy mal humor y eso incrementó mucho más mi mal humor. Al rato yo ya estaba dominado por ese estado negro que todo lo va infectando. Estando así, recomiendo fuertemente tratar de ¡no hablar con nadie!, sobre todo no hablar con compañeros de trabajo a los que haya que reclamarles algún tema. Uno dice cosas que no piensa o se expresa mal o se sigue enojando más y más. A mí personalmente me cuesta mucho salir del mal humor. Me domina y empieza a hacer que haga un montón de cosas mal. Me cuesta hablar con gente, me cuesta salir, me cuesta escuchar, me cuesta trabajar y a la vez sigo pensando todo el tiempo en eso que me puso de mal humor. Para colmo, me pongo bastante fácil de malas. No sé por qué, me afecta mucho el mal humor de otra gente. Cuando alguien está mal es como si yo no tuviera defensas, me pone de mal humor casi instantáneamente, sobre todo si llega a estar enojado conmigo o criticándome algo. Si sí, soy un cabrón. Por suerte lo sé, y trato de trabajarlo. En ese tratar de trabajarlo y en el medio de mi bronca de hoy, cuando logré salir de la oficina (a la que tengo que volver mañana sábado, muy temprano) traté de ponerme a pensar. Por suerte, me tocaba ir a ver a mi psicóloga hoy (todavía me da un poco de vergüenza decir que voy a análisis, es un viejo prejuicio que tengo, pero la verdad, es que me ayuda) y arranqué con todo. “Vengo muy acelerado y de muuuuuy mal humor”. Luego de estar charlando casi 50 minutos, sin ver clara la salida de mi estado de malestar, de golpe y sin verlo venir, se me apareció. Fue como una revelación. El que está de mal humor soy yo. El que se pone de mal humor soy YO. Nadie te puede poner de mal humor. Nada te puede poner de mal humor. Es tan sencillo como eso. Si uno se pone a pensarlo, ese o eso que siempre te pone de mal humor, en realidad no puede meterse en tu cabeza, no puede hacer que vos te sientas mal, salvo que vos elijas eso. Salvo que vos dejes que te domine. A mí se me pega el mal humor de otros, ahora creo que ya tengo un pequeño anticuerpo que espero transformar en una inmunidad permanente. El que está de mal humor soy yo, y si soy yo, tengo que poder elegir. Alguna vez les pasó estar de mal humor y que cuando les preguntan ¿Por qué estas de mal humor? “No sé, estoy de mal humor”. ¡Ni siquiera sabemos bien qué nos puso de mal humor!, pero él sigue ahí. ¡Y qué difícil es sacarlo! Por suerte hoy logre escaparle a mi mal humor, espero que mañana cuando suene el despertador y tenga que ir a trabajar, logre entender que, por lo menos, estar de malas o no, lo puedo elegir. Sera cuestión de aprender a sentir. ¡Espero visiten mi blog! @NitoA

Extracto de mi blog personal... ?! Pensar Inquieto ¡Los invito a visitarlo! Después de escribir el post sobre la obsolescencia programada y el de vivir experiencias, me quede pensando en los famosos recursos renovables y no renovables. Y lo que me preguntaba es, ¿Hay realmente recursos que sean renovables? Algunos nombran como recursos renovables la biomasa, el agua, la radiación solar, el viento, las olas, la energía geotermal. Cuando uno habla de recursos renovables, en casi todos los casos, tiene que hablar de una tasa de renovación. El agua, es un recurso renovable, pero si la consumimos a más velocidad de lo que tarda en regenerarse, si la contaminamos, un día se acabará. Lo mismo pasa con la biomasa. Creo por eso que el agua y algunos otros no deberían estar clasificados como recursos renovables. A lo sumo serán recursos recuperables, si no se consumen más rápido que su tasa de renovación. Pensando en esto (y en que reestrenaron Volver al Futuro en el cine) me puse a pensar en el recurso menos renovable de todos. El tiempo. Para mí, el recurso más escaso de todos. Siempre falta el tiempo y es imposible recuperarlo. El tiempo siempre es poco. A mi jamás me pasa que sienta que me sobra el tiempo, quizás por eso estoy tan lleno de cosas para hacer y objetivos por cumplir. Creo que es uno de los conceptos más difíciles de explicar y entender. El tiempo no es nada y sin embargo pasa. El tiempo no espera, no para, no frena ni acelera. Pero siempre está y, en general, es poco. ¿A alguien le sobra tiempo? Yo soy medio un caso extremo y mis amigos siempre me dicen que tengo días de 36 hs., pero realmente, creo que si te está sobrando tiempo algo no estás viviendo plenamente. Algo falta. Si llego al punto de mi vida donde sienta que me sobra el tiempo será el momento en que no quiera aprender nada nuevo, en mi caso lo veo muy difícil. (Aviso: La verdadera teoría de relatividad del tiempo que planteó Einstein no tiene nada que ver con esto que sigue.) El tiempo es relativo. Cómo mínimo, relativo a cada uno de nosotros. Es raro y me es difícil de explicar, pero a pesar de que haya un tiempo, llamémoslo global, que es continuo y constante, cada vivencia se puede sentir de distinta duración según quien la esté viviendo. Por ejemplo, yo puedo estar durante dos horas viendo una película que me parece espectacular y sentir cuando termina que acababa de empezar, sin embargo, a alguien a quien esa película le parezca mala va a sentir que el tiempo se le estira. Esto también pasa en los trabajos. Si voy a trabajar y todo es un garrón, no me gusta mi laburo, el ambiente, no me funciona algo, etc. siempre se me va a hacer largo el día laboral, y voy a llegar a mi casa cansado y probablemente malhumorado. En cambio si disfruto mi trabajo voy a sentir que el tiempo me pasa rápido, y voy a llegar cansado, pero contento. Yendo a las cuestiones prácticas sobre el tiempo, creo que manejar bien el tiempo es una de las virtudes clave de cualquier persona en cualquier ámbito. Hay muchísimo escrito sobre administración del tiempo para el trabajo y creo que en cuestiones laborales es una de las cualidades necesarias para ser eficaz. Creo que el profesional eficaz es el que acepta que no puede llegar a todo y sabe limitarse tan solo a lo importante y dedicarle el tiempo justo y necesario, ni más, ni menos. En este saber lo importante se juega una de las claves de cualquier persona que quiera poder planear bien su tiempo: saber decir que no. Es muy difícil decir no. A mucha gente le es casi imposible. Pero muchas veces es la clave para poder cumplir con los objetivos que nos habíamos planteado. Yo valoro muchísimo esto con la gente que trabajo, empleados, jefes y proveedores. Prefiero mil veces que si te pido algo me digas que no, porque estas con muchas cosas y no llegas (¡lo vas a tener que justificar bien!), a que me digas que sí y después no llegues. Hay gente a la que el paso del tiempo la aterra, e intenta evitarlo desde lo físico, en vez de seguir viviendo a fondo. Mis abuelos son el contraejemplo de lo anterior. Ellos combaten el paso del tiempo con actividades. No paran un segundo y se los ve más vivos que a varios conocidos míos de mi edad. Creo que solo te puede asustar el paso del tiempo cuando sentís que no lo estás usando bien. A mí me pasa mucho que miro para atrás en mi vida y lamento no haber hecho más cosas. Sin embargo, cuando trato de pensar en las cosas que hice y no en las que no hice, me doy cuenta que estoy aprovechando mi tiempo a fondo. Claramente reconozco errores y cada día me doy más cuenta de lo buena que es la frase “La experiencia es un peine que te dan cuando te quedas pelado…”. Pero estoy aprovechando mi tiempo. Hago mucho de lo que me hace feliz. Foto por bogenfreund ¡Espero visiten mi blog! @NitoA