Reflexiones de Ciencia y Religión
Buenas linces filosóficos, vengo a invitarlos a preguntarse de todo lo que existe, nuevamente, asi es.
Si no leyeron mis posts anteriores, no pasa nada, es asi.
Está muy claro que durante tiempo, la autoridad de la ciencia ha ocupado el lugar de la autoridad de la religión en la imaginación popular, y que el escepticismo, por lo menos en las cosas espirituales, se ha generalizado más que la creencia. Esto se debe a que las religiones del occidente han hecho de toda la historia de la religión en una historia del fracaso de la predicación.
La decadencia de la creencia se ha producido por medio de la duda sincera, la reflexión meticulosa e intrépida de hombres muy inteligentes, científicos y filósofos. Impulsados por el fervor y la reverencia de los hechos, han tratado de ver, comprender y enfrentarse a la vida como es realmente, sin hacerse ilusiones. Sin embargo, a pesar de cuanto han hecho por mejorar las condiciones de vida, su representación del universo parece dejar al individuo sin una esperanza definitiva. La lógica, la inteligencia y la razón están satisfechas, pero el corazón está hambriento, pues el corazón ha aprendido a sentir que vivimos para el futuro.
La ciencia, lenta e inciertamente, puede darnos un futuro mejor… durante algunos años. Luego todo terminará para cada uno de nosotros. Será el fin de todo. Por mucho que lo prolonguemos, todo lo que está compuesto debe descomponerse. Igualmente, el científico moderno no es tan ingenuo como para negar la existencia de Dios, porque no puede descubrirlo con un telescopio, o del alma, porque el escalpelo no la pone al descubierto. Se ha limitado a observar que la idea de Dios es lógicamente innecesaria, e incluso duda de que tenga significado alguno. No le ayuda a explicar nada que no pueda explicar de alguna otra manera más simple.
En otras palabras lo que la ciencia ha dicho, en suma, es: no sabemos, ni con toda probabilidad podemos saber, si Dios existe o no. Nada de lo que hacemos sugiere que exista y todos los argumentos que pretenden demostrar su existencia carecen de significado lógico. Nada, en efecto, demuestra que no existe Dios, pero quienes proponen la idea han de soportar el agobio de no poder probarlo. Si uno cree en Dios, dirá el científico, debe hacerlo sobre una base puramente emotiva, al margen de la lógica o los hechos. Hablando en términos prácticos, esto puede equivaler al ateísmo. Desde un punto de vista teórico, es simple agnosticismo.
Ahora con todo esto, el hombre tiende a deprimirse, pues el hombre parece incapaz de vivir sin el mito, sin la creencia de que la rutina y el trabajo fatigoso, el dolor y el temor de esta vida tienen algún significado y un objetivo en el futuro. Por eso nacen nuevos mitos, políticos, económicos con promesas extravagantes de los mejores futuros para el hombre. Proporcionan al individuo una cierta sensación de que existe un significado, al hacerle formar parte de un vasto esfuerzo social en el que pierde parte de su propio vacío y soledad. Sin embargo, la misma violencia de estas religiones políticas revelan la ansiedad que ocultan, pues no son más que el acurrucamiento de los hombres para gritar y darse ánimos en la oscuridad.
Desde la creencia, los apologistas mas modernos de la religión parecen pasar por alto esto, pues sus argumentos mas energéticos en favor de alguna clase de regreso a la ortodoxia son los que muestran las ventajas sociales y morales de la creencia en Dios. Pero esto no demuestra que Dios sea una realidad, sino que, como máximo, demuestra que creer en Dios es útil. “Si dios no existiera, seria necesario inventarlo”. Si la gente tiene alguna sospecha de que no existe, la invención es vana. Por este motivo, la mayor parte del retorno actual a la ortodoxia en algunos círculos intelectuales suena a falso, y es mucho más una creencia en el creer que una creencia en Dios.
Resumiendo, cuando creer en lo eterno resulta imposible, y solo queda el pobre sustituto de creer en la creencia solo por creer, los hombres buscan su felicidad en las alegrías temporales. De alguna manera hemos de aferrarnos a lo que podamos mientras podamos, e ignorar el hecho de que todo es fútil y carente de sentido.
¿Qué vamos a hacer no es asi paaa?
Pareciera desde este análisis que hay dos alternativas. La primera consiste en descubrir de un modo u otro, un nuevo mito, o resucitar uno antiguo de un modo convincente. Si la ciencia no puede demostrar que Dios no existe, podemos tratar de vivir y actuar como si, después de todo, existiera en verdad. La segunda alternativa consiste en tratar de enfrentarse sombríamente al hecho de que la vida es “un cuento contado por un idiota”, y obtener de ella lo que podamos, dejando que la ciencia y la tecnología nos sirvan lo mejor que puedan en nuestra travesía de una nada a otra.
Desde mi punto de vista, me quedo con esta frase con base en el Taoísmo.
“Quien cree que dios no es comprendido, por medio de él Dios se comprende; pero quien cree que Dios es comprendido, no le conoce. Dios es desconocido para quienes le conocen, y es conocido para aquellos que no le conocen en absoluto.”
Un abrazo grande a todos, se los quiere.