El pasado 28 de Julio, el ensayista exponente de la alt right latinoamericana publicó un video titulado "15 mentiras sobre el aborto". El objeto del mismo fue "desmentir" argumentos frecuentemente invocados por sectores a favor de la legalización de la IVE.
En orden a refutar los "argumento verdes" es que el sintetizó todos los "argumentos celestes". El motivo de este post es no sólo desmantelar los argumentos de Laje, sino proponer datos objetivos como alternativa. Nada peor para el debate que una yuxtaposición de datos aleatorios sacados de contexto.
Vamos argumento por argumento:
1. "En Argentina se practican 500.000 abortos clandestinos por año"
Hay que aclarar que ninguna estadística es perfecta, todas tienen un margen de error mas o menos amplio. Lógicamente, una actividad clandestina (con muy bajo índice de judicialización), como son los abortos, muy difícilmente pueda ser cuantificada con precisión. En el mejor de los casos podemos tener una estimación sobre una magnitud con un alto margen de error. A eso es lo que apunta esta cifra.
¿de donde surge la estimación de los 500.000 abortos anuales? de un estudio publicado por Amnistía Internacional, realizado en 2005 en base a datos del año 2000, por dos especialistas en demografía y a petición del Ministerio de Salud de la Nación. ¿En que se basó el estudio? en dos metodologías:
1) método de egresos hospitalarios: tomó un piso de 65.735 hospitalizaciones registradas relacionadas a un aborto, ahora bien, para suplir el subregistro (abortos sin hospitalizaciones y con hospitalizaciones no registradas), se multiplicó este piso por el promedio de 6,8 abortos por cada caso que llegó a un hospital público. Este promedio se obtuvo a través de entrevistas a especialistas en salud sexual que proporcionaron diversos datos (falibilidad de anticonceptivos, probabilidades de complicaciones clínicas, etc). El resultado fue 447.000 abortos inducidos en el año 2000.
2) método residual: se estableció un número estimatorio de bebés que hubiesen nacido en base a las costumbres sexuales de la sociedad (mujeres sexualmente activas, uso de anticonceptivos, etc.), a ese número se le restó el número de bebes que efectivamente nacieron, la diferencia fue la cantidad de abortos realizados. Con éste método, el número de abortos osciló entre los 486.000 y 522.000 en el año 2000.
Al no haber datos suficientes, la metodología empleada tiene múltiples falencias (las que están hasta explicadas en el mismo estudio), ergo, el margen de error es bastante amplio. No obstante, este es el único estudio científico acerca del número anual de abortos de tenemos, no hay más información.
Ahora bien, Laje descartó a priori a estos estudios en base a que considera irrazonable los resultados que arroja, al menos en términos comparativos con el número anual de nacimientos y con el número de mujeres en edad fértil. Además de que no supo realizar un cálculo básico de regla de tres simple (error que tuvo que corregir en la descripción de su video), también omitió otros datos comparativos importantes (tasa de fecundidad, tasa de embarazos no deseados, etc.). Pero, más allá de esto, es falaz refutar un estudio científico por el resultado que arroja (más cuando el mismo estudio admite un amplio margen de error), ya que de los datos que expone Laje no se sigue, en sí mismo, la falsedad de las cifras. Cualquier crítica científica seria no puede estar dirigida a los resultados, sino al método empleado y, en este sentido, ni Laje ni ningun otro exponente "provida" han siquiera intentado elaborar una crítica científico-metodológica seria, menos aún, proponer un estudio alternativo para conocer una estimación respecto a los números de abortos.
Fuente: (Informe de Amnistía Internacional)
2. "Miles de mujeres mueren por año en Argentina por aborto clandestino"
Lo cierto es que, según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación la mortalidad por aborto es la primera causa individual de mortalidad materna. Registrándose 43 muertes por embarazos terminados en abortos en el año 2016, sobre el total de 245 muertes maternas.
Laje sostiene que el número es 31, pero esto no tiene respaldo alguno. También sostiene que no es la principal causa de mortalidad materna, esto tampoco es cierto porque las "causas obstétricas directas e indirectas" no son una causal individual en sí misma, sino causales genéricas que agrupan a múltiples causas.
Ahora bien, nuevamente estamos frente a un problema de subregistro porque no todas las muertes causadas por abortos practicados en condiciones inseguras son registradas como tales. En efecto, como es una actividad clandestina, al registrarse una muerte derivada de un aborto ilegal se debería poner en funcionamiento el aparato judicial, lo que resulta oneroso para el sistema de salud. Por otro lado, de los abortos inseguros frecuentemente se derivan complicaciones que no causan directamente la muerte, sino hasta después de un plazo y de manera progresiva. Por estas razones es que es factible pensar que existe un amplio margen de muertes causadas por abortos inseguros que, en los registros nacionales, son atribuidas a otras causas de muerte (ejm. la causal -muchas veces genérica- de paro cardiorrespiratorio). En conclusión, existe un número más o menos amplio de muertes a causa de abortos inseguros (si tenemos en cuenta el número de abortos anuales estimado y la probabilidad de mortalidad que se deriva de ellos) que está fuera de este índice. Como no hay datos al respecto, no es posible afirmar, ni tampoco se descarta, que sean miles.
Ahora bien, Laje intenta aminorar este problema comparándolo con las mayores causas de mortalidad femenina en Argentina. Esto es a todas luces una falacia porque toda causa de muerte merece ser solucionada. Pero más aún, en este caso estamos ante muertes fácilmente evitables, y causadas indirectamente por una intromisión lesiva del Estado. Las principales causales, en cambio, son enfermedades sin cura que ameritan políticas públicas bastante distintas, por lo que la comparación no viene al caso.
Fuente: http://www.deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/09/2016-Tabla40.html
(Ministerio de Salud de la Nación)
3. "El aborto soluciona un problema de salud pública"
Según Winslow (1920), la salud pública es "una ciencia y arte de evitar enfermedades, alargar la vida y fomentar la salud y eficiencia con los esfuerzos de la comunidad". Es decir que "un problema" para ser "de salud pública", no depende, ni de la cifra de muertes, ni de la gravedad comparativa. Toda causa de muerte o enfermedad es un problema de salud pública. Los abortos inseguros son un problema sanitario que comprometen la salud y la vida de un sector de la población, no hay razones para pretender que no sean considerados un "problema de salud pública" simplemente porque existan otras causas que se atribuyan mucho mayores números de muerte. La OMS comprobó que la legalización soluciona este problema de salud pública.
Además, la idea de "problema de salud pública", no tiene por que limitarse a las muertes, en efecto, las enfermedades y complicaciones médicas son también un asunto de salud pública. Si hay al rededor de 60.000 hospitalizaciones anuales a causa de abortos inseguros, sin tener en cuenta el subregistro o las internaciones privadas ¿Acaso no estamos ante un problema de salud púbica?
Finalmente, exigir soluciones a este problema de salud pública no excluye la posibilidad de también exigirlas para otros. Ni Laje, ni nadie, puede atribuirse el conocimiento sobre por cuáles otras causas (sanitarias o no) militan quienes piden la legalización del aborto. Es una falacia pretender que el colectivo indeterminado que lucha por el aborto legal lo haga por otras causas sanitarias, precisamente porque sólo podemos identificar a ese colectivo por luchar por el aborto legal, es una tautología.
Fuente: http://www.eumed.net/libros-gratis/2006c/199/1d.htm (Concepto de salud pública)
4. "el feto no es un ser humano, es un conjunto de células"
Es cierto, tal como dice Laje, que todo ser vivo es un "conjunto de células". Pero a continuación recurre a un concepto puramente genetista del "ser humano" y sostiene que, en efecto, tener un ADN propio es lo que convierte a alguien en un "ser humano". Esto no es -per se- verdadero porque el ADN propio no es el único elemento que conforma la noción del "ser humano", ya que este es un concepto biológico, antropológico, cultural, ético, moral y religioso. Somos más que material genético. Por otro lado, es un tanto arbitrario establecer que genoma único es lo que define al "ser humano", no explica de modo suficiente en qué se basa, además bajo ese criterio los gemelos monocigóticos podrían considerarse una misma persona, ya que partieron de un mismo cigoto.
No hay acuerdo sobre el momento en el que comienza la existencia y la opinión científica está dividida. Para algunos (opinión que cita Laje) es el nuevo ADN producto de la singamia lo que define el comienzo de la existencia del ser humano. Para otros, el embrión no tiene posibilidades de desarrollarse por sí mismo si no está implantado en las paredes uterinas, por lo que éste sería el comienzo de la existencia. Para otra literatura científica, es la actividad cerebral y/o nerviosa lo que define al "ser humano", por lo tanto, la existencia comienza junto con el desarrollo de éstas. En efecto, la ciencia nos puede decir cómo se forma la existencia del ser humano pero no en que momento preciso hay un "ser humano" pleno, porque este concepto depende, en ultima instancia, de convenciones de diversas índoles. Tampoco es factible que, al momento de decidir sobre los derechos de las demás personas, se privilegie una determinada cosmovisión basada en una determinada literatura científica sobre las demás, porque eso sería precisamente imponer un plan de vida y una creencia sobre personas que tal vez no las comparten, lo cual es inadmisible en un Estado plural.
Fuentes: (Fallo "Artavia Murillo", Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ver las opiniones científicas que se tuvieron en cuenta)
La exposición del doctor en biología molecular Kornblihtt desmiente -con más detalles- la teoría genetista sobre el comienzo de la existencia.
5. "la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo"
Laje sostiene que, si bien la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, no tiene derecho a decidir sobre la vida en gestación y se fundamenta -nuevamente- en argumentos genetistas analizados ut supra.
A decir verdad, el embrión hasta que alcanza las condiciones de viabilidad de vida extrauterina vive a través de la madre, no vive por sí mismo. Por ello es que, efectivamente, la mujer no puede ser obligada a poner su cuerpo a disposición de la gestación contra su voluntad, porque -según el principio de dignidad de la persona- la mujer es un fin en sí misma y no un mero medio para lograr un fin (gestar una nueva vida, en este caso). La mujer no es una incubadora a título del Estado. Nos parecería una locura obligar a alguien a donar sangre o un órgano, aún a sabiendas de que esto podría salvar una vida, pero esta misma concepción instrumental del cuerpo aparece para ciertos sectores como legítima cuando se trata de una mujer gestando. Por supuesto que el derecho que tiene la mujer a decidir sobre su cuerpo, como cualquier derecho, no es absoluto, una vez que el feto alcanza condiciones de viabilidad de vida extrauterina, la mujer debe llevar el embarazo a término, porque ahí ya existe un nuevo ser con posibilidades de vivir por sí.
Laje además incurre en un error porque habla de "derecho" y lo mezcla con argumentos de índole biológicos. Cuando hablamos de derechos hablamos en términos estrictamente jurídicos. Sin embargo retoma el camino jurídico cuando intenta hablar de la protección absoluta a la vida prenatal por la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos. Pero lo cierto es que son teorías que no resisten análisis jurídico alguno. En efecto, ya sostuvo nuestra Corte Suprema de Justicia, en concordancia con la Corte Interamericana de DDHH, la Comisión Interamericana de DDHH, el Comité de DDHH, el Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales y el Comité de los Derechos del Niño de que la vida prenatal es un bien jurídico legítimamente tutelable, pero esa tutela debe ser armonizada con los derechos de la mujer a través de una ponderación de derechos, de manera que su tutela jurídica es gradual e incremental según el grado de desarrollo. De modo que, a menos desarrollo, mayor peso tiene la autonomía de la mujer y, a la inversa.
Fuentes: (Post de mi autoría donde hablo estrictamente de argumentos jurídicos, me remito a las fuentes ahí enumeradas)
Recomiendo ver también la exposición ante el Senado de una de las mejores juristas de nuestro país, la Dra. Aída Kemelmajer de Carlucci.
6. "Los argumentos contra el aborto son religiosos"
Laje sólo reafirma el argumento genetista analizado ut supra como respuesta. Lo cierto es que muchas posturas confieren al embrión una serie de atributos metafísicos que no están respaldados en el mundo empírico, estas posturas son totalmente respetables, desde luego, pero no pueden ser impuestas a quienes no las comparten en un Estado plural. Lo cierto es que el discurso religioso no se asume propiamente como un "discurso religioso", sino que, por el contrario, toma forma científica (con el argumento genetista) o jurídica (cuando afirman que legalizar el aborto sería inconstitucional). De todos modos, dada la transversalidad de este tema, no siempre los argumentos en contra son religiosos, pero frecuentemente así es.
Fuente: (Nota sobre los "juristas confesionales"
7. "El aborto es una política de salud reproductiva"
Según la OMS, la "salud reproductiva" es:
Indudablemente, las cuestiones relativas al aborto atañen a aspectos vinculados al sistema reproductivo femenino, también entraña la libertad para decidir, en este caso, no procrear. Pero más allá de ello, la OMS promueve la planificación familiar en general y, el aborto legal y seguro en particular, como una política de salud reproductiva. Al mismo tiempo que considera al aborto inseguro "una pandémia silenciosa".
Los argumentos de Laje, ignorando estos datos, fueron:
1) que no es una política "de salud": se basa en el juramento hipocrático y -nuevamente- en el argumento genetista: ninguno de estos argumentos puede ser considerado para dar otro significado a la "salud reproductiva". Máxime si tenemos en cuenta que no existe una fórmula única del juramento hipocrático, tampoco es obligatorio del profesional hacerlo. El argumento genetista además ya fue repensado ut spra. Independientemente de todo esto, es indudable que el aborto legal es una "política de salud" cuando se previenen complicaciones y riesgos de muerte de mujeres por abortos inseguros. Según la propia OMS.
2) que no es una política de salud "reproductiva" porque justamente evita la "reproducción": esto es también una falacia porque no indaga el contenido real de la expresión "salud reproductiva". También es falso desde lo puramente semántico porque "reproductiva" para la RAE significa "perteneciente o relativo a la reproducción", no necesariamente que "persigue la reproducción".
Fuentes: (Organización Mundial de la Salud)
http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=reproductivo (Real Academia Española)
8. "El aborto es la interrupción del embarazo"
Para Laje, el aborto no podría ser considerado una "interrupción" porque una "interrupción" sería, según el, "el cese transitorio de un proceso para su posterior reanudación."
Este argumento es per se estúpido, pero además es erróneo: para la RAE una interrupción es la "acción y efecto de interrumpir", así mismo, para la RAE "interrumpir" es:
Es decir que la reanudación posterior no necesariamente integra el concepto de "interrupción".
Pero esto va más aún, para la RAE, la segunda acepción de la palabra "aborto" es justamente:
"Interrupción del embarazo por causas naturales o provocadas".
Llama la atención la amplia difusión de esta argumento cuando basta un mero googleo para desmentirlo.
(La Real Academia Española)
9. "si no estás a favor del aborto legal, entonces estás a favor del aborto clandestino"
Lo cierto es que los datos científicos respaldan que el aborto siempre existió, existe y no hay razones para suponer que dejarán de existir. En virtud de ello, la OMS y otras prestigiosas opiniones sanitaristas ya expresaron su preocupación sobre los riesgos para la salud pública de las mujeres que los abortos inseguros implican. Queda entonces, sólo dos caminos posibles a emprender: defender el "satus quo" y continuar con la prohibición, obligando a las mujeres a que -si deciden abortar- recurran a las prácticas clandestinas e inseguras o, legalizarlo y que sea una opción segura para la vida y la salud de la mujer. Más allá de otras políticas complementarias.
La "propuesta superadora" de Laje (y de legisladores "pro-vida" como Pinedo) nos habla de "salvar las dos vidas" con diversas políticas públicas de prevención y contención. Lo cierto es que es ingenuo pensar que éstas por sí sola son capaces de solucionar la problemática que implican los abortos clandestinos. Es una "solución", utópica e inviable porque supone inculcar desde el Estado un perfeccionismo contrario a la autonomía personal, inadmisible en un Estado plural. También porque es ilusorio pensar que la ley puede ser una suerte de deidad omnipresente, mucho más cuando es relativa a aspectos tan íntimos y tan personales. Además, es imposible que las políticas públicas (que por definición, son generales), puedan tener en cuenta todo el amplio espectro de situaciones que llevan a una mujer a tomar la decisión de abortar. Finalmente, esta idea no tiene respaldo estadístico alguno.
Laje pone como ejemplo a Chile y, como contra-ejemplo, a Uruguay. Sostiene que Chile logró disminuir la mortalidad materna sin legalizar el aborto y que, por otro lado, en Uruguay esta se ha incrementado a pesar de la legalización del aborto. A priori pueden hacerse dos afirmaciones: 1) el aborto no es la única causa de mortalidad materna (el mismo Laje lo afirmo contradictoriamente) y 2) de dos casos no puede inferirse una regla general, es una falacia a todas luces. Mucho menos puede tomarse un sólo año (2008) como hace Laje.
También es importe resaltar que la mortalidad materna, (como explique ut supra), es sólo la punta del iceberg de la problemática sanitaria que implica el aborto. Y para OMS está estadísticamente comprobado que mientras más restrictivas son las leyes, mayores abortos inseguros se practican, ergo, mayores riesgos para la salud y la vida de las mujeres existe.
http://www.who.int/es/news-room/detail/28-09-2017-worldwide-an-estimated-25-million-unsafe-abortions-occur-each-year (Organización Mundial de la Salud)
(Ministerio de Salud de la Nación vía Chequeado)
10. "el aborto es una realidad social, entonces debemos legalizarlo"
Aquí Laje recurre a una "falacia del hombre de paja", nadie sostiene que sólo porque el aborto sea una realidad social haya que -por ese simple hecho- legalizarlo. Se sostiene que la legalización es necesaria porque, al ser una realidad social inevitable, los escenarios en donde se mantiene la clandestinidad son, con todas sus consecuencias, peores o menos deseosos que aquellos escenarios en donde el aborto es legal y seguro. Esto se considera así por las razones que ya mencioné ut supra. Por eso se dice que la discusión no es "aborto si, aborto no", sino "aborto legal o clandestino". Por lo tanto, la comparación con el "robo", tan recurrida entre los sectores "provida", es carente de cualquier sustento: mientras un escenario en donde el aborto legal es posible y deseable en una sociedad normativamente ordenada (de hecho, así es en gran parte del mundo), un escenario en donde el robo es legal es imposible (el robo es ilegítimo por definición, si fuese legal no sería un robo) y no es deseable en una sociedad normativamente ordenada (ningún país legalizó nunca el robo). Consideramos que, aunque el robo sea una realidad social inevitable, es -comparativamente hablando- mejor un escenario donde este es ilegal a que otro en donde sería legal (imaginándonos hipotéticamente que esto fuera posible). Este mismo razonamiento puede ser aplicado a cualquier otra actividad clandestina cuando tengamos dudas acerca de la posibilidad y/o conveniencia de su eventual legalización. En conclusión, se trata aquí de un análisis sociológico con un método económico en términos de costos y beneficios.
Pero ello no termina ahí, sino que los fracasos de la "solución" punitiva se han vuelto ostensibles, sumado a que los delitos dependen de las valoraciones convencionales de una sociedad. Actualmente, ante la pregunta ¿debemos tratar a la mujer que aborta como una delincuente y castigarla como tal? hay un consenso en la sociedad en dar una respuesta negativa, NO, no debemos. Esto llevo a que los sectores pro-vida incluso propongan "despenalizar sin legalizar", o en el peor de los casos, a mantener penas simbólicas. Solo los sectores más extremos de la sociedad responden esta pregunta con una afirmación. Por lo tanto, la legalización está apoyada, además, en un cambio de paradigma social con respecto a la reprochabilidad de esta acción.
Fuente: (Centro de Estudios Legales y Sociales)
11. "Nadie puede decidir si una mujer embarazada va a ser mamá o no"
En realidad según el principio de autonomía, inviolavilidad y dignidad de la persona, ejes centrales de un Estado plural, esta frase es cierta. Desde el punto de vista de los derechos sexuales y reproductivos también. Pero Laje apunta a otra cosa, sostiene que esa mujer "ya es madre antes de dar a luz". Este argumento de Laje merece ser descartado porque si esa mujer ya es madre antes del alumbramiento de su hijo, o no, depende de exactamente las mismas convenciones sociales valorativas relativas al comienzo de la existencia. Por lo tanto, no hay una respuesta con pretensiones de verdad absoluta que pueda serle impuesta a todos. Por otro lado, lo cierto es que para nuestro derecho, la determinación de la maternidad natural "se establece con la prueba del nacimiento y la identidad del nacido" (art. 565 del Código Civil y Comercial) es decir que, legalmente, la maternidad natural sólo puede ser imputada a una mujer una vez que ésta ya dio a luz.
Fuente: (Código Civil y Comercial de la Nación)
12. "el aborto será gratuito"
En economía quien asume el costo es un actor y quien recibe la utilidad puede ser otro actor. Cuando se dice que será "gratuito" nos estamos refiriendo solamente a éste último actor, es decir, será gratuito para la mujer que aborta. Lógicamente, al sumar una prestación, el Estado (nacional o provincial) deberá asumir nuevos costos. Laje cita un estudio de "profesionales de ciencias económicas a favor de la vida" que sostiene que la legalización nos costará $4 mil millones el primer año. Independientemente de la evidente falta de objetividad del estudio, suponiendo que sea cierto, este costo debe ser analizado, no en términos absolutos, sino en términos comparativos con aquellos escenarios en donde el aborto no es legal. Así es como hay otros estudios que demuestran que, en definitiva, el Estado no sólo no deberá efectuar mayores erogaciones, sino que, ahorrará recursos inclusive. Esto es así porque estudios demuestran un alto índice de acceso al sistema de salud por parte de las mujeres que recurrieron o planean recurrir a un aborto clandestino, aún cuando éste no presente complicaciones. Lógicamente estos accesos suponen también erogaciones para el Estado que pueden ser más o menos onerosas de modo proporcionalmente directo a las complicaciones sanitarias que en el aborto clandestino puedan presente. Así es como, en resumen, según un estudio de la "Asociación Economía de la Salud" la legalización del aborto supone que el Estado va a ahorrar 2 veces y media lo que, de otro modo, erogaría bajo la prohibición. En sintonia con este estudio, fuentes del Ministerio de Salud de la Nación sostienen que la legalización permitiría ahorrar al sistema de salud aproximadamente 678,60 millones de pesos.
Fuentes:
(Asociación Economía de la Salud)
(Declaración del ministro de salud de la Nación)
13. "el aborto será seguro"
Es cierto que, tal como dice Laje, que ninguna intervención médica es "100% segura", por eso la ley y la ética siempre prohíben a los médicos garantizar los resultados. Aclarado esto, cuando uno habla de aborto "seguro" lo hace en términos relativos. El aborto se considera "seguro" si el grado de riesgos (muerte, complicaciones) es mínimo. En los abortos inseguros los riesgos, lógicamente, son mayores según la propia OMS.
Luego Laje nos habla del "sindrome post aborto" que, si bien existen estudios en el campo de la salud mental que lo desmienten, es un argumento que ni siquiera debería ser considerado, toda vez de que cualquier complicación psicológica que el aborto pueda implicar solo puede ser empeorada por la clandestinidad. Es decir, ¿qué tratamiento y asistencia psicológica se le puede brindar a la mujer que aborta sí continúa en la ilegalidad? Finalmente, Laje omite hablar de las consecuencias psicológicas negativas de una maternidad forzada. Por último, nadie sostiene que un aborto sea algo deseable, es una ultima ratio, un problema, pero un problema que el Estado debe afrontar -guste o no- y brindar soluciones posibles y viables, la clandestinidad no soluciona nada, es "mirar para el otro lado".
(Organización Mundial de la Salud)
14. "Donde se legaliza el aborto, la cantidad de abortos decrece"
En realidad, según informes estadísticos, si tomamos todos los países desarrollados en donde el aborto es legal en su conjunto, vemos que la tasa de abortos ha disminuido: era de 46 abortos cada 1000 mujeres en edad fértil durante el periodo 1990-1994 y, actualmente, es de 27/1000. Por otro lado, la tasa es mas alta en los países en desarrollo donde el aborto esta generalmente prohibido: un promedio de 37/1000. Los contrastes son mayores si, por ejemplo, comparamos al Caribe (59/1000) o Sudamérica (48/1000) con EEUU (17/1000) o Europa del Norte (16/1000). Por supuesto que inciden otros factores, como el crecimiento demográfico, la tasa de natalidad, la tasa de embarazos no deseados, etc. Pero en general la legalización siempre viene acompañada con una batería de medidas en materia de educación sexual y anticoncepción que explican parte de la disminución de la tasa de abortos. Por lo tanto, la afirmación que Laje intenta desmentir tiene el respaldo estadístico. Ahora bien, donde se legaliza el aborto por lo general se estima que hay un periodo de tiempo en donde éste incrementa, cada vez con un ritmo más desacelerado, hasta que llega a una cifra tope y, de ahí, sólo comienza a decrecer. Este periodo se lo denomina como "ajuste". Por supuesto que toda regla tiene sus excepciones y casos particulares. Laje cita concretamente tres ejemplos: Uruguay, Francia, Gran Bretaña, España y EEUU.
De entrada es una falacia inferir una regla general de cinco casos. Pero más allá eso, tampoco es tan así lo que sostiene. De Uruguay todavía no tenemos información suficiente, al haber datos de hasta el 2016, todavía ni siquiera tenemos una quinquena (unidad de tiempo recomendada por la OMS para medir las variaciones), por otro lado, el ritmo de crecimiento de los abortos en Uruguay se va desacelerando con cada año. La información de España es falaz porque toma como punto de partida al año 1985, cuando el aborto se legalizó en el 2010 y luego de un ajuste en 2011, los abortos en términos absolutos y relativos no han parado de caer, siendo en el 2016 menos que antes del 2010. (Hay que aclarar que la ley de 1985 que cita Laje es una ley de causales similar a la vigente en Argentina desde 1921, la ley del 2010 es parecida a la que pretende sancionar el Congreso argentino). Respecto a EEUU, Laje debió corregir la fecha de legalización, pero además le erró en la tendencia porque luego de un par de décadas de ajuste, desde principios de los 90' que el aborto viene cayendo de forma ininterrumpida. Finalmente, los casos de Francia y Reino Unido si confirman verdaderas excepciones, habrá que analizar los aspectos demográficos y culturales que explican su tendencia.
Fuente: (The Lancet vía Página12)
https://www.guttmacher.org/journals/ipsrh/1999/01/incidence-abortion-worldwide (Instituto Guttmacher)
15. "Necesitamos la ley del aborto para ayudar a los pobres"
Todo argumento que vertió Laje para refutar esa afirmación son puras encuestas y sondeos de opinión. Más allá de que el valor científico de las mismas es relativo o auxiliar, si algo es útil para un determinado grupo no depende exclusivamente de la opinión pública que tenga ese grupo. Dicho de otro modo, se puede considerar que algo va a beneficiar a las clases bajas independientemente de lo que sus mayorías circunstanciales opinen. En efecto, según el Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva de Argentina, la diferencia entre la mortalidad por aborto según la clase social, es significativa, lo cual es lógico si tenemos en cuenta los altos costos de un aborto clandestino en condiciones seguras. También la variación, según el Ministerio de Salud de la Nación, es significativa: por ejemplo, en el año 2013 hubo solo una muerte por aborto registrada en la Ciudad de Buenos Aires, mientras en el Conurbano Bonaerense se registraron 10 (la diferencia continua siendo significativa aún cuando tenemos en cuenta la tasa por habitante).
Fuente: (Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva de Argentina y Ministerio de Salud de la Nación vía Chequeado)
Fin del post.
En orden a refutar los "argumento verdes" es que el sintetizó todos los "argumentos celestes". El motivo de este post es no sólo desmantelar los argumentos de Laje, sino proponer datos objetivos como alternativa. Nada peor para el debate que una yuxtaposición de datos aleatorios sacados de contexto.
Vamos argumento por argumento:
1. "En Argentina se practican 500.000 abortos clandestinos por año"
Hay que aclarar que ninguna estadística es perfecta, todas tienen un margen de error mas o menos amplio. Lógicamente, una actividad clandestina (con muy bajo índice de judicialización), como son los abortos, muy difícilmente pueda ser cuantificada con precisión. En el mejor de los casos podemos tener una estimación sobre una magnitud con un alto margen de error. A eso es lo que apunta esta cifra.
¿de donde surge la estimación de los 500.000 abortos anuales? de un estudio publicado por Amnistía Internacional, realizado en 2005 en base a datos del año 2000, por dos especialistas en demografía y a petición del Ministerio de Salud de la Nación. ¿En que se basó el estudio? en dos metodologías:
1) método de egresos hospitalarios: tomó un piso de 65.735 hospitalizaciones registradas relacionadas a un aborto, ahora bien, para suplir el subregistro (abortos sin hospitalizaciones y con hospitalizaciones no registradas), se multiplicó este piso por el promedio de 6,8 abortos por cada caso que llegó a un hospital público. Este promedio se obtuvo a través de entrevistas a especialistas en salud sexual que proporcionaron diversos datos (falibilidad de anticonceptivos, probabilidades de complicaciones clínicas, etc). El resultado fue 447.000 abortos inducidos en el año 2000.
2) método residual: se estableció un número estimatorio de bebés que hubiesen nacido en base a las costumbres sexuales de la sociedad (mujeres sexualmente activas, uso de anticonceptivos, etc.), a ese número se le restó el número de bebes que efectivamente nacieron, la diferencia fue la cantidad de abortos realizados. Con éste método, el número de abortos osciló entre los 486.000 y 522.000 en el año 2000.
Al no haber datos suficientes, la metodología empleada tiene múltiples falencias (las que están hasta explicadas en el mismo estudio), ergo, el margen de error es bastante amplio. No obstante, este es el único estudio científico acerca del número anual de abortos de tenemos, no hay más información.
Ahora bien, Laje descartó a priori a estos estudios en base a que considera irrazonable los resultados que arroja, al menos en términos comparativos con el número anual de nacimientos y con el número de mujeres en edad fértil. Además de que no supo realizar un cálculo básico de regla de tres simple (error que tuvo que corregir en la descripción de su video), también omitió otros datos comparativos importantes (tasa de fecundidad, tasa de embarazos no deseados, etc.). Pero, más allá de esto, es falaz refutar un estudio científico por el resultado que arroja (más cuando el mismo estudio admite un amplio margen de error), ya que de los datos que expone Laje no se sigue, en sí mismo, la falsedad de las cifras. Cualquier crítica científica seria no puede estar dirigida a los resultados, sino al método empleado y, en este sentido, ni Laje ni ningun otro exponente "provida" han siquiera intentado elaborar una crítica científico-metodológica seria, menos aún, proponer un estudio alternativo para conocer una estimación respecto a los números de abortos.
Fuente: (Informe de Amnistía Internacional)
2. "Miles de mujeres mueren por año en Argentina por aborto clandestino"
Lo cierto es que, según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación la mortalidad por aborto es la primera causa individual de mortalidad materna. Registrándose 43 muertes por embarazos terminados en abortos en el año 2016, sobre el total de 245 muertes maternas.
Laje sostiene que el número es 31, pero esto no tiene respaldo alguno. También sostiene que no es la principal causa de mortalidad materna, esto tampoco es cierto porque las "causas obstétricas directas e indirectas" no son una causal individual en sí misma, sino causales genéricas que agrupan a múltiples causas.
Ahora bien, nuevamente estamos frente a un problema de subregistro porque no todas las muertes causadas por abortos practicados en condiciones inseguras son registradas como tales. En efecto, como es una actividad clandestina, al registrarse una muerte derivada de un aborto ilegal se debería poner en funcionamiento el aparato judicial, lo que resulta oneroso para el sistema de salud. Por otro lado, de los abortos inseguros frecuentemente se derivan complicaciones que no causan directamente la muerte, sino hasta después de un plazo y de manera progresiva. Por estas razones es que es factible pensar que existe un amplio margen de muertes causadas por abortos inseguros que, en los registros nacionales, son atribuidas a otras causas de muerte (ejm. la causal -muchas veces genérica- de paro cardiorrespiratorio). En conclusión, existe un número más o menos amplio de muertes a causa de abortos inseguros (si tenemos en cuenta el número de abortos anuales estimado y la probabilidad de mortalidad que se deriva de ellos) que está fuera de este índice. Como no hay datos al respecto, no es posible afirmar, ni tampoco se descarta, que sean miles.
Ahora bien, Laje intenta aminorar este problema comparándolo con las mayores causas de mortalidad femenina en Argentina. Esto es a todas luces una falacia porque toda causa de muerte merece ser solucionada. Pero más aún, en este caso estamos ante muertes fácilmente evitables, y causadas indirectamente por una intromisión lesiva del Estado. Las principales causales, en cambio, son enfermedades sin cura que ameritan políticas públicas bastante distintas, por lo que la comparación no viene al caso.
Fuente: http://www.deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/09/2016-Tabla40.html
(Ministerio de Salud de la Nación)
3. "El aborto soluciona un problema de salud pública"
Según Winslow (1920), la salud pública es "una ciencia y arte de evitar enfermedades, alargar la vida y fomentar la salud y eficiencia con los esfuerzos de la comunidad". Es decir que "un problema" para ser "de salud pública", no depende, ni de la cifra de muertes, ni de la gravedad comparativa. Toda causa de muerte o enfermedad es un problema de salud pública. Los abortos inseguros son un problema sanitario que comprometen la salud y la vida de un sector de la población, no hay razones para pretender que no sean considerados un "problema de salud pública" simplemente porque existan otras causas que se atribuyan mucho mayores números de muerte. La OMS comprobó que la legalización soluciona este problema de salud pública.
Además, la idea de "problema de salud pública", no tiene por que limitarse a las muertes, en efecto, las enfermedades y complicaciones médicas son también un asunto de salud pública. Si hay al rededor de 60.000 hospitalizaciones anuales a causa de abortos inseguros, sin tener en cuenta el subregistro o las internaciones privadas ¿Acaso no estamos ante un problema de salud púbica?
Finalmente, exigir soluciones a este problema de salud pública no excluye la posibilidad de también exigirlas para otros. Ni Laje, ni nadie, puede atribuirse el conocimiento sobre por cuáles otras causas (sanitarias o no) militan quienes piden la legalización del aborto. Es una falacia pretender que el colectivo indeterminado que lucha por el aborto legal lo haga por otras causas sanitarias, precisamente porque sólo podemos identificar a ese colectivo por luchar por el aborto legal, es una tautología.
Fuente: http://www.eumed.net/libros-gratis/2006c/199/1d.htm (Concepto de salud pública)
4. "el feto no es un ser humano, es un conjunto de células"
Es cierto, tal como dice Laje, que todo ser vivo es un "conjunto de células". Pero a continuación recurre a un concepto puramente genetista del "ser humano" y sostiene que, en efecto, tener un ADN propio es lo que convierte a alguien en un "ser humano". Esto no es -per se- verdadero porque el ADN propio no es el único elemento que conforma la noción del "ser humano", ya que este es un concepto biológico, antropológico, cultural, ético, moral y religioso. Somos más que material genético. Por otro lado, es un tanto arbitrario establecer que genoma único es lo que define al "ser humano", no explica de modo suficiente en qué se basa, además bajo ese criterio los gemelos monocigóticos podrían considerarse una misma persona, ya que partieron de un mismo cigoto.
No hay acuerdo sobre el momento en el que comienza la existencia y la opinión científica está dividida. Para algunos (opinión que cita Laje) es el nuevo ADN producto de la singamia lo que define el comienzo de la existencia del ser humano. Para otros, el embrión no tiene posibilidades de desarrollarse por sí mismo si no está implantado en las paredes uterinas, por lo que éste sería el comienzo de la existencia. Para otra literatura científica, es la actividad cerebral y/o nerviosa lo que define al "ser humano", por lo tanto, la existencia comienza junto con el desarrollo de éstas. En efecto, la ciencia nos puede decir cómo se forma la existencia del ser humano pero no en que momento preciso hay un "ser humano" pleno, porque este concepto depende, en ultima instancia, de convenciones de diversas índoles. Tampoco es factible que, al momento de decidir sobre los derechos de las demás personas, se privilegie una determinada cosmovisión basada en una determinada literatura científica sobre las demás, porque eso sería precisamente imponer un plan de vida y una creencia sobre personas que tal vez no las comparten, lo cual es inadmisible en un Estado plural.
Fuentes: (Fallo "Artavia Murillo", Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ver las opiniones científicas que se tuvieron en cuenta)
La exposición del doctor en biología molecular Kornblihtt desmiente -con más detalles- la teoría genetista sobre el comienzo de la existencia.
5. "la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo"
Laje sostiene que, si bien la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, no tiene derecho a decidir sobre la vida en gestación y se fundamenta -nuevamente- en argumentos genetistas analizados ut supra.
A decir verdad, el embrión hasta que alcanza las condiciones de viabilidad de vida extrauterina vive a través de la madre, no vive por sí mismo. Por ello es que, efectivamente, la mujer no puede ser obligada a poner su cuerpo a disposición de la gestación contra su voluntad, porque -según el principio de dignidad de la persona- la mujer es un fin en sí misma y no un mero medio para lograr un fin (gestar una nueva vida, en este caso). La mujer no es una incubadora a título del Estado. Nos parecería una locura obligar a alguien a donar sangre o un órgano, aún a sabiendas de que esto podría salvar una vida, pero esta misma concepción instrumental del cuerpo aparece para ciertos sectores como legítima cuando se trata de una mujer gestando. Por supuesto que el derecho que tiene la mujer a decidir sobre su cuerpo, como cualquier derecho, no es absoluto, una vez que el feto alcanza condiciones de viabilidad de vida extrauterina, la mujer debe llevar el embarazo a término, porque ahí ya existe un nuevo ser con posibilidades de vivir por sí.
Laje además incurre en un error porque habla de "derecho" y lo mezcla con argumentos de índole biológicos. Cuando hablamos de derechos hablamos en términos estrictamente jurídicos. Sin embargo retoma el camino jurídico cuando intenta hablar de la protección absoluta a la vida prenatal por la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos. Pero lo cierto es que son teorías que no resisten análisis jurídico alguno. En efecto, ya sostuvo nuestra Corte Suprema de Justicia, en concordancia con la Corte Interamericana de DDHH, la Comisión Interamericana de DDHH, el Comité de DDHH, el Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales y el Comité de los Derechos del Niño de que la vida prenatal es un bien jurídico legítimamente tutelable, pero esa tutela debe ser armonizada con los derechos de la mujer a través de una ponderación de derechos, de manera que su tutela jurídica es gradual e incremental según el grado de desarrollo. De modo que, a menos desarrollo, mayor peso tiene la autonomía de la mujer y, a la inversa.
Fuentes: (Post de mi autoría donde hablo estrictamente de argumentos jurídicos, me remito a las fuentes ahí enumeradas)
Recomiendo ver también la exposición ante el Senado de una de las mejores juristas de nuestro país, la Dra. Aída Kemelmajer de Carlucci.
6. "Los argumentos contra el aborto son religiosos"
Laje sólo reafirma el argumento genetista analizado ut supra como respuesta. Lo cierto es que muchas posturas confieren al embrión una serie de atributos metafísicos que no están respaldados en el mundo empírico, estas posturas son totalmente respetables, desde luego, pero no pueden ser impuestas a quienes no las comparten en un Estado plural. Lo cierto es que el discurso religioso no se asume propiamente como un "discurso religioso", sino que, por el contrario, toma forma científica (con el argumento genetista) o jurídica (cuando afirman que legalizar el aborto sería inconstitucional). De todos modos, dada la transversalidad de este tema, no siempre los argumentos en contra son religiosos, pero frecuentemente así es.
Fuente: (Nota sobre los "juristas confesionales"
7. "El aborto es una política de salud reproductiva"
Según la OMS, la "salud reproductiva" es:
Un estado general de bienestar físico, mental y social, y no de mera ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos. En consecuencia, la salud reproductiva entraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria, sin riesgos y de procrear, y la libertad para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia
Indudablemente, las cuestiones relativas al aborto atañen a aspectos vinculados al sistema reproductivo femenino, también entraña la libertad para decidir, en este caso, no procrear. Pero más allá de ello, la OMS promueve la planificación familiar en general y, el aborto legal y seguro en particular, como una política de salud reproductiva. Al mismo tiempo que considera al aborto inseguro "una pandémia silenciosa".
Los argumentos de Laje, ignorando estos datos, fueron:
1) que no es una política "de salud": se basa en el juramento hipocrático y -nuevamente- en el argumento genetista: ninguno de estos argumentos puede ser considerado para dar otro significado a la "salud reproductiva". Máxime si tenemos en cuenta que no existe una fórmula única del juramento hipocrático, tampoco es obligatorio del profesional hacerlo. El argumento genetista además ya fue repensado ut spra. Independientemente de todo esto, es indudable que el aborto legal es una "política de salud" cuando se previenen complicaciones y riesgos de muerte de mujeres por abortos inseguros. Según la propia OMS.
2) que no es una política de salud "reproductiva" porque justamente evita la "reproducción": esto es también una falacia porque no indaga el contenido real de la expresión "salud reproductiva". También es falso desde lo puramente semántico porque "reproductiva" para la RAE significa "perteneciente o relativo a la reproducción", no necesariamente que "persigue la reproducción".
Fuentes: (Organización Mundial de la Salud)
http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=reproductivo (Real Academia Española)
8. "El aborto es la interrupción del embarazo"
Para Laje, el aborto no podría ser considerado una "interrupción" porque una "interrupción" sería, según el, "el cese transitorio de un proceso para su posterior reanudación."
Este argumento es per se estúpido, pero además es erróneo: para la RAE una interrupción es la "acción y efecto de interrumpir", así mismo, para la RAE "interrumpir" es:
cortar la continuidad de algo en el lugar o en el tiempo.
Es decir que la reanudación posterior no necesariamente integra el concepto de "interrupción".
Pero esto va más aún, para la RAE, la segunda acepción de la palabra "aborto" es justamente:
"Interrupción del embarazo por causas naturales o provocadas".
Llama la atención la amplia difusión de esta argumento cuando basta un mero googleo para desmentirlo.
(La Real Academia Española)
9. "si no estás a favor del aborto legal, entonces estás a favor del aborto clandestino"
Lo cierto es que los datos científicos respaldan que el aborto siempre existió, existe y no hay razones para suponer que dejarán de existir. En virtud de ello, la OMS y otras prestigiosas opiniones sanitaristas ya expresaron su preocupación sobre los riesgos para la salud pública de las mujeres que los abortos inseguros implican. Queda entonces, sólo dos caminos posibles a emprender: defender el "satus quo" y continuar con la prohibición, obligando a las mujeres a que -si deciden abortar- recurran a las prácticas clandestinas e inseguras o, legalizarlo y que sea una opción segura para la vida y la salud de la mujer. Más allá de otras políticas complementarias.
La "propuesta superadora" de Laje (y de legisladores "pro-vida" como Pinedo) nos habla de "salvar las dos vidas" con diversas políticas públicas de prevención y contención. Lo cierto es que es ingenuo pensar que éstas por sí sola son capaces de solucionar la problemática que implican los abortos clandestinos. Es una "solución", utópica e inviable porque supone inculcar desde el Estado un perfeccionismo contrario a la autonomía personal, inadmisible en un Estado plural. También porque es ilusorio pensar que la ley puede ser una suerte de deidad omnipresente, mucho más cuando es relativa a aspectos tan íntimos y tan personales. Además, es imposible que las políticas públicas (que por definición, son generales), puedan tener en cuenta todo el amplio espectro de situaciones que llevan a una mujer a tomar la decisión de abortar. Finalmente, esta idea no tiene respaldo estadístico alguno.
Laje pone como ejemplo a Chile y, como contra-ejemplo, a Uruguay. Sostiene que Chile logró disminuir la mortalidad materna sin legalizar el aborto y que, por otro lado, en Uruguay esta se ha incrementado a pesar de la legalización del aborto. A priori pueden hacerse dos afirmaciones: 1) el aborto no es la única causa de mortalidad materna (el mismo Laje lo afirmo contradictoriamente) y 2) de dos casos no puede inferirse una regla general, es una falacia a todas luces. Mucho menos puede tomarse un sólo año (2008) como hace Laje.
También es importe resaltar que la mortalidad materna, (como explique ut supra), es sólo la punta del iceberg de la problemática sanitaria que implica el aborto. Y para OMS está estadísticamente comprobado que mientras más restrictivas son las leyes, mayores abortos inseguros se practican, ergo, mayores riesgos para la salud y la vida de las mujeres existe.
http://www.who.int/es/news-room/detail/28-09-2017-worldwide-an-estimated-25-million-unsafe-abortions-occur-each-year (Organización Mundial de la Salud)
(Ministerio de Salud de la Nación vía Chequeado)
10. "el aborto es una realidad social, entonces debemos legalizarlo"
Aquí Laje recurre a una "falacia del hombre de paja", nadie sostiene que sólo porque el aborto sea una realidad social haya que -por ese simple hecho- legalizarlo. Se sostiene que la legalización es necesaria porque, al ser una realidad social inevitable, los escenarios en donde se mantiene la clandestinidad son, con todas sus consecuencias, peores o menos deseosos que aquellos escenarios en donde el aborto es legal y seguro. Esto se considera así por las razones que ya mencioné ut supra. Por eso se dice que la discusión no es "aborto si, aborto no", sino "aborto legal o clandestino". Por lo tanto, la comparación con el "robo", tan recurrida entre los sectores "provida", es carente de cualquier sustento: mientras un escenario en donde el aborto legal es posible y deseable en una sociedad normativamente ordenada (de hecho, así es en gran parte del mundo), un escenario en donde el robo es legal es imposible (el robo es ilegítimo por definición, si fuese legal no sería un robo) y no es deseable en una sociedad normativamente ordenada (ningún país legalizó nunca el robo). Consideramos que, aunque el robo sea una realidad social inevitable, es -comparativamente hablando- mejor un escenario donde este es ilegal a que otro en donde sería legal (imaginándonos hipotéticamente que esto fuera posible). Este mismo razonamiento puede ser aplicado a cualquier otra actividad clandestina cuando tengamos dudas acerca de la posibilidad y/o conveniencia de su eventual legalización. En conclusión, se trata aquí de un análisis sociológico con un método económico en términos de costos y beneficios.
Pero ello no termina ahí, sino que los fracasos de la "solución" punitiva se han vuelto ostensibles, sumado a que los delitos dependen de las valoraciones convencionales de una sociedad. Actualmente, ante la pregunta ¿debemos tratar a la mujer que aborta como una delincuente y castigarla como tal? hay un consenso en la sociedad en dar una respuesta negativa, NO, no debemos. Esto llevo a que los sectores pro-vida incluso propongan "despenalizar sin legalizar", o en el peor de los casos, a mantener penas simbólicas. Solo los sectores más extremos de la sociedad responden esta pregunta con una afirmación. Por lo tanto, la legalización está apoyada, además, en un cambio de paradigma social con respecto a la reprochabilidad de esta acción.
Fuente: (Centro de Estudios Legales y Sociales)
11. "Nadie puede decidir si una mujer embarazada va a ser mamá o no"
En realidad según el principio de autonomía, inviolavilidad y dignidad de la persona, ejes centrales de un Estado plural, esta frase es cierta. Desde el punto de vista de los derechos sexuales y reproductivos también. Pero Laje apunta a otra cosa, sostiene que esa mujer "ya es madre antes de dar a luz". Este argumento de Laje merece ser descartado porque si esa mujer ya es madre antes del alumbramiento de su hijo, o no, depende de exactamente las mismas convenciones sociales valorativas relativas al comienzo de la existencia. Por lo tanto, no hay una respuesta con pretensiones de verdad absoluta que pueda serle impuesta a todos. Por otro lado, lo cierto es que para nuestro derecho, la determinación de la maternidad natural "se establece con la prueba del nacimiento y la identidad del nacido" (art. 565 del Código Civil y Comercial) es decir que, legalmente, la maternidad natural sólo puede ser imputada a una mujer una vez que ésta ya dio a luz.
Fuente: (Código Civil y Comercial de la Nación)
12. "el aborto será gratuito"
En economía quien asume el costo es un actor y quien recibe la utilidad puede ser otro actor. Cuando se dice que será "gratuito" nos estamos refiriendo solamente a éste último actor, es decir, será gratuito para la mujer que aborta. Lógicamente, al sumar una prestación, el Estado (nacional o provincial) deberá asumir nuevos costos. Laje cita un estudio de "profesionales de ciencias económicas a favor de la vida" que sostiene que la legalización nos costará $4 mil millones el primer año. Independientemente de la evidente falta de objetividad del estudio, suponiendo que sea cierto, este costo debe ser analizado, no en términos absolutos, sino en términos comparativos con aquellos escenarios en donde el aborto no es legal. Así es como hay otros estudios que demuestran que, en definitiva, el Estado no sólo no deberá efectuar mayores erogaciones, sino que, ahorrará recursos inclusive. Esto es así porque estudios demuestran un alto índice de acceso al sistema de salud por parte de las mujeres que recurrieron o planean recurrir a un aborto clandestino, aún cuando éste no presente complicaciones. Lógicamente estos accesos suponen también erogaciones para el Estado que pueden ser más o menos onerosas de modo proporcionalmente directo a las complicaciones sanitarias que en el aborto clandestino puedan presente. Así es como, en resumen, según un estudio de la "Asociación Economía de la Salud" la legalización del aborto supone que el Estado va a ahorrar 2 veces y media lo que, de otro modo, erogaría bajo la prohibición. En sintonia con este estudio, fuentes del Ministerio de Salud de la Nación sostienen que la legalización permitiría ahorrar al sistema de salud aproximadamente 678,60 millones de pesos.
Fuentes:
(Asociación Economía de la Salud)
(Declaración del ministro de salud de la Nación)
13. "el aborto será seguro"
Es cierto que, tal como dice Laje, que ninguna intervención médica es "100% segura", por eso la ley y la ética siempre prohíben a los médicos garantizar los resultados. Aclarado esto, cuando uno habla de aborto "seguro" lo hace en términos relativos. El aborto se considera "seguro" si el grado de riesgos (muerte, complicaciones) es mínimo. En los abortos inseguros los riesgos, lógicamente, son mayores según la propia OMS.
Luego Laje nos habla del "sindrome post aborto" que, si bien existen estudios en el campo de la salud mental que lo desmienten, es un argumento que ni siquiera debería ser considerado, toda vez de que cualquier complicación psicológica que el aborto pueda implicar solo puede ser empeorada por la clandestinidad. Es decir, ¿qué tratamiento y asistencia psicológica se le puede brindar a la mujer que aborta sí continúa en la ilegalidad? Finalmente, Laje omite hablar de las consecuencias psicológicas negativas de una maternidad forzada. Por último, nadie sostiene que un aborto sea algo deseable, es una ultima ratio, un problema, pero un problema que el Estado debe afrontar -guste o no- y brindar soluciones posibles y viables, la clandestinidad no soluciona nada, es "mirar para el otro lado".
(Organización Mundial de la Salud)
14. "Donde se legaliza el aborto, la cantidad de abortos decrece"
En realidad, según informes estadísticos, si tomamos todos los países desarrollados en donde el aborto es legal en su conjunto, vemos que la tasa de abortos ha disminuido: era de 46 abortos cada 1000 mujeres en edad fértil durante el periodo 1990-1994 y, actualmente, es de 27/1000. Por otro lado, la tasa es mas alta en los países en desarrollo donde el aborto esta generalmente prohibido: un promedio de 37/1000. Los contrastes son mayores si, por ejemplo, comparamos al Caribe (59/1000) o Sudamérica (48/1000) con EEUU (17/1000) o Europa del Norte (16/1000). Por supuesto que inciden otros factores, como el crecimiento demográfico, la tasa de natalidad, la tasa de embarazos no deseados, etc. Pero en general la legalización siempre viene acompañada con una batería de medidas en materia de educación sexual y anticoncepción que explican parte de la disminución de la tasa de abortos. Por lo tanto, la afirmación que Laje intenta desmentir tiene el respaldo estadístico. Ahora bien, donde se legaliza el aborto por lo general se estima que hay un periodo de tiempo en donde éste incrementa, cada vez con un ritmo más desacelerado, hasta que llega a una cifra tope y, de ahí, sólo comienza a decrecer. Este periodo se lo denomina como "ajuste". Por supuesto que toda regla tiene sus excepciones y casos particulares. Laje cita concretamente tres ejemplos: Uruguay, Francia, Gran Bretaña, España y EEUU.
De entrada es una falacia inferir una regla general de cinco casos. Pero más allá eso, tampoco es tan así lo que sostiene. De Uruguay todavía no tenemos información suficiente, al haber datos de hasta el 2016, todavía ni siquiera tenemos una quinquena (unidad de tiempo recomendada por la OMS para medir las variaciones), por otro lado, el ritmo de crecimiento de los abortos en Uruguay se va desacelerando con cada año. La información de España es falaz porque toma como punto de partida al año 1985, cuando el aborto se legalizó en el 2010 y luego de un ajuste en 2011, los abortos en términos absolutos y relativos no han parado de caer, siendo en el 2016 menos que antes del 2010. (Hay que aclarar que la ley de 1985 que cita Laje es una ley de causales similar a la vigente en Argentina desde 1921, la ley del 2010 es parecida a la que pretende sancionar el Congreso argentino). Respecto a EEUU, Laje debió corregir la fecha de legalización, pero además le erró en la tendencia porque luego de un par de décadas de ajuste, desde principios de los 90' que el aborto viene cayendo de forma ininterrumpida. Finalmente, los casos de Francia y Reino Unido si confirman verdaderas excepciones, habrá que analizar los aspectos demográficos y culturales que explican su tendencia.
Fuente: (The Lancet vía Página12)
https://www.guttmacher.org/journals/ipsrh/1999/01/incidence-abortion-worldwide (Instituto Guttmacher)
15. "Necesitamos la ley del aborto para ayudar a los pobres"
Todo argumento que vertió Laje para refutar esa afirmación son puras encuestas y sondeos de opinión. Más allá de que el valor científico de las mismas es relativo o auxiliar, si algo es útil para un determinado grupo no depende exclusivamente de la opinión pública que tenga ese grupo. Dicho de otro modo, se puede considerar que algo va a beneficiar a las clases bajas independientemente de lo que sus mayorías circunstanciales opinen. En efecto, según el Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva de Argentina, la diferencia entre la mortalidad por aborto según la clase social, es significativa, lo cual es lógico si tenemos en cuenta los altos costos de un aborto clandestino en condiciones seguras. También la variación, según el Ministerio de Salud de la Nación, es significativa: por ejemplo, en el año 2013 hubo solo una muerte por aborto registrada en la Ciudad de Buenos Aires, mientras en el Conurbano Bonaerense se registraron 10 (la diferencia continua siendo significativa aún cuando tenemos en cuenta la tasa por habitante).
Fuente: (Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva de Argentina y Ministerio de Salud de la Nación vía Chequeado)
Fin del post.