En mayo de 1988, el presidente Ronald Reagan viajó a Moscú para su 4 ª Cumbre con Mikhail Gorbachev. Los soviéticos prepararon una gran bienvenida, pintaron y remodelaron los edificios del Kremlin, pavimentaron calles y plantaron árboles y flores a lo largo de los bulevares. La agenda del presidente fue asistir al Ballet Bolshoi, hablar a los estudiantes de la Universidad Estatal de Moscú y visitó el monasterio Danilov, mientras que la Primera Dama viajaba a Leningrado.
La visita no fue sin su propia cuota de incidentes diplomáticos. La pareja dio un primer paseo programado a través de la Arbat, una calle peatonal de tiendas de Moscú, cuando la policía de seguridad se apresuró y maltrató a una multitud de curiosos, incluidos los niños. “Todavía es un estado policial”, se le oyó decir a Reagan.
Según cuenta Pete Souza, el que fue fotógrafo oficial del presidente norteamericano, Mikhail Gorvachov se llevo a Ronald Reagan a dar un paseo por la Plaza Roja, al percibir su presencia un grupo de turistas soviéticos se acerco a saludar al presidente Reagan y entablaron una "amigable" conversación en la que los turistas acribillaron a preguntas al mandatario norteamericano acerca de temas tan sensibles como los derechos humanos en EEUU.
Souza impresionado cuenta que se dio la vuelta y dirigiéndose a uno de los miembros del servicio secreto Soviético le comentó: "hay que ver estos turistas la de preguntas indiscretas que están formulando" a lo que el agente le contesto: "no son turistas, son agentes del KGB".
Uno de aquellos turistas muchos años después ocuparía el puesto de presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin.