Antony Sutton / Edición Electrónica 2007 / Capítulo II: TROTSKY DEJA NUEVA YORK PARA COMPLETAR LA REVOLUCIÓN
‹‹Tendrá usted una revolución, una terrible revolución. El curso que tomará dependerá mucho de lo que el Sr. Rockefeller le ordene hacer al Sr. Hague. El Sr. Rockefeller es un símbolo de la clase gobernante norteamericana y el Sr. Hague es un símbolo de sus herramientas políticas.››
Leon Trotsky, en el New York Times del 13 de Diciembre de 1938 (Hague era un político de Nueva Jersey).
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En 1916, el año anterior a la Revolución Rusa, el internacionalista Leon Trotsky fue expulsado de Francia, oficialmente por su participación en la Conferencia de Zimmerwald pero también, sin duda, por sus inflamados artículos escritos para Nashe Slovo, un diario en lengua rusa impreso en Paris. En Septiembre de 1916 Trotsky fue amablemente escoltado por la policía francesa hasta la frontera con España. Pocos días más tarde, la policía de Madrid arrestó al internacionalista y lo alojó en una “celda de primera clase” a un costo de una peseta y media por día. Más tarde Trotsky fue llevado a Cádiz, luego a Barcelona para ser finalmente puesto a bordo del vapor español Monserrat. Trotsky y familia cruzaron el Océano Atlántico y arribaron a Nueva York el 13 de Enero de 1917.
Otros trotskistas también se abrieron camino hacia el Oeste cruzando el Atlántico. Tanto es así que un grupo trotskista llegó a tener suficiente influencia directa como para escribir la Constitución de Querétaro para el gobierno revolucionario de Carranza de 1917, dándole así a Méjico el dudoso honor de tener el primer gobierno del mundo que adoptó una constitución de tipo soviético.
¿Cómo hizo Trotsky – que sólo hablaba alemán y ruso – para sobrevivir en la Norteamérica capitalista? De acuerdo con su autobiografía, Mi Vida, “Mi única profesión en Nueva York fue la de un socialista revolucionario.” En otras palabras, Trotsky escribió artículos ocasionales para Novy Mir, el diario socialista ruso de Nueva York. No obstante, sabemos que el apartamento de la familia Trotsky en Nueva York contaba con una heladera y con teléfono y, siempre de acuerdo a Trotsky, la familia ocasionalmente viajaba en una limusina con chofer. Este modo de vida desconcertaba a sus dos hijos. Habiendo entrado en una casa de té, los dos muchachos le preguntarían a la madre: “¿Y por qué el chofer no entra con nosotros?” {[1]} El elegante estándar de vida tampoco se condice con los ingresos informados por Trotsky. Los únicos fondos que admite haber recibido en 1916 y 1917 son 310 dólares y, según él: “distribuí los 310 dólares entre cinco emigrantes que estaban volviendo a Rusia.” Así y todo, Trotsky había pagado por una celda de primera clase en España, la familia había viajado cruzando Europa hacia los Estados Unidos, se habían conseguido un excelente apartamento en Nueva York – pagando el alquiler de tres meses por adelantado – y disponían de una limusina con chofer. ¡Todo esto con los ingresos de un revolucionario empobrecido, fruto de unos pocos artículos publicados en diarios rusos de baja circulación como el Nashe Slovo de París y el Novy Mir de Nueva York!
Joseph Nedava estima el ingreso de Trotsky para el año 1917 en $12 por semana “suplementado por algunos honorarios por discursos.” {[2]} Trotsky estuvo en Nueva York durante 1917 por tres meses, desde Enero hasta Marzo, lo que daría un ingreso de $144 de Novy Mir y, digamos, otros $100 por honorarios de disertación, lo cual da un total de $244 De estos $244 Trotsky fue capaz de regalarle $310 a sus amigos, pagar el apartamento de Nueva York, proveer a su familia – y hasta encontrar los $10.000 que le quitaron en Abril de 1917 las autoridades canadienses en Halifax. Trotsky alega que quienes dicen que tuvo otras fuentes de ingresos son “difamadores” que diseminan “calumnias estúpidas” y “mentiras”; pero a menos que haya estado apostando a los caballos en el hipódromo de Jamaica, los números no cierran. Es obvio que tenía una fuente de ingresos no explicitada.
¿Cuál fue esa fuente? En el libro The Road to Safety su autor, Arthur Willert, dice que Trotsky se ganó la vida trabajando como electricista para la Fox Film Studios. Otros escritores han citado ocupaciones diferentes, pero no hay evidencia de que Trotsky haya realizado alguna actividad remunerativa aparte de escribir y de hablar.
La mayor parte de la investigación se ha centrado en el hecho verificable de que, cuando Trotsky abandonó Nueva York en 1917 para dirigirse a Petrogrado con el fin de organizar la fase bolchevique de la revolución, lo hizo llevándose 10.000 dólares. En 1919 el Comité Overman del Senado de los EE.UU. investigó la propaganda bolchevique y el dinero alemán en los EE.UU. E, incidentalmente, mencionó el tema del origen de los 10.000 dólares de Trotsky. El testimonio del Coronel Hurban, ataché en Washington de la legación checa, ante el Comité Overman produjo lo siguiente:
CORONEL HURBAN: Trotsky quizás tomó dinero de Alemania, pero lo negará. Lenin no lo negaría. Miliukov demostró que recibió 10.000 dólares de algunos alemanes mientras estuvo en norteamérica. Miliukov tenía las pruebas pero él lo negó. Es decir, Trotsky lo negó a pesar de que Miliukov disponía de las pruebas.
SENADOR OVERMAN: Se ha afirmado que Trosky recibió 10.000 dólares aquí.
CORONEL HURBAN: No recuerdo cuanto era, pero sé que se trató de una cuestión entre él y Miliukov.
SENADOR OVERMAN: Miliukov lo demostró, ¿no es cierto?
CORONEL HURBAN: Sí señor.
SENADOR OVERMAN: ¿Sabe usted de dónde los consiguió?
CORONEL HURBAN: Recuerdo que eran 10.000 dólares pero eso no importa. Hablaré de la propaganda de ellos. El gobierno alemán conocía a Rusia mejor que nadie y sabía que, con la ayuda de esa gente, podrían destruir al ejército ruso.
(A las 17:45 el subcomité levantó la sesión hasta el día siguiente, Miércoles 19 de Febrero a las 10:30) {[3]} No deja de ser notable que el comité levantara la sesión abruptamente antes de que la fuente de los fondos de Trotsky pudiesen incluirse en las actas del Senado. Cuando el interrogatorio continuó al día siguiente, Trotsky y sus 10.000 dólares ya carecieron de interés para el Comité Overman. Más tarde desarrollaremos la evidencia relacionada con el financiamiento de actividades alemanas y revolucionarias por parte de las casas financieras de Nueva York.
Los orígenes de los 10.000 dólares de Trotsky quedarán bajo la lupa. Un monto de 10.000 dólares de origen alemán se menciona también en un telegrama oficial británico dirigido a las autoridades navales canadienses en Halifax, las que solicitaron que Trotsky y su grupo en tránsito hacia la revolución fuesen desembarcados del S.S. Kristianiafjord. También podemos saber, gracias a un informe del Directorio Británico de Inteligencia {[4]} que Gregory Weinstein, quien en 1919 habría de convertirse en un prominente miembro de la Oficina Soviética en Nueva York, recolectó fondos para Trotsky en Nueva York. El origen de estos fondos fue Alemania y los mismos se canalizaron a través del Volkszeitung, un diario alemán publicado en Nueva York y subsidiado por el gobierno alemán.
Mientras los fondos están oficialmente catalogados como alemanes, Trotsky estuvo activamente comprometido en la política norteamericana inmediatamente antes de abandonar Nueva York para irse hacia Rusia y la revolución. El 5 de Marzo de 1917 los diarios norteamericanos titulaban la cada vez mayor posibilidad de guerra con Alemania. Esa misma tarde Trotsky propuso una resolución durante la reunión del Partido Socialista del Condado de Nueva York “instando a los socialistas a fomentar huelgas y resistir el reclutamiento en el caso de una guerra con Alemania.” {[5]} El New York Times se referiría a Leon Trotsky como “un revolucionario ruso exiliado”. Louis C. Fraina, quien apoyó la resolución de Trotsky, escribió más tarde – bajo seudónimo – un libro muy poco crítico sobre el emporio financiero Morgan titulado House of Morgan (La Casa Morgan). {[6]}La moción de Trotsky-Fraina fue enfrentada por la facción de Morris Hillquit y luego el Partido Socialista votó oponiéndose a ella. {[7]}
Más de una semana después, el 16 de Marzo, al producirse el derrocamiento del Zar, el Novy Mir le hizo un reportaje a Leon Trotsky en las oficinas del diario. Esa entrevista incluyó una afirmación profética sobre la revolución rusa:
“... el comité que ha ocupado el lugar del depuesto Ministerio en Rusia no representa los intereses ni los objetivos de los revolucionarios y probablemente tendrá corta vida debiendo renunciar a favor de hombres que llevarán adelante la democratización de Rusia con mayor seguridad.” {[8]}
Estos “hombres que llevarían adelante la democratización de Rusia con mayor seguridad” – es decir: los mencheviques y los bolcheviques – estaban en ese momento exiliados y aun tenían que volver a Rusia. El “comité” temporal, por lo tanto, fue llamado Gobierno Provisional, un título que – bien vale la pena notarlo – fue utilizado desde el comienzo de la revolución en Marzo y no aplicado “ex post facto” por los historiadores.
Otros trotskistas también se abrieron camino hacia el Oeste cruzando el Atlántico. Tanto es así que un grupo trotskista llegó a tener suficiente influencia directa como para escribir la Constitución de Querétaro para el gobierno revolucionario de Carranza de 1917, dándole así a Méjico el dudoso honor de tener el primer gobierno del mundo que adoptó una constitución de tipo soviético.
¿Cómo hizo Trotsky – que sólo hablaba alemán y ruso – para sobrevivir en la Norteamérica capitalista? De acuerdo con su autobiografía, Mi Vida, “Mi única profesión en Nueva York fue la de un socialista revolucionario.” En otras palabras, Trotsky escribió artículos ocasionales para Novy Mir, el diario socialista ruso de Nueva York. No obstante, sabemos que el apartamento de la familia Trotsky en Nueva York contaba con una heladera y con teléfono y, siempre de acuerdo a Trotsky, la familia ocasionalmente viajaba en una limusina con chofer. Este modo de vida desconcertaba a sus dos hijos. Habiendo entrado en una casa de té, los dos muchachos le preguntarían a la madre: “¿Y por qué el chofer no entra con nosotros?” {[1]} El elegante estándar de vida tampoco se condice con los ingresos informados por Trotsky. Los únicos fondos que admite haber recibido en 1916 y 1917 son 310 dólares y, según él: “distribuí los 310 dólares entre cinco emigrantes que estaban volviendo a Rusia.” Así y todo, Trotsky había pagado por una celda de primera clase en España, la familia había viajado cruzando Europa hacia los Estados Unidos, se habían conseguido un excelente apartamento en Nueva York – pagando el alquiler de tres meses por adelantado – y disponían de una limusina con chofer. ¡Todo esto con los ingresos de un revolucionario empobrecido, fruto de unos pocos artículos publicados en diarios rusos de baja circulación como el Nashe Slovo de París y el Novy Mir de Nueva York!
Joseph Nedava estima el ingreso de Trotsky para el año 1917 en $12 por semana “suplementado por algunos honorarios por discursos.” {[2]} Trotsky estuvo en Nueva York durante 1917 por tres meses, desde Enero hasta Marzo, lo que daría un ingreso de $144 de Novy Mir y, digamos, otros $100 por honorarios de disertación, lo cual da un total de $244 De estos $244 Trotsky fue capaz de regalarle $310 a sus amigos, pagar el apartamento de Nueva York, proveer a su familia – y hasta encontrar los $10.000 que le quitaron en Abril de 1917 las autoridades canadienses en Halifax. Trotsky alega que quienes dicen que tuvo otras fuentes de ingresos son “difamadores” que diseminan “calumnias estúpidas” y “mentiras”; pero a menos que haya estado apostando a los caballos en el hipódromo de Jamaica, los números no cierran. Es obvio que tenía una fuente de ingresos no explicitada.
¿Cuál fue esa fuente? En el libro The Road to Safety su autor, Arthur Willert, dice que Trotsky se ganó la vida trabajando como electricista para la Fox Film Studios. Otros escritores han citado ocupaciones diferentes, pero no hay evidencia de que Trotsky haya realizado alguna actividad remunerativa aparte de escribir y de hablar.
La mayor parte de la investigación se ha centrado en el hecho verificable de que, cuando Trotsky abandonó Nueva York en 1917 para dirigirse a Petrogrado con el fin de organizar la fase bolchevique de la revolución, lo hizo llevándose 10.000 dólares. En 1919 el Comité Overman del Senado de los EE.UU. investigó la propaganda bolchevique y el dinero alemán en los EE.UU. E, incidentalmente, mencionó el tema del origen de los 10.000 dólares de Trotsky. El testimonio del Coronel Hurban, ataché en Washington de la legación checa, ante el Comité Overman produjo lo siguiente:
CORONEL HURBAN: Trotsky quizás tomó dinero de Alemania, pero lo negará. Lenin no lo negaría. Miliukov demostró que recibió 10.000 dólares de algunos alemanes mientras estuvo en norteamérica. Miliukov tenía las pruebas pero él lo negó. Es decir, Trotsky lo negó a pesar de que Miliukov disponía de las pruebas.
SENADOR OVERMAN: Se ha afirmado que Trosky recibió 10.000 dólares aquí.
CORONEL HURBAN: No recuerdo cuanto era, pero sé que se trató de una cuestión entre él y Miliukov.
SENADOR OVERMAN: Miliukov lo demostró, ¿no es cierto?
CORONEL HURBAN: Sí señor.
SENADOR OVERMAN: ¿Sabe usted de dónde los consiguió?
CORONEL HURBAN: Recuerdo que eran 10.000 dólares pero eso no importa. Hablaré de la propaganda de ellos. El gobierno alemán conocía a Rusia mejor que nadie y sabía que, con la ayuda de esa gente, podrían destruir al ejército ruso.
(A las 17:45 el subcomité levantó la sesión hasta el día siguiente, Miércoles 19 de Febrero a las 10:30) {[3]} No deja de ser notable que el comité levantara la sesión abruptamente antes de que la fuente de los fondos de Trotsky pudiesen incluirse en las actas del Senado. Cuando el interrogatorio continuó al día siguiente, Trotsky y sus 10.000 dólares ya carecieron de interés para el Comité Overman. Más tarde desarrollaremos la evidencia relacionada con el financiamiento de actividades alemanas y revolucionarias por parte de las casas financieras de Nueva York.
Los orígenes de los 10.000 dólares de Trotsky quedarán bajo la lupa. Un monto de 10.000 dólares de origen alemán se menciona también en un telegrama oficial británico dirigido a las autoridades navales canadienses en Halifax, las que solicitaron que Trotsky y su grupo en tránsito hacia la revolución fuesen desembarcados del S.S. Kristianiafjord. También podemos saber, gracias a un informe del Directorio Británico de Inteligencia {[4]} que Gregory Weinstein, quien en 1919 habría de convertirse en un prominente miembro de la Oficina Soviética en Nueva York, recolectó fondos para Trotsky en Nueva York. El origen de estos fondos fue Alemania y los mismos se canalizaron a través del Volkszeitung, un diario alemán publicado en Nueva York y subsidiado por el gobierno alemán.
Mientras los fondos están oficialmente catalogados como alemanes, Trotsky estuvo activamente comprometido en la política norteamericana inmediatamente antes de abandonar Nueva York para irse hacia Rusia y la revolución. El 5 de Marzo de 1917 los diarios norteamericanos titulaban la cada vez mayor posibilidad de guerra con Alemania. Esa misma tarde Trotsky propuso una resolución durante la reunión del Partido Socialista del Condado de Nueva York “instando a los socialistas a fomentar huelgas y resistir el reclutamiento en el caso de una guerra con Alemania.” {[5]} El New York Times se referiría a Leon Trotsky como “un revolucionario ruso exiliado”. Louis C. Fraina, quien apoyó la resolución de Trotsky, escribió más tarde – bajo seudónimo – un libro muy poco crítico sobre el emporio financiero Morgan titulado House of Morgan (La Casa Morgan). {[6]}La moción de Trotsky-Fraina fue enfrentada por la facción de Morris Hillquit y luego el Partido Socialista votó oponiéndose a ella. {[7]}
Más de una semana después, el 16 de Marzo, al producirse el derrocamiento del Zar, el Novy Mir le hizo un reportaje a Leon Trotsky en las oficinas del diario. Esa entrevista incluyó una afirmación profética sobre la revolución rusa:
“... el comité que ha ocupado el lugar del depuesto Ministerio en Rusia no representa los intereses ni los objetivos de los revolucionarios y probablemente tendrá corta vida debiendo renunciar a favor de hombres que llevarán adelante la democratización de Rusia con mayor seguridad.” {[8]}
Estos “hombres que llevarían adelante la democratización de Rusia con mayor seguridad” – es decir: los mencheviques y los bolcheviques – estaban en ese momento exiliados y aun tenían que volver a Rusia. El “comité” temporal, por lo tanto, fue llamado Gobierno Provisional, un título que – bien vale la pena notarlo – fue utilizado desde el comienzo de la revolución en Marzo y no aplicado “ex post facto” por los historiadores.