InicioCiencia EducacionLenguaje inclusivo ¿ideología o no?
En estos últimos tiempos, el llamado «lenguaje inclusivo» ha ganado mucho peso principalmente entre los jóvenes. En una época afortunadamente menos intolerante donde se están comenzando a aceptar conductas o ideologías que hace un tiempo parecían impensables, como la homosexualidad, la transexualidad o el derecho de la mujer a decidir por su cuerpo, también se han formado sectores extremistas y "políticamente correctos" que buscan censurar o cambiar todo aquello que, desde su criterio moral, consideran inapropiado; independientemente de si se está justificando o no. Así, pues, en una época donde las mujeres son escuchadas y el machismo por fin es repudiado, un sector feminista compuesto principalmente por jóvenes de entre 13 a 25 años, ataca al idioma español tachándolo de "machista" o "sexista". Esto lo hacen debido los géneros gramaticales (femenino y masculino), considerados por este sector como discriminatorios para la mujer o aquellas personas que no se sienten identificadas con ningún género.




En este artículo no pretendemos abarcar en lo más mínimo el tema del género, el sexo o la orientación sexual de las personas. Nuestro único objetivo es el castellano, determinar si es válido o no cambiar el lenguaje y bajo qué criterios, en caso de ser necesario hacerlo, debería cambiarse.

¿EL LENGUAJE INCLUSIVO DESTRUYE NUESTRO IDIOMA?

En primer lugar, es importante aclarar que el castellano, como todo idioma, es una construcción cultural. Este, por supuesto, puede estar sujeto a objetos de estudio como las conjugaciones verbales, los géneros gramaticales, las palabras y sus acentuaciones y muchas otras cuestiones; sin embargo, el lenguaje, es decir nuestra forma de comunicación, no es algo estructural. No podemos negar el hecho de los idiomas son construidos por quienes los hablan y no a la inversa. Ese fue el principal motivo por lo que se dejó de hablar latín dando origen a las lenguas romances entre las cuales se encuentra nuestro idioma. Por otra parte, el castellano no ha sido siempre tal y como lo conocemos, pues este ha sufrido tres grandes cambios fácilmente diferenciados.

El primero de ellos, el español medieval o "romance castellano", es una variante del español hablada en la península ibérica entre el siglo IX hasta entrado el siglo XV. El máximo exponente de esta variante es una obra de la literatura medieval que fue creada a finales del siglo XII o principios del XIII por un autor anónimo: El cantar de mio Cid o poema de mio Cid.




El segundo periodo, conocido como español medio o áurico, se utilizaba entre el final del siglo XV hasta el final del siglo XVII. Es el periodo más importante de la literatura española, la época del siglo de oro español. Este variante de nuestro idioma se caracteriza principalmente por una serie de cambios fonológicos, y se diferencia del español actual por cuestiones gramaticales. Comienza exactamente en 1492, con el fin de la reconquista, los viajes de Cristibal Colón al Nuevo Mundo y la publicación de la primera gramática castellana de Antonio de Nebrija. Uno de sus exponentes mundialmente reconocido es Miguel de Servantes Saavedra, autor de «El ingenioso idalgo don Quijote de la Mancha.


TESORO DE LA LENGUA CASTELLANA (1611)
Lenguaje inclusivo ¿ideología o no?

El último periodo es el español moderno, que abarca desde el final del Siglo de Oro español, con la muerte de Pedro Calderón de la Barca en 1681, para algunos, hasta la actualidad. Durante este periodo se funda la Real Academia Española, en 1714, con el fin de "preservar el buen hablar". Sin embargo, ni siquiera la RAE ha evitado los cambios en nuestro idioma.

ESTRACTRO DEL DICCIONARIO DE AUTORIDADES DE
LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (1734)

Lenguaje inclusivo
Aún se pueden apreciar algunas diferencias gramaticales en relación
con el español actúan.


ACLARACIÓN: LA PALABRA MURCIÉLAGO VIENE DE MURCIÉGALO (Ratón ciego)



Sabiendo que el castellanos, entonces, ha cambiado a lo largo de la historia y que esto no ha podido evitarse ni siquiera con la aparición de un organismo como la Real Academia Española, ¿cuál es el problema con el lenguaje inclusivo? ¿Por qué tantos detractores u opositores? Afortunadamente, es posible dar una respuesta.

¿QUÉ ES EL LENGUAJE INCLUSIVO?

Como dijimos al inicio del artículo, el castellano se conforma principalmente por dos géneros gramaticales, el masculino y el femenino, palabras que generalmente se asocian al sexo de las personas. Así, pues, para referirnos a una mujer utilizamos el artículo correspondiente: ella y sus variantes (una, aquella, etc.); para referirnos a un hombre, el artículo masculino: él y sus variantes (un, aquel, etc.). Al hablar de un grupo mixto de personas, es decir compuestos por hombres y mujeres, se utiliza el masculino como genérico. De esta manera, así el grupo esté compuesto por un mayor número de mujeres que de hombres, para hablar en general, utilizamos el masculino. Por ejemplo, «estoy agradecido con todos los lectores de este artículo».

El lenguaje inclusivo, por lo tanto, se sostiene bajo la premisa de que la mujer es "invisibilizada" relegada a un segundo plano aun siendo una mayoría, pues "el lenguaje es, como todo lo que la sociedad ha construido, machista". La solución para denotar la presencia femenina o en su defecto no resaltar la del hombre, ha mutado de varias formas.

TIPOS DE LENGUAJE INCLUSIVO:

• REDOBLETES: Una de las maneras de detonar la presencia femenina en un discurso es recurrir a repeticiones innecesarias como ellos y ellas, amigos y amigos, todos y todas.
Este recurso, según la RAE y todos los organismos del lenguaje, es innecesario.



• REEMPLAZAR VOCALES A/O POR X/@: Otra solución implementada con el fin de evitar el género de las palabras fue reemplazar la a ("femenina) y la o ("masculina)" por la x o el @. Por ejemplo: todxs, [email protected] ; amigxs, [email protected] , etc.
Este recurso, si bien es un poco más ingenioso y menos molesto que el anterior, carece de legibilidad, pues la x no es una vocal y el @ es un símbolo, no una letra.

Todos y todas

• REEMPLAZAR VOCALES A/O POR LA E: Este es, quizás, el más popular de las formas de expresar el lenguaje inclusivo tanto de manera escrita como hablada. Solucionando el problema del anterior, el uso de la e permite la lectura y comprensión de este lenguaje "neutral". Pero, ¿es acaso la e neutral? En su mayoría, es cierto que existen un gran número de palabras masculinas que llevan o: niño, adulto, amigo, nosotros, ellos, y otro de palabras femeninas con a: niña, adulta, amiga, nosotras, ellas; a su vez, algunas palabras de género común (es decir, sin género) están formadas con e: inteligente, paciente, amante, estudiante... Esta es la premisa que toma esta variante del lenguaje inclusivo. No obstante, esta premisa, en sí, es errónea. Si bien, como hemos dicho, un gran número de palabras masculinas llevan o, de femeninas a y de genero común e, existen excepciones a la regla que invalidan la base de este lenguaje.

Nene, sacerdote, presidente e intendente son algunas de las palabras de género masculino terminadas en e que aparecen en el diccionario de la Real Academia Española y muchos otros organismos. Estas palabras en femenino se conjugan con la letra a: nena, sacerdotisa, presidenta e intendenta.

PRESIDENTE (MASCULINO), PRESIDENTA (FEMENINO)
lenguaje no sexita


Vale aclarar, además, que en el diccionario también podemos encontrar palabras de género común terminadas en a (periodista, guionista, guitarrista) y terminadas en o (testigo, modelo, piloto).

PERIODISTA (MASCULINO Y FEMENINO)
machismo


TESTIGO (MASCULINO Y FEMENINO)
feminismo


Por lo tanto, aunque es muy común asociar la letra o con el género masculino, la a con el femenino y la e con el común, esta premisa, como muchas otras del castellano, no está libre de excepciones y, por lo tanto, desacredita o invalida el argumento que sostiene el uso de este lenguaje inclusivo.

¿EL LENGUAJE INCLUSIVO ES IDEOLÓGICO?

El lenguaje inclusivo, tal y como hemos demostrado a lo largo de este artículo, se da por una cuestión ideológica, no filológica. El machismo ha perjudicado a las mujeres durante un largo periodo histórico, pero afortunadamente esto ya está cambiando. Desafotunadamente, existe un sector extremista de mujeres feministas que ven el machismo y la opresión en todo lugar, y esta es una de ellas. Quién sabe si habrían hecho tanto revuelo en caso de un femenino gramatical genérico absoluto.

El lenguaje es una forma de comunicación, y esta comunicación no está sujeta a ideologías de ningún tipo. No es correcto decir, entonces, que el castellano es machista, racista u homófobo, pero sí podemos utilizarlo para expresar ideas de este tipo.

Generos gramaticales

¿NO NECESITAMOS UN LENGUAJE INCLUSIVO?

Si bien en algunas ocasiones el género de una palabra está asociado al de una persona (como cuando decimos «nosotros» para referirnos a los hombres y «nosotras» a las mujeres), existen otras donde un solo género gramatical abarca a ambos géneros. Así, pues, podemos decir «todos nosotros» para referirnos a un grupo mixto compuesto por hombres y mujeres. En ese caso, aunque las palabras correspondan al género masculino, el contexto las convierte en palabras de género común. Y esto también ocurre con un «femenino genérico»; si decimos «todas las personas presentes», por ejemplo, estamos utilizando palabras de género femenino en un contexto que incluye tanto a hombres como a mujeres, independientemente de su número. A este «lenguaje no sexista» podríamos llamarle «lenguaje inclusivo racional», puesto que logra evitar las ambigüedades que genera el masculino genérico.

¿NECESITAMOS UN LENGUAJE EXCLUYENTE?

Hemos visto que el masculino gramatical puede usarse para referirse tanto a un grupo de hombres, como a un grupo de hombres y mujeres; el femenino, por otra parte, solo se utiliza para referirse a las mujeres. Debido a esto, si queremos referirnos solo a los integrantes masculinos de un grupo excluyendo a las mujeres, nos vemos forzados a aclarar: «todos los hombres aquí presentes, levántense». Esto significa que las mujeres gozan de dos géneros, ya que pueden ser parte del masculino pero también tienen su propio género, el femenino. Para evitar esto, en nuestra humilde opinión, podríamos simplemente cambiar la letra del artículo y no de todos los sustantivos y adjetivos. Así podríamos decir, en caso de ser necesario, «todos los presentes», para el masculino; «todas las presentes», para el femenino, y «todos les presentes», para hablar de un grupo mixto, y en ocasiones donde el artículo no está presente o este no corresponde al género de la palabra que lo acompaña, podría optarse por el «lenguaje inclusivo racional».

La conclusión a la que podemos llegar luego de todo lo expresado en este artículo es la siguiente: el lenguaje inclusivo nace como una propuesta ideológica de parte de cierto sector del feminismo que busca no "sentirse menos" que el hombre ni nada con lo que se lo relacione en ningún sentido. Sin embargo, tampoco podemos negar el hecho de que el castellano no es perfecto tal y como está; el masculino genérico no está libre de ambigüedades que exigen la necesidad de un cambio en nuestro idioma.

Bajo la premisa de que son los hablantes quienes hacen al idioma y no a la inversa, si en un futuro todos comienzan a utilizar el lenguaje inclusivo, más temprano que tarde, este terminará por validarse. Por algo se dejó de hablar latín, ¿no?
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