Este es un texto, o reflexión que me parece interesante compartirlas con uds. agradecere comentarios y reflexiones.
Halloween es una fiesta que tuvo mi absoluto rechazo desde el principio. Mi argumento era el utilizado por todos los que tienen esta postura: es una fiesta extranjera que nada tiene que ver con nosotros, es una forma más de dominación cultural.
Cuando mi hija comenzó a recibir invitaciones para festejarla, me enfrenté a un dilema: si se lo prohibía lo hacía más atractivo y la aislaba del resto de sus amigos, y si se lo permitía la alejaba de su cultura y la empujaba al consumismo, finalidad que claramente tiene esta fiesta.
Después de mucho pensar no se lo prohibí, pero le expliqué por qué yo no estaba de acuerdo.
Me preocupó ver cómo han crecido estos festejos en nuestra ciudad, la cantidad de adeptos que se le suman año tras año...Tristemente pensé que ya era demasiado tarde.
¿Por qué Halloween ha tenido tanto éxito? Yo creo que tiene que ver con la necesidad de magia que tienen los chicos, algo que ha estudiado Bruno Bettelheim, en Psicoanálisis de los cuentos de hadas. En las ciudades nuestros chicos no tienen tradiciones o ritos más allá de los religiosos, y eso si los tienen... No existen rituales que exocicen los miedos, ni ayuden a sobrellevar un cambio o una mudanza. Hasta la fiesta de quince ha dejado de significar el paso a la edad adulta para convertirse en una competencia de gastos y originalidad. Nuestros niños están olvidando de dejarle los dientes al Ratón Pérez para dejárselos al “hada de los dientes”. Existe una colonización cultural lo suficientemente sutil y atractiva como para que esto suceda. Esto no pasa en culturas donde las tradiciones y rituales son centrales y ancestrales, como por ejemplo en el norte, la fiesta de la Pachamama o los carnavales. No son las mismas infancias.
¿Se han puesto a pensar cuántas fiestas nos vienen desde afuera? ¿O creen que el carnaval o corso, el árbol de navidad, el huevo de pascua, el enterrar a nuestros muertos, son tradiciones absolutamente nuestras? El cristianismo, al no poder erradicar algunas prácticas paganas, ha tenido siempre una astuta estrategia: volverlas a su favor. Las fogatas de San Juan fueron una alternativa a las celebraciones mediterráneas por el solsticio de verano, que aquí también las festejaban los selkman. Y la lista sigue.
No existen costumbres puras o auténticamente originales. Con Halloween pasa lo mismo, porque viene de una antigua festividad celta, que los irlandeses llevaron a EE.UU, donde “le buscaron la vuelta” como el cristianismo lo hizo antes con otras fiestas.
Ahora, desde una mirada antropológica Halloween estaría justificado, pero desde un punto de vista sociopolítico, todo lo contrario. Las festividades no son prácticas espontáneas, son construcciones que representan algo. El tema es que Halloween está representando un modelo económico y político que no comparto. Fue creado para que los niños consuman y los padres compren. Y para que exista un consumismo de tales dimensiones, para que nos hagan comprar lo que no necesitamos, es preciso la manipulación psicológica (aquí los medios cumplen un papel fundamental), la disminución o el control del propio criterio (aquí el sistema educativo es central), y fomentar el individualismo (observen cómo en las películas norteamericanas siempre triunfa el individuo y no el grupo) porque cuando uno está solo es vulnerable. Claro que es más complejo que esto. Pero ¿estás de acuerdo con que te manipulen, te controlen y te aislen? Halloween debilita nuestras tradiciones y costumbres, nos desarma como antes lo han hecho otras que fomentan el consumo, nos vuelven vulnerables para seguir vendiéndonos cuentas de vidrio.
Si tuvo éxito es porque no tenemos en la actualidad una festividad que exorcice nuestros demonios o miedos latinoamericanos, y créanme que los tenemos y mucho más terroríficos. Basta con contarles sobre el Chupacabras, Coquena, La luz mala, la Marimonda, para que encuentren en nuestra propia cultura los miedos que los representan. No es cuestión de rechazar sino de brindar una alternativa.
Tren tren y Cai cai
http://macagaete.blogspot.com/2007/05/ten-ten-vil-y-cai-cai-vil.html
Marimonda
http://mitosleyendasdevenezuela.blogspot.com/2009/03/la-sayona.html
El Silbon
La llorona
EL Chupacabras
Coquena
Claudia Quiroga
Halloween es una fiesta que tuvo mi absoluto rechazo desde el principio. Mi argumento era el utilizado por todos los que tienen esta postura: es una fiesta extranjera que nada tiene que ver con nosotros, es una forma más de dominación cultural.
Cuando mi hija comenzó a recibir invitaciones para festejarla, me enfrenté a un dilema: si se lo prohibía lo hacía más atractivo y la aislaba del resto de sus amigos, y si se lo permitía la alejaba de su cultura y la empujaba al consumismo, finalidad que claramente tiene esta fiesta.
Después de mucho pensar no se lo prohibí, pero le expliqué por qué yo no estaba de acuerdo.
Me preocupó ver cómo han crecido estos festejos en nuestra ciudad, la cantidad de adeptos que se le suman año tras año...Tristemente pensé que ya era demasiado tarde.
¿Por qué Halloween ha tenido tanto éxito? Yo creo que tiene que ver con la necesidad de magia que tienen los chicos, algo que ha estudiado Bruno Bettelheim, en Psicoanálisis de los cuentos de hadas. En las ciudades nuestros chicos no tienen tradiciones o ritos más allá de los religiosos, y eso si los tienen... No existen rituales que exocicen los miedos, ni ayuden a sobrellevar un cambio o una mudanza. Hasta la fiesta de quince ha dejado de significar el paso a la edad adulta para convertirse en una competencia de gastos y originalidad. Nuestros niños están olvidando de dejarle los dientes al Ratón Pérez para dejárselos al “hada de los dientes”. Existe una colonización cultural lo suficientemente sutil y atractiva como para que esto suceda. Esto no pasa en culturas donde las tradiciones y rituales son centrales y ancestrales, como por ejemplo en el norte, la fiesta de la Pachamama o los carnavales. No son las mismas infancias.
¿Se han puesto a pensar cuántas fiestas nos vienen desde afuera? ¿O creen que el carnaval o corso, el árbol de navidad, el huevo de pascua, el enterrar a nuestros muertos, son tradiciones absolutamente nuestras? El cristianismo, al no poder erradicar algunas prácticas paganas, ha tenido siempre una astuta estrategia: volverlas a su favor. Las fogatas de San Juan fueron una alternativa a las celebraciones mediterráneas por el solsticio de verano, que aquí también las festejaban los selkman. Y la lista sigue.
No existen costumbres puras o auténticamente originales. Con Halloween pasa lo mismo, porque viene de una antigua festividad celta, que los irlandeses llevaron a EE.UU, donde “le buscaron la vuelta” como el cristianismo lo hizo antes con otras fiestas.
Ahora, desde una mirada antropológica Halloween estaría justificado, pero desde un punto de vista sociopolítico, todo lo contrario. Las festividades no son prácticas espontáneas, son construcciones que representan algo. El tema es que Halloween está representando un modelo económico y político que no comparto. Fue creado para que los niños consuman y los padres compren. Y para que exista un consumismo de tales dimensiones, para que nos hagan comprar lo que no necesitamos, es preciso la manipulación psicológica (aquí los medios cumplen un papel fundamental), la disminución o el control del propio criterio (aquí el sistema educativo es central), y fomentar el individualismo (observen cómo en las películas norteamericanas siempre triunfa el individuo y no el grupo) porque cuando uno está solo es vulnerable. Claro que es más complejo que esto. Pero ¿estás de acuerdo con que te manipulen, te controlen y te aislen? Halloween debilita nuestras tradiciones y costumbres, nos desarma como antes lo han hecho otras que fomentan el consumo, nos vuelven vulnerables para seguir vendiéndonos cuentas de vidrio.
Si tuvo éxito es porque no tenemos en la actualidad una festividad que exorcice nuestros demonios o miedos latinoamericanos, y créanme que los tenemos y mucho más terroríficos. Basta con contarles sobre el Chupacabras, Coquena, La luz mala, la Marimonda, para que encuentren en nuestra propia cultura los miedos que los representan. No es cuestión de rechazar sino de brindar una alternativa.
Tren tren y Cai cai
http://macagaete.blogspot.com/2007/05/ten-ten-vil-y-cai-cai-vil.html
Marimonda
http://mitosleyendasdevenezuela.blogspot.com/2009/03/la-sayona.html
El Silbon
La llorona
EL Chupacabras
Coquena
Claudia Quiroga