Imperdible.
Alejandro Dolina responde, en su programa “La Venganza será Terrible”, a la pregunta de un oyente.
Transcribo:
¿Cómo me doy cuenta si estoy enamorado?
Primero, para qué se hace uno esa pregunta. ¿Cuál es la utilidad práctica, filosófica?
La pregunta tiene respuesta: decidir de qué modo va a proyectar uno la relación que tiene con una mina.
No es que uno tiene que archivar esto: estoy enamorado o no estoy enamorado, ¿en qué cajón lo pongo? ¡No!. ¿Qué hago con la mina? La dejo en la parada del 60 o la llevo para mi casa. Estar enamorado o no estar enamorado no tiene importancia si uno no proyecta. Solamente tiene importancia si uno proyecta. Es decir, si vos en medio de una orgía encontrás a una mina y vas a estar con ella solamente ese rato, no te preguntás si estás enamorado o no, y dejás que hable tu cuerpo, dejás que tu cuerpo resuelva si te gusta o no te gusta.
Pero el asunto tiene importancia cuando vos proyectás. Si vos considerás que una relación amorosa tiene que tener una ulterioridad fatalmente: si buscás amor fuera de la orgía; y más todavía, si no podés entender el amor si no como una proyección. Es una manera de entenderlo.
Entonces ahí sí te preguntás ¿Estaré enamorado o no? No porque te interese la definición. La pregunta es qué hago con esta mina, ésa es la pregunta: ¿la proyecto hacia el futuro o no?
Pero, proyectando hacia el futuro ¿no estamos también cometiendo un error?
¡Y claro que sí! Claro que sí, pero el mundo está hecho de proyecciones hacia el futuro.
¿Por qué ponen un cartel que dice calle Corrientes? Porque se supone que siempre se va a llamar Corrientes; si cambiaran el nombre a cada momento no le pondrían cartel.
¿Y por qué usted quiere ponerse un cartel que dice “estoy enamorado”? Porque se supone que ese estado es más o menos permanente y que usted no es un proceso de situaciones cambiantes sino que usted también es más o menos constante y perseverante, entonces se pone un cartel o peor todavía: va y se casa.
Por eso es la pregunta: ¿estaré enamorado?. Es una pregunta que uno se hace o antes de entrar al registro civil, antes de comprarse un chalecito o antes de decirle a una mina – bueno, quedate conmigo, entrá el colchón… No importa en qué grado proyecte usted, pero esa pregunta hay que hacérsela: ¿esteré enamorado? A ver si resulta ser que estaba un poco entusiasmado con mi propia intensidad y al otro día, aplacados los corceles de la lujuria, me vengo a arrepentir. Ésa es la pregunta.
Cabe pensar también, si el estado gozoso se puede proyectar, y si el gozo no se atenúa –o aun desaparece- en su mera proyección: si por definición el goce no es efímero. Hay que preguntárselo.
Bueno, está usted con la mina, qué se yo, en lo mejor, y dice: -pero ¿será posible mantener este estado de dicha hasta los 76 años? Y ahí es donde uno pierde un poco la fe. Y no hay la respuesta. No hay respuesta. La respuesta es seguí mientras te guste… y ojalá que te guste durante mucho tiempo.
Hay que decirlo como una esperanza, no como una promesa. “Te amaré siempre” es una esperanza, no es un pagaré.
…"bueno, quedate conmigo, entrá el colchón". Sensiblería barata, oportunismo e indirectas de lado, la frase me hizo acordar a esto, que me encanta desde que lo leí (unos años atrás):
Ojalá les guste.
Alejandro Dolina responde, en su programa “La Venganza será Terrible”, a la pregunta de un oyente.
Transcribo:
¿Cómo me doy cuenta si estoy enamorado?
Primero, para qué se hace uno esa pregunta. ¿Cuál es la utilidad práctica, filosófica?
La pregunta tiene respuesta: decidir de qué modo va a proyectar uno la relación que tiene con una mina.
No es que uno tiene que archivar esto: estoy enamorado o no estoy enamorado, ¿en qué cajón lo pongo? ¡No!. ¿Qué hago con la mina? La dejo en la parada del 60 o la llevo para mi casa. Estar enamorado o no estar enamorado no tiene importancia si uno no proyecta. Solamente tiene importancia si uno proyecta. Es decir, si vos en medio de una orgía encontrás a una mina y vas a estar con ella solamente ese rato, no te preguntás si estás enamorado o no, y dejás que hable tu cuerpo, dejás que tu cuerpo resuelva si te gusta o no te gusta.
Pero el asunto tiene importancia cuando vos proyectás. Si vos considerás que una relación amorosa tiene que tener una ulterioridad fatalmente: si buscás amor fuera de la orgía; y más todavía, si no podés entender el amor si no como una proyección. Es una manera de entenderlo.
Entonces ahí sí te preguntás ¿Estaré enamorado o no? No porque te interese la definición. La pregunta es qué hago con esta mina, ésa es la pregunta: ¿la proyecto hacia el futuro o no?
Pero, proyectando hacia el futuro ¿no estamos también cometiendo un error?
¡Y claro que sí! Claro que sí, pero el mundo está hecho de proyecciones hacia el futuro.
¿Por qué ponen un cartel que dice calle Corrientes? Porque se supone que siempre se va a llamar Corrientes; si cambiaran el nombre a cada momento no le pondrían cartel.
¿Y por qué usted quiere ponerse un cartel que dice “estoy enamorado”? Porque se supone que ese estado es más o menos permanente y que usted no es un proceso de situaciones cambiantes sino que usted también es más o menos constante y perseverante, entonces se pone un cartel o peor todavía: va y se casa.
Por eso es la pregunta: ¿estaré enamorado?. Es una pregunta que uno se hace o antes de entrar al registro civil, antes de comprarse un chalecito o antes de decirle a una mina – bueno, quedate conmigo, entrá el colchón… No importa en qué grado proyecte usted, pero esa pregunta hay que hacérsela: ¿esteré enamorado? A ver si resulta ser que estaba un poco entusiasmado con mi propia intensidad y al otro día, aplacados los corceles de la lujuria, me vengo a arrepentir. Ésa es la pregunta.
Cabe pensar también, si el estado gozoso se puede proyectar, y si el gozo no se atenúa –o aun desaparece- en su mera proyección: si por definición el goce no es efímero. Hay que preguntárselo.
Bueno, está usted con la mina, qué se yo, en lo mejor, y dice: -pero ¿será posible mantener este estado de dicha hasta los 76 años? Y ahí es donde uno pierde un poco la fe. Y no hay la respuesta. No hay respuesta. La respuesta es seguí mientras te guste… y ojalá que te guste durante mucho tiempo.
Hay que decirlo como una esperanza, no como una promesa. “Te amaré siempre” es una esperanza, no es un pagaré.
…"bueno, quedate conmigo, entrá el colchón". Sensiblería barata, oportunismo e indirectas de lado, la frase me hizo acordar a esto, que me encanta desde que lo leí (unos años atrás):
-…pero yo quiero ir con vos
-¿A dónde?
-Y no sé, donde vos vayas
-¿A dónde?
-Y no sé, donde vos vayas
Ojalá les guste.