InicioOfftopicTalibanismo político
Lo que sigue es una opinión personal... aclaro por las dudas. Talibanismo político Desde hace un par de años, la política ha tomado un protagonismo importante en la vida de l@s argentin@s. A mí personalmente me parece fantástico, porque lo crean o no, la política condiciona el día a día de un pueblo. Aunque vos digas “a mí la política no me va ni me viene”, “la política no me interesa” o “yo estoy más allá de todas esas cosas”, creéme que no es así. Y si pensás que la política no te afecta, te invito a que te lo replantees. Porque la realidad es que la política te va, te viene, te lleva, te atraviesa, te condiciona, te limita y te inunda de ella en tu quehacer cotidiano. La resistencia a abordar este tema que un@ encuentra creo que se remite al hecho de encasillar la palabra “política” al mero “partidismo”; cosa que ojo, tampoco me parece mal; es loable pertenecer a un partido, defender las ideas que uno hace propias y luchar para que estas se implementen, siempre partiendo de la base de la honestidad intelectual (y política también) de perseguir lo mejor para tod@s. Pero más allá de los partidos a los que un@ adhiera o no, es innegable que la política en su conjunto condiciona nuestras vidas en el día a día. Hecha esta intro, vamos al tema que nos compete: esto es, lo que yo denomino el “Talibanismo Político”. A qué me refiero cuando digo esto? A lo siguiente… Hay mucha gente que le pide, o más bien que le exige a sus gobernantes, lo que yo llamo virtuosismo político (Talibanismo Político, si señor/a). Demandan que los políticos que los representan (en todo o en parte) tengan una conducta PERFECTA cuando de dirigir un gobierno se trata, y esto incluye: que sean honestos, que sean probos, que tengan un historial intachable, que tomen medidas justas, equitativas y correctas, que sean eficientes y/o eficaces, que actúen rápido si la situación lo requiere, que sean coherentes a lo largo de su vida política, que no se vendan, que no traicionen sus ideales, que no se equivoquen, que jamás se saquen una foto con la persona equivocada y que no traicionen a los que los votaron. Yo estoy de acuerdo con la mayor parte de eso (no con todo), de verdad que lo estoy. Creo que los políticos deberían ser todos así; de hecho creo que el mundo entero debería ser así. Un mundo virtuoso, un mundo en el que todos tengamos las mismas oportunidades para avanzar y que nadie deba pasar por la barbarie de tener hambre o de no tener salud, o de ser pisoteado gratuitamente y porque sí. Lamentablemente, ese mundo hasta ahora no existe (quizás, si luchamos mucho, algún día exista). Por ende, esas estructuras políticas no existen tampoco. En este punto es donde colisiona lo ideal con lo real. Y en este punto también es donde colisionan las máximas con lo posible; con lo CONCRETAMENTE posible. Qué se pide desde el idealismo (o lo que yo llamo Talibanismo Político)? Que todo sea perfecto. Qué se puede hacer desde el realismo? Justamente eso: lo real, lo que se puede, a medida que se puede y como se puede. A veces me parece que, desde ciertos sectores (que deberían concordar entre ellos, dicho sea de paso), se da una situación como la siguiente: “te pido 1000 y me das 800. Ok, entonces como no me diste los 1000 que te pedí inicialmente, rechazo todo, incluso esos 800 con los que sí estoy de acuerdo”. Talibanismo político en su máxima expresión. Lo quiero todo o no quiero nada. Si “X” gobierno le pega en algunas cosas que yo proclamé desde el principio de mis días, pero no hace otras, instantáneamente ese gobierno “X” va a ser lo mismo que los otros, no va a servir, va a ser “de derecha”. Concepción que para mí es infantil, errónea, estúpida y desproporcionada, pero que es una concepción que tiene mucha gente. Supongo que todo este pensamiento viene de concebir al mundo como un lugar ideal, un lugar en el que las reglas de verdad son justas para tod@s y en el que no existen seres imperfectos ni intenciones escondidas en ninguno de nosotros. Pero sea de donde sea que venga este pensamiento, puedo expresar dos cosas al respecto. 1. Sería genial guiarnos por lo ideal, y en la retórica lo podemos hacer, de hecho. Tod@s nos podemos sentar a discutir lo que debería o no debería ser, lo que debería o no debería pasar, y hasta podríamos llegar a un acuerdo pleno y fraternal al respecto. Pero eso es en la retórica, en la discusión de café que podemos tener cualquiera de nosotr@s. Mientras tanto, el mundo real nos grita que está de acuerdo con nosotros, pero que no es tan fácil como lo proponemos desde una mesa de café o desde la pantalla de una PC. Porque el Talibanismo Político no es más que eso… sentarse en una mesa (de café o de lo que sea), a exigir que se haga lo que se debe hacer, sin tener en cuenta que lo que se debe hacer no pasa por una mesa de café, y por ende, los que están enfrente no son amig@s que discuten con nosotros. Muchas veces lo que hay enfrente son “monstruos” poderosísimos, que si de verdad te los encontrás en una mesa de café, lo mínimo que harías es salir corriendo. 2. Ya que no estamos en el mundo ideal (y espero que, a esta altura, lo tengamos tod@s en claro), no se le puede pedir a este ni a ningún gobierno que actúe virtuosamente… talibanamente. No se puede pedir que sea más “heroico” de lo que ya es, no espere nadie que Cristina, Néstor y compañía bajen de la Sierra Maestra porque saben qué? No estamos ni siquiera cerca de la Sierra Maestra, ni de su significado ni del momento histórico en el que eso se engendró. Qué tanto se le puede reprochar a este gobierno? De verdad lo pregunto… qué tanto? Cuántas cosas de derecha me pueden nombrar, cuántas cosas en detrimento del pueblo hicieron como para que ciertos sectores lo castiguen de la manera que lo están haciendo? Qué se les critica? Que no sean perfectos, que no sean virtuosos? Despiértense, amigos de izquierda. Ni siquiera sus líderes lo son, ni lo van a ser. Y seguro que no lo van a ser si siguen considerando que este es un mundo ideal y pueden establecer su Talibanismo Político, y siguen sin mirar que más allá de la retórica y los idealismos, hoy por hoy (por ejemplo) hay chicos que gracias a la Asignación Universal pudieron empezar el colegio con zapatillas nuevas. Porque claro, para los talibanes políticos, eso es “clientelismo”. Hmmm bueno, me pa que me saqué al final, sepan disculpar... lo que digo de los chicos y la Asignación aclaro que lo viví en carne propia. Soy docente, trabajo en varias escuelas y de verdad, se los juro, no saben lo que fue este año recibir a mis pibes y que varios vengan a decirme "seño, mire las zapas que tengo", con una alegría en los ojos que me hizo llorar más de una vez. O l@s padres con los que hablé que, si bien no están bien, están mejor. Bueno, no creo que les interese mi vida jajajaja, así que la corto acá. Besos. Fuente: yo
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